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martes, 22 de diciembre de 2009

Orden 074-04

Juan Fernandez

No más presos políticos ni exiliados.


El 22 de Diciembre de 2004, el juzgado cuadragésimo de primera instancia en lo del penal del circuito judicial del área metropolitana de Caracas en función de Control emitió la orden de aprehensión 074-04, para hacer saber a las autoridades correspondientes su decisión de acordar la Medida de Privación Judicial Preventiva de Libertad, de mi persona, al igual que la de otros compañeros petroleros. El ahora ex fiscal José Benigno Rojas y el tribunal sellaron con este paso la demostración real como se orquesta la persecución ciudadano. Desde ese momento en innumerables oportunidades he solicitado la aplicación de la constitución de un juicio en libertad, invocando la presunción de inocencia, pues somos inocentes hasta se pruebe lo contrario. La respuesta de las autoridades ha sido ignorar las solicitudes, pienso debido a una mezcla de temor de algunos funcionarios por represalias y de servilismo de otros, pensando en el ascenso al ser incondicional.

Una lección de vida es la del propio ex fiscal José Benigno Rojas, una de las estrellas del Fiscal Isaías Rodríguez, ahora en un proceso legal presuntamente por hechos relacionados con actos administrativos y de corrupción. Por razones evidentes su tratamiento no es igual al de aquellos que nos oponemos al régimen. Luego de 5 años sin poder regresar a casa, no me amina el revanchismo por las dificultades del destierro, solo el deseo de un sistema de Justicia limpio, transparente , independiente y un sistema democrático para todos los ciudadanos, de manera no se repitan estos abusos y violaciones de los derechos humanos a las personas.

Naturalmente en esta época decembrina la sensibilidad por ser días de familia, de amigos de la vida, de compartir, está marcada por la separación física del terruño. Como ya he mencionado en otras oportunidades las familias con presos políticos por no poder salir y las familias con presos políticos por no poder entrar a Venezuela, todos sometidos a la persecución, tenemos en la esperanza y la espiritualidad de estos días la fuerza para continuar adelante, confiados en que la razón se impondrá y el país que nos merecemos todos se hará realidad.

En este tiempo de adviento de renovación y de reflexión, bien vale la pena que todos hagamos espacio, un momento con nosotros mismos y visualicemos si estamos tomando el tiempo suficiente con la familia, a la par pensar si estamos efectivamente haciendo todo lo posible para que nuestro hogar, el de nuestros hijos, nietos, amigos y de la sociedad, sea el de un país plural, de oportunidades y hagamos entender a quienes pretenden imponernos un sistema de vida no deseado, nuestro rechazo contundente. Si las cartas al niño Jesús, siempre incluyen los buenos deseos para todos, también es cierto que para que ellos se realicen, nosotros debemos hacer lo necesario para que se cumplan.

En el momento en el cual logremos la convicción general que el problema del país no es responsabilidad de otro sino la mía propia, cuando tengamos claro lo importante de la solución para todo el colectivo y no solo la de carácter personal, cuando entendemos sin miedo que el mango de la sartén la tenemos los ciudadanos y no quienes nos gobiernan, haremos realidad ese deseo pedido al niño Jesús, para la Venezuela de todos.

Por lo anterior, al momento de la hallaca, del pan de jamón, del ponche crema, del dulce de lechosa, hagamos una oración por nuestro país. A todos quienes a lo largo de este año me han dado el regalo de leerme, de opinar a favor y/o en contra de mis opiniones, mis mejores de deseos en la Navidades y esta noche de Paz del 24, se haga múltiple en el año por nacer. Y no olvidemos que en nuestras manos esta no permitir nos sancochen.

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