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miércoles, 6 de agosto de 2014

EL FIN DE LA HISTORIA O EL FIN DE UNA HISTORIA!

Alexander Guerrero

Quizás lo que estemos viviendo, sea el final de la historia del Estado/gobierno como dueño del petróleo, su renta, y de los mecanismos de distribución de esa renta. De la renta del petróleo, mientras sea una industria rentable, en su sentido especifico económico y financiero, el gobierno siempre tendrá los mecanismos de la redistribución, en las mismas condiciones como la tiene de la renta que sus ciudadanos generan en sus actividades privadas, la cual fluye a través de los mecanismos tributarios y redistributivos que dé él se des-componen.

La caída de la renta del petróleo como renta fiscal – del Estado/Gobierno- por poseer este uso, usufructo, disponibilidad -de la renta- como ingreso fiscal y como activo económico, es el core de un proceso económico que llevo a la industria petrolera al fin como tal, desde 1938 hasta hoy, aunque no queramos verlo, hay un hilo conductor desde una actividad que fue privada, concesionada, hasta que llego a la nacionalización y/o estatización (sin que desambigüemos ese concepto por ahora)  en dos procesos, 1975 y 1999.

La conversión del petróleo y su industria en un esquema exclusivamente rentista –del rentismo absoluto, el poder del Estado/Gobierno va desde el subsuelo al tesoro- tanto en las constituciones como en sus leyes propias, y donde bajo decisión fiscal se encuentran todos los componentes del negocio, desde la exploración hasta la comercialización, ha reducido la rentabilidad del negocio, hasta los extremos que hoy tocamos. En otras palabras, áreas específicas del negocio, explorar, producir, comercializar, R&D, etc. están como cuentas atadas a decisiones fiscales, políticas, y no económicas.

Así, llegamos a una situación económica y financiera, donde de cada dólar que la industria genera (sumando y restando sus economías internas y externas), 1.35 dólares de ese dólar (incluido endeudamiento interno y externo) es el precio del negocio en manos del Estado/Gobierno; es decir, el flujo de caja de esa industria en manos del gobierno (vía PDVSA y asociados) solo es positivo si es financieramente recompuesto con endeudamiento externo, tal cual como lo hemos visto desde 2004.

Solo basta ver los flujos de endeudamiento que se requirieron desde el 2004 a la fecha, para hacer negro el flujo de caja de la industria petrolera; no olvidemos que el masivo endeudamiento (financiero y no financiero) de PDVSA de estos años, en sus prospectos de emisión se escribía que esos flujos de deuda eran requeridos para gasto social. Estos flujos deben ser sustituidos por inversión (nacional o extranjera), pero esta no fluirá, mientras la industria y el recurso no genere derechos de propiedad privada, cualquiera que sea su modalidad, pero bajo un rígido marco jurídico que proteja esos derechos. La historia de expropiaciones del 2005 en la industria petrolera ha sido un veneno en las venas de esa historia. Desde luego, ese fenómeno no es de fácil disección, porque sobre la cultura priva, diversas ideologías  del socialismo, desde el soft hasta el hard.

Ese es para mí el fin  de esta historia. Convirtamos esa industria en un negocio privado,  y tendremos su respuesta, si es viable económicamente hablando, habrá petróleo. Esa conversión requiere de un cambio político, institucional y cultural por de las generaciones jóvenes, y los más rápido posible. La cultura que el petróleo debe estar en manos del Estado, y que se ha sembrado desde la revolución  de octubre de 1945, ha fundido el cerebro de tres generaciones de venezolanos que pensaron que el petróleo en manos del Estado/Gobierno resolvía los problemas básicos del venezolano. Tremendo chasco de 70 años!!

El paisaje económico que nos ha dejado ese legado, esta frente a nosotros; es de ruina, y descomposición social, y además parte de la cultura que ha creado a un pueblo con mañas y poco presto para el esfuerzo emprendedor, conocedor de sus derechos individuales, y patriota, al frente tenemos a individuos creados para usufructuar las economías que genera un  recurso que no le pertenece, del cual ha sido alienado por leyes y constituciones, la política en 75 años ha alienado al venezolano, al ciudadano, de los recursos que se esconden en el subsuelo. Ayer vimos terminar la actividad minera destruida por garimpeiros, hoy vemos esos mismos garimpeiros en CVG y en el petróleo, aunque toman formas y conceptos distintos, la destruyen, y no son solo consecuencias no intencionadas, eso fue lo que aprendimos a hacer. Como es evidente, ahora es cuando es necesario inventar, lo escrito y hecho en estas décadas, está en el paredón de la historia, y si no lo creen volteen la cara hacia él pasado y descubrirán la ruta, de como llegamos a hoy

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