martes, 3 de enero de 2012

Raíces del resentimiento en Hugo Chávez

Gustavo Coronel


Crecer en un pequeño pueblo venezolano ofrece una lección permanente en antropología cultural/social. Sin leer a Claude Lévi-Strauss es posible hacer observaciones empíricas sobre las raíces del comportamiento social.

Crecí y pasé de la niñez a la adolescencia en Los Teques, un pueblo de unos 7000 habitantes en el inicio de la década de 1940. Su pequeño tamaño permitía distinguir sin esfuerzo los estratos sociales existentes. La definición de esos estratos sociales mostraba una sorprendentemente débil correlación con la pobreza económica como tal. Parecía depender más de otros factores sociales tales como el nivel educativo, el color (desgraciadamente) y lo que pudiera llamarse el acceso a los derechos sociales, para diferenciarlo del aspecto puramente económico. Este acceso (o falta de acceso) parecía tener mayor relación con el apellido, el origen de la familia o la actividad que desempeñaban los padres. A riesgo de cometer algunos errores de generalización era posible identificar los miembros de la clase media-baja, media-media o media-alta, el territorio social en el cual nos movíamos. Los jóvenes de clase media-baja, por ejemplo, podían reconocerse por algunas características de su personalidad social: algunos recitaban poemas tales como “el dado en la noche linda me…”, otros preferían películas mexicanas, rancheras donde el protagonista era un macho, a muchos les gustaba andar eternamente con un libro debajo del brazo, generalmente de un pensador marxista, sin haberlo leído o, si leído, mál digerido. Eran manualmente diestros, en contraste con su pobre coherencia en el discurso, el cual aderezaban con vagas referencias a Lenin, Trotsky o Plejanov. Nunca los oí mencionar a Gramsci.

Con frecuencia estos jóvenes buscaban la carrera de las armas, argumentando que la universidad era “un sitio para onanistas intelectuales”, como me repetía uno de ellos, exhibiendo su vocabulario freudiano. Iban poco a fiestas y eran generalmente de sanas costumbres, poco parranderos. No eran religiosos, pero si muy apegados a la familia.

Es en este grupo que ví más ejemplos de jóvenes huraños. Algunos desarrollaban una importante carga de agresividad contra las clases sociales percibidas como superiores y, por ello, sentimientos de exclusión. Estos sentimientos son como serpientes que se muerden la cola. Una vez que emergen tienden a auto-potenciarse. Cuando se combinan con lecturas indigestas sobre economía y política abarcan, no ya a grupos sociales sino a naciones enteras, las cuales se ven como los enemigos que le han “robado lo suyo”.

El resentimiento social suele ser mayor entre quienes tienen habilidades y capacidades cuyo desarrollo es atrofiado debido a las faltas de oportunidades. Sentirse excluídos no solo generaba entre muchos jóvenes hostilidad contra las clases sociales más pudientes sino que terminaba por acercarlos al estado benefactor, el cual les proporcionaba (y proporciona) aspirinas contra la exclusión, dádivas o limosnas que generan una ilusión temporal de bienestar y les inyectan un sentido de pertenencia. Lamentablemente estos actos de prodigalidad por parte del estado generalmente están acompañados por exigencias de lealtad, paradojicamente hay que pagar por la limosna. Por ello, el estado benefactor realmente no incluye, no empodera a la persona otorgándoles plenos derechos sociales sino que la mantiene en condición de protegidos. Esa condición es humillante para muchos, quienes llegan a generar un resentimiento sordo contra el mismo estado “benefactor”. Ese resentimiento es exacerbado por la corrupción, la falta de seguridad y la debilidad institucional del estado y puede conducir a la rebelión contra el status.

El resentimiento de Hugo Chávez

La niñez y adolescencia de Hugo Chávez muestran indicios de una apreciable carga de resentimiento social. Las causas fueron diversas y probablemente sin importancia para personas de auto-estima normal pero muy importantes para los inseguros. Marcano y Barrera, en su libro sobre Chávez (“Chávez sin Uniforme”) narran como Chávez fue impedido de entrar a clases en su primer dia de escuela por no tener alpargatas nuevas. Este evento cruel probablemente no fue el único que le llevó a sentirse excluído. Quizá esa es la razón por la cual, como dijo su ex-psiquiatra, Emundo Chirinos, citado por los autores arriba nombrados: “Chávez siente genuino desprecio por la gente oligarca, en el sentido no solo de la posesión del dinero sino de la afectación a través de gestos, de lenguaje”. Es el odio del excluído contra quienes lo han excluído. Una vez llegado al poder, sin embargo, Chávez se reconciliaría con el dinero (y de que manera!), pero mantendría su odio contra las actitudes y manerismos de las clases pudientes. “Ser rico es malo” vino a ser uno de sus mantras, lo cual no le ha impedido adquirir relojes de $100.000.

El psiquiatra venezolano Eloy Pomenta describe la personalidad de Hugo Chávez en base a seis componentes principales:

· Ego hipertrofiado, se cree predestinado, inteligente, mesiánico

· Exhibicionista, necesita ser el centro de la atención

· Omnipotente, tiende a pensar que es un líder mundial

· Frágil de auto-estima, necesitando de manera permanente los halagos, homenajes y gratificaciones

· Niega la realidad, en todo lo que no concuerde con sus propósitos

· Exhibe una rabia narcisista, reaccionando violentamente contra toda crítica a su persona o gestión.

El psiquiatra Franzel Delgado Senior reafirma estas observaciones. Define a Chávez como un narcisitsta y enumera estas características:

· Marcada predisposición a un comportamiento pendenciero y a tener conflictos con los demás.

· Marcada predisposición a actuar en forma inesperada, sin tener en cuenta las consecuencias.

· Predisposición para los arrebatos de ira y violencia, con incapacidad para controlar las propias conductas explosivas.

· Dificultad para mantener actividades duraderas que no ofrezcan recompensa inmediata.

· Humor inestable y caprichoso

El psiquiatra José Luis Uzcátegui también concuerda con estos diagnósticos y enfatiza los rasgos de mitómano y narcisista de Chávez. Precisamente su narcisismo lo lleva a pensar que es indispensable y ese sentimiento conduce frecuentemente a la excesiva cautela, léase cobardía. Una opinión no muy favorable sobre su coraje es la del coronel Suárez, quien recuerda sus clases de paracaidismo en 1983 y 1984. Dice este militar: “Chávez se ponía blanco de miedo en el momento de saltar. Siempre buscaba una excusa para no hacerlo. Es un cobarde por naturaleza”. (http://www.abc.es/20100912/internacional/chavez-divan-201009110102.html  ). A pesar de creerse muy inteligente, añade Suarez, “fue reprobado en el curso de Estado Mayor. Tuvo que repetir el año para poder graduarse”.

La Dra. María J. Bustamante (QEPD) ofreció ejemplos aún más concretos de su distorsionada personalidad:

· desde sus días de cadete quería "refundar" la república. . . . ¿Y el eje Orinoco- Apure?. .¿y la forma como regala lo que no es de él sino de todos.”

· Se piensa águila y tiene a los demás por moscas, según su propio testimonio. No hay institución alguna que merezca su respeto.

· es inocultable el gozo que experimenta en tener a todo el mundo pendiente de él, a exclusión de todo lo demás (encadenando los medios de comunicación)

· Insulta públicamente a personas (¡hasta de su mismo bando!) o a quienes no le son afectos, como varios sacerdotes, empresarios, políticos. Convierte en despreciables adversarios a todos los que piensan distinto a él. Casi siempre habla desde una posición altiva y en tono majestuoso: "yo ordené" , "yo decidí", "yo decreté". Les dicta a los reporteros lo que deben o no deben preguntar..

· El móvil más fuerte de su conducta es la exclusión,

· habla mal de los ricos; pero quiere vestirse donde ellos se visten

En especial, la observación de la Dra. Bustamante sobre su propensión a la exclusión es particularmente interesante y confirma nuestras observaciones empíricas. Chávez ha sido catalogado como un presidente incluyente. A ello le debe el reconocimiento de muchos, pero esa definición no aguanta el menor análisis. Claro que ha incluído a muchos pobres en su estado benefactor y dadivoso pero no los ha empoderado para convertirse en ciudadanos sino que los mantiene en un humillante estado de dependencia. Peor aún, ha excluído, debido a su resentimiento, a la mitad de los venezolanos, ya sea la clase media o quienes adversan sus maneras autoritarias.

Como puede llamarse incluyente a quien excluye a la mitad de la población?

*************
Cuando una persona afligida por el resentimiento llega a una posición de poder como el que ha tenido Hugo Chávez, el daño que puede causar (y que ha causado) es inmenso, similar al de un paquidermo en una cristalería. Si los nazis promovieron un “Kristallnacht” Chávez ha generado una década de vidrios institucionales y sociales rotos, muchos destruídos más allá de la recuperación.

lunes, 2 de enero de 2012

La Mesa no propone una versión mejorada del chavismo (Pedro Benitez)

ENTREVISTA | Pedro Benítez, Coordinador de la Comisión de Programa de la Mesa
"La Mesa no propone una versión mejorada del chavismo"
"Todos los partidos que están en la Mesa tienen objeciones al
procedimiento constituyente" "Ha aumentado la capacidad de
investigación de la oposición a pesar de todas las trabas"

Pedro Benítez coordina el equipo que elaboró "100 Soluciones para la
Gente" en 2010 y que el 23 de enero presentará los Lineamientos del
Programa de Gobierno OSWER DÍAZ


Pedro Benítez advierte que en la propuesta programática de la Mesa de
la Unidad Democrática (MUD) "no van a encontrar ningún planteamiento
espectacular, son cosas de sentido común que otros países han hecho y
es trabajar, invertir y apelar a sus profesionales".

Coordinador de la Comisión de Programa de la alianza de oposición,
Benítez habla con entusiasmo de la presentación, el 23 de enero, de
los Lineamientos Programáticos del Gobierno de Unidad Nacional que
esperan surja de las elecciones del 7 de octubre. Esto complementa las
"100 Soluciones para la Gente" que fue la oferta para las elecciones
de 2010 y el Acuerdo de Gobernabilidad del 26 de septiembre de 2011.

-¿Cuál es el balance de la Comisión de Programas?

-El 26S dejamos claro cuál es el proyecto político a largo plazo y
este 23 de enero daremos contenido programático a ese acuerdo de
gobernabilidad. La MUD reorganizó su funcionamiento en 2011 y
separamos la parte técnica de la parte política para hacer más eficaz
el trabajo. Se creó la Unidad Técnica, que coordina Marino González,
en la que participan más de 300 profesionales de las más variadas
áreas en 30 comisiones. De allí salen los Lineamientos Programáticos
cuyo borrador casi definitivo tiene 170 cuartillas que será aprobado
por la Comisión de Políticas Públicas (CPP). Durante 2011 hicimos
presentaciones de las propuestas por área a medida que los técnicos
terminaron su trabajo y que incluían un diagnóstico del área, cómo lo
recibió Chávez en 1998, cómo ha evolucionado y cuál es la propuesta
que nosotros hacemos. El espíritu de nuestro documento no es proponer
al país una versión moderada o mejorada de las políticas sociales del
chavismo, no es el chavismo bueno contra el malo. Lo que proponemos al
país es un cambio de 180 grados en la orientación de la gestión de
Gobierno y de la ejecución de las políticas públicas en Venezuela.

-¿Ese giro representaría algo traumático como el Gran Viraje de CAP?

-No, nosotros lo que proponemos es en el marco de la Constitución de
1999. De manera democrática, pacífica, legal y electoral y estamos
conscientes de que no puede ser un cambio drástico. Por ejemplo, en el
área de Economía llegamos a un consenso y es que debemos aprovechar
que estamos en un boom de precios del petróleo para hacer una
transición de un sistema de control de cambio a uno de libre
convertibilidad y relajar todos los controles de manera progresiva.
Eso es posible.

-¿En cuánto tiempo se notaría un cambio positivo?

-Eso depende mucho del área y depende de cómo se consigan las finanzas
públicas en 2013. Pero hay cambios administrativos que tienen cero
costos y que envían mensajes alentadores a la población. Por ejemplo,
una Ley de Amnistía contra los presos y perseguidos políticos, tiene
que ver con los derechos civiles pero también tiene un efecto
económico. Una de las quejas de los socios de Pdvsa en la faja es que
no les permiten contratar personal venezolano porque siempre aparecen
en listas negras y se ven obligados a traer importados que no hablan
el idioma y no conocen el país. Lo mismo ocurre en la industria
eléctrica. Otra medida es una propuesta del profesor Mariano Herrera,
que es el coordinador del equipo de Educación, y es que el mejor
maestro esté en el primer grado de primaria y el mejor profesor en el
primero de bachillerato que es donde se produce la mayor deserción.
Todo eso tiene cero costo administrativo. Nosotros creemos que en tres
o cuatro años ya se podrá ver el nuevo rumbo. A eso ayudará en el
primer año, consolidar en el BCV todos los fondos paralelos en
dólares, eso fortalecería el bolívar y sería una medida
antiinflacionaria muy importante. Pero mucho dependerá de cómo estén
los recursos. La planificación que estamos viendo en términos
económicos y de la industria petrolera es que el mundo está pasando
por un ciclo de precios altos y Venezuela ha sido el país de América
Latina que menos ventaja le ha sacado a eso.

-¿La Mesa no tiene certeza sobre el estado de las finanzas públicas?

-No, no tenemos manera de saber con certeza y hacemos proyecciones
sobre cálculos moderados. Pero hay algo que nos ayuda mucho y es que
tenemos representantes en la Asamblea Nacional. Hay diputados y
asesores que van a las comisiones de Finanzas y de Petróleo y ahora
tenemos más acceso a las fuentes. Ha aumentado la capacidad de
investigación de la oposición a pesar de todas las trabas, eso nos
permitió meternos en ciertas grietas de la administración pública y
por otro lado, por la naturaleza misma del negocio petrolero, podemos
saber cuánto se está exportando, cuánto se está recibiendo. De lo que
no hay una información clara es de cómo gastan esos recursos.

-Siempre ha sido polémico qué hacer con Pdvsa ¿qué proponen ahora?

-Llegamos a un acuerdo base: separar el tema ideológico del aspecto
técnico, separamos el manejo de la industria del manejo de la renta.
Nos concentramos en el manejo de la industria y así los acuerdos son
más fáciles de suscribir. Se acordó garantizar la continuidad
operacional de Pdvsa. Hasta 1998 los trabajadores de Pdvsa eran un
marcador para el resto del sector laboral, trece años después se ponen
en huelga de hambre. Nosotros queremos enviarles el mensaje de que
ellos van a ser fundamentales para la continuidad de la industria.
Proponemos hacer una auditoría antes de ejecutar los planes y
sentarnos con los socios que tiene Pdvsa en las empresas mixtas a
revisar esos contratos, no queremos que esas empresas se vayan.

-Henrique Capriles y Pablo Pérez han hablado de crear un millón de
empleos el primer año ¿es eso posible?

-Venezuela necesita un gran plan de infraestructura y vivienda porque
todo está en el piso. Los técnicos del equipo de esa área estiman que
ese plan podría tener un impacto inicial de por lo menos un millón de
empleos directos en el sector de la construcción el primer año. Ese es
un estimado moderado, podrían ser más. Hay que tomar en cuenta la
situación de la industria del cemento, de la cabilla, los recursos.
Nosotros planteamos una alianza con el sector privado. Lo que nosotros
proponemos es atacar las causas del problema a diferencia de este
Gobierno.

-Hasta ahora en el plan de la Mesa no se contempla una constituyente
¿Cómo encaja esa oferta de algunos precandidatos?

-Los lineamientos programáticos no pretenden ser una camisa de fuerza
para el candidato, son lineamientos lo suficientemente amplios para
que todos los que están en la Mesa y más allá de ella se puedan sentir
incluidos. Un acuerdo político básico de la Mesa desde que se
constituyó en 2009 es actuar en el marco de la Constitución de 1999.
Eso fue lo que se recogió en el Acuerdo de Gobernabilidad, esa es la
base de las 100 Soluciones para la Gente y esa es la base del
documento de los Lineamientos Programáticos que se van a suscribir el
23 de enero que viene. Pensamos que haciendo respetar esta
Constitución se puede gobernar democráticamente. El planteamiento de
la Constituyente no está recogido por la Mesa y todos los partidos que
están en la Mesa tienen serias objeciones al procedimiento
constituyente. Venezuela es, después de Haití, el país que más
procesos constituyentes ha tenido en América Latina. El problema de
Venezuela no es cambiar una Constitución por otra sino hacerla cumplir
y el espíritu del programa que la Mesa está proponiendo es empezar a
ocuparnos de los problemas de la gente. Durante 13 años nos hemos
ocupado de cambiar la Constitución, de cambiarle el nombre al país, la
bandera, el escudo. ¿Entonces, cómo nos va a extrañar que se hayan
agravado los problemas si de lo único que se han ocupado es de crear
esa ficción que es el Socialismo del siglo XXI? La Mesa propone
acuerdos en torno a cosas fundamentales y dedicarnos a trabajar por el
país y no planteamos entregarle todo el poder a un solo individuo como
ocurrió en 1999. La Mesa ha reivindicado dos cosas fundamentales de
una democracia moderna: la participación popular a través del voto y
el acuerdo, la negociación y el entendimiento.

-¿Puede el Consejo Federal de Gobierno ayudar a superar trabas que
pudieran poner otros poderes públicos?

-La Constitución de 1999 le da una gran número de facultades al
Presidente de la República, éste va a tener un gran margen de maniobra
a pesar de que va a tener, en teoría, a otros poderes en contra. Eso
es algo que está por verse. Nosotros tenemos una Comisión Político
Institucional, que coordina Jesús María Casal, que ha planteado la
utilidad del Consejo Federal de Gobierno como una gran herramienta,
muy eficaz, para destrabar cualquier inconveniente constitucional que
se pueda presentar. En esa instancia están presentes los gobernadores
y es un instrumento que este Gobierno no utiliza. Lo que nosotros
proponemos es darle al Consejo Federal de Gobierno la importancia que
tiene como compensación a la falta de una cámara de representación
territorial, como era el Senado. Allí podemos negociar con
gobernadores y alcaldes, devolviéndoles las competencias y recursos
que este Gobierno les ha quitado. Eso nos permitiría empezar a crear
una especie de espíritu de equipo nacional de gobierno,
independientemente de la parcialidad política.

-¿Sería esa una vía para la incorporación del chavismo?

-Así es. Hay que recordar que unas de las víctimas de la
centralización han sido también los gobernadores y alcaldes del
chavismo. Gran parte de los problemas de gestión pública tienen que
ver con eso, que hay una campaña sistemática para quitarle recursos y
competencias y una de las cosas que está reivindicando la Mesa es
volver al Estado federal y descentralizado que plantea la Constitución
de 1999.

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