Por: Nelson Hernández
- En Venezuela, geológicamente es altamente
factible y existen indicios teóricos sólidos de que puedan existir
yacimientos o flujos de hidrógeno blanco[1].
El hidrógeno blanco (vector energético clave en la transición energética) no se explora bajo los mismos
principios que los hidrocarburos fósiles tradicionales, sino que requiere la
identificación de fábricas geoquímicas activas en la
corteza o manto terrestre. Analizando el marco geotectónico de Venezuela, se
identifican al menos tres escenarios principales con alto potencial para su
generación y acumulación:
1. El Escudo de Guayana (Cratón Amazónico)
Las regiones cratónicas[2]
estables del planeta (como los escudos en Canadá, Australia o África) se han
convertido en el foco principal de la exploración mundial de hidrógeno natural.
- Contexto local: El sur de
Venezuela alberga rocas extremadamente antiguas del Arcaico y Proterozoico
(como el Complejo Imataca y los cinturones de rocas verdes
o greenstone belts de la Provincia
de Pastora).
- Mecanismo: En estos
basamentos cristalinos profundos ocurren procesos de radiólisis del agua (descomposición de moléculas
de agua por la radiación natural de minerales de uranio y torio presentes
en granitos) y desgasificación profunda de la
corteza terrestre, permitiendo que el hidrógeno migre y quede atrapado
bajo formaciones sellantes estables.
2.
Fajas de Rocas Ultramáficas y Procesos de Serpentinización
El motor más eficiente y conocido de hidrógeno natural
a nivel global es la Serpentinización, una reacción
termoquímica exotérmica que ocurre cuando el agua subterránea entra en contacto
con rocas ricas en hierro y magnesio (ultramáficas como peridotitas, dunitas o
piroxenitas) a ciertas profundidades y temperaturas (típicamente entre 200 °C y
300 °C). El agua se oxida a expensas del hierro ferroso de la roca, liberando
gas hidrógeno (H2) libre y puro.
- Contexto local: Aunque
dominan las cuencas sedimentarias, Venezuela posee complejos ofiolíticos y
cinturones metamórficos en el norte del país (asociados alóctonos de la
Cordillera de la Costa y sistemas de sutura caribeños) que contienen
cuerpos máficos y ultramáficos donde este mecanismo podría activarse al
ser cruzados por flujos hidrotermales o acuíferos profundos.
3.
Sistemas de Fallamiento Maestro y Cuencas Sedimentarias Profundas
Las grandes cuencas sedimentarias de Maracaibo y Maturín (Oriental),
así como los sistemas de fallas transcurrentes mayores (como el sistema de
fallas de Boconó, San Sebastián y Oca-Ancón), generan una intensa fracturación
cortical.
- Contexto local: Estas
fracturas profundas actúan como conduits
(conductores preferenciales) que permiten el ascenso de gases desde el
basamento cristalino hacia las capas sedimentarias superiores. Asimismo,
muchas trampas estructurales y fallas sello en cuencas petroleras
inactivas o maduras podrían, teóricamente, comportarse como reservorios
capaces de acumular gas hidrógeno si existen rocas sello competentes (como
evaporitas o arcillas impermeables) que eviten su rápida difusión debido
al diminuto tamaño de la molécula de H2.
4.
Retos y Perspectivas desde la Exploración
A pesar de que el marco geológico venezolano es
sumamente rico y diverso —ofreciendo condiciones propicias tanto en su
basamento precámbrico como en sus complejos tectónicos septentrionales —, no existen en la actualidad descubrimientos comerciales
certificados ni campañas de exploración sistemática enfocadas
exclusivamente en el hidrógeno natural o blanco, ya que la atención histórica
ha estado volcada casi en su totalidad en el petróleo y el gas natural
convencional.
Para confirmar y cuantificar yacimientos de hidrógeno
blanco en el país, la industria geológica requeriría implementar metodologías
modernas de exploración no invasiva, tales como:
- Mediciones
geoquímicas de gases en suelos (detección de h-flux o
exhalaciones difusas).
- Análisis de composición de gases en pozos de petróleo y gas cerrados o
inactivos (ya que muchos pozos abandonados en cuencas maduras reportan
trazas anómalas de hidrógeno que históricamente no se cuantificaban).
- Modelado termodinámico y geofísico de las raíces corticales y zonas de
falla profunda.
En conclusión:
La geología de Venezuela tiene el
potencial para albergar hidrógeno blanco, tanto en los ambientes
cratónicos del sur como en los sistemas de fallamiento y alteración hidrotermal
del norte, representando una línea de investigación prospectiva de gran valor
para la transición energética futura.

1 comentario:
Excelente publicación Nelson. Ojalá las firmas n
Norte americanas que buscan Oro en Venezuela, perforen más abajo en suelos de Guayana buscando ése hidrógeno blanco, que pudiera contener trazas de Tritio, de altísimo valor como combustible para la fusión nuclear.
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