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miércoles, 8 de agosto de 2012

El plan petrolero de Capriles

Jose Guerra

La política petrolera que ha seguido el gobierno de Hugo Chávez consta de los siguientes elementos. En primer lugar, sacrificar la producción petrolera con el objeto de procurar el sostenimiento de los precios. Segundo, privilegiar acuerdos con socios políticos para lo cual ha hecho una especie de repartición personal de lotes de la Faja del Orinoco y en tercer lugar hacer de PDVSA una empresa con varios propósito, que van desde el reparto de becas hasta la construcción de viviendas.

Lo primero se ha traducido en una desinversión en la actividad petrolera que se ha traducido en una caída tendencial de la producción al punto que comparado con 1997, el Producto Interno Bruto Petrolero reflejó en 2011 una declinación de 16,3%. No ha sido por falta de recursos que la producción petrolera ha disminuido. Todo lo contrario, ha disfrutado Venezuela de precios petroleros excepcionalmente elevados, suficientes para financiar la inversión y consecuentemente el incremento de la producción. Sin embargo, una política de abandono de los campos petroleros y jugar el destino de Venezuela a la suerte de las cotizaciones del crudo en el mercado petrolero internacional, se ha traducido en la merma de la producción y la consecuente pérdida de ingresos para Venezuela.

Todo esto se ilustra en el gráfico adjunto donde se observa, una vez que pasó lo peor de la crisis global, el estancamiento de la producción petrolera según el PIB del sector petrolero entre el primer trimestre de 2009 y el cuarto trimestre de 2011 conjuntamente con el constante aumento del precio del petróleo. Ello sugiere que los mayores precios no se han traducido en una mejora de la actividad productiva en la actividad productora de petróleo.

Venezuela requiere una nueva política petrolera. Tiene una de las reservas de petróleo más numerosa del mundo y al mismo tiempo posee también una de las tasas de extracción de crudos más bajas de los países petroleros. El total de reservas petroleras de Venezuela equivale al 15% de las reservas mundiales y el 90% de las de América del Sur. A los actuales niveles de producción de petróleo, cercanos a los 3.000.000 de barriles al día, tendría Venezuela petróleo para 250 años.

Sien embargo, es difícil pensar que para ese tiempo el petróleo tendría el valor comercial que hoy detenta. Es muy probable que los sustitutos le quiten buena parte de sus usos como combustible e insumo para la industria. Comparado con los países de la OPEP, el nuestro es el país que produce menos petróleo con relación a las reservas probadas. Si Venezuela tuviese la tasa de extracción de petróleo de Irán, actualmente estaría produciendo aproximadamente 7.500.000 barriles por día.

Ha planteado Capriles una política petrolera encaminada a levantar la producción petrolera para con ello aumentar los ingresos para hacer viable financiar un conjunto de programas sociales fundamentales para abatir la pobreza. Igualmente, ese aumento de la producción permitiría sustentar tasas de crecimiento económico, dado el papel del petróleo como palanca de desarrollo, concebida así en la propuesta de Capriles. Tiene el petróleo un doble rol: es fuente de ingresos fiscales y también motor del crecimiento de la economía. Chávez ha visto al petróleo unilateralmente como factor que genera ingresos sin valorar su naturaleza productiva.

El plan de Capriles para el petróleo tiene cuatro principios esenciales. El primero, producir más y consiste en aprovechar al máximo la capacidad de producción llevándola de los actuales 3.000.000 de barriles al día hasta 6.000.000 de barriles. Ello implica un cambio en el manejo de la industria al favorecer un entorno propicio a la inversión, incluyendo la hasta ahora marginada inversión nacional.

No es concebible que en el negocio petrolero puedan participar capitales de todo el mundo menos los venezolanos. Con el gobierno de Capriles habrá oportunidad, para que bajo la figura de asociaciones con el Estado u otras fórmulas, los nacionales puedan invertir en el petróleo y no tengan que estar buscando en otros lados las oportunidades que se le han negado en Venezuela.

El segundo componente parte por entender al petróleo como palanca para el progreso, mediante el apoyo a la cadena de formación de valor a lo largo de todo el proceso de extracción, producción y refinación de los crudos. Ello implica fortalecer la industria petroquímica. Similarmente el petróleo apoyará la inversión en infraestructura que es una de las formas de transformar una riqueza transitoria en permanente.

Ello se traducirá en la generación de 400.000 empleos con calidad en la industria petrolera y actividades relacionadas. El tercer elemento del plan de Capriles tiene que ver con el hecho de que Venezuela es más que una mera factoría petrolera. Puede y será el petróleo un insumo seguro para apoyar impulsar otros sectores de la economía. Finalmente, se contempla que los ingresos que el petróleo genere se aplicarán fundamentalmente a la atención de las necesidades de los venezolanos. Ya basta de financiar con el sacrificio de los venezolanos los requerimientos financieros de otras naciones.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Los venezolanos y el mundo deben saber que PDVSA esta mal, Muy mal

Jose Guerra
Los venezolanos y el mundo deben conocer que la industria petrolera de Venezuela está mal. Muy mal. Tal vez la manera directa de verlo es con la información del gráfico adjunto donde se aprecia la caída sistemática del PIB petrolero, el cual mide la producción de petróleo valorada a precios constantes pare eliminar el efecto distorsionante de la inflación. Son ocho trimestres de caída continua de la producción de petróleo y sus derivados, hecho que ha coincidido con una recuperación espectacular de los precios del petróleo en los mercados mundiales y el volumen de ingresos recibidos no ha servido para reanimar a una empresa entumecida a la cual ya no le es suficiente ni siquiera una cotización superior a US$ 80 por barril para equilibrar sus finanzas. El aumento de los precios petroleros entre 2008 y 2010 le sirvió de muy poco a Venezuela, salvo para seguir cayendo tal como lo atestigua las cifras del BCV.

Mientras que todas las economías de América Latina ya salieron de la recesión, Venezuela se encuentra postrada, víctima de una política que desalienta la inversión, concentra todo el poder en manos del Estado, persigue a los trabajadores y ahuyenta a los inversionistas.
Hace quince años PDVSA producía 3.200.000 barriles de petróleo al día y tenía 30.000 trabajadores, actualmente produce 2.700.000 barriles y su nómina es de 90.000 trabajadores. Se ve una empresa que produce menos petróleo y tiene una protuberante burocracia. Ahora bien, de esos 2.600.000 barriles, casi 700.000 son consumidos internamente en forma de combustibles para vehículos, aeronaves y generación de electricidad, 250.000 barriles están comprometidos con China en un préstamo que le hizo a Venezuela cuyos recursos ya fueron gastados. Otros 90.000 barriles van a Cuba, como una especie de donación del gobierno de Venezuela a la dictadura isleña y 80.000 más a otros países que lo pagan en cómodas cuotas. Es decir, quedan 1.570.000 barriles para exportar, básicamente a Estados Unidos, quien los paga en dólares constantes y sonantes. Con esos dólares es que se puede comprar los alimentos, las medicinas, repuestos, equipos, maquinarias y pagar la deuda externa.
Es muy grave el declive de la producción de PDVSA y también el incremento de su deuda. En 1998, PDVSA debía US$ 4.000 millones y actualmente la deuda registrada es de US$ 36.000 millones incluyendo lo que le debe al BCV y los bonos que acaba de emitir, sin contar más US$ 7.000 millones por expropiaciones que no ha pagado. Debe mencionarse, además, que PDVSA tiene pendientes varios juicios en cortes internacionales que pueden significar el desembolso de sumas importantes aún si se llega a un acuerdo amistoso con los demandantes. Como puede observar el lector, la empresa está financieramente dificultades y todo ello a pesar del aumento del precio del petróleo. En 1998 el precio del petróleo venezolano cerró en US$ 9,5 por barril y alcanzó a US$ 72,6 por barril en 2010 y en lo que va de 2011 se cotiza en más US$ 85 por barril, un aumento exorbitante y nada de ello ha servido para mejorar la situación de la empresa. ¿Qué es lo que ha sucedido? Que PDVSA cayó en manos de la corrupción, la politiquería, del nepotismo y además está desenfocada de su negocio. PDVSA se ocupa de vender alimentos y fabricar casas cuando eso lo pueden hacer otros entes del Estado. Acaba PDVSA colocar un bono a 12,75% de interés, el más elevado del mundo. Cuando empresas petroleras emiten esas deudas lo hacen a un interés máximo de 6%. Ello dice lo grave en que están las cuentas de PDVSA. Pero lo que resulta más paradójico es que PDVSA emite un bono comprado en bolívares pero pagadero en dólares. Si se trata de financiar gastos locales el bono ha debido emitirse en bolívares. En el caso de destinarse a la compra de maquinarias y equipos en divisas, el bono se tuvo que haberse emitido en dólares, obviamente en el mercado internacional. No fue ni para lo uno ni para lo otro sino para intentar estabilizar el mercado cambiario ante la escasez de divisas por parte de CADIVI, aunque ello no es función del BCV.

El nuevo gobierno que vendrá en Venezuela tiene que tomar muy en serio una política distinta para el petróleo, que focalice a PDVSA en su negocio y deje la asistencia social a los organismos especializados y competentes en la materia y la actuación en el mercado de divisas en manos de la autoridad monetaria.

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