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sábado, 4 de mayo de 2013
lunes, 7 de marzo de 2011
Alejandro Peña Esclusa
Por Macky Arenas | |
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El pasado sábado estuvimos en El Helicoide visitando a Alejandro. Lo encontramos sólido, animoso, firme en sus convicciones y afortunadamente saludable. No obstante, como todos los demás, está sometido a un claustro donde el sol les regala su luz tan sólo una hora cada quince días. Eso no pareciera tan grave a simple vista, pero es el tiempo bajo ese régimen el que pasa factura al organismo. Eso, sin contar con el tiempo productivo en lo personal y perdido en lo familiar, que nada ni nadie les paga. Los están desgastando de manera deliberada.
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- Afortunadamente, tienen el respaldo de su familia, de sus amigos y de muchos quienes, a causa de su sacrificio y su entrega, los admiran, respetan y acompañan. No serán líderes ni rutilantes figuras del firmamento público, pero son presencias que disfrutan los presos porque les llevan cariño y recuerdo. Eso les hace un poco más llevadero su encierro. Allí estaban varios de los muchachos que cumplieron la jornada de hambre, por cierto más exitosa que cualquier otra acción política conocida.
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- Refiriéndonos al caso de Alejandro, pensar en la injusticia que con él se ha cometido incrementa, si cabe, esa íntima rebeldía que va tomando fuerza la conciencia de cada uno de nosotros. Eso, muy a pesar de que él reivindique su derecho a mantenerse dispuesto a pagar el precio que le ponen a su consecuencia indoblegable con los principios y a persistir en la resistencia en nombre de valores fundamentales. Pero
nos indignamos porque se trata una canallada de la peor especie. Al no poder encarcelarlo por opinar, ni por difundir información veraz, ni por denunciar con insistencia, ni por ser escuchado internacionalmente, ni por tener el coraje para sostener sus puntos de vista, recurrieron al expediente bochornoso, goebbeliano y maloliente de la siembra de "evidencias". No hay peor cobardía de parte de un gobierno, ni más nítido sello de impotencia contra la integridad de un ser humano que echar mano de la mentira, de la calumnia, de la simulación de legalidad y del burdo montaje de un delito para meterlo en la cárcel.
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- Fuera de Venezuela el movimiento a favor de la libertad de Alejandro ha tomado enorme vigencia, justamente porque él dedicó buena parte de sus esfuerzos a ser la voz exterior de quienes sufrimos los desmanes de esta pantomima de democracia. Alejandro recorrió todo nuestro continente llevando a cada rincón el alerta contra la expansión del modelo cubano a la venezolana, financiado por la chequera petrolera. Su prédica contribuyó a correr el pesado cortinaje del engaño, abrió muchos ojos y arrancó demasiadas caretas. Nos corresponde ahora a nosotros, sobre todo a aquellos que han conseguido ocupar espacios de vocería para la oposición, hablar por él, exigir su libertad e imponer una presión de bloque pues es la que, vistos los resultados de recientes esfuerzos, logra despejar ciertos caminos.
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La existencia de presos como Alejandro Peña Esclusa coloca en vitrina la persecución y detención política en Venezuela. Después del caso del general Francisco Usón, no se había visto uno que desgranara con mayor claridad las cuentas del rosario de la arbitrariedad en este país. Tampoco les funcionó con Oswaldo Álvarez Paz el expediente de la "incitación a la rebelión" porque no hay manera de probarla a partir de la simple emisión de opiniones. Entonces, para Alejandro, mandaron esbirros que sembraron explosivos que él almacenaría... en las habitaciones de sus pequeñas hijas.! Hasta allí llega la aberración. Hasta allí el show para activar el aparato policial y judicial, cual servil jauría contra un indefenso ciudadano.
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- Todo preso político, sin importar el cargo que le inventen, es una expresión del poder desmedido en acción para reducir a la sociedad. Ellos son el espejo en que debe verse el resto de la población porque nos recuerdan que los demás permanecemos en libertad condicional. Quienes están detrás de las rejas, con sentencia firme o no, guardan una historia de trajín político oculta en sus amañados expedientes. De allí que la lucha por su libertad merezca estar en primera línea en la agenda política de quienes conducen esta oposición, no importa desde cuál frente -que lamentablemente no es uno sólo- porque es una cuestión de humanidad, porque puede pasarle a cualquiera, porque nos compromete en una cruzada de reciprocidad, porque Alejandro ha probado tener razón y porque es otra injusticia que esa carga se abandone a los hombros, ya demasiado agobiados, de los valientes y solidarios jóvenes universitarios.-
martes, 4 de enero de 2011
La convocatoria
Macky Arenas
Difícil que a estas alturas pueda convocarse a otra cosa que no sea cambiar el destino del país. Tomar los venezolanos en nuestras manos el volante del auto de esta historia y poner rumbo a la libertad y la prosperidad. Llevamos 12 años durante los cuales cubanos castristas y venezolanos entreguistas han decidido por nosotros. Hace rato era hora de un ¡Ya basta!, pero el descaro con que se ha pretendido asfixiar todo vestigio democrático en este país ha llevado a comprenderlo hasta a quienes se esmeraban en revestir con manto de paciencia esta indecorosa espera. Elencos que se van desvaneciendo en el lienzo democrático.
No hay ninguna razón, ni moral ni constitucional, para dilatar la salida de un gobierno que ha traído la mayor suma de infelicidad que recordar podamos. No hay ninguna razón, ni moral ni constitucional, para aceptar inermes que se edifique una legalidad para someter a todo un pueblo a la voluntad de un individuo que sistemáticamente viola el pacto contenido en la Carta Magna. No hay ninguna razón, ni moral ni constitucional, para legitimar con nuestra desidia la sangre del odio, el resentimiento pulido, el arrebato ilusorio de la justicia, esos indomables fantasmas que son los temas predilectos de quienes mandan hoy. No hay ninguna razón, ni moral ni constitucional, para prolongar una agonía construida sobre lapsos tan ilegítimos como el proceder mismo del gobierno en cuestión. Antes bien, hay ineludibles razones morales y constitucionales que obligan a un acelerón definitivo que alivie del sufrimiento a este país.
Toda convocatoria, no importa su motivación puntual, se mueve por la urgencia de salir de un gobierno que también tiene una, cual es destruir nuestra forma independiente de vivir, hambrear al pueblo al punto de dominar por la vía de la depauperación, prohibir la información y el conocimiento engullendo los medios y mutilando las universidades; dividir a los venezolanos para reinar en medio de la muerte y la desesperación.
- El gobierno necesita real y para conseguirlo vaciará aún más los bolsillos de los venezolanos. Ripiaron 400 mil millones de dólares tan sólo en regalos a extraños y ahora quieren que la devaluación los reponga en sus arcas para seguir dilapidando. Destruyeron la producción y se robaron las propiedades por lo que ahora deben importar hasta lo que nuestra tierra es pródiga en aportar. Y todo eso debemos pagarlo en desabastecimiento y en inflación.
Todo esto no admite otra convocatoria como sea para ponerle fin a este caos, a esta injusticia, a esta destrucción. Ponerle fin a la inútil y criminal espera y ponerle fin a quienes la justifican con cartas que no son las que juega el régimen para mantener su control y su letal avance sobre nuestra nación y nuestra nacionalidad. La lucha por la libertad no puede ser una eterna sala de espera. Porque hoy todo está consumado. Ya no hay más nada que descubrir, más nada que aguardar. Ya no van quedando resquicios, muy a pesar de que ciertas conquistas ocasionales ofrezcan ese espejismo.
- Ya llevamos un buen tiempo forajido, avalando esta ilegalidad, legitimando esta forma de poder a capricho. Es hora de dar un vuelco a la desmoralización y a la derrota de un país bajo secuestro. Las debilidades tampoco son excusa para el margen que le permitimos al régimen. Ya va siendo hora, también, de que nos percatemos de una verdad que no hemos querido honrar: la fortaleza no es sino unificar debilidades, base de toda convocatoria que aspire a tener algún éxito.
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