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martes, 14 de junio de 2011

HUMALA… ¿ALBA SIN AMANECER?

Rafael Gallegos
Chávez no podía ocultar su felicidad ante la presidenta de Brasil, cuando  habló de un nuevo amanecer por  el triunfo de Humala. Aunque si el amanecer es como éste trasnocho  que padecemos los venezolanos desde hace doce años, habrá que explicarle  a los peruanos  la diferencia  entre amanecer y amanecido. Por lo pronto, en Lima el primer amanecer post decisión electoral estuvo nublado de malos augurios: desplome de la bolsa de valores y dispare del dólar. Tal vez lo que quiso decirle Chávez a Humala con eso de los amaneceres fue bienvenido al ALBA, que los venezolanos sabemos significa: bienvenido al OCASO. Luego el presidente citó la frase de Correa referente a  que no estamos en una época de cambio, sino en un cambio de época. Puro palabrerío. Innecesario con la presidenta Dilma, quien seguramente estaba sacando la cuenta de las ofertas en dólares de Venezuela para dar trabajo a las transnacionales brasileras. Puentes, viviendas, puertos, metros. Miles de millones de dólares. Eso si es un amanecere, comentan los deslenguados que expresó la presidenta. Paradójicamente  los empresarios venezolanos pensarían ¿quien fuera musiú?, para que les dieran  el trato que da la “revolución” venezolana a los empresarios de Argentina, Rusia, Bielorrusia, Bolivia y tanto país pana. Venezuela, el paraíso del  bombilloporchismo.
El amanecer venezolano  ha significado, en lugar de un mar de la felicidad, un mar de contradicciones: control de precios que genera la inflación más alta de América;  control de divisas que no logra contener la fuga de capitales; expropiaciones e invasiones que paralizan la producción industrial y erializan el campo; control de alquileres que acaba con esta modalidad de vivienda. Todas las políticas de esta “revolución”  van por lana y salen trasquiladas. Por supuesto, en apariencia, porque el desiderátum está claro, destruir al país para afincar al presidente en el poder para toda la vida, como en Cuba, mientras el verdadero trasquilado…es el pueblo. Ese mar es mío, cantan burlándose los de la nomenklatura cubana.
¿QUÉ PASÓ EN PERÚ?
Hace unos veinte años, le oí a un economista que  Perú era ejemplo de un país  marginal que si desaparecía del mapa, el capitalismo internacional ni se daría cuenta. En los siguientes años, observé como los peruanos acabaron con el terrorismo y revirtieron su depauperación económica. Las últimas cifras dan fe de ello: inflación de un dígito, crecimiento cercano a dos dígitos, bárbaro crecimiento de las exportaciones, disminución de la pobreza  y afianzamiento de la democracia. Sin embargo ante los resultados electorales hay que preguntarse ¿Qué pasó en Perú?
Lo primero y es una gran lección para los venezolanos, es que los candidatos que ofrecían fórmulas de continuidad asistieron a los comicios  divididos en tres partes. SIN UNIDAD NO SE LLEGA NI A LA ESQUINA. Menos mal que los venezolanos  estamos claros. Con la MUD todo, sin la MUD nada. Como en el Chile antipinochet, vamos como uno solo a la conquista de la libertad. 
Lo segundo, es que MUCHOS POBRES NO FUERON PARTÍCIPES DE LOS LOGROS ECONÓMICOS. Se habla de una decreciente pobreza  en las ciudades; pero de un 65 % de pobres en el campo. Por ello Humala perdió en las urbes; pero arrasó en la provincia. Entonces, si el crecimiento de Perú no llegó a los más pobres… ¿para qué sirvió? La realidad es que el crecimiento para permear a todos los rincones de la sociedad, tiene que ser sostenido por muchos años y debe estar respaldado por políticas sociales estratégicas  que generen una dinámica socioeconómica. Sin parchos, con medidas estructurales, porque cuando un techo se cae, los parchos tapagoteras son inútiles.  La estrategia debe ser MARGINALIDAD CERO.
¿HUMALO… O HUBUENO?
Humala  debe decidir si será Humalo o Hubueno. Si el comandante decide transitar el camino del socialismo del siglo XXI, le pronosticamos un ALBA; pero difícilmente amaneceres. Nada nuevo bajo el sol. Como en el Chile de Allende, nacionalizaciones improductivas, medidas en el agro y en la producción que provocaron la fuga de capitales, la inflación, el desempleo, la polarización del país, los cacerolazos. Y al final… la lamentable dictadura de Pinochet. O como el mismo Perú de Velazco Alvarado, cuyas políticas “revolucionarias” provocaron una galopante inflación y su aparatosa salida. O la misma Venezuela de hoy… ¿Cuántos ejemplos harán falta para demostrar que el socialismo es una barrena hacia el hambre y el totalitarismo?
Los venezolanos estamos obligados a ganarnos un nuevo amanecer. De nosotros depende. El 2012 es ya. Unidad, estrategias de desarrollo, alta productividad e inclusión social. Hay que proponerse la MARGINALIDAD CERO para evitar el retronó del populismo, para lograr una democracia sustentable a prueba de mesías que invariablemente… resultan falsos profetas.

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