lunes, 1 de agosto de 2011

CUATRO CONDICIONES PETROLERAS

Alberto Quiros Corradi

Hay en Venezuela varios grupos estudiando el futuro de la industria petrolera. Con el profesionalismo de sus integrantes es mucho lo que saldrá como sugerencias sobre los múltiples aspectos a cubrir. Quisiera ahora reiterar cuatro criterios que creo deben estar presentes en lo que sin duda serán recomendaciones mucho más amplias. 
 
1. La propiedad del subsuelo.
Es imprescindible que quede claro que el subsuelo pertenece a la Nación (todos los venezolanos) y no al Estado (la representación jurídica y política de la Nación). Esto permitirá tomar parte del ingreso petrolero para financiar planes sociales, incluyendo pensiones y, si se quisiera, aportes en efectivo a los venezolanos. Será suficiente con que una ley aclare este principio. Es más la propiedad de los venezolanos sobre el subsuelo se remonta al Decreto del Libertador en 1829, que dice en su capítulo 1 que las minas (subsuelo) son de la República y en su capítulo 2 que la República las entregará a los ciudadanos que las soliciten (bajo ciertas reglas). No estamos recomendando la propiedad individual sobre el subsuelo pero si la colectiva. 
 
2. Cambiar la ley de hidrocarburos, líquidos y gaseosos para permitirle a los venezolanos y a las empresas nacionales y extranjeras participar en todos los sectores del negocio petrolero. Crear empresas mixtas con una participación del 20% del Estado, 20% del operador, 20% de los trabajadores y 40% colocado en la Bolsa de Valores. Este esquema permite contratar al mejor operador disponible dándole una participación accionaria. Deja al Estado como vigilante del proceso. Le da a los trabajadores una participación importante, que habrá que decidir si es permanente o solo mientras estén empleados y abre al financiamiento nacional e internacional el 40 restante. El objetivo es obtener un sistema de administración donde nadie tenga mayoría y se obligue a buscar alianzas entre las partes. En resumen, un sistema abierto a todos pero donde no regresemos al sistema concesionario. Bajo esta fórmula todos los interesados tendrán presencia accionaria y capacidad compartida de decisión. Con el tiempo, una vez probado el sistema, las partes (operador y estado) podrían colocar sus acciones en la Bolsa de Valores. Pero esto es algo que habrá que estudiar cuidadosamente. 
 
3. Hay que crear una agencia petrolera intermediaria entre el Ministerio de Petróleo (quien dicta las políticas del sector) y las operadoras, que serán varias, con una empresa nacional más pequeña que la actual o, si se considerara conveniente, todas bajo la figura de empresas mixtas como se han descrito. 
 
4. Es imprescindible diseñar un sistema que permita al sistema ahorrar en el exterior (para evitar el Mal Holandés) parte del ingreso petrolero. Por ejemplo si el petróleo está $100 por barril entonces se podría destinar $60 0 $70 al presupuesto nacional y depositar el balance en un fondo especial. Este crecerá con el tiempo y como hemos dicho servirá para financiar planes sociales y si así se decidiera un aporte como suplemento salarial. Hay ya varias recomendaciones sobre esto y será cuestión de analizarlas todas y escoger la más conveniente. 
 
Hay mucho más que analizar pero creo sinceramente que cualquier modelo que al final se escoja debe incluir las cuatro recomendaciones aquí señaladas. Como algunos de estos aspectos requieren cambios legislativos probablemente habrá que empezar a operar bajo la legislación vigente hasta que se obtenga una mayoría en la Asamblea Nacional.

¿KUBAZUELA O VENECUBA?


Rafael Gallegos

No es lo mismo ni se escribe igual. Kubazuela implica el dominio imperial de Cuba en la relación con Venezuela, y Venecuba… lo contrario. O sea, el nombre de Kubazuela o Venecuba, depende de quién invade a quién. Antes de continuar el lector podrá preguntarse que cómo es eso de Kubazuela con K. Muy simple, a la Cuba que me refiero es a la de la nomenKlatura, la de los Castro y sus adláteres. En ningún momento me refiero a la Cuba del cubano común, que luego de más de cincuenta años de revolución gana diez dólares al mes más una tarjeta de racionamiento, por cierto de lo más racionada; que “vota” en las “transparentes” elecciones cubanas por un solo partido que siempre saca el 99 % de los votos; que está  amordazado y no se le permite hablar y mucho menos escribir nada diferente a lo que piense la monarquía revolucionaria, so pena de convertirlo en político preso (¿le suena?); o en un “confundido” por el capitalismo  a quien  el G2 debe  reeducar; que le permiten reparar y usar ventiladores viejos como la última innovación tecnológica de la revolución. ¿Es esto lo que usted quiere para Venezuela? 

Nos referimos al cubano común, al que han forzado a desarrollar como su cuban way life,  montarse en una balsa made in Cuba  para huir del terrible comunismo, atravesando el Mar de la Felicidad, enfrentando fieros tiburones.

Ah! y como en el poema del venezolano Andrés Eloy Blanco, del niño pobre ante el juguete caro, los juanbimbas  cubanos (o sea usted y yo; pero allá) observan tras las rejas cómo los turistas internacionales, víctimas de la explotación del los imperios capitalistas, se intoxican con camarones, se emborrachan con güisqui diez y ocho años, o con finos rones inaccesibles, se arruinan en los casinos y se arriesgan a los peligrosos hongos de fastuosas piscinas de los hoteles cinco estrellas, en cuyas habitaciones pasan un frío que dicen los deslenguados, les provoca enfermedades pulmonares. De más está decir que la revolución cubana, tan paternal con sus hijos, remember al padrecito Stalin, el mismo de las purgas y de los millones de asesinados en nombre del comunismo; no le permite a su pueblo tales riesgos y les prohíbe pisar esos hoteles, a menos que sea como mesoneros, taxistas o en general trabajadores, por supuesto  muy bien vigilados. Se solicita capitalista que me explote como explotan a los turistas  internacionales – y que dicen los cubanos en medio de sus SILENCIOSAS carencias. Explótame, capitalismo, explótame; pero sácame de aquí- y que continúan. Gloria al oprimido pueblo cubano. Y gloria a sus blogueros, a sus disidentes, a las valientes damas de azul. Todo pasa todo queda… dijo Antonio Machado. 

LA DIFERENCIA
Volviendo a Kubazuela o Venecuba… hay diferencias. Seremos Venecuba (o sea, dominaremos en la relación)  y no Kubazuela, cuando  la revolución cubana nos haga un contrato que nos permita hacerles la cedulación y manejarles la nómina de sus procesos “y que” electorales. O cuando permitan que los guardaespaldas, venezolanos, muy avezados en sus labores debido a la creciente inseguridad, custodien a los hermanos Castro en su primer, segundo, tercer y cuarto anillo. O cuando permitan a los militares venezolanos jefear al ejército cubano. O cuando nos cambien por ejemplo, cien mil cupos anuales en sus hoteles cinco estrellas por, digamos  empanadas de cazón de Cumaná, pastelitos andinos, conservas de coco, o hasta por espectáculos con los artistas de semáforo, autóctonos de esta “revolución”… digo esto para de alguna manera, compensar  la increíble negociación de petróleo por nada, que repetimos con el comunismo imperialista de Cuba, más de cien mil veces todos los días. Ah! por favor abstenerse los expertos azucareros para los intercambios, que para  muestras de su ineficiencia tenemos muchos botones en Barinas, Yaracuy y en toda Venezuela.   

¿Y qué dicen los precandidatos de la unidad de estas realidades? ¿Cuándo va a EXIGIR  la MUD las listas MADE IN CUBA de nuestros votantes? ¿Es qué vamos a ir al 2012 como el toro nariceado de la novela Canaima? Ni Kubazuela, ni Venecuba… Venezuela y punto. Otra cosa es la integración latinoamericana.
Y pensar que se dicen Bolivarianos. ¿Qué diría el Libertador ante la patria grande  del totalitarismo cubano, cuando él planteaba una patria grande democrática desde la tierra del fuego hasta México? ¿Haría como Jesús con los mercaderes del templo?

Y también se dicen nacionalistas… mientras han entregado la nación, léase producción, instituciones, faja petrolífera y etc. etc. etc.  a los países panas. O cuando han provocado que nuestros jóvenes abandonen masivamente la patria en busca de futuro. ¡Qué vergüenza! Es hora de exigir una Venezuela democrática y soberana. Exigir… no pedir, ni rogar. Venezuela es de los venezolanos y punto. Venezuela, tu país, mi país… y no tenemos otro.  Y por ahora, brindemos una cuba libre.   

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