sábado, 27 de noviembre de 2021

Prospectivas Demanda Mundial de Gas Natural


Autor: Nelson Hernández[1]

 

Resumen: El mundo prospectivo está indicando un cambio de paradigma energético, al establecer un mayor uso de energías no emisoras de gases de efecto invernadero en sustitución de las energías fósiles con el objeto de combatir el cambio climático. Sin embargo, el gas natural se vislumbra como la fuente energética “puente” para esa transición energética. La demanda de gas, para el periodo 2020 – 2050, es hoy muy disímil entre las prospectivas, debido a la incertidumbre existente y al objetivo estratégico que persigue la organización que la realiza. Lo que sí es cierto es que el gas será el último de las energías fósiles en salir de la matriz energética global.

 

La transición a un sistema energético con menos emisiones de carbono da lugar a una combinación energética más diversa, al darle una mayor participación a las energías no emisoras de CO2.

Toda transición está llena de incertidumbres. La energética no escapa de esto, y la presenta en forma más marcada por ser la energía un bien que está asociada directamente a todas las actividades que hoy realiza la sociedad, y sobre todo a la tendencia clara de la electrificación de estas.

Para una visión futurista (… y la transición energética lo es) se utiliza  la prospectiva[2], la cual viene acompañada de escenarios que minimizan la incertidumbre y construyen situaciones futuras mediante la interrelación de variables y tendencias, al utilizar las capacidades imaginativas  de quien hace la prospectiva. Es de acotar que las prospectivas son dinámicas. Cambian como cambia el entorno: político, económico, social y ambiental,  al cual están asociadas. En otras palabras, la prospectiva es el medio para construir un mundo distinto al que hoy tenemos, pero un mundo mejor.

A nivel internacional muchas organizaciones, privadas y públicas, se dedican a realizar prospectivas energéticas. Últimamente, estas han tomado mayor auge como consecuencia de la problemática del cambio climático, originando un nuevo  paradigma como es: Un mundo altamente electrificado pero con menor emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI).

Las prospectivas energéticas, a la fecha, dan la visión de sustitución de las fuentes generadoras de CO2, por fuentes más amigables al ambiente. En las mismas se presenta la salida, paulatina pero constante, del carbón y el petróleo en los próximos 30 años. Más no así para el gas natural, al cual se le vislumbra una permanencia en la matriz energética global, más allá de la mitad del presente siglo.

La grafica a continuación compara varias prospectivas sobre la demanda de gas natural a nivel mundial, para el periodo 2020 – 2050, expresada en Exa Joule (EJ)



Se observa una gran variabilidad (incertidumbre) en el consumo de gas natural entre las prospectivas indicadas. Muchas de estas prospectivas no han sido actualizadas, en función del escenario “Emisión Neta Cero en el 2050 (ENC)”[3].

  • P. FPEG: Corresponde al Foro de Países Exportadores de Gas. Dentro de todas es la más optimista, con un crecimiento del 1.54 % interanual. Quizás se deba a la razón de ser de dicha organización.
  • P. EXXON y P. OPEP: Hay gran coincidencia entre estas dos prospectivas. Presentan un crecimiento de 1.21 %  interanual.
  • P. TOTAL: Esta prospectiva muestra un crecimiento interanual de 1.16 % hasta el año 2030, y una especie de meseta hasta el año 2040, con un crecimiento del 0.19 % interanual.
  • P. McKinsey: Con un crecimiento constante del 0.6 % interanual.
  • P. IRENA: Esta prospectiva es de la Agencia Internacional de Energía Renovables. Aquí ya se ha incorporado el ENC. Presenta un decrecimiento interanual del 2.03 %.
  • P. IEA: Pertenece a la Agencia Internacional de Energía. Esta prospectiva considera el ENC. Presenta una baja en el consumo de gas, equivalente a un decrecimiento del 2.7 % interanual.

En general, las prospectivas muestran que el gas natural juega y jugara un papel relevante en la transición energética. Muchos lo denominan la fuente “bisagra o puente” de la transición. Dentro de ese papel destacan:

  • La combinación de su uso con la tecnología de captura y almacenamiento del CO2, permitiendo una mayor permanencia de los hidrocarburos en la matriz global de energía
  • El apoyo a hacer más llevadero el abandono del carbón (plantas eléctricas) en las economías en desarrollo, y en las cuales las energías no emisoras de CO2 no pueden crecer con la suficiente rapidez para sustituir al carbón.

El mundo tiene que cambiar su paradigma del uso de los combustibles fósiles, lo cual requiere de políticas públicas novedosas en lo social, económico y político, de tal manera que la transición hacia un mundo con menor cantidad de GEI sea lo menos traumática posible. La demora en la implementación de esas políticas puede aumentar considerablemente la magnitud del desafío y dar lugar a importantes contratiempos.

Mientras tanto, el gas natural continuara incrementando su rol preponderante en la transición energética en la cual estamos inmersos. Aceptarla y contribuir a ella, es una acción individual y colectiva, local, nacional e internacional.

Recordemos:

No hay pasajeros en la nave espacial Tierra. Todos somos tripulantes” (Marshall McLuhan, sociólogo)

 



[1] Ing. de Petróleo, Msc.  Ingeniería de Gas y Energía. Miembro de la Academia Nacional de la Ingeniería  y el Hábitat. Profesor en diferentes universidades nacionales e internacionales en el área de gas y energía. Ex – Presidente de la AVPG. Actualmente se desempeña como Energista.

[2] Prospectiva: Ciencia que se dedica al estudio de las causas técnicas, científicas, económicas y sociales que aceleran la evolución del mundo moderno, y la previsión de las situaciones que podrían derivarse de sus influencias conjugadas.

[3] Cero emisiones netas de CO2: Se refiere al estado en el que las actividades efectuadas dentro de la cadena productiva de un país, empresa, etc. no causen ningún impacto neto en el clima debido a emisiones GEI.


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