lunes, 15 de agosto de 2011

DESTRUYE Y REINARÁS



Rafael Gallegos 

Maquiavelo se quedó corto en El Príncipe. Su frase “divide y reinarás” es una niña de pecho al lado de la máxima de todas las revoluciones comunistas, que van más allá: destruyen para reinar. O sea: Destruye y reinarás. El corazón “partío” de Venezuela fue apenas una etapa. Ellos eufemísticamente la llaman polarización. Pero usted y yo sabemos que el alma venezolana está dividida. Y no crea que se les fue la mano… es parte del plan. De la DESTRUCCIÓN ESTRATÉGICA del país para lograr el único desiderátum de esta “revolución”: permanecer en el poder para toda la vida. O sea, como el dictador Fidel Castro.

Asistimos a la marabunta socialista. Como las hormigas gigantes del Amazonas van destruyéndolo todo, paso a paso. DESTRUIR PARA PERMANECER EN EL PODER. ¿O es que usted cree es casual los pedazos  en que van convertido al país? Como en los cuadros surrealistas de Picasso, quieren dividir una y otra vez los trozos, hasta llegar a una Venezuela… abstracta. No piense que es un error. O que han fracasado. No, ese es el plan. Y lo cumplen al pie de la letra.  Pican a Venezuela… PARA COMERTE MEJOR.

Por eso botaron  a los 23.000 trabajadores de PDVSA. Les estorbaban porque generaban riqueza, que se transmitía a la economía conexa y al país. Y la riqueza… es poder. Si hoy produjéramos seis millones de barriles como estaba planeado en la “imperialista” PDVSA eficiente, no podrían ningunear a los venezolanos. Si a las contratistas de la costa oriental del lago no las hubieran confiscado, no existiría allí el marasmo actual. ¿Qué le conviene a la “revolución”? No lo piense mucho. Una Venezuela esquilmada, donde todos dependamos de un puesto público, una tarjeta de racionamiento, un carnet del PSUV y una franela roja. Tienen razón, que nosotros seamos ricos, es malo… para ellos. Por eso, el plan de destrucción nacional  incluye invadir haciendas para acabar con la producción agrícola y con productores fuertes que defiendan sus derechos; “expropiar” empresas para que los empresarios queden quebrados, sin fuerza y frustrados se vayan a otro país; acabar con las empresas básicas de Guayana para impedir un importantísimo polo de desarrollo, con empresarios y sindicatos  poderosos  que puedan reclamar sus derechos. Y así, las universidades, los sindicatos, las ONG, los arrendatarios… todo lo que se mueva. Los oligarcas desempleados de las  televisoras y las radios cerradas, gritaban al unísono: no democratice el espectro, compadre. Latifundistas del poder. Ah!,  por eso es que licuaron (zumo, jugo, hugo)  los poderes públicos. Todos obedecen sin chistar al Presidente. A los menores de treinta años hay que enfatizarles que en las democracias de verdad, hay lo que se llama INDEPENDENCIA DE PODERES.

Para las revoluciones comunistas, que los pueblos sean pobres es muy bueno. Claro, nomenKlatura rica y pueblo “heroico” y sobre todo… pobre. Sociedades marasmáticas, llenas de miedo, mal comidas y ancladas en el tiempo. Destrucción estratégica para gobernar forever. Como la Cuba de hoy. O las dictaduras tras la derribada cortina de hierro. Lo de derribada es un decir. Se cayó solita. Curioso; pero todos los comunismos terminan suicidándose. La URSS y sus seis satélites, o China que “suicidó” al comunismo y  se abrió al capitalismo.

Quien no es socialista a los veinte años, no tiene corazón… y quien lo sigue siendo a los cuarenta, no tiene cerebro, decía Churchill. Pero no se equivoque, LOS AUTÓCRATATAS SÍ TIENEN CEREBRO, por eso es que aplican la destrucción estratégica para poder reinar. Así que no vuelva a decir que la “revolución” fracasó. Va triunfando… en su MISIÓN DESTRUCCIÓN.

De nosotros depende revertir esta situación. Comenzar por los valores: la solidaridad, el trabajo, la capacidad empresarial, la educación, la participación, la democracia, el respeto, el guáramo. Y seguir con la estrategia y los equipos sociales. Se solicitan estadistas para levantar país. 

NOTA ACLARATORIA: La “revolución” ha sido eficiente destruyendo. Esto no quiere decir que si quisiera, sería eficiente construyendo. No, para ello requerirían formación que no tienen, vocación libertaria que no comparten y altas dosis de gerencia que… sin comentarios.

MUDISTAS

ME DECLARO MUDISTA. La MUD es mi partido hasta el 2012 y más allá. Lo está haciendo muy bien. La unidad es un hecho. Los proyectos de país se están elaborando. El candidato será de la MUD y la campaña la dirigirá la MUD. Y ahora sí tendremos testigos en todas partes. Somos los favoritos. Se trata de luchar, ganar y crear un nuevo país sobre tanta ruina. Chile derrotó a Pinochet, Toledo a Fujimori, Chamorro a Ortega. ¿ Entonces? Y además, cayó el Muro de Berlín. Es imperativo ganar y provocar el rebote nacional.

LA NACIONALIZACION DEL ESTADO

Alberto Quiros Corradi

Desde la década de los 90 del siglo pasado me he dedicado a través de escritos y charlas a aclarar las diferencias entre Estado y Nación y entre nacionalizaciones y estatizaciones. En el año 2013 estrenaremos un nuevo gobierno. Creo oportuno rescatar estas tesis que podrían servir como telón de fondo para definir el nuevo paradigma del país que queremos. 
 
Estado y Nación
Hay una diferencia importante. La Nación es el conjunto de personas (ciudadanos) que comparten una cultura, un idioma, una historia y una geografía. El concepto de estado es más reciente. Es la representación política y jurídica de la Nación. Las diferencias quedan mejor establecidas con dos ejemplos. Recientemente la antigua Yugoslavia se fraccionó a través de guerras internas entre las que fueron varias naciones agrupadas bajo un solo Estado. Los Estados Unidos sufrieron una guerra de intento de secesión de la región del Sur de la del Norte. El presidente Lincoln estaba dispuesto a reconocer que dentro de la federación habían dos naciones. Lo que no aceptaba era que hubieran dos Estados. En Venezuela somos una sola Nación y un solo Estado. Por eso cuando entendamos que la Nación somos todos nosotros y el Estado es el pequeño grupo que gobierna en nuestro nombre podremos cambiar el concepto de propiedad de los recursos naturales, hoy tomados por el Estado, a la de propiedad colectiva de los ciudadanos. Entonces, el Estado pasará a ser: el servidor de la Nación. Tendremos un sistema político-social donde el Estado no podrá actuar como el propietario de bienes comunes. Podremos diseñar alternativas para la administración de todo lo que hoy se reserva el Estado. Una de las grandes confusiones que nos dejó la vieja democracia fue la de hacernos creer que lo único nacional es lo que pertenece al Estado. Así, por ejemplo, PDVSA es nacional, pero la Polar que es privada y propiedad de venezolanos, es “otra cosa”. Lo que esta percepción ignora es que privados somos todos menos los empleados por el sector público. 
 
En Venezuela no han habido nacionalizaciones. La industria petrolera que se exhibe como el mejor ejemplo no fue nacionalizada. Fue estatizada. En su momento habían tres empresas petroleras propiedad de venezolanos. Todas pasaron al Estado ¿Cómo puede nacionalizarse lo que pertenece a los nacionales? Más aún, el Estado no le ha permitido a los venezolanos participar como operadores ni recibir directamente parte de los beneficios que genera esa industria ¿Cómo puede llamarse nacional una industria a la que no tienen acceso los venezolanos? 
 
Nacionalización y Estado
En Venezuela siempre ha habido un estado omnipotente pero en los últimos 12 años, además de prepotente, corrupto, altanero, comunista y dictatorial, ha violado la Constitución. Ha ignorado el concepto de separación de poderes. Ha destruido las empresas del sector privado y a las, hoy impropiamente, del Estado. Es hora de que la Nación (nosotros) rescate al Estado. Para ello hay que nacionalizarlo. Ponerlo a la disposición de la Nación. Todos los poderes públicos están compuestos por representantes nuestros y deben responder a nuestras decisiones. Son nuestros servidores. Recordemos que la definición de mandatario es: aquel a quien mandamos. Mandante es otra cosa. Para cambiar al país debemos aceptar como propia la consigna de la nacionalización del Estado, si queremos pasar a ser un país moderno y pujante donde una minoría empleada por el sector público no confisque nuestros derechos.

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