lunes, 4 de febrero de 2013

¿LUZ O IDEOLOGIA?

Alberto Quiros Corradi

Gustavo Coronel le escribió una carta a Héctor Navarro y a Argenis Chávez. Nelson Hernández en un ensayo comentó la situación de la electricidad en el país. De Coronel extraigo datos técnicos y algo más, de Hernández proyecciones y diagnóstico de un experto.


Lo técnico. Corpoelec aumentó su generación térmica en 15% con respecto al 2012. Esto le resta suministro al mercado interno. Además, el diesel es casi todo importado. Es decir, que PDVSA importa a precios de mercado internacional y Corpoelec vende electricidad a precios altamente subsidiados. De lo suministrado en 2012, 33,5% no fue facturado. Esto representa casi la totalidad de la generación térmica, esto, según cálculos de Coronel, equivale a una pérdida de $1.000 millones por año para el Estado.

El consumo de gas en las plantas eléctricas aumentó en 11% en 2012, se suplen indirectamente con gas importado de Colombia. Otro desastre financiero para PDVSA.

Por su parte, Hernández informa que sólo el 60% de la capacidad instalada está disponible. Esta es una cifra menor a la demanda. Más aún, todo el sector eléctrico, no solo la generación, está en malas condiciones (transmisión y distribución) Para el año 2012 el oficialismo prometió instalar 5.000 megavatios (mv) y sólo instaló 2.000 mv. Además, el número de megavatios que se instalan nuevos salen de servicio por falta de mantenimiento y obsolescencia técnica de lo instalado (se agregaron 2.000 mv nuevos y se sacaron 2.000 mv viejos) No se han colocado ni planificado líneas de transmisión. Aún si se generara más electricidad no habría cómo transmitirla. En cuanto a la distribución, en palabras de Hernández, “es peor porque son las instalaciones que le llegan directo al subscriptor”. Planta Centro genera 1.200mv, a pesar de tener capacidad instalada de 2.000 mv. Por último, Hernández estima el déficit actual en 4.000 mv y para poner la casa orden se requerirán uno cinco años.

Lo ideológico. Coronel revisó el informe Corpoelec 2012: “Un mamotreto de 425 páginas que muestra desastrosos resultados no sin antes exhibir inexplicable orgullo por la actividad política e ideológica dentro de la empresa”.

El informe dice que hay que reducir la generación térmica para proteger el ambiente. Luego agrega que hay que incrementar la generación térmica ¿Con gas? ¿De dónde? El ministro de energía eléctrica realizó acciones concretas enfocadas a la construcción del socialismo del siglo XXI. Se dieron cursos de formación socio política. Hubo reuniones de grupo para discutir el plan bolivariano 2013-2019. Se incorporaron a Corpoelec 5.509 trabajadores de empresas que le prestaban servicios. Corpoelec tiene gastos elevados en su nomina como resultado del contrato colectivo vigente. Se otorgaron “ajustes sociales” a trabajadores internos y externos.

Corpoelec ha sido incapaz de resolver el problema de la electricidad en Venezuela por ineficacia, altos costos de operación y falta de recursos para invertir, pero se puede dar el lujo de aumentar su nómina en 5.509 trabajadores. Dar dádivas a propios y extraños y utilizar tiempo valioso en dar cursos de ideología y de interpretación del plan bolivariano.

Como hemos referido, Hernández estima que se requieren cinco años para solucionar el problema eléctrico. Si leemos con cuidado a Coronel, a Hernández y al informe de Corpoelec serán más bien cinco décadas.

Mientras tanto, cómprese una planta portátil y muchas velas porque el futuro se ve negro. Por falta de luz y por otras negativas razones.

viernes, 1 de febrero de 2013

La agonía de PDVSA

Orlando Ochoa

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Mientras los asuntos políticos y la salud del presidente Chávez envuelven el interés nacional e internacional sobre Venezuela, dos historias en paralelo que afectan la gobernabilidad avanzan: Primero, las graves dificultades económicas del país para enfrentar la falta de suministro de divisas, la presión alcista sobre la cotización de las divisas y la consecuente inflación y escasez. Segundo, los severos problemas financieros de PDVSA.

La petrolera estatal produjo en 2012, según el seguimiento de empresas  internacionales,  2.7 millones b/d de crudo,  más 100.000 b/d de condensados. Una cifra inferior a los 3.5 millones de b/d que señalaba Rafael Ramírez  que se iba a alcanzar en 2012. Las exportaciones fueron de 2.060.000 b/d, la cuales al precio promedio de la canasta venezolana de 2012 de $103,42 el barril, lleva a estimar los ingresos por exportación en $77.760 millones, muy por debajo de los $92.233 millones que indica el BCV en su Informe de fin de año. 

Por otra parte, con el declive continuado de las refinerías por falta de mantenimiento y experticia, las importaciones en 2012 de derivados fueron 151.000 b/d y las de crudo 25.000b/d; a un costo total estimado de $7.500millones. Esta cifra de importaciones de productos y crudo, en nuestra actividad económica dominante, es ahora más del doble de las exportaciones no petroleras reducidas a $3.719mills en 2012, a pesar del Plan Socialista de “desarrollo endógeno”. En realidad la decadencia de PDVSA, al igual que de las empresas básicas de Guayana y las 1.200 empresas estatizadas, tiene como causa la política socialista del siglo XXI.

El problema de PDVSA no termina ahí, que ya sería bastante.  Al pagar con petróleo los prestamos chinos que recibe el Gobierno de Chávez (su único accionista),  además de financiar la factura y acumular cuentas por cobrar de Petrocaribe, sus exportaciones netas se reducen en 25%; y su flujo de caja ya menguado, transfiere otro 25-30% a Fondos extra-presupuestarios de Gobierno. Luego, es incapaz de pagar a proveedores y beneficios a trabajadores, mientras entrega pagarés al Tesoro Nacional; este ente los hace efectivo en el BCV de Merentes, imprimiendo dinero-basura (equivalentes a $38.000 millones) que alimenta la liquidez monetaria,  la inflación y la presión en el mercado cambiario. El país paga las consecuencias.

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