viernes, 10 de octubre de 2008
¿Politica energetica o petrolera?
Andrés Matas
He defendido en todos los ámbitos que una verdadera política energética para nuestro país debe comenzar por relegar al petróleo a un segundo lugar y colocar en primer plano la seguridad de suministro interno. Esto implica que la importancia se desplace a temas como el desarrollo de la infraestructura para los energéticos no transables, electricidad y gas natural; al suministro de energía primaria para la generación eléctrica; a la producción de los derivados de los hidrocarburos que necesitamos; a la optimización de sus redes de distribución interna; a la definición de una política de precios, absolutos y relativos, que haga sustentable dicho suministro, y oriente la selección de combustibles en función de la eficiencia y el cuidado del ambiente. La política tiene que definir, al mismo tiempo, el ámbito que corresponde al sector público y privado, entendiendo que las actividades monopólicas, como la distribución de gas natural y electricidad, requieren regulación y ésta es una tarea ineludible del estado, lo que lo obliga a organizar dicha función y a garantizar su independencia y equidad. Todas estas tareas son específicas de cualquier política energética coherente y así se asumen en todos los países del mundo, salvo aquellos, como el nuestro, que viven encandilados por la renta.
Esto no significa que no nos preocupemos por los niveles de producción petrolera y sus precios, por la mejor vía para desarrollar nuestras reservas o por la definición de cuál debe ser la participación pública y privada en el negocio petrolero. Por supuesto que debemos hacerlo. Pero entendiendo que no es una política energética sino una política orientada a desarrollar la producción y exportación de nuestro principal recurso natural y a optimizar la obtención de renta. De hecho, el tratamiento que le damos es similar al que le da Chile al cobre o Sudáfrica a los diamantes, una política orientada a las exportaciones y a la obtención de renta.
Mientras no tengamos clara la diferencia nuestra política energética estará siempre relegada por la renta y las divisas, las cuales son tan importantes que sostienen al país. Si colocamos adelante al petróleo, o juntos como es nuestro caso, la política energética pasa a un segundo plano, hasta llegar a ser inexistente, como nos está ocurriendo.
Esta afirmación puede parecer exagerada pero no lo es. Basta observar con atención lo ocurrido en la última década para confirmarlo. Por razones de espacio, mencionaré sólo algunos de los sinsentidos que ha sufrido el sector en el período: a) Se aprueba una ley del servicio eléctrico (1999 y 2001) y pasan 8 años sin que se aplique ni se modifique, es decir, en la práctica no existe; b) la regulación del servicio eléctrico está diluida dentro del Ministerio de Energía y Petróleo y el organismo que debe asesorar a la función reguladora (FUNDELEC) actúa como un sordomudo ante la grave crisis del sector, a pesar de haber multiplicado sus empleados por 10 durante el período, como resultado, el cliente (la víctima), no tiene a quien acudir a reclamar por los abusos del servicio, o por la falta del mismo, como no sea a la calle; c) se aprueba una ley del gas natural y se crea un ente regulador (ENAGAS), y en la práctica no existen, no se han cumplido ninguno de los plazos que se trazaron en su origen, ni en las tarifas, ni en las inversiones ni en nada; d) se mantienen congelados los precios de la gasolina y el diesel por más de una década, en medio de un ambiente inflacionario, hasta alcanzar niveles ridículos y constituir el subsidio más regresivo que se pueda imaginar, suerte parecida corren los otros energéticos (GLP, gas natural, electricidad), hasta hundir al sector en una ruina total.
Lo dejo hasta aquí por falta de espacio, pero se podrían llenar varias páginas sobre los absurdos que sufre nuestro sector energético. Mientras nuestro ministerio se ocupa del petróleo y ahora, por añadidura, se le ha asignado Pdval, Mercal, atender al deporte y hasta financiar campañas presidenciales en los países “amigos”.
sábado, 4 de octubre de 2008
¿Sector electrico publico o privado?
La discusión sobre si el sector eléctrico debe estar en manos del sector público o del privado es de vieja data. El servicio eléctrico comenzó a prestarse a fines del siglo XIX por iniciativa privada en todo el mundo y así se mantuvo por décadas. Así creció y se desarrollo. Es más, los avances tecnológicos tanto en la oferta como en la demanda de electricidad siempre estuvieron, y están todavía, en manos privadas.
Pero en un momento dado las cosas cambiaron y los gobiernos comenzaron a asumir en muchos países la responsabilidad directa de la prestación del servicio. Europa estuvo a la vanguardia de este proceso y las razones son poderosas. Al finalizar la 2ª guerra mundial la infraestructura de la mayoría de los países del continente estaba destruida y esto incluía a las instalaciones eléctricas. Se requería un esfuerzo descomunal de reconstrucción que superaba la capacidad del debilitado sector privado. Esto condujo a la creación de grandes monopolios estatales que asumieron dicha reconstrucción. De allí surgieron Electricite de France, la emblemática CEGB en Inglaterra y Gales, ENEL en Italia y tantas otras empresas públicas que se encargaron del servicio. Estados Unidos no necesitó la intervención del estado ya que la guerra no tocó su territorio.
A partir de entonces se ha planteado la polémica sobre quién debe asumir la prestación del servicio. Aunque hay que reconocer que el tema se está superando y en la mayoría de los países se está dando entrada, desde finales de los 70, al sector privado. Sólo se mantienen testarudos algunos enclaves nacionalistas como Francia o Quebec y ahora algunos advenedizos como Venezuela.
En América Latina, como en la mayor parte del mundo en desarrollo, el estado entró por emulación a los países europeos, junto a la necesidad de impulsar la electrificación de las áreas rurales y estandarizar técnicamente al sector. De allí que en toda la región se impusieran las empresas del estado, hasta que comenzara la mencionada apertura de los años 70, la cual, por cierto, se inició en Chile. En este entorno Venezuela fue una excepción, por el mantenimiento del servicio privado en la ciudad de Caracas. Hay que destacar que las presiones estatizadoras siempre estuvieron presentes y la EDC se salvó gracias a la calidad de su servicio. Al final, a todos los gobiernos les daba miedo que el servicio se deteriorara después de la aventura estatizadora. Esto fue así hasta que llegó nuestra osada revolución.
Pero si apartamos la ideología de nuestra discusión, hay que reconocer que el servicio eléctrico se ha prestado razonablemente bien en muchas partes independientemente de quien asume la propiedad de las empresas operadoras y esto ha sido el resultado de cumplir con unas condiciones que son indispensables para su buen funcionamiento. Las fundamentales son: 1. dirigir las empresas de manera profesional, concentrándose en su objetivo y evitando influencias políticas y 2. Lograr una regulación independiente que oriente y fiscalice la gestión empresarial. Cuando estas condiciones se logran el sector trabaja bien, tanto en manos públicas como privadas.
Por eso en Venezuela la discusión debe salir del tema de la propiedad y debe preguntarse: ¿Por qué tenemos la prestación del servicio y la regulación en las mismas manos? ¿A quién le puede reclamar el usuario cualquier abuso de la empresa prestadora si el responsable de la regulación también dirige la empresa? ¿Cómo puede mejorar una empresa que se rinde cuentas a sí misma? ¿Por qué las empresas tienen que cumplir numerosas tareas “sociales” distintas a la prestación de un servicio de calidad?
Esta es la discusión que se impone ante la crisis que atraviesa nuestro sector eléctrico.
viernes, 26 de septiembre de 2008
Y Dale con la Generacion Distribuida
Andrés Matas Axpe
La terquedad con la que las autoridades de nuestro sector eléctrico insisten en mantener e intensificar el programa de instalación de plantas de generación distribuida, como una forma de afrontar la crisis del servicio eléctrico, es un claro indicador de que ni escuchan ni aprenden.
Se nos dice que van a continuar hasta instalar 1.000 MW, al menos en una primera etapa. Si se considera que cada proyecto, de los que han instalado hasta ahora, tiene 15 MW, la cuenta dice fácilmente que tendrán que instalar 66 proyectos de este tipo para cumplir con la meta. Hay que recordar nuevamente que el país requiere 1.000 MW por año, de modo que, consumado el esfuerzo y satisfecha la meta, se cubriría el crecimiento de la demanda en un año.
Para seguirlos aburriendo con los números, hay que destacar que en el boletín de julio del Centro Nacional de Gestión se confirma que en 2008 se han instalado 10 pequeñas centrales, para un total de 150 MW. A estos hay que sumar, al menos, el que se inauguró la semana pasada en Achaguas. Como quiera que se vea, es imposible que en lo que queda de año se instalen los 50 o más que faltan, considerando el ritmo que llevamos, lo que dice a las claras que por esta vía no se alcanza a la demanda.
Pero por encima de que lleguen a instalarlos o no, la crítica se hace porque estos proyectos no representan ninguna solución. Es obligado repetir las razones: 1-No tienen la escala adecuada. Son muy grandes para las poblaciones aisladas (En Venezuela no existe una población aislada, con una demanda mayor a 1 MW, que no tenga su propia planta) y son muy pequeños para las poblaciones interconectadas. En estas últimas se deben aplicar soluciones de escala regional o nacional; 2-Sus características operativas no cumplen los requerimientos. Sólo pueden operar unas pocas horas al día (de 6 a 8), su tasa de interrupciones forzadas es muy superior a la del sistema interconectado y su vida útil no llega a 10 años. Por lo que sólo pueden ayudar en las horas pico y por un período muy corto. A la vuelta de unos años ni recordaremos donde están estas centrales (cosa que ya sucedió con los 100 MW en pequeñas turbinas de gas de 5 MW que regaron por el país hace unos 5 años y hoy han desaparecido); 3-La utilización de combustible diesel plantea un problema logístico de gran magnitud. Unido al hecho de que se requieren instalaciones de almacenamiento de combustible en cada central y espacio para que maniobren las gandolas, el flujo de vehículos entre los centros de despacho de diesel y las centrales distribuidas hará colapsar tanto a dichos centros como a nuestra abandonada vialidad.
Un argumento adicional es la economía. El diesel es un combustible premium que sólo se usa para generar electricidad en casos muy específicos, jamás en un programa masivo. Para colmo nos confiesan que la inversión en la central de Achaguas fueron US$21 millones, lo que significa US$1.400 por cada KW instalado, es decir, una inversión mayor que en Tocoma. Con la diferencia de que en Tocoma se invierte un poco más de US$1.000 por KW para generar electricidad por 50 años sin gastar combustible, mientras aquí se necesita el combustible más caro del mundo y la inversión se agota en una década.
Todo indica que hay que volver de prisa y corriendo a aplicar soluciones convencionales: Proyectos de escala adecuada, con combustibles de bajo costo y reforzar las redes de transmisión y distribución. En cuanto a las poblaciones aisladas, la mejor solución es integrarlas al Sistema Interconectado. Pero a nuestras autoridades les cuesta entender. Será preciso obligarlos a repasar las lecciones que nos da el servicio eléctrico. Pero a este paso tendrán que repasar a oscuras.
viernes, 19 de septiembre de 2008
Magnicidio y la mujer del César
Cuenta un documental de la Televisión Española, sobre la post guerra civil de aquel país, que a los republicanos que caían presos y la bondad del “Caudillo por la gracia de Dios” decidía no fusilar, los educaban para reinsertarlos en la sociedad. No es difícil adivinar todas las normas de amor al presidente que incluiría el pensum de aquellos estudios, pero una que me llamó la atención fue que se pretendía devolverlos a la sociedad como buenos cristianos, apostólicos y romanos (sabido es que en aquella época todo republicano rojito tenía que ser ateo. No había llegado este comunismo beato del siglo XXI). Para ello se les pedía rezar Padres Nuestros y Aves Marías ante una curia que actuaba como jurado y se les exigía que rezaran con encomiable fervor. No bastaba recitar las oraciones haciendo gala de buena memoria, había que demostrar que se sentían en lo más íntimo.
Algo similar está ocurriendo en nuestra novedosa revolución. Si nuestro Patriarca denuncia un magnicidio, a través del “muñeco de ventrílocuo” de La Hojilla, todo el país tiene que darse golpes de pecho mostrando congoja ante el peligro de perder a nuestro Líder y, por supuesto, la congoja tiene que ser convincente.
Los primeros condenados por no mostrar suficiente pesar son los opositores, cayendo todos en el mismo saco: escuálidos, pitiyanquis, golpistas, oligarcas. La escasez de lágrimas es una prueba evidente de que todos estaban en la conspiración. Pero el responso no es sólo para ellos. La dirección del PPT condenó el magnicidio, pero parece que no lo hizo con suficiente pasión. “Vimos al PPT dubitativo” sentenció el gurú Muller Rojas, aunque sus “dudas” reflejaran el sentimiento de todo el país. Si se condena un magnicidio sin mostrar en el rostro una contundente mueca de dolor, la condena no sirve para nada.
En contraste, la Presidenta de la Asamblea nos demostró cómo se debe responder. De igual forma, el gobernador de Miranda, haciendo gala de una formación militar que recuerda a la del franquismo, nos dio una lección a todos sobre la manera como se debe reaccionar ante el terrible evento del magnicidio de nuestro acosado Prócer. Mostró además que su furia no sólo se desatará ante un magnicidio, basta un rasguño, un pellizquito pues ¡Que buena clase Diosdado!
No hay duda de que los fascismos son poco imaginativos y repiten sus pautas. Cuando se imponen, los ciudadanos de a pie terminan acostumbrándose a que no basta declarar que los apoyas, tienes que ser convincente, como la mujer del César. Los empleados de las instituciones del estado han sido los primeros en aprender.
Yo por mi parte declaro, con la debida pasión, que me opongo firmemente a cualquier intento de salir de nuestro comunismo rentista por cualquier vía diferente a la electoral. Aunque por suerte ya no tendremos que votar nunca más ni a favor ni en contra de nuestro Caudillo. En las elecciones de 2012 tendremos nuevas caras entre los candidatos y nuestro Adalid estará buscando su ranchito en plena sabana, para colgar su chinchorro y ser feliz compartiendo alegrías y desventuras con su pueblo, el cual ya estará, gracias a su excelsa labor, plenamente desarrollado.
PD: Confieso que tengo mis resentimientos y reconcomios, humillaciones que me han herido y son difíciles de olvidar. Pero jamás colocaría mis bajas pasiones por encima de los intereses de la nación. Ramón Escobar Salón hizo prevalecer sus pequeñeces por encima de la colectividad, en los momentos más turbulentos e inoportunos para la vida del país. Me duele su muerte como la de todo ser humano, pero no puedo llorar por su legado.
sábado, 13 de septiembre de 2008
La Electricidad entre apagones y discursos
Cada vez me preocupa más que los problemas que confronta nuestro servicio eléctrico no se puedan resolver dentro de los límites que impone la Revolución Bolivariana. Da la impresión de que la tesis que plantea Víctor Poleo está en lo cierto. Él dice que la crisis es estructural y, en consecuencia, requiere soluciones estructurales. Esto es, un cambio total en la dirigencia política. Sin ello no hay posibilidad de solución. Me he resistido a asumir posiciones tan drásticas. Es más, he tratado de proponer medidas que se puedan aplicar dentro de los límites ideológicos revolucionarios que apunten a alcanzar una salida a la crisis.
Pero las evidencias son tercas y terminan descorazonando a los más optimistas. La cadena de nuestro Presidente el pasado miércoles resultó una de esas evidencias emblemáticas. La pretensión de que la respuesta adecuada a la crisis es un mensaje presidencial que la explique y presente soluciones, resulta petulante y descorazonadora. Ante un problema técnico y gerencial la respuesta debe ser del mismo nivel. No se puede pretender que con un discurso de nuestro Líder las angustias de la población se calmarán y la esperanza renacerá.
La cadena reunió en su mesa, calladamente frente a Él, a lo más granado del sector eléctrico y aplicó las únicas medidas que conoce: Un largo discurso apuntando a explicaciones políticas sobre las razones de la crisis. El resultado fue desviar las responsabilidades hacia el pasado y los enemigos de la patria, junto a un conjunto de promesas vacías. Las exageraciones alcanzaron su clímax cuando ofreció que en tres meses el sector eléctrico estaría estabilizado y en el año 2011 tendríamos el mejor sector eléctrico del mundo.
Cualquiera que haya trabajado en el sector no puede menos que ruborizarse ante tales balandronadas. Da pena pensar en tanta gente de países desarrollados riéndose de nosotros. Más aun, Hace dos décadas nuestro sector era el más avanzado de América Latina y hoy hemos perdido ese liderazgo. De modo que hemos inventado una especie de animal que es una mezcla de cangrejo y loro, que camina hacia atrás mientras pregona que avanza.
Pero lo más deprimente es el triste rol de los valiosos profesionales del sector. Verlos callados frente al Presidente, en un calvario obligado que los hace cómplices de aquella sarta de ilusiones, produce una profunda vergüenza. Los que sabemos que allí hay gente valiosa y digna no podemos sino sentir lástima por el papel que les está tocando jugar.
Cuando se ve a la única gente que es capaz de resolver la crisis del sector eléctrico sirviendo de comparsa de un Mesías iluminado que nos está hundiendo con su enfermizo afán de protagonismo, no hay forma de no sentirse pesimista y aceptar que nuestra situación no tiene salida dentro del marco que impone la revolución mesiánica.
¿Será posible que en estas condiciones podamos organizar las instituciones que nos saquen de la crisis? ¿Se dejará a los profesionales concentrarse en su misión de mejorar el servicio eléctrico en vez de jugar a ser buenos revolucionarios? Cada día me siento más pesimista al respecto. Lo más probable es que sigamos viviendo entre apagones, racionamientos y discursos. La gente valiosa aguantará callada para llevar el sustento a sus hogares, mientras corremos la arruga respecto al deterioro del sector y del país.
Lo más lamentable de todo esto es que gran parte del pueblo llano, la mayor víctima de este drama bolivariano, se sigue identificando con el “proceso” y sigue renovando su fe.
viernes, 5 de septiembre de 2008
Viaducto Electrico
Lo que está ocurriendo en el sector eléctrico y la actitud de las autoridades ante las evidencias, recuerdan el tratamiento que se le dio al viaducto de la autopista Caracas-La Guaira, que al final terminó con la caída del mismo. Cuando alguien señalaba la situación precaria del viaducto lo tildaban de alarmista. Enseguida politizaban su declaración y le asignaban a las advertencias intereses ocultos e inconfesables, desde “lacayos del imperio” hasta “vienen por mi”.
Al mismo tiempo, todos los diagnósticos oficiales se concentraban en explicar que la situación del viaducto era producto del abandono del pasado, “la corrupción puntofijista que quería privatizar la autopista entregando nuestra soberanía” y cantinfladas similares. En paralelo, todas las medidas que se aplicaban eran pañitos calientes. Siempre había algún contratista trabajando, apuntalando aquí y allá, hasta aquel fracaso de los gatos hidráulicos que no sirvieron para nada. El episodio tuvo un epílogo tragicómico cuando fueron a volar lo que quedaba después de la caída y fallaron.
Si se observa el tratamiento que se le da a la situación del sector eléctrico se encuentran muchos paralelismos. Siempre encontramos la referencia al pasado, criticando al neoliberalismo que no atendió a los problemas, en este caso se dice que no hizo las inversiones requeridas porque prefería llevarse los reales. Siempre está presente la cantaleta de la privatización y la entrega servil de nuestra patria al imperialismo. De igual forma se atiende al problema con pañitos calientes que recuerdan mucho el tratamiento del viaducto. Aquí destacan las soluciones “locales”, como la generación distribuida y la pretensión de resolver el drama de la distribución por medio de los Consejos Comunales.
No se entiende que el sector eléctrico es altamente avanzado tecnológicamente y necesita profesionales con sólida capacitación y experiencia. Tampoco se entiende que la prestación del servicio requiere una dedicación exclusiva y permanente que estabilice los procesos y logre mejoras graduales y continuas. Por el contrario, se diluyen los objetivos bajo la pretensión de lograr “empresas socialistas”, algo que nadie logra entender. Pareciera que los electrones socialistas fluyen de un modo solidario por los conductores y consiguen la felicidad del pueblo. Ante esta confusión los profesionales competentes no saben qué hacer y se repliegan.
Por este camino el destino del servicio eléctrico sigue la senda del viaducto y va camino a derrumbarse estrepitosamente. Si no se cambia el enfoque, los problemas empeorarán y de los apagones se seguirá a racionamientos programados a nivel nacional. Hay que señalar que los racionamientos ya han llegado y de momento se concentran en Sidor, pero pronto se extenderán a toda la nación. Mientras tanto, se seguirán aplicando medidas insuficientes que sólo profundizarán el colapso.
Tampoco se avanza en las políticas estructurales que reorganicen el sector y lo integren con el suministro de energía primaria. Hay que resaltar que se requieren tantas inversiones en el suministro de energía primaria como en el sector eléctrico y si no se hacen resultarán inútiles los esfuerzos por planificar la generación de electricidad. Todo indica que la magnitud de las tareas supera a la capacidad de los protagonistas, dentro de las limitaciones que impone la cabeza de la revolución. Pronto contemplaremos la caída del viaducto ¿Cómo será la trocha?