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viernes, 21 de septiembre de 2012
Venezuela: El Coronel tendrá quién lo juzgue
Fernando Londoño Hoyos
Hugo Chávez, el funesto presidente de Venezuela, ha llegado a su
ocaso. En las elecciones de octubre perderá irremisiblemente y no
quedan para él otros caminos que un fraude vergonzoso o el eclipse
definitivo de su dolorosa fortuna.
Chávez no llegó al poder porque fuera el mejor, ni el mejor pensador,
ni el mejor político, ni el mejor guerrero. Las circunstancias más
fortuitas permitieron el ascenso de su estrella. Los demás perdieron,
porque Chávez nunca le ganó a nadie. Pero esa también es una forma de
ganar y lo que ahora cumple, con el fin de su aventura, es juzgarla.
Arrinconado por su ineptitud de gobernante, empujado hacia adelante
por sus infantiles ambiciones, guiado por la ausencia total de
escrúpulos en su conducta, Chávez ha gobernado, en cantidad, más que
cualquier otro mandatario elegido en las urnas. Y ha gobernado en las
circunstancias en que por mandato del destino, ese ciego que maneja
tantas veces el camino de los hombres, Venezuela tuvo que ser más
feliz, más próspera, más grande. Dios la colmó de bendiciones. Pero
permitió que el diablo, a manera de prueba y de balance, le propusiera
a Chávez.
Si se entiende por dictadura lo que como tal se conoce desde los
lejanos días de la República Romana, la de Chávez lo ha sido a
plenitud. Esa madrastra de la historia es la que permite en una sola
mano la concentración de todos los poderes. Y Chávez los tuvo todos. Y
los dilapidó todos. A su paso no han quedado más que señales de
desvarío y destrucción.
Ni siquiera fue Chávez, como tantos de su laya, un constructor de
obras materiales. Su patria no le debe un puente, ni un camino, ni un
puerto. Al contrario, en estos años de abandono, Venezuela ha
presenciado el lamentable deterioro de todas las obras que fueron en
su día admiración de América. Tal vez los que visten roja camiseta y a
gritos quieren imponerlo de nuevo, no han recorrido sus descaecidas
carreteras, ni transitan por sus calles deplorables. Y tal vez no
tuvieron la esperanza de que con tanto dinero lloviendo del cielo no
se levantaran imponentes hospitales, grandes colegios y universidades,
ni siquiera cárceles dignas. La piedra y el cemento no son los pilares
de la gloria, pero algo consuelan los generalizados sufrimientos.
Venezuela era un país tranquilo y Caracas una ciudad adorable. Hoy
arde por todos los costados el incendio del odio, que prohíja y
esconde la más feroz delincuencia. Tanto discurso, sea dicho al paso
que de tan mala factura, vendiendo la mercancía del resentimiento,
termina por ganar adeptos. La traducción elemental de cualquier "Aló
Presidente" es la puñalada en la calle, la extorsión vil, el secuestro
miserable. El hermano recela del hermano y ya no quedan amigos, sino
cómplices.
Chávez fue capaz de destruir la energía en el suelo del mundo que más
rica la posee. Mal contados, ha dejado perder un millón de barriles de
petróleo por día de producción. Los cortes de luz en tantas regiones,
son un auto cabeza de proceso contra el más deplorable gobierno que
nunca padeciera el Continente.
¿Qué se hizo la fortuna sin paralelo de Venezuela? ¿A dónde fueron a
parar las billonadas de dólares que la casualidad puso en sus manos?
Venezuela está más corta en reservas que los demás países de
Latinoamérica. Su moneda tendrá que devaluarse, fatalmente, tan pronto
pasen estas elecciones. Los alimentos vienen del exterior, en la
escandalosa medida que supera el setenta por ciento del total. El
aparato productivo está deshecho, el campo es un erial y las empresas
se empeñan en la pobre tarea de la supervivencia. Ese es el cuadro
triste del país más rico de toda América.
Chávez tendrá que rendir cuentas. Probablemente salga indemne de los
juicios de los hombres, pero vendrán las Erinias a cumplir su cita
ineluctable con la conciencia atormentada. Pasada la ocasión del gesto
desafiante y de la palabra arrogante, al coronel no le queda otro
horizonte que el tormento reservado a los que hicieron sufrir a
muchos, sin provecho para nadie.
martes, 22 de diciembre de 2009
Orden 074-04
Juan Fernandez
No más presos políticos ni exiliados.
El 22 de Diciembre de 2004, el juzgado cuadragésimo de primera instancia en lo del penal del circuito judicial del área metropolitana de Caracas en función de Control emitió la orden de aprehensión 074-04, para hacer saber a las autoridades correspondientes su decisión de acordar la Medida de Privación Judicial Preventiva de Libertad, de mi persona, al igual que la de otros compañeros petroleros. El ahora ex fiscal José Benigno Rojas y el tribunal sellaron con este paso la demostración real como se orquesta la persecución ciudadano. Desde ese momento en innumerables oportunidades he solicitado la aplicación de la constitución de un juicio en libertad, invocando la presunción de inocencia, pues somos inocentes hasta se pruebe lo contrario. La respuesta de las autoridades ha sido ignorar las solicitudes, pienso debido a una mezcla de temor de algunos funcionarios por represalias y de servilismo de otros, pensando en el ascenso al ser incondicional.
Una lección de vida es la del propio ex fiscal José Benigno Rojas, una de las estrellas del Fiscal Isaías Rodríguez, ahora en un proceso legal presuntamente por hechos relacionados con actos administrativos y de corrupción. Por razones evidentes su tratamiento no es igual al de aquellos que nos oponemos al régimen. Luego de 5 años sin poder regresar a casa, no me amina el revanchismo por las dificultades del destierro, solo el deseo de un sistema de Justicia limpio, transparente , independiente y un sistema democrático para todos los ciudadanos, de manera no se repitan estos abusos y violaciones de los derechos humanos a las personas.
Naturalmente en esta época decembrina la sensibilidad por ser días de familia, de amigos de la vida, de compartir, está marcada por la separación física del terruño. Como ya he mencionado en otras oportunidades las familias con presos políticos por no poder salir y las familias con presos políticos por no poder entrar a Venezuela, todos sometidos a la persecución, tenemos en la esperanza y la espiritualidad de estos días la fuerza para continuar adelante, confiados en que la razón se impondrá y el país que nos merecemos todos se hará realidad.
En este tiempo de adviento de renovación y de reflexión, bien vale la pena que todos hagamos espacio, un momento con nosotros mismos y visualicemos si estamos tomando el tiempo suficiente con la familia, a la par pensar si estamos efectivamente haciendo todo lo posible para que nuestro hogar, el de nuestros hijos, nietos, amigos y de la sociedad, sea el de un país plural, de oportunidades y hagamos entender a quienes pretenden imponernos un sistema de vida no deseado, nuestro rechazo contundente. Si las cartas al niño Jesús, siempre incluyen los buenos deseos para todos, también es cierto que para que ellos se realicen, nosotros debemos hacer lo necesario para que se cumplan.
En el momento en el cual logremos la convicción general que el problema del país no es responsabilidad de otro sino la mía propia, cuando tengamos claro lo importante de la solución para todo el colectivo y no solo la de carácter personal, cuando entendemos sin miedo que el mango de la sartén la tenemos los ciudadanos y no quienes nos gobiernan, haremos realidad ese deseo pedido al niño Jesús, para la Venezuela de todos.
Por lo anterior, al momento de la hallaca, del pan de jamón, del ponche crema, del dulce de lechosa, hagamos una oración por nuestro país. A todos quienes a lo largo de este año me han dado el regalo de leerme, de opinar a favor y/o en contra de mis opiniones, mis mejores de deseos en la Navidades y esta noche de Paz del 24, se haga múltiple en el año por nacer. Y no olvidemos que en nuestras manos esta no permitir nos sancochen.
No más presos políticos ni exiliados.
El 22 de Diciembre de 2004, el juzgado cuadragésimo de primera instancia en lo del penal del circuito judicial del área metropolitana de Caracas en función de Control emitió la orden de aprehensión 074-04, para hacer saber a las autoridades correspondientes su decisión de acordar la Medida de Privación Judicial Preventiva de Libertad, de mi persona, al igual que la de otros compañeros petroleros. El ahora ex fiscal José Benigno Rojas y el tribunal sellaron con este paso la demostración real como se orquesta la persecución ciudadano. Desde ese momento en innumerables oportunidades he solicitado la aplicación de la constitución de un juicio en libertad, invocando la presunción de inocencia, pues somos inocentes hasta se pruebe lo contrario. La respuesta de las autoridades ha sido ignorar las solicitudes, pienso debido a una mezcla de temor de algunos funcionarios por represalias y de servilismo de otros, pensando en el ascenso al ser incondicional.
Una lección de vida es la del propio ex fiscal José Benigno Rojas, una de las estrellas del Fiscal Isaías Rodríguez, ahora en un proceso legal presuntamente por hechos relacionados con actos administrativos y de corrupción. Por razones evidentes su tratamiento no es igual al de aquellos que nos oponemos al régimen. Luego de 5 años sin poder regresar a casa, no me amina el revanchismo por las dificultades del destierro, solo el deseo de un sistema de Justicia limpio, transparente , independiente y un sistema democrático para todos los ciudadanos, de manera no se repitan estos abusos y violaciones de los derechos humanos a las personas.
Naturalmente en esta época decembrina la sensibilidad por ser días de familia, de amigos de la vida, de compartir, está marcada por la separación física del terruño. Como ya he mencionado en otras oportunidades las familias con presos políticos por no poder salir y las familias con presos políticos por no poder entrar a Venezuela, todos sometidos a la persecución, tenemos en la esperanza y la espiritualidad de estos días la fuerza para continuar adelante, confiados en que la razón se impondrá y el país que nos merecemos todos se hará realidad.
En este tiempo de adviento de renovación y de reflexión, bien vale la pena que todos hagamos espacio, un momento con nosotros mismos y visualicemos si estamos tomando el tiempo suficiente con la familia, a la par pensar si estamos efectivamente haciendo todo lo posible para que nuestro hogar, el de nuestros hijos, nietos, amigos y de la sociedad, sea el de un país plural, de oportunidades y hagamos entender a quienes pretenden imponernos un sistema de vida no deseado, nuestro rechazo contundente. Si las cartas al niño Jesús, siempre incluyen los buenos deseos para todos, también es cierto que para que ellos se realicen, nosotros debemos hacer lo necesario para que se cumplan.
En el momento en el cual logremos la convicción general que el problema del país no es responsabilidad de otro sino la mía propia, cuando tengamos claro lo importante de la solución para todo el colectivo y no solo la de carácter personal, cuando entendemos sin miedo que el mango de la sartén la tenemos los ciudadanos y no quienes nos gobiernan, haremos realidad ese deseo pedido al niño Jesús, para la Venezuela de todos.
Por lo anterior, al momento de la hallaca, del pan de jamón, del ponche crema, del dulce de lechosa, hagamos una oración por nuestro país. A todos quienes a lo largo de este año me han dado el regalo de leerme, de opinar a favor y/o en contra de mis opiniones, mis mejores de deseos en la Navidades y esta noche de Paz del 24, se haga múltiple en el año por nacer. Y no olvidemos que en nuestras manos esta no permitir nos sancochen.
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