miércoles, 14 de enero de 2009

Pronosticos Energeticos 2009

Andrés Matas

Después de concienzudas consultas con innumerables astrólogos, me atrevo a compartir con ustedes las previsiones que me parecen más consistentes para el año que comienza. Voy a basarme fundamentalmente en Perogrullo, extraordinario vidente que ha heredado los conocimientos secretos de Nostradamus, lo que le permite ofrecernos pronósticos y criterios que lucen muy sólidos.

La primera consideración que me hace el sabio, parafraseando a Lincoln, es que “Se puede subsidiar la producción de muchos bienes y servicios muchas veces, pero no se puede subsidiar la producción de todos los bienes y servicios todas las veces”. Por ello me augura que el modelo productivo revolucionario va a hacer agua en 2009. “En especial Guayana va a pasar mucho trabajo. Vamos a ver a mucho contratado sin renovación e inclusive las nóminas fijas van a tener dificultades para cobrar y muchos empleos se perderán. Será imposible seguir sosteniendo empresas perdedoras y varias tendrán que cerrar. Probablemente Alcasa y Carbonorca estarán entre ellas, a menos que circunstancias políticas obliguen a mantenerlas operando a duras penas. Nos tocará vivir un año con fuertes presiones laborales, las que se saldarán con sacrificios de los trabajadores porque sencillamente no hay con qué mejorar su situación”.

“La industria petrolera está en situación crítica y en 2009 colapsarán varias actividades. Ya se paralizó la construcción de gasoductos en oriente y le seguirán muchos proyectos más. Como es costumbre el sufrimiento se concentrará en el mercado interno, que al fin y al cabo no paga, para mantener a toda costa el ingreso de divisas. Ya estamos importando gasolina y diesel, ante la precaria situación del CRP y el resto de las refinerías, y la situación se mantendrá por todo el año, aunque puede empeorar”.

“El sector eléctrico, paradójicamente, se va a beneficiar de la paralización industrial, especialmente la de las industrias básicas, lo que se traducirá en una caída de la demanda en 2009. Esto, unido a los altos aportes del Caroní en 2008, va a permitir una holgura en la capacidad de generación. Pero se seguirán violando los límites de transmisión desde Guayana hacia el centro y occidente del país, manteniéndose la situación de riesgo. Este respiro debería aprovecharse para avanzar en las prometidas centrales de generación térmica, esas que llaman “estructurantes”, pero el déficit financiero sólo permitirá pocos avances. La inyección de recursos a las empresas eléctricas se concentrará en cubrir costos operativos. El mediano y el largo plazo quedarán para después y los esfuerzos se concentrarán en atender problemas urgentes de corto plazo. Por un año más seguirá sin definirse el suministro de energía primaria al sector eléctrico y la orimulsión se mantendrá en hibernación”.

“La reiterada promesa de gasificar nuevas ciudades y urbanizaciones tendrá que esperar un año más, la Ley del Gas tiene 7 años dormida y continuara así en 2009. Ninguna empresa privada invertirá un centavo ante la incertidumbre jurídica y los precios en el mercado interno. Al mismo tiempo, se seguirá deteriorando el servicio de las bombonas de GLP, en especial el de los cilindros de 10 kg que atiende a los sectores más humildes”.

“Curiosamente, se producirán ajustes en los precios de la gasolina y el diesel y, muy probablemente, en la electricidad, el gas natural y el GLP. Pero serán aumentos motivados por la situación fiscal, sin una visión integral de la energía y sus precios relativos”.

“En síntesis, será un año duro para Venezuela y el sector energético no será una excepción”.

Al final, después de oír a nuestro astrólogo y vidente, sus pronósticos me parecieron razonables y por eso decidí presentarlos. Aunque no me extrañaría que cualquier lector me dijera “¡Caramba Colón, te rompiste el coco diciendo tal cantidad de nimiedades!”. A lo que responderé: no es culpa mía, reclámenle a Perogrullo.

jueves, 8 de enero de 2009

LAS REVOLUCIONES EN SU LABERINTO

Rafael Gallegos


La historia de América Latina es como la de unos latifundios que explotan la miseria de los campesinos y les pagan con fichas, hasta que un día un joven líder con mucho carisma y verborrea los convence de la necesidad de cambiar su realidad bajo el grito de viva la revolución, abajo los explotadores. El líder acusa a los latifundistas, al imperialismo y a la iglesia como los culpables del hambre del campesino y la de sus hijos, de sus enfermedades, de su insalubridad y de su ignorancia. Las masas se emocionan, ven en el líder al vengador de su fracaso y lo convierten en su Mesías. “Viva la revolución”, grita éste cuando toma el poder, al par que destruye a los terratenientes e insulta al imperio y a la iglesia. Al final, los campesinos sustituyen los latifundios por colectivos improductivos, cambian un imperialismo por otro y sustituyen a la iglesia por el fanatismo ideológico. Y el hambre sigue viva. Son incapaces de construir una realidad próspera que se refleje en comida, dinámica económica, salud, viviendas y felicidad para el pueblo. ¿Y ahora que hacemos con la revolución?, le preguntan los campesinos al Mesías, al palpar cómo luego de tantos discursos, guerras y sacrificios, están peor que antes.


El Mesías les responde: paciencia, no sean inmaduros, comprendan el proceso revolucionario, que es de décadas. Sufran hoy para que sus bisnietos sean felices. Acusa a los que hablan del fracaso de la revolución de traidores, pitiyankis y gusanos. El Mesías se transforma en Falso Profeta y el pueblo queda con su misma hambre, frustración y resentimiento. No hay comida; pero hay héroes: de la producción, del sacrificio, de restearse con hambre y sin empleo, de gritar más uh ah. Por algo somos el continente con más héroes por kilómetro cuadrado.


Baja el telón y el pueblo sigue buscando otro Mesías, que invariablemente aparece y se transforma en otro Falso Profeta. Pura revolución inconclusa, encerrada en su laberinto.


SANGRE SUDOR Y LÁGRIMAS… EN LA HABANA

La revolución inconclusa se dio, por ejemplo, en Cuba. 1959, un pueblo reprimido y hambriento. Un país seno de mafias, juegos, negocios de los gansters. Batista, un dictador tutelado por el imperio norteamericano. Fidel Castro, un joven con mucho carisma, le dijo al pueblo que los culpables de su mala situación eran la dictadura, los latifundistas y el imperio norteamericano. Tomó el poder y acabó con “esa” dictadura; pero no implantó la democracia. Acabó con los latifundistas; pero también con todo vestigio de propiedad privada y el agro se fue al sótano. Acabó con la influencia del imperio norteamericano colocando a Cuba en manos del imperialismo soviético. De dictadura a totalitarismo, de latifundio privado a latifundio del estado y cambio de dueño internacional.


Tomaron el poder, destruyeron lo existente y no construyeron una sociedad próspera. El resultado, un gentío en Miami, la oposición en la cárcel, una Asamblea sumisa, cero libertad de prensa, salario generalizado de menos de un dólar diario… una vergonzosa dictadura de medio siglo. Puro Trucutrú. Cuba, otra revolución metida en un laberinto de improductividad. Con un Raúl Castro que lo único que se le ocurre para “celebrar”, es solicitarle al pueblo otros 50 años de sacrificio. ¿Es eso lo que usted quiere para Venezuela?


la “revolución” venezolana

Años noventa. Un pueblo obstinado por la corrupción y la ineficiencia de los últimos gobiernos. Un juego trancado. Marginalidad, inseguridad, decadencia. Partidos dirigidos por cúpulas. Dirigentes jóvenes a la vera de los líderes tradicionales. Intentona del 4F. Chávez sale de la cárcel y convence al pueblo que sí se puede realizar un cambio. Lo emociona, gana las elecciones y comienza su “revolución”: acabó con la democracia de cúpulas y la sustituyó por una democracia de yo; licuó los Poderes Públicos (jugo, zumo, hugo) hasta ponerlos a marchar al designio del líder único (yo); acaba con la empresa privada y la sustituye por cooperativas quebradas, o por empresas socialistas (¿…?); politizó empresas que funcionaban, colocándolas al borde de la quiebra (por ejemplo: PDVSA). Sustituyó las inversiones por las invasiones. Cambió el imperialismo norteamericano que nos mercadea petróleo por dólares, por el imperialismo cubano que nos mercadea petróleo por médicos (que ni de casualidad consultan para ellos y su familia), por “catedráticos”, espías, guardaespaldas y “expertos” en propiedad privada (habrase visto). Que pena, pensarán que todos los venezolanos somos igualitos. Otra revolución inconclusa, incapaz de generar prosperidad. Encerrada en su laberinto.


El pueblo, decepcionado le pregunta al comandante y Mesías: ¿y ahora, qué hacemos con la “revolución”? Y como si no nos bastara con tanto falso profeta, la única repuesta que se le escucha es: la reelección perpetua.


Entradas mas leidas

Navegacion