sábado, 18 de septiembre de 2010

ADELANTE… POR ARRIBA DE LAS TUMBAS, ADELANTE

Rafael Gallegos

“La soberanía reside en el pueblo”, repetían los ideólogos de este proceso, en los albores de la “revolución”, cuando el gobierno olía a pueblo y éste escuchaba, esperanzado y lelo, a su líder durante las interminables cadenas. El Mesías todavía no se transformaba en falso profeta. Emulaba nada menos que a de Gaulle: cuando el pueblo quiera que me vaya, yo me voy. Los más ingenuos juraban que de verdad la soberanía “revolucionaria” residía en el pueblo, y la naciente nomenklatura… reía de tanta ingenuidad. Entre risa y risa, la “revolución” contrató un camión de viajes y mudanzas. Para comenzar, mudaron a la soberanía a la casa del partido (MVR, claro). Cuando les pareció demasiada la gente que había que consultar en el partido, sin dudarlo mudaron la soberanía a la casa de los cogollitos de la “revolución”, equivalentes a las “cúpulas podridas” de antaño. Finalmente, en línea con el desideratum del proceso: todo el poder para yo, instalaron la residencia de la soberanía… en Miraflores.

Los deslenguados afirman que la soberanía de la “revolución” fue mudada nuevamente y que hoy vive en La Habana, compartiendo residencia con la y que “soberanía” cubana. La misma cosa, socio.

REPRESENTACIÓN DESPROPORCIONAL

Cuando el Jesús de Dostoiesky reclamó a los inquisidores el mal uso que hacían de su nombre, le respondieron: mire Jesús, es mejor que se quede tranquilo porque de lo contrario vamos a tener que crucificar a Cristo en el nombre de Cristo. Igualmente nuestra “revolución” comenzó a “crucificar” la soberanía del pueblo muy temprano, en la elección para la Asamblea Constituyente. La oposición sacó más del 40 % de los votos y apenas fue representada por 5 o 6 diputados de un total de 165. Es decir, el 40% del pueblo estuvo ausente en la Asamblea Constituyente. Allí la “revolución” sacó su primer cero en representatividad. Sacrificó al pueblo… en el nombre del pueblo.

Así mismo sucedió cuando la Asamblea actual fue electa por fortfei. Apenas votó el 20% de la población. Por ello, ni de lejos representan al pueblo. Mucho menos las tendencias de opinión. Y más se deslegitiman al mostrar en su ejecutoria una sumisión… que ni los diputados de Gómez. Y para remate, quieren hacer un cambio comunista que hasta las encuestas más gobierneras muestran en contra del sentir de la población. ¿A qué pueblo estarán representando? ¿A un pueblo que no quiso votar? Por algo sería. Una democracia seria hubiera buscado las causas y hecho los correctivos.

Qué lejos está la “revolución” de cuando proclamaba que la soberanía residía en el pueblo. Ahora, el pueblo les causa alergias y ronchas. Por ello, cada vez crean más obstáculos para evitar que se manifieste. Utilizan abusivamente los recursos del Estado - suyos y míos - para promocionar a los candidatos del gobierno. Y el aguerrido CNE, casi que aplaude. Para evitar que la Asamblea electa el 26 S sea representativa de la voluntad popular, manipulan la proporcionalidad y resulta que para elegir un diputado los carabobeños deben emitir más de 200.000 votos y los de Amazonas apenas decenas de miles. La razón es muy simple: porque en Carabobo, como en Miranda, Zulia, Caracas y los centros más poblados, la “revolución”… no tiene la menor oportunidad. Por ello recurren a la devaluación del voto de las grandes ciudades. Pero la torta es gigantesca, de poco les servirá tanto truco.

La meta es, no se engañe, el inservible comunismo cubano – lo de inservible lo dijo Fidel - donde a la oposición le han levantado tantos obstáculos electorales que la revolución siempre saca el increíble apoyo del 99 % de los votos. Claro, lo de increíble… es porque nadie les cree esos resultados. En el modelo cubano, la soberanía del pueblo reside en… los hermanos Castro. ¿Es eso lo que usted quiere para Venezuela?

Adelante por arriba de las tumbas, dijo Rómulo Betancourt. Y ya es hora de reconocerlo a él y los políticos que nos han gobernado, como Caldera, Leoni, CAP, Larrazábal y muchos otros, que con todos sus defectos, eran demócratas y forjaron gobiernos civiles y perfectibles dentro de la libertad.

Y precisamente de democracia se trata el 26 S. Democracia contra comunismo. Si somos la mayoría y de paso tenemos razón, nos corresponde dominar la Asamblea. ¿Por qué tratan de impedirlo? La soberanía reside en el pueblo y el pueblo somos usted y yo. ¡Hagamos respetar nuestros derechos! Adelante, por arriba de los obstáculos impuestos por esta “revolución”, adelante. A votar todos y reverdecer la democracia. 26 S, con S de sunami… y de soberanía.

¡ Estúpido, es el mantenimiento!

Eddie A. Ramírez S.



La historia registra los nombres de muchos saboteadores famosos y dignos de reconocimiento como Max Manus, quien durante la Segunda Guerra Mundial obstaculizó la permanencia alemana en Noruega. Sin embargo todos ellos tuvieron serias limitaciones y sus operaciones de sabotaje fueron muy especializadas, limitándose a colocar explosivos para volar algún puente o descarrilar un tren. Hay otros saboteadores de menor rango que solo atentan contra sus patronos, retardando la producción de una fábrica mediante una operación morrocoy o dañando algún equipo. Se dice que la palabra sabotaje viene de “sabot” zapatos de madera que se utilizaba antiguamente en los Países Bajos y que los obreros introducían en las máquinas.



En Venezuela, los adecos realizaron algunos sabotajes en contra del dictador Pérez Jiménez. Los conocimientos de sabotaje eran en ese entonces muy rudimentarios, quizá adquiridos en algún viejo folleto de los seguidores del anarquista Bakunin. Esas experiencias pueden inducir a pensar que los nietos de esos adecos, al menos algunos de los que no se pasaron al chavismo, son los que están saboteando la gestión del teniente coronel. Lógicamente están mejor dotados de información que sus abuelos, ya que antes no existía Google, fuente de aprendizaje desde lo que es la disfunción eréctil hasta cómo fabricar una bomba atómica.



Afortunadamente, por ser demócratas y respetuosos de la vida humana, no fabrican bombas de ningún tipo y menos la atómica, ya que al parecer todo nuestro uranio va para Irán. Sin embargo el tipo de sabotaje que practican es perverso por ser más sutil y abarcar una amplia gama de actividades. Así, tenemos saboteadores petroleros que lograron reducir nuestra producción desde 3.400.000 barriles por día a solo 2.300.000 barriles diarios; en las refinerías ocasionan incendios y explosiones todas las semanas; convierten plataformas de perforación semi-sumergibles en unas que se van del todo al fondo. Al suministro eléctrico lo tienen de papayita, cuando no llueve hacen parar las turbinas y cuando llueve también lo logran; si el régimen coloca a bravos milicianos a custodiar las plantas de generación, estratégicamente sabotean la transmisión y la distribución.



Como el Metro es vital para el transporte capitalino, todos los días logran que se produzca una falla y los pobres usuarios tienen que salir como plancha de chino a echarle piernas. Por ser el aumento del costo de la vida algo que ocasiona un malestar general, sabotean la economía ocasionando algo que los pedantes llaman inflación. El grado de sofisticación es tal que han logrado manipular el cerebro del teniente coronel para que crea que el Muro de Berlín está intacto y que lo “in” es el comunismo. También los saboteadores lograron infiltrarse en los Poderes Legislativo, Judicial, Ciudadano y Electoral, cambiándoles la mentalidad de ciudadanos por la de focas.



Por respeto a los venezolanos lamentablemente fallecidos no ironizamos con respecto a los accidentes de helicópteros y de Conviasa. Aquí tenemos que enfatizar la irresponsabilidad de un régimen que considera que el mantenimiento no tiene importancia. El 26S los ciudadanos preocupados por nuestro futuro saldremos a votar para iniciar el establecimiento de controles y sentar responsabilidades. Cabe parafrasear la conocida frase de Clinton a Bush padre:¡Estúpido, no es sabotaje, es el mantenimiento!

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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