El sábado pasado, me tocó
comprar el gas doméstico. Eso significó pasear por varias parroquias de
Caracas, con una bombona vacía. Primero fui al Núcleo Endógeno Fabricio
Ojeda ubicado en mi comunidad de La Cortada de Catia, donde se encuentra
uno de los depósitos de bombonas de gas más grandes de la parroquia
Sucre. Allí descubrí que alguien tomó la decisión de "no vender más gas
en ese depósito", para "obligar a que la gente haga colas en las
comunidades, en espera del camión repartidor"... El problema con esta
revolucionaria idea es que la gente no tiene idea, ni de dónde ni de
cuándo tiene que hacer la cola para esperar al camión repartidor... Y
como nadie supo decirme a qué lugar tenía ir para hacer la cola, me tocó
iniciar una "emocionante aventura" en busca del gas.
Del Núcleo
Endógeno en La Cortada de Catia, fui hasta la Av. El Cuartel, luego a
la Av. Morán, después a la 1ra. Calle de Propatria. En Propatria
contraté a un mototaxista para que me llevara a Altavista, luego a Los
Flores, y de allí a recorrer la parroquia 23 de Enero. Finalmente, ya
cansado de pasear la bombona vacía, bajamos del 23 de Enero por Agua
Salud, para un rápido recorrido por La Pastora, y en ningún sitio
conseguí comprar el preciado gas domestico... Ese día no conseguí
comprar nada, pero como si fuera Indiana Jones, decidí intentarlo al día
siguiente (el domingo) con renovadas energías...
El domingo fue
una copia del sábado. Así que no hay mucho que decir. En vez de pasar el
día paseando con mi hija, estuve paseando la bombona vacía... Al final
del día, a título de broma, bauticé la bombona vacía: "Mi nueva hijita"
(lo que no le causó nada de gracia a mi esposa e hija, que ese día
querían que las acompañara a visitar a la abuela).
El lunes
temprano, pedí permiso en el trabajo para intentarlo de nuevo. Esta vez
en el núcleo endógeno, me explicaron que ese día el camión pasaría por
la calle principal de Gramoven. ¡¡Genial noticia!!... Me mandaron hacer
una cola cerca de Los Molinos de Gramoven. Al llegar al sitio, había
unas 40 personas haciendo una cola a ningún lugar... Todos perdidos,
suponíamos que el camión llegaría en una hora, pero esa hora se
convirtió en 2, 3, 4, 5, 6... Como a las 3 de la tarde, organizamos una
comisión para que fuera a preguntar al depósito del núcleo endógeno,
"¿cuándo pasaría el camión? Y a que informara que teníamos ganas de
cerrar la calle, en protesta"... A las 3:30 pm se apareció, bastante
molesto, el encargado del depósito con una gorra del PSUV, a regañarnos
por ser impacientes... Y finalmente a las 4:10 pm se apareció el camión
repartidor del gas... Cuando llegó, celebramos como si Venezuela hubiese
clasificado para el mundial de fútbol...
Ya con el camión
estacionado frente nosotros, nos enteramos que el precio subió de Bs 3,5
a Bs 5... Y quizás no entiendan esto los que no conocen el grado de
pobreza de muchos venezolanos, pero eso significaba para algunos de los
que compraban el gas, ¡descuadrar el presupuesto del día!... ¿Se
imaginan a un señor de 60 años cargando una bombona de gas 20
kilómetros?... En fin, con mucho respeto, y por la camaradería que se
formó entre los que realizamos aquella larga y soleada espera, entre
todos completamos el pasaje de los estaban bajos de presupuesto... Y
llegamos a la parte triste de la historia. Finalmente tuve que separarme
de "mi nueva hijita" (la bombona vacía)... Yo me tomé un segundo para
despedirme de mi bombona bolivariana (no lloré, porque soy un hombre
fuerte)... Y para colmo me cambiaron la bombona por una vieja y sucia de
la "cuarta Republica". ¡Qué broma con el saboteo de la derecha!, le
dije al vendedor del camión...
Dejando a un lado el humor y la
ironía, la experiencia de buscar el gas me permitió reflexionar varias
cosas... La más notable es que: "Los problemas del pueblo, no son los
problemas del Gobierno o de la oposición".
Los problemas reales
del país no son de índole social, son políticos. Los problemas del
pueblo en los barrios, son de sobrevivencia diaria ante la escasez,
inseguridad, bajos sueldos, etc. Comprar harina de maíz, conseguir
pasta, pan en la panadería, o comprar el gas domestico, son problemas de
Estado para la gente en los barrios... Así es la cosa, nos guste o no a
los opositores y oficialistas.
Es notorio que el pueblo percibe
que la oposición se ha hecho tan fuerte, que el Gobierno se ha tenido
que sentarse a dialogar con ellos. Y ese diálogo Gobierno-Oposición,
cuenta con la aprobación de la abrumadora mayoría de la gente de los
barrios, que está notablemente cansada de la eterna pelea entre los
políticos del Gobierno y la oposición.
Sinceramente, quisiera que
algunos opositores entendieran estas cosas de la realidad. Quizás
necesitan salir a comprar el gas en Catia para entenderlas