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miércoles, 8 de junio de 2016

Discurso a los graduandos IESA (03-06-16)



  Por: Jose Maria de Viana

Señores compañeros del presídium; Distinguidos invitados especiales; Señores profesores; Señores graduandos y sus familiares; Señoras y señores; Amigos todos

Tenía yo apenas 17 años, cuando recibí mi primera lección en el IESA. No piensen que era un niño prodigio. Mi profesor de Mecánica Racional -que así es como los ingenieros llamamos a la Física del Movimiento-, era también presidente del IESA.
Aquella clase de recuperación fue el mejor pretexto para preguntar a mi profesor acerca de la intriga que me había provocado saber que él era Presidente de una Escuela de Negocios.
Ese día me enseñó tres cosas que no entendí entonces, pero que el paso de los años me permitió comprender…

La primera, una sorpresa escandalosa: Venezuela es un país pobre porque la riqueza de los pueblos depende de lo que producen con sus ideas y sus manos y no de los recursos naturales que tienen bajo sus pies.

La segunda, la riqueza de un país se fabrica todos los días en sus empresas; y no de forma casual, sino como resultado de una actividad desarrollada de manera científica, para producir bienes y servicios. La riqueza no se hereda y si no se ha producido, no puede repartirse.

Y la tercera, para que Venezuela sea un país próspero, para que se acabe la pobreza, miles de empresas deben conducirse con excelencia; y la excelencia no se improvisa, sino que requiere muchos profesionales trabajando en equipo, con conocimiento y pasión para producir riqueza.
“Esa es la Misión del IESA y por eso yo estoy aquí”, me dijo el Presidente.
Era el Dr. Santiago Vera Izquierdo, venezolano de excepción. Sus palabras tenían enorme autoridad en labios del que había sido el primer Ministro del Petróleo de Venezuela en el año 1951, en una época cuando sólo los más competentes llegaban a ser ministros.
En los años 70, cuando recibí mi primera clase en el IESA, Venezuela estaba entre los 20 países más ricos del mundo; disfrutaba ya de 50 años de crecimiento continuo y su ingreso per cápita era mayor que el de España, Grecia o Israel para la misma época.

Para entender el alcance de las enseñanzas de mi profesor, fue menester vivir la experiencia singular de presidir dos empresas formidables de servicio público. Hidrocapital y Movilnet producían y distribuían calidad de vida y progreso económico a través de las tuberías de agua o de los servicios de telecomunicación a millones de venezolanos.

En esas empresas descubrí que la excelencia no es resultado del azar, sino la consecuencia de un acertado liderazgo. Más todavía, que la gerencia de empresas es una disciplina científica; y que el significado más profundo de la sinergia es el poder infinito de un equipo humano que, con pasión y talento, trasforma la realidad introduciendo competencia, tecnología e innovación de forma continua.

Pero no me extiendo hablándoles de aquella Venezuela; ésa ya no existe, fue destruida.
En cambio, sí quiero compartir con ustedes lo que aprendí en los últimos nueve años, desde que Movilnet pasó a ser administrada por el Gobierno Nacional y entró a formar parte de la miríada de empresas descapitalizadas económica y técnicamente.

Hoy ya sabemos –lo hemos aprendido todos y dolorosamente- que Venezuela es un país pobre, muy pobre. Aprendimos también que hasta las empresas excelentes pueden ser irremediablemente destruidas cuando están en manos de administradores incompetentes.

Hemos comprendido también que, después de una extraordinaria bonanza de ingresos petroleros, los recursos mal utilizados producen miseria, dolor y desesperanza.

La destrucción de nuestras capacidades productivas por el cierre de empresas, por la destrucción del tejido empresarial y por la pérdida de talentos y capitales es una herida que requerirá mucho tiempo y esfuerzo para cicatrizar.

Se acerca el tiempo de la refundación de la República Civil.

Estimados graduandos les toca a ustedes la formidable tarea de iniciar la construcción de un país próspero, justo, incluyente y moderno, una oportunidad maravillosa para ejercer su competencia y talento con pasión por esta nación y toda su gente.

Va a ser necesario haber entendido cómo se produjo la destrucción institucional de las empresas del país para no repetir los mismos errores. Por eso no quiero perder la ocasión y me gustaría cosechar con ustedes, algunas lecciones aprendidas:

1. La ideología puede destruir el tejido productivo de un país. Las mejores prácticas de gestión empresarial no tienen color ideológico. La Gerencia Moderna es profundamente pragmática, se mide con indicadores objetivos y no con buenas intenciones.
La mejores prácticas de las organizaciones exitosas de China, Vietnam, Singapur o Chile son similares.
Pero en Venezuela la ideología fue el pretexto para colonizar con fanatismo e incompetencia empresas de alta complejidad y tradición de excelencia.
Ustedes han sido formados en la pasión por el conocimiento y la investigación, por la búsqueda del logro de objetivos y su medición, ustedes harán posible que el país pase de las promesas insatisfechas a los resultados.

2. La colonización ideológica de las empresas de servicio tuvo como objetivo el control y la sumisión obediente de las mismas. En consecuencia, todos los órganos de gobierno corporativo, Junta Directiva, Contraloría Interna. Sistemas de Información Empresarial, fueron desmantelados.
El preciso entender que la corrupción no es, como se cree generalmente, consecuencia de la escasa virtud de algunos sino de la carencia de órganos de gobierno  corporativo en las empresas.
Desarrollen y fortalezcan estructuras de gobierno corporativo: que la trasparencia, la rendición de cuentas y los mecanismos de control y supervisión administrativos sean parte de nuestra cultura gerencial.

3. El país ha sufrido el aislamiento del resto del mundo. Mientras en Venezuela se desarrollaba el proceso de destrucción de su tejido productivo y de los servicios públicos, en el resto del mundo se ha implantado la cuarta revolución industrial, con saltos de productividad impulsados por la tecnología, el trabajo en redes y la incorporación de la informática, la microelectrónica y las tele comunicaciones en todas las áreas de la producción.

La Venezuela que habrá que construir en los próximos años será totalmente distinta a la que extraviamos en los años 90, porque la tecnología, la economía y la política de todas las naciones en el contexto global evolucionó mientras nosotros retrocedimos.

Una tarea para ustedes; construir puentes y ventanas con las empresas y países más exitosos del mundo, traducir las buenas prácticas en nuestro medio para competir en excelencia con los campeones del mundo.

Si estas lecciones no han caído en tierra estéril, hoy mejor que nunca, podremos comprender la urgencia del Dr. Vera Izquierdo cuando expresaba la necesidad de formar a miles de profesionales, en la ciencia y el arte de construir y dirigir empresas.
Felicitaciones a ustedes que son parte de esa generación que estamos seguros asumirá la dirección de miles de empresas creadoras de valor con pasión y excelencia.
Sólo así será posible que los venezolanos conozcan la riqueza de un país que se construyó con el ta-lento y el esfuerzo  de sus hijos y no con los recursos debajo de nuestro suelo.
Y esa es la Misión del IESA que tan claramente dibujó Santiago Vera Izquierdo hace cinco décadas.

Son ustedes hoy razón de esperanza, afortunados por el reto que les corresponde, tendrán el apoyo de todo el país: ustedes serán los constructores de una nueva y mejor Venezuela para todos.

sábado, 5 de mayo de 2012

Discurso Despedida expresidente de COCA COLA

Por Bryan Dyson, ex Presidente de Coca Cola…
 
Lo dijo al dejar el cargo de Presidente de Coca Cola.


"Imagina la vida como un juego en el que estás malabareando cinco
pelotas en el aire. Estas son:
- Tu Trabajo,
- Tu Familia,
- Tu Salud,
- Tus Amigos y
- Tu Vida Espiritual, Y tú las mantienes todas éstas en el aire.
   Pronto te darás cuenta que el Trabajo es como una pelota de goma.
Si la dejas caer, rebotará y regresará.
Pero las otras cuatro pelotas: Familia, Salud, Amigos y Espíritu son
frágiles, como de cristal.
Si dejas caer una de estas, irrevocablemente saldrá astillada,
marcada, mellada, dañada e incluso rota.
Nunca volverá a ser lo mismo.
Debes entender esto: apreciar y esforzarte por conseguir y cuidar lo
más valioso. Trabaja eficientemente en el horario regular de oficina y deja el
trabajo a tiempo.
Dale el tiempo requerido a tu familia y a tus amigos.
Haz ejercicio, come y descansa adecuadamente.
Y sobre todo.....crece en vida interior, en lo espiritual, que es lo
más trascendental, porque es eterno.
Shakespeare decía:
Siempre me siento feliz, ¿sabes por que?
Porque no espero nada de nadie;
esperar siempre duele.
Los problemas no son eternos,
siempre tienen solución.

Lo único que no se resuelve es la muerte.
La vida es corta, ¡por eso ámala.!
Vive intensamente y recuerda:
Antes de hablar... ¡Escucha !
Antes de escribir... ¡ Piensa!
Antes de criticar... ¡ Examínate !
Antes de herir... Siente
Antes de orar... Perdona
Antes de gastar... Gana
Antes de rendirte...intenta
ANTES DE MORIR.....VIVE…!!

domingo, 9 de octubre de 2011

Último discurso de Carlos Andrés Pérez como Presidente de Venezuela (20-05-93)

Los presagios de Carlos Andrés al salir de Miraflores
Un día después de ser enterrado en suelo patrio Carlos Andrés Pérez, dos veces electo presidente de Venezuela, vale la pena recordar lo que fue su último discurso al ser despojado de su segunda presidencia, a solo 7 meses de terminar el mandato constitucional.
Copio la presentación que del caso me hace un amigo:
“Creo que él nunca imaginó que la miseria de quienes le sucedieron lo reivindicaría a diario como verdadero demócrata. Hay muchas cosas aquí que indican que CAP estaba mucho más claro que muchos, en relación a lo que entonces se nos venía encima. Muchos de los que se empeñaron en sacarlo de la Presidencia a siete meses de culminar su período, y reivindicar a los golpistas de Febrero y Noviembre de 1992, hoy en día son perseguidos por el gobierno de Chávez. Otros han pactado con Chávez, otros han muerto, y aún un grupo está instalado en el gobierno. Hoy en día resulta casi imposible que todos estos personajes en algún momento hicieran una disímil coalición para dar al traste con su Presidencia. En su terco empeño se llevaron consigo a la democracia venezolana.”

Último discurso de Carlos Andrés Pérez como Presidente de Venezuela

20 de mayo de 1993

Me dirijo a mis compatriotas en uno de los momentos más críticos de la historia del país y de los más difíciles de mi carrera de hombre público. Debo confesar que pese a toda mi experiencia y al conocimiento de la dramática historia política de Venezuela, jamás pensé que las pasiones personales o políticas pudieran desbordarse de manera semejante y que ya Venezuela podía mirar hacia atrás sin el temor a los incesantes desvaríos de la violencia tan comunes en nuestro proceso histórico.
Ha cambiado poco nuestra idiosincrasia. Nuestra manera cruel de combatir sin cuartel. Ha revivido con fuerza indudable un espíritu inquisitorial y destructor que no conoce límites a la aniquilación, sea moral o política. Reconozco con inmenso dolor esta realidad y no solo porque yo sea el objetivo de los mayores enconos, a quien se le declara la guerra y se le quiere conducir al patíbulo, sino porque este es un síntoma y un signo de extrema gravedad, de algo que no desaparecerá de la escena política porque simplemente se cobre una víctima propiciatoria. Esta situación seguirá afectando, de manera dramática, al país en los próximos años.
Yo represento una larga historia política. Una historia que arranca a partir de la muerte de Juan Vicente Gómez y de los primeros gobiernos que sucedieron a la dictadura que demoró por tantas décadas nuestra presencia en el siglo XX. Formé parte de los jóvenes que en 1945 se lanzaron temerariamente a transformar el país. Derrocado Rómulo Gallegos, asumimos todos los riesgos para recuperar para Venezuela su libertad y su dignidad de pueblo libre. Formé parte de quienes desde 1958 combatieron con mayor denuedo por la democracia, contra la subversión que en esos duros años puso en jaque nuestras nacientes instituciones democráticas. En el camino dejamos muchos adversarios vencidos, pero jamás humillados, por el contrario, se les tendió la mano franca cada vez que fue preciso.
Como no soy un acumulador de resentimientos, me equivoqué al suponer que todos actuábamos así y que las diferencias y los duelos políticos nunca serían duelos a muerte. Supuse que la política venezolana se había civilizado y que el rencor y los odios personales no determinarían su curso. Me equivoqué. Hoy lo constatamos. Pido a mis compatriotas que entiendan estas reflexiones no como expresión nostálgica o dolida de quien se siente vencido o derrotado. No. Ni vencido ni derrotado. Mis palabras son una convocatoria a la reflexión de mis compatriotas sobre los duros tiempos que nos esperan y un llamado a los líderes políticos, a los responsables de los medios de comunicación, para que mediten y adecúen su conducta a la gravedad del momento que vivimos. Ojalá que nos sirva la lección de esta crisis. Que se inicie una rectificación nacional de las conductas que nos precipitan a impredecibles situaciones de consecuencias dramáticas para la economía del país y para la propia vigencia de la democracia que tantos sacrificios ha costado a nuestro pueblo.
Como Presidente de la República, antes y ahora, he actuado con mesura y con abierto ánimo de conciliación. No he perseguido a nadie. A nadie he hostilizado. Sin embargo, contra nadie se ha desatado una campaña sistemática, larga y obsesiva, como se ha ensañado contra mí y contra mi gobierno. La he soportado con la convicción de que en las democracias son siempre preferibles los abusos de la oposición que los abusos del gobierno. Los adversarios que quedaron en el camino y los enconos de las luchas políticas pasadas se fueron uniendo poco a poco y todos fueron resucitando agravios que parecían olvidados. Así se ha formado la coalición que tiene en zozobra al país, articulados en esta confabulación que nos abruma. Nunca una coalición fue tan disímil. Cuando se retratan en grupo aparecen señalados con definiciones precisas de diversas etapas de la lucha política de, los últimos cincuenta años. Rostros de derrotados o frustrados que regresan como fantasmas o como espectros, predicando promesas mágicas de resurrección.
Es como la rebelión de los náufragos políticos de las últimas cinco décadas. Los rezagos de la subversión de los años 60. Con nuevos reclutas. Los derrotados en las intentonas subversivas del 4 de febrero y el 27 de noviembre de 1992 se incorporan a la abigarrada legión de causahabientes. Todos los matices, todas las ambiciones y todas las frustraciones juntas de repente. Me resisto a imaginarme a Venezuela en febrero de 1994, cuando los profetas de tan engañosas promesas tengan que enfrentar la realidad del país, en medio de una pugna imaginable, ésta sí, por sus cuotas de poder.
Me siento orgulloso de lo que, acompañado por mis colaboradores a lo largo de mi gobierno, y por la digna y leal conducta de las Fuerzas Armadas, hemos logrado hacer para darle rumbo moderno y definitivo al Estado venezolano. Al propio tiempo que siento la angustia y la pena por la crisis que inevitablemente ha acompañado al proceso de reformas que emprendimos, porque este Gobierno que presidía ha dado contribución decisiva para escribir nuestra historia contemporánea. Historia sencilla, que arranca esta vez, desde 1 989, cuando debimos acometer esta serie de reformas profundas, tanto políticas como económicas.
Puse todo empeño en las reformas políticas. Y así comenzamos por convertir la Presidencia de la República de un poder absoluto a un poder moderado. Cuatro partidos políticos comparten o han compartido el poder a lo largo de este período presidencial. Dos elecciones de gobernadores y de alcaldes han tenido lugar en cuatro años. Reclamo un protagonismo especial en este proceso de reformas que se orientó hacia el logro de la democratización del poder y de una participación nacional inequívoca.
A la par de las reformas política se emprendieron las reformas económicas. Ya no era posible el estatismo, porque el Estado macrocefálico había llegado a su fin. La armonía social financiada de manera ilimitada por el petróleo llegó a su fin. Fue una decisión que requirió voluntad y coraje, no fue fácil, porque implicaba un cambio de rumbo en una historia de un país petrolero de cincuenta años de deformaciones. Asumí la impopularidad de esta tarea. Tenía una alternativa quizás distinta: porfiar hasta el final y comprometer los recursos del Estado, extremando la falsa armonía social. Pero los resultados habrían sido catastróficos. Hemos puesto a Venezuela, con esas reformas económicas y comerciales, en sintonía con lo que ocurre en el mundo y también en nuestra propia región de América Latina.
Nuestra economía, para sorpresa de analistas, creció de manera notable en medio, incluso, de tiempos adversos como los de 1992, cuando se atentó de manera pertinaz contra las instituciones democráticas y contra la estabilidad del régimen, y, desde luego, contra el Presidente de la República, en primer término. El Pacto Andino se hizo posible gracias a estas decisiones que dieron rumbo moderno a nuestra economía. El país tendrá que conocer a plenitud, despojada la realidad de toda esta repudiable campaña de mentiras, calumnias y deformación de la verdad, el claro perfil del proceso que hemos vivido en estos años.
Fue en 1992 que brotó la soterrada conspiración civil, que aprovechó astutamente la conmoción producida por la felonía de los militares golpistas. La misma conspiración de hoy que recurre a otros métodos, porque se agotaron todos los demás, desde la metralla y el bombardeo implacable hasta la muerte moral. Si no abrigara tanta convicción en la transparencia de mi conducta que jamás manchará mi historia, y en la seguridad del veredicto final de justicia, no tengo inconveniente en confesar que hubiera preferido otra muerte.
Ninguna conspiración, ninguna confabulación por variada y poderosa que sea, ninguna conjura, me arrancarán del alma del pueblo venezolano. Para él he vivido, por él he luchado de manera denodada. Por él continuaré luchando. Más temprano que tarde comprenderán que he actuado con la conciencia más cabal y más plena de que opté por el camino más conveniente. El futuro dirá, y lo dirá muy pronto, si he actuado con razón, si hemos interpretado correctamente el momento y las circunstancias del país.
Jamás he presumido de hombre o de político infalible. Innumerables pueden haber sido mis errores de buena fe, pero, en el balance de una vida política larga y apasionada, estoy persuadido de que se reconocerá mi contribución con equidad y con justicia. Repito lo que ayer dije, el país contempló estupefacto cómo se ejercieron sobre los magistrados del alto tribunal las más desembozadas presiones.
Estas son, compatriotas, manifestaciones de una actitud que ha perdido hasta las normas del recato para lanzarse abiertamente por el camino de las presiones ejercidas sin medir las consecuencias institucionales que tales actitudes comportan. No me perdonan que haya sido dos veces Presidente por aclamación popular. No me perdonan que sea parte consubstancial de la historia venezolana de este medio siglo. No me perdonan que haya enfrentado todos los avatares para salir victorioso de ellos. No se me perdonan ni mis errores ni mis aciertos. Pero aquí estoy: entero y dedicado a Venezuela. Consagrado con pasión hoy, como ayer, al servicio de los venezolanos. De todos. De los que me apoyan, de los que me adversan y de los que tienen duda. Aquí estoy.
En el día de hoy, los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, reunidos en Sala Plena, encontraron méritos para enjuiciar al Presidente de la República y a los ex ministros Alejandro Izaguirre y Reinaldo Figueredo. El pasado 9 de marzo, en mensaje dirigido a la nación, expliqué minuciosamente la forma y las razones por las cuales se tramitó esa rectificación presupuestaria de 250 millones de bolívares, con cargo a los servicios de inteligencia y seguridad del Estado. Fue una explicación precisa y clara. Nada tengo que rectificar o agregar a lo que allí dije. Y una vez más quiero dejar constancia de que no hubo delito alguno. Y jamás podrá presentarse, tampoco, prueba que ponga en tela de juicio la conducta del Ministro de Relaciones Interiores que tuvo a su cargo el manejo de esa partida, como del Ministro de la Secretaría que no tuvo ninguna injerencia en su manejo.
Me dirijo hoy a todos mis compatriotas y a todos los extranjeros que han hecho de Venezuela su patria. Quien como yo, que ha dedicado su vida entera a la conquista, defensa y consolidación de la democracia, no tiene que ratificar que acato esta decisión de la Corte Suprema de justicia. No la juzgo. Será la historia —implacable en su veredicto— la que lo hará más adelante. Y la acato, porque asumo mi responsabilidad como Presidente, como poder y como venezolano. Del mismo modo que tendrán que asumir la suya quienes han conducido al país a esta encrucijada dramática de su historia.
Lo que más me duele es que esta decisión de la Corte Suprema de justicia se produce en el mismo momento en que el país se enrumba positiva y francamente hacia su recuperación política y económica. En lo político, los venezolanos han escogido sus candidatos presidenciales para así cumplir con la renovación democrática de la conducción de la jefatura del Estado. Un aire de satisfacción se respira, hasta este momento, de plena normalización de la vida institucional. En lo económico, comienzan a confirmarse con nitidez los avances sustanciales en el proceso de recuperación productiva después de los inmensos sacrificios que hemos hecho todos para modernizar la economía nacional.
Estábamos viviendo un período de franca tranquilidad que expresaba el apaciguamiento de las tensiones experimentadas por el país desde el año pasado. La decisión de la Corte Suprema de Justicia cambia radicalmente este cuadro.
Ratifico ante mis compatriotas que no he incurrido ni en éste, ni en ningún otro caso, en manejos ilícitos, impropios o irregulares. No me he enriquecido jamás. Mi ambición siempre ha sido contribuir con mi esfuerzo a perfilar un rumbo moderno y promisorio para Venezuela.
De mí se han dicho y se dicen muchas cosas. Se podrán decir todas las que se quieran en el terreno político. Esta es la práctica de una democracia activa y vigorosa. Pero nunca, podrá decirse que me he aprovechado en términos personales de las posiciones que he ocupado por voluntad del pueblo. Tampoco nadie me podrá enrostrar que he propiciado, estimulado o provocado la comisión de hechos ilícitos.
El dinero de la partida secreta, por el cual la Corte Suprema de justicia ha acordado el enjuiciamiento del Presidente de la República, en este y en todos los casos, ha sido utilizado de acuerdo a las disposiciones que la ley prevé. Ahora nos enfrentamos al juicio. No solicitaré de los señores senadores que anulen la decisión de la Corte Suprema de justicia. Sino que les pido reflexionar sobre la insólita e innoble crisis que ahora se le abre al país con la decisión de una Corte que debemos respetar y acatar pero que crea el insólito precedente de actuar como un organismo político que desatiende sus nobles y altos cometidos de darle majestad a la justicia.
Allí iniciaré una nueva etapa de mi vida política que nunca ha dado tregua a sus afanes. Allí anunciaré que más allá de asumir mis enteras responsabilidades en el juicio que se me inicia, me lanzaré al rescate del sentimiento popular. No me defenderé porque no tengo nada de que defenderme. No me agrediré porque no he envilecido nunca el debate político ni con el insulto ni con la calumnia. Tal como lo establece la Constitución Nacional, procederé inmediatamente a entregarle el cargo al Presidente del Congreso, con el fin de que el Parlamento proceda a designar a la brevedad posible a quien ha de encargarse de la Presidencia, mientras se decida el juicio contra el Presidente de la República.
Convoco a las fuerzas políticas, económicas, institucionales y sociales, a los medios de comunicación y a todos los venezolanos, a unirse alrededor del encargado de la Presidencia de la República que designe el Congreso para superar este momento aciago. Mi pasión, mi interés, el incansable quehacer que me ha caracterizado y el coraje que he demostrado en los momentos más difíciles siempre han estado al servicio de Venezuela. A lo largo de toda mi vida, desde que era apenas un adolescente, he consagrado mi existencia a los grandes intereses de nuestro pueblo. A Ustedes he consagrado mi destino.
Quiera Dios que quienes han creado este conflicto absurdo no tengan motivos para arrepentirse.  
Carlos Andrés Pérez

lunes, 16 de agosto de 2010

Por Fin! Hugo Chávez presenta cuentas al país.

Gustavo Coronel





En sesión solemne celebrada el 31 de Febrero de 2010 ante el cuerpo diplomático en pleno y la Asamblea Nacional, el presidente Hugo Chávez presentó, por fin, una verdadera rendición de cuentas. Fue la primera vez que el presidente incluyó cifras concretas en su discurso, en lugar de la simple retórica ideológica contenida en discursos anteriores. Aquí está el discurso:

Camaradas todos… tu también, Nuncio:
Acudo ante ustedes para presentarles las realizaciones de la revolución durante mis primeros once años de mandato. Hoy vengo con las cifras en la mano, todas ellas certificadas por la oposición.

Estas son las cifras de la revolución:
Cuando llegué al poder existían 900.000 empleados públicos. Hoy me siento orgulloso en decir que 2.300.000 venezolanos, venezolanas y ni-nis reciben sueldo de mi gobierno benefactor, incluyendo 2.200 militares activos, quienes están a los más altos niveles de nuestra administración de bienes (y como los administran!). Ello le da a la revolución una base mínima de unos cinco millones de votos en cada elección. Cuando perdemos?

Inflación y política agraria.
La inflación acumulada durante mi gobierno es del 733 por ciento, lo cual nos coloca como líderes hemisféricos en este renglón.
Hemos arrebatado 600 fincas a los escuálidos, con más de 2,5 millones de hectáreas. En la piscina de Diego Arria se bañan hoy 237 niños yaracuyanos, a veces todos al mismo tiempo.
Seguridad fronteriza.
La integridad de nuestras fonteras está garantizada mediante la compra que ha hecho mi gobierno de $8000 millones en armas de todo tipo a nuestros amigos chinos, rusos e iraníes. 39 campamentos de las FARC situados en nuestro territorio garantizan la seguridad del gobierno contra una posible invasión colombiana.

Exportaciones.
Nuestras exportaciones se fortalecen cada día debido a la pérdida del 55 por ciento del valor del bolívar fuerte. Ahora somos más competitivos y exportamos cabillas, petróleo, cabillas, pet.. etc.
Supremacía comunicacional y austeridad.
Hemos logrado la supremacía comunicacional. Ahora controlamos 731 medios de comunicación: radiemisoras, periódicos, televisoras, revistas, sitios de internet. Saludos Wilpert, saludos Eva, saludos José Vicente, saludos Omar, saludos García Ponce, saludos Mario.
La austeridad progresa en el país a casi todos los niveles. En el 2010 tendremos una caída superior al 3 por ciento en nuestro Producto Interno Bruto. Ya no somos un país consumista y decadente sino simplemente decadente.
Nuestro bravo pueblo.
Quienes hablaban de los venezolanos como un pueblo manso han tenido que tragarse sus palabras. Mientras que en 1998 hubo solo 4500 asesinatos en Venezuela, hoy sobrepasamos los 17.000 despachados por año y seguimos creciendo. Un dos por ciento de estos asesinatos son investigados por nuestras fuerzas policiales. Mientras la capacidad de las cárceles es de 12.000 reclusos tenemos 32.500 presos en ellas para lograr que ellos mismos se liquiden entre sí. En Venezuela hay 15 millones de armas en poder del pueblo. La gente está aaaaarmaaada y ello nos causa orgullo y hasta risas, no es verdad Izarrita?
Pobreza disminuye.
En mi gobierno solo nueve millones de venezolanos, venezolanas y ni-nis son pobres y apenas tres millones de ellos se acuestan sin comer. Este asunto lo vamos a resolver definitivamente gracias a los esfuerzos de PDVSA, PDVAL, Mercal y Barivén. Entre 2009 y 2010 apenas se han podrido 130.000 toneladas de comida importada, la mitad de lo que trajimos y hemos podido controlar las omisiones y desajustes, enviando a prisión a Pulido. Pido a la justicia que le aplique 30 años a Pulido, Luisa Estella. Ustedes son autónomos pero, házme caso que te conviene.
Educación y salud.
En materia educativa hacemos progresos. Tenemos 150.000 profesores contratados temporalmente, mientras planificamos lo que vamos a hacer. Hemos logrado que se graduen de bachiller hasta un 30 por ciento de los jovenes que empiezan sus estudios. Quienes no se graduan son incorporados a las milicias populares o van a trabajar la tierra confiscada a los escuálidos. Ya hay solo cuatro millones de niños fuera del sistema educativo. La universidad bolivariana está produciendo médicos e ingenieros, las dos profesiones que entierran sus errores.
En materia de salud hemos depurado el sector al permitirles la salida del país a 4000 médicos venezolanos, quienes serán reemplazados por paramédicos y patriotas cubanos. Un escaso millón de venezolanos están afectados por el Mal de Chagas, según nos dice el Dr. José Gómez Mancebo. Eso va bien.
Petróleo.
En el sector petrolero seguimos independizándonos de USA. Apenas van para allá el 70 por ciento de nuestras exportaciones. El otro 30 por ciento lo enviamos a Cuba, a otros países del Caribe y a China, donde no nos pagan en dólares imperialistas sino en guardaespaldas, caraotas negras, bananas y satélites artificiales. Eso es lo que la ciencia económica llama diversificación. PDVSA ha pasado de tener 32.000 empleados en 1998 a casi 100.000 hoy, debido a nuestra política de soberanía petrolera, mediante la cual le hemos quitado 75 empresas a los italianos de la costa oriental del lago. Y lo mejor es que lo hemos hecho sin pagar deudas o indemnizaciones, lo cual representa un ahorro para el gobierno de unos 12.000 millones de dólares.Hemos logrado que las refinerías venezolanas produzcan casi toda la gasolina que consumimos internamente y la vendemos a precios solidarios. Nuestro costo de producción de esa gasolina es de $25 el barril pero se la vendemos a nuestro pueblo a $7 el barril, para hacerle la vida más llevadera. Apenas importamos unos pocos barriles diarios de este producto, y esto cuando se nos para el palito, lo cual no es frecuente ya.

Relaciones laborales.
En materia laboral me place reportar que nos quedan unos escasos 200 contratos colectivos vencidos en la administración pública y que le he entregado el manejo de las empresas de Guayana a los trabajadores, para que sean ellos quienes decidan soberanamente sobre sus remuneraciones y horas laborales. Ya estamos viendo los resultados, camaradas, fíjense en SIDOR y lo bien que va.

Intercambio con otros países.
El sector privado solo exportó 3000 millones de dólares el año pasado, un tercio de lo que exportaba durante la cuarta república. Y lo seguiremos asfixiando! Mientras tanto, he continuado mi política de manos abiertas hacia países y líderes amigos. Unos 50.000 millones de dólares revolucionarios han inundado a Cuba, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Argentina, Paraguay, el Caribe, Bielorusia, Irán, Siria, Libia, Zimbabue, El Salvador y otros países de Centro América, durante mis once años en el poder. Hay que ver como nos quieren en esos países, camaradas. Eso no quiere decir que nuestros leales servidores públicos la están pasando mál. El presidente de PDVSA gana, entre uno y otro ñereñere, unos cuarenta mil dólares al mes. Y lo que le chórrea por otras vías…. Los militares tampoco se pueden quejar porque hace poco les dí un aumento del 40 por ciento. Nadie aguanta un cañonazo de esos, camaradas. Hay para todos, no se apelotonen, hagan la cola, sigan tuitéandome.
Intentos de magnicidio.
A pesar de mi generosidad y amor por el pueblo he tenido que sufrir 50 intentos de magnicidio durante mi mandato. Y los que faltan. Espero otro dos días antes de las elecciones de septiembre.
Importaciones y deudas.
Una de las industrias más prósperas de la revolución es la de importación, cuyo éxito ha provocado grandes cuellos de botella en los puertos, ahora en manos de los cubanos que si son expertos en eso, como en todo. Anuncio con placer que ahora importamos el 59 por ciento de nuestro consumo cárnico, o carneiro como dice Lula., cuando en 1998 se importaba solo el uno por ciento. Estamos importando 500.000 toneladas de azúcar al año desde Brasil, esperando que los cubanos que trajimos como asesores en este sector comiencen a producir resultados. Los dominicanos, argentinos,nicaraguenses nos mandan 40.000 toneladas métricas de tronadoras, caraotas negras, mientras las fincas expropiadas comienzan a producirlas, en 2019.
La deuda nacional ha aumentado, como debe ser en un país que está en marcha. La recibimos en 23.000 millones de dólares en 1998 y hoy la tenemos en un poco más de 100.000 millones de dólares, sin contar lo que le debemos a las empresas expropiadas (que no pensamos pagar). Los chinos nos han adelantado 26 mil millones de dólares a cambio de 200.000 barriles diarios de petróleo y productos refinados por los próximos 20 años de nuestro gobierno.
Servicios públicos e ingresos.
En materia de servicios públicos hemos logrado mantener un 60 por ciento del territorio nacional a oscuras durante largas horas a la semana. El déficit de viviendas se ha estabilizado en 2,5 millones, lo cual significa que solo uno de cada dos y medio padres de familia carece de un techo adecuado.
Hemos recibido un millón de millones de dólares de ingresos durante mi mandato, es decir, 1000 acompañado de nueve ceros, como en el beisból. A veces me pregunto donde están esos reales… no es verdad Ramírez, Cabello, Nóbrega, Maduro, Rangel, Chacón, Adán, Cilia, Merentes, muchachas y muchachos todos? A veces me parece mentira todo lo que ha pasado en estos once años. Yo era un administrador de la cantina del cuartel y ahora soy el encargado de todo el país.
No es lo mismo, verdad Nicolás? Tu también lo sabes.

Camaradas, no es mesianismo, pero estoy convencido de que nadie, excepto Hugo Chávez Frías, pudiera gobernar como yo he gobernado. Nadie hubiese podido hacer lo que yo he hecho. Nadie tendría resultados como los que yo les he mostrado hoy. Soy un fenómeno irrepetible en la política latinoamericana.

Cilia, puedes clausurar el acto.

Nota de Gustavo Coronel para Wilmer Flores..
El discurso arriba presentado es ficticio pero las estadísticas son todas reales, basadas en fuentes diversas de comprobable exactitud, por si acaso quieres investigar.

lunes, 7 de junio de 2010

jueves, 16 de julio de 2009

Polémico discurso del Presidente de Francia

Nicolás Sarkozy


H
oy, hemos derrotado la frivolidad y la hipocresía de los intelectuales progresistas'
De esos que el pensamiento único es el del que lo sabe todo, y que condena la política mientras la practica'

Desde hoy no permitiremos mercantilizar un mundo en el que no quede lugar para la cultura: desde 1968 no se podía hablar de moral. Nos impusieron el relativismo'

La idea del que todo es igual, lo verdadero y lo falso, lo bello y lo feo, que el alumno vale tanto como el maestro, que no hay que poner notas para no traumatizar a los malos estudiantes. Nos hicieron creer que la víctima cuenta menos que el delincuente'.

Que la autoridad estaba muerta, que las buenas maneras habían terminado, que no había nada sagrado, nada admirable. El slogan era 'VIVIR SIN OBLIGACIONES Y GOZAR SIN TRABAS'.

Quisieron terminar con la escuela de excelencia y de civismo. Asesinaron los escrúpulos y la ética. Una izquierda hipócrita que permitía indemnizaciones millonarias a los grandes directivos y el triunfo del depredador sobre el emprendedor.'

Esa izquierda está en la política, en los medios de comunicación, en la economía. Le ha tomado el gusto al poder. La crisis de la cultura del trabajo es una crisis moral. Hay que rehabilitar la cultura del trabajo.'

Dejaron sin poder a las fuerzas del orden y crearon una frase: Se ha abierto una fosa entre la policía y la juventud : los vándalos son buenos y la policía es mala. Como si la sociedad fuera siempre culpable y el delincuente inocente'.

Defienden los servicios públicos pero jamás usan transporte colectivo'.

Aman mucho a la escuela pública pero mandan a sus hijos a colegios privados'.
Adoran la periferia pero jamás viven en ella.'

Firman peticiones cuando se expulsa a algún invasor, pero no aceptan que se instalen en su casa.'

Son esos que han renunciado al mérito y al esfuerzo, y que atizan el odio a la familia, a la sociedad y a la república'

Hoy debemos volver a los antiguos valores del respeto, de la educación, de la cultura, y de las obligaciones antes que los derechos'.

Éstos se ganan haciendo valer y respetar los anteriores'.




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