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miércoles, 3 de abril de 2019

Seis turbinas de Guri se pierden por apagones de marzo

El Pitazo

Registros de Corpoelec a los que tuvo acceso El Pitazo indican que solo dos turbinas de la Casa de Máquinas 2 están operativas. Seis se afectaron por los apagones y por ello se perdieron 4.000 megavatios, lo suficiente para alimentar Zulia, Trujillo, Mérida, Táchira, Portuguesa, Barinas y el Alto Apure

El corazón del sistema eléctrico venezolano está en cuidados intensivos. Sus latidos se debilitaron con los cinco apagones de marzo. Seis turbinas de la Casa de Máquinas 2 de Guri, lo más preciado del sistema por tener los generadores de mayor potencia, se afectaron tras las fallas de marzo y ahora se perdieron unos 4.000 megavatios, lo suficiente para cubrir la demanda de Zulia, Trujillo, Mérida, Táchira, Portuguesa, Barinas y el Alto Apure.
Solo 2 de las 10 turbinas que tiene esa Casa de Maquinas funcionan, la número 13, que genera 650 megavatios; y la número 17, que produce 500 mw, de una capacidad cada una de 770 mw, según indican reportes de Corpoelec a los que tuvo acceso El Pitazo.
El informe de la estatal eléctrica indica que las turbinas 11, 12, 15, 16, 17 y 19 se afectaron por los apagones de marzo. De ellas se confirmó que solo la número 17 volvió a entrar en servicio.
La generación de esa Casa de Máquinas es hoy de 1.150 megavatios de los 7.580 instalados. La producción resulta insuficiente para alimentar las tres líneas de 765 kilovoltios que transmiten al menos 85% de la energía que se consume en el Centro, Los Llanos, Occidente y Los Andes del país. Solo alcanza para una conexión, según estimaciones de algunos especialistas, quienes atribuyen a ello la obligatoriedad de los racionamientos en todo el país.
El reporte de Corpoelec, que precisa los daños técnicos de cada uno de los generadores afectados, indica que la fecha de la nueva entrada en servicio de cinco de los equipos está “por definir”.
A esa indisponibilidad de máquinas, se le sumas tres que estaban fuera de servicio desde hace algunos meses, según informes de la Corporación.
El escenario se complica con la inoperatividad de los tres bancos de autotransformadores del patio B de Guri, que permitían la transferencia de la energía que se produce en las centrales Macagua y Caruachi al sistema de transmisión de las líneas de 765 kilovoltios. Ahora, las principales conexiones de la Red Troncal de Transmisión solo pueden ser alimentada de una Casa de Máquinas que en otrora fue ejemplo de sistemas de generación eléctrica en el mundo y que hoy funciona al 15% de su capacidad.
El ingeniero José Aguilar, especialista en sistemas de generación y analista de riesgos eléctricos, indicó que los daños presentados en las turbinas son fallas de naturaleza eléctrica, no de gran magnitud, que obedecen a las sobretensiones que ocurrieron con los apagonesSu reparación -estimó- excede el periodo 30 días que indicó Nicolás Maduro para recuperar el servicio eléctrico.
Además de las ocho turbinas de Casa de Maquinas 2 que están fuera de servicio, otras cuatro de la Casa de Máquinas 1 no funcionan. En estos casos, ninguno está relacionado a los apagones de marzo.
La energía que producen esos generadores es de 1.620 mw, 58% de sus capacidad instalada. Esa energía solo puede transmitirse por el sistema de líneas de 400 kilovoltios que sale de Guri, atraviesa Oriente y llega hasta Caracas.
Aguilar precisó que con la generación actual Venezuela está en los niveles del año 1991. “Se trata de un retroceso histórico por parte de los apagones, que han significado la afectación de más de 4.500 MW en la principal planta eléctrica de Venezuela y la cuarta más grande del mundo”.
Indicó que desde el inicio de operaciones comerciales de Guri, en 1968, nunca antes se había tenido 12 unidades inoperativas y tantas relacionadas por la mala operación del Sistema Interconectado y debido a múltiples episodios fallidos en el restablecimiento del servicio, tras los apagones del 7 y 25 de marzo.

Recuperar Tacoa puede salvar a la Gran Caracas de otro mega apagón


Ahiana Figueroa | @ahianaf
Con los recursos técnicos y financieros adecuados la central termoeléctrica de Tacoa podría recuperarse en un lapso de tres meses. Su capacidad de generación de entre 1.200 y 1.300 megavatios podría atender la demanda energética de Vargas, la Gran Caracas y zonas de Miranda y Aragua

La actual crisis eléctrica que mantiene sumida a Venezuela en una serie de apagones que suelen durar días, es producto de la falta de inversión y mantenimiento de la Central Hidroeléctrica del Guri que abastece de energía a 80% del país. Pero también de la inoperatividad de otras centrales termoeléctricas como la Ricardo Zuloaga o mejor conocida como Tacoa, ubicada en el estado Vargas.
Muchos venezolanos recuerdan la tragedia de Tacoa ocurrida en 1983 que dejó 160 fallecidos y una planta a medias en su capacidad de generar energía, pero la misma se fue recuperando hasta que a partir de 1999 no se prestó mas atención a sus planes de mantenimiento y equipamiento.
Ahora recuperar Tacoa requiere de un buen plan de inversión que necesariamente vendrá de préstamos internacionales y de organismos multilaterales. Al contar con los recursos necesarios y el trabajo de personal capacitado, podría atender la demanda energética no solo de la Gran Caracas, sino también de Vargas y algunas zonas de Miranda y Aragua.
“Tacoa era la planta base para alimentar a la Gran Caracas, con el tiempo, esta fue dejando de operar sus maquinas por falta de mantenimiento, hoy en día esta inoperativa. Su recuperación no es de un día para otro, ya que son máquinas grandes y requieren de un mantenimiento total que dura tiempo, lógico todo va a depender del daño que tenga la máquina pero en el mejor de los casos, su recuperación puede iniciarse en un plazo de tres meses“, afirmó el ingeniero petrolero Nelson Hernández.
Tacoa tiene una capacidad de generación de entre 1.200 a 1.350 megavatios. Contaba con seis unidades primarias con una capacidad de unos 300 MW entre todas y otras tres de capacidad nominal de 470 MW cada una, las cuales generaban entre 400 y 440 megavatios después de su repotenciación tras el incendio ocurrido en 1983.
Esta central tenía una disponibilidad anual de 90% cada una y equivalía al 70% de la demanda que tenía Caracas en 1998. Estas tres unidades de 470 MW funcionaban tanto con gas como combustible fuel oil número 6 (combustible pesado de los menos costosos), el cual se almacenaba en sus respectivos tanques que llegaban desde tanqueros provenientes del Centro Refinador Paraguaná, Cardón y Amuay a su puerto (Complejo Arrecife Tacoa).
“La generación de estas unidades más las de Arrecife, la Planta Oscar Augusto Machado en Los Teques, las de Central El Convento en El Marqués permitían a la región capital y a la empresa Electricidad de Caracas (anterior dueña de Tacoa) una autosuficiencia de generación con respecto a su consumo. Operaba hasta 1998 con generación térmica en la capital para sustituirla por generación hidroeléctrica en función de la disponibilidad que hubiera en Guri. Este nivel de intercambio iba de cero megavatios hasta 660 megavatios de acuerdo a la disponibilidad y para bajar el uso de combustible líquido. Este era el formato de generación para la región capital”, recuerda el ingeniero electricista Miguel Lara Guarenas.
La capacidad de Tacoa representa una importancia relevante al observarse que el país ha perdido generación eléctrica, al pasar de 18.693 MW en 2013 a 8.600 MW en 2019, según datos de José Aguilar, ingeniero y consultor. “Esto significa una caída de 54%, el país presenta una generación eléctrica equivalente a la del año 1991%.
La interconexión con el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) le permitía la mayoría de las veces no solo a importar generación, sino también en algunas oportunidades exportar generación desde Caracas hacia el resto del SEN, especialmente en épocas de sequía para así disminuir la producción de energía hidroeléctrica y preservar el Embalse del Guri.
“La capacidad de Tacoa es de 1.200 MW aproximadamente, a esto se le han agregado otras plantas de generación y como respaldo hay una conexión con el SEN para tomar electricidad de Guri como complemento a la demanda de la Gran Caracas. El estado actual es que no hay generación disponible para cumplir con la demanda por lo tanto hay que recurrir al Guri. Hoy Caracas recibe de Guri unos 800 MW, si esto falla como ha ocurrido últimamente, la capital se ve sometida a un racionamiento“, apuntó Hernández.

Su recuperación

El abandono del mantenimiento y a la desprofesionalización en el sector llevó a que hoy en día esas unidades instaladas en Tacoa estén prácticamente paralizadas, reiteró Lara Guarenas. Explicó que ocasionalmente se ha logrado sincronizar una que otra unidad,pero que no llegan a generar unos 220 MW.
A su juicio, recuperar Tacoa no seria tan cuesta arriba pero observa poco interés en rescatar esas unidades y ponerlas a funcionar.
“Es posible hacerlo en un corto tiempo, es mas barato que hacer otra cosa. Pudiera ser un punto fuerte para estabilizar el suministro eléctrico en la región capital. Esas unidades es posible reactivarlas, pero tienen sus tiempos, sus inversiones y sus recursos”
A su juicio, un equipo gerencial nuevo debe abocarse en una primera instancia a la recuperación de las centrales junto con las otras plantas que funcionan y algunas que se han instalado, “porque no todas de las que se han comprado son malas, hay unas que son inconvenientes como las que adquirió Derwick, pero hay otras de ciclo combinado que se pueden terminar ya que con un mismo combustible se puede producir mas energía y ponerlas a funcionar. Eso daría un total equilibrio a la capital“.
Hernández propone que en una primera etapa se pueden reactivar de manera mucho mas rápida y obtener electricidad de las dos gabarras instaladas al lado de Tacoa en el año 2015.
“Estas gabarras que hoy en día están inoperativas, operan a gas pero pueden consumir diésel, ambos escasos hoy en día. Otro problema que tienen estas gabarras es que no tienen equipo de desmineralización del agua de enfriamiento, por lo tanto no pueden operar mucho tiempo, de hecho desde que las instalaron han trabajado poco, pero es una opción”, sostuvo Hernández
Una propuesta del Grupo Ricardo Zuloaga contenida en el documento Acciones para la recuperación y modernización del servicio eléctrico en Venezuela, destaca que el objetivo de las acciones para recuperar el SEN debe apuntar a que, ante un repunte rápido e importante de la demanda de electricidad esperable a partir del momento en que ocurra un cambio político, es disponer a la brevedad posible, de un sistema eléctrico que esté en capacidad de soportar un crecimiento de la demanda y del consumo de electricidad de hasta un 10% promedio interanual, por un período de cinco años consecutivos.
“Esa potencial tasa de crecimiento significaría que la demanda máxima actual de alrededor de 13.600 MW, pasaría a ser de 22.000 MW en el 2023 y que el consumo anual de energía eléctrica, pasaría de los 100.000 GWh/año, estimados para el 2018 a 160.000 GWh/año en el 2023”, se indica en el documento
En este plan acotan la necesidad de asistencia financiera externa, ya que estiman unos 15.000 millones de dólares para la recuperacion del SEN, para que que el sector en cinco años pueda alcanzar su autonomía económica y financiera. Solo en el primer año se requieren de $2.000 millones, señaló el ingeniero José Aguilar, principalmente para la compra de equipos.
Sostiene la necesidad de abordar una planificación estricta en el uso de los recursos, con desembolsos a medida que avancen los proyectos. Considera que antes que Tacoa, otras centrales requieren de atención inmediata.
“La Planta Tacoa es perfectamente recuperable y los montos están incluidos dentro del plan de 15.000 millones de dólares para el área de generación. En cuánto al orden en que se deben hacer las cosas hay plantas con más alta prioridad para Venezuela. Las decisiones no se hacen con carácter de regionalismos, ni manipulaciones políticas, las prioridades se establecen por criterios técnico científicos de la operación de un sistema interconectado y criterios económicos que llenen las expectativas de los que nos tienen que prestar el dinero para el proyecto”, apuntó Aguilar.

sábado, 16 de febrero de 2019

Los primeros cien días de la reconstrucción del sector eléctrico venezolano


Por: Gustavo Gonzalez Urdaneta
La crisis energética que afecta a la sociedad venezolana es resultado de un modelo del sector energía inviable, gestado por decisiones tomadas desde 1999 que lo transformaron en un sector politizado, desprofesionalizado, burocrático y plagado de irregularidades administrativas.

Con este modelo la seguridad energética del país y la situación de insuficiencia seguirá creciendo, por lo que no será posible la reactivación del aparato productivo. La solución a la crisis energética, por tanto, pasa por un cambio político que revierta los factores que caracterizan el actual modelo de sector energético venezolano. Pero, el cambio político, por sí solo, no es garantía de solución de la crisis energética.

Parto del principio que los “intereses” del próximo Gobierno con el sector eléctrico responden a todo lo pautado en la Ley del Servicio Eléctrico de 1999 y aquellas mejoras que, de las posteriores versiones, convenga admitir. El tema del futuro del negocio es complejo y la complejidad es, simplemente, un análisis multivariable.

Esta crisis, en continuo crecimiento y deterioro, es consecuencia de la destrucción operativa y financiera de las dos empresas estatales que tienen el control total de la energía en el país: PDVSA (Hidrocarburos) y CORPOELEC (Electricidad). La crisis es energética, tanto de hidrocarburos como de electricidad y son complementarias pues PDVSA le suministra los combustibles a CORPOELEC y esta a su vez le suministra el servicio de electricidad a PDVSA.
Lamentablemente, con este régimen, PDVSA se trasformó en una empresa con una deuda de 72 G$ y Corpoelec raciona diariamente entre 2000 a 2500 MW a nivel nacional y cada una de ellas genera su propia crisis interna.

El predominio político interno en PDVSA ha disminuido sus recursos con el subsiguiente incumplimiento de planes, lo cual, aunado a la ausencia de mantenimiento y la atención a negocios no-medulares, ha conducido al gran endeudamiento. Igualmente, el predominio político en Corpoelec llevo a la sobreexplotación del rio Caroní que juntamente con la ausencia de mantenimiento ha originado una indisponibilidad del 87% de la energía termoeléctrica que deberia ser complementaria a la estacionalidad de la hidroelectricidad originando un racionamiento diario continuo. Tampoco ayuda el fuerte subsidio y el abrupto incremento de las perdidas no técnicas que afectan la facturación y recaudación del servicio eléctrico.

En 1999 el sector eléctrico venezolano disponía de una planificación a 25 años de su servicio y mantenimiento basada en la capacitación continua, conocimiento y experiencia de su personal profesional y técnico que informaba diariamente al público de su gestión operativa horaria y suministraba un servicio continuo y confiable. En el 2007, cuando el gobierno estatizo el resto del servicio privado de electricidad, reinaba en el sector publico la improvisación, la falta de conocimiento y experticia traducida en una pésima ejecución del servicio con grandes pérdidas no técnicas que aunado al subsidio tarifario y el endeudamiento acumulado con proveedores y contratistas condujo a una condición límite de interrupciones frecuentes. Para el 2018, la excesiva burocracia, la corrupción, la inviabilidad financiera, la opacidad en la información desde el 2010 arrastró a todo el sector al suelo con un déficit permanente donde prevalece el racionamiento continuo de 2000 a 2500 MW.

La generación se ha caracterizado por una carencia casi absoluta de mantenimiento, una alta obsolescencia del equipamiento agravados por dos factores críticos: el mal manejo del valor agua en un sistema hidrotermico con alta participación de la hidroelectricidad y la ingente corrupción que ha habido en la compra de unidades de generación con sobreprecios elevadísimos y de ñapa, usados.

La transmision, puente entre la fuente y la demanda, se ha visto afectada por insuficiencia en su capacidad lo que ha ocasionado una continua violación de los límites de transmision permitidos acarreando un incremento en las fallas aunado a la falta de mantenimiento.

La distribución, responsable del suministro de electricidad al cliente final, ha sufrido igualmente los problemas derivados de la falta de capacidad firme y de mantenimiento que aunadas a la obsolescencia de las redes se ha traducido en un servicio deficiente, con bajos voltajes y sobrecargas que ocasionan continuos racionamientos al cliente. El area de comercialización y servicios al cliente a nivel nacional, con muy escasa capacidad de atención al cliente, tiene como eje principal del negocio unos sistemas de gestión obsoletos que han contribuido al incremento de la energía no facturada y, por consiguiente, en una merma muy significativa de los ingresos de las empresas.

Vale la pena destacar que desde 1999, la paralización de planes, un mantenimiento deficiente, el crecimiento bajo de la demanda y la creciente indisponibilidad térmica dejo al sector eléctrico sin reserva operativa y con un déficit permanente. Llama la atención que desde el 2009, con un incremento de capacidad de 11.000 MW y solo 1.000 MW más de demanda, el déficit persiste pues la indisponibilidad crece pareja con la capacidad instalada.

Las cifras lo demuestran, el crecimiento de capacidad instalada 2009-2015 (11.309 MW) se ha visto opacado por el incremento de su indisponibilidad (9.947 MW) con la particularidad de que el 94.5% del incremento de capacidad es térmico, parte de los “dineros eléctricos’ de la corrupción, y el déficit es producto de la altísima indisponibilidad de la generación térmica (> 80%). Es evidente que la prioridad de un nuevo gobierno debe ser recuperar la generación indisponible antes de pensar en nueva generación.

Guri se apaga. El problema de hoy no es agua ni culpa del Niño pues la cota actual del embalse ha llegado a su nivel máximo de 271 msnm y desde julio 2018 están aliviando agua con inundaciones en Bolívar, Monagas y Delta Amacuro. El Gobierno no habla sobre las limitaciones de la central y menos sobre su recuperación donde 9 de 20 turbinas están paradas y de una capacidad instalada de 10.350 MW solo hay entre 3.500 a 5.010 MW (48% disponible) por causa de falta de mantenimiento y repuestos. Valga recordar que la capacidad disponible promedio en 1998 era mayor del 90%.

El déficit de generación se oculta por la reducción de la demanda industrial en la zona de Guayana, pero en periodo de hidrología desfavorable y cota menor a 261 msnm, las 11 máquinas restantes mermarán su generación y aumentara el déficit. A esto se suma el pésimo estado del parque térmico (80% indisponible) y que recuperar las nueve turbinas de Guri puede tomar un periodo de tres años, a 90 días por cada unidad.

¿Que se requiere para solventar la crisis además del cambio político?
 Hay que empezar por recuperar toda la infraestructura eléctrica, cubrir la insuficiencia de gas/combustible líquidos para la generación, erradicar la corrupción, la burocracia y partidización instauradas que permitan solventar la insuficiencia de ingresos y gerenciar la quiebra financiera aparte de erradicar la desmotivación y suplir las carencias del recurso humano profesional y técnico idóneo para la reconstrucción y administración de un nuevo sector eléctrico venezolano.

La recuperación debe empezar con una primer fase de emergencia inicial que podría tomar un año para recuperar  y asegurar la gobernabilidad del sector y la integridad física y continuidad operativa del servicio e incluye la recuperación de la  infraestructura que realmente sea  recuperable, asi como  asumir el control de los procesos medulares y llegar a  acuerdos con PDVSA para el suministro de combustibles que permitan reducir el racionamiento y reestablecer el clima organizacional y un  ambiente laboral adecuado.

Una segunda fase de transición que llevara otro año para la mejora de la calidad del servicio y minimizar costos para finalizar la recuperación de la infraestructura y el mantenimiento con la reposición de inventarios y dotación de equipos, instalación de medidores y mejora de la gestión comercial y de la estructura de costos para incrementar las eficiencias y llegar a un ajuste gradual tarifario.

La tercera fase será de tres años para la implantación de un nuevo modelo del sector que permita incrementar la disponibilidad de generación y minimizar los cortes de servicio, reducir las pérdidas no técnicas e incrementar la recaudación con tarifas basadas en costos eficientes que permitan cubrir los costos operativos y obtener ingresos para invertir en la expansión del sector y, de esa forma, lograr el saneamiento y reestructuración integral del mismo.

Para los primeros cien días se proponen, al menos, doce objetivos para las áreas prioritarias de infraestructura de los procesos medulares del servicio de electricidad, los recursos humanos idóneos asociados con la operación, control, mantenimiento del sistema y la administración de los gastos operativos asociados asi como para los sistemas de información oportunos y pertinentes para el control de gestión diaria del sistema eléctrico nacional. Si se trabaja con empeño, decisión y se dispone de los recursos apropiados, deben lograrse al menos diez metas de resultados medibles para el suministro de energía, seguridad y seguimiento y control del plan de recuperación y mejoramiento del SEV.

Los objetivos y metas que se presentan inciden directamente en dos de las seis prioridades de corto plazo planteadas en el Plan País relativos a “reactivar nuestra industria petrolera y asegurar acceso universal a servicios públicos de calidad” pero inciden indirectamente en el resto de ellas.

Dentro de los objetivos debe ejecutarse el plan de resguardo y protección de las instalaciones eléctricas, asumir el control de los procesos medulares del servicio eléctrico, acordar con PDVSA las acciones que permitan aumentar el suministro de    combustible, especialmente gas, en las centrales térmicas. asegurar los recursos necesarios para cubrir los gastos operativos esenciales e imprescindibles y designar funcionarios con solido conocimiento de la problemática eléctrica, de    reconocida trayectoria profesional y de comprobado desempeño ético para ocupar los cargos de dirección, gerencia y supervisión.

Como parte del diagnóstico inicial se requiere realizar auditorías de la situación financiera, administrativa, legal y laboral de Corpoelec y tomar los correctivos necesarios para su saneamiento y validar el diagnóstico previo para confirmar las prioridades para recuperar la infraestructura que esté operando con limitaciones o restricciones.

Es imprescindible activar, de inmediato, un plan prioritario de mantenimiento correctivo del   equipamiento e instalaciones que sean recuperables y que se encuentren inoperativa o   mal atendidas y asegurar que los puestos de trabajo, en lo posible, sean ocupados por las personas más idóneas. Reunir los requisitos de idoneidad necesarios consiste en mostrar una conducta      personal, comercial y profesional que no arroje dudas sobre la capacidad para desempeñar una gestión sana y prudente de la empresa (honorabilidad), poseer la formación y experiencia adecuada para el ejercicio de su función (conocimientos y experiencia) y tener la capacidad para llevar a cabo las funciones correspondientes.

Progresivamente debe crearse un clima organizacional y laboral propicio para la recuperación del sector en un entorno de colaboración, motivación y paz laboral hasta restaurar un clima y ambiente favorable y en sintonía con el plan de recuperación del sector. Paralelamente debe realizarse el levantamiento de inventarios esenciales y acometer, de forma urgente, un programa de adquisiciones para reponer dichos inventarios asi como restablecer el sistema abierto de información de la operación del sstema eléctrico nacional e informar del avance del plan de recuperación y modernización del sector.

Las metas alcanzables y medibles en el programa de cien días deben considerar, recuperar el control del 100% de las actividades medulares del servicio eléctrico, sensibilizar a los empleados del sector y la sociedad sobre realidad del sector e instaurar un clima organizacional y laboral favorable y en sintonía con plan de recuperación. La mejora del 25% del alumbrado público, ejecutar el 12.5% del plan de mantenimiento correctivo prioritario, incrementar en 12% la generación termoeléctrica operativa para reducir el racionamiento y aprobar el plan para culminar o diferir proyectos en ejecución. Es necesario acordar el plan para solventar pasivos legales y legítimos, aprobar el plan para la reducción de pérdidas y reestablecer el 100% del sistema de información y disponible para acceso libre.

Sin la recuperación y complementariedad de las industrias petrolera y eléctrica no hay recuperación ni desarrollo posible en el país. Para volver a tener seguridad energética, entendida ésta como la disponibilidad ininterrumpida de fuentes de energía a un precio asequible, se requerirán de acciones coordinadas entre ambas industrias que conduzcan a disponer y desarrollar un sistema energético eficiente, que garantice el abastecimiento confiable de energía a la sociedad venezolana.

El plan propuesto, para los primeros cien días, establece las acciones y metas, que se consideran factibles de acometer y alcanzar para lograr la recuperación y posterior modernización del sector eléctrico venezolano en el menor tiempo y con la menor cantidad de recursos financieros posibles. La propuesta incluye las mejores estimaciones que el conocimiento y entendimiento de la realidad que el sector permite dada la opacidad existente sobre el mismo desde el 2010.  Por ello, será necesario, de entrada, precisar y afinar el diagnóstico preliminar del mismo. Se estiman US$ 15.000 millones para que luego de 5 años el sector pueda alcanzar su autonomía económica y financiera y a partir del quinto año el sector debe ser autosostenible económica y financieramente.

Desde el punto de vista conceptual el futuro de los negocios eléctricos en Venezuela todavía está por definirse en los actuales momentos. Tal vez en un par de años, varias de las incertidumbres e intangibles vigentes a esta fecha de crisis energética estén más claras y valoradas, por lo tanto, mi intención ha sido compartir con ustedes algunas ideas, preocupaciones y esperanzas sobre el futuro del negocio eléctrico.



Bibliografía
1.La crisis eléctrica, una tragedia que une a los venezolanos, Grupo Ricardo Zuloaga, Julio
   2010
2.A la Nación Venezolana, La crisis del sector eléctrico, Grupo Ricardo Zuloaga, Junio de 2012
3.Historia del Desarrollo del Servicio Eléctrico en Venezuela 1888 a 1998, Rodolfo Tellería
   Villapol, Julio 2014
4.La crisis eléctrica y su necesaria solución para la reactivación económica de Venezuela,
   Center for International Development (CID), Harvard Kennedy School, Miguel Lara
   Guarenas, Abril 2016
5.Situación actual y futura de la electricidad en Venezuela, “Realidades Globales de la Energía
   y Petróleo”, CELAUP, UNIMET, Miguel Lara Guarenas, Marzo 2018
6.Acciones para la recuperación y modernización del servicio eléctrico en Venezuela, “Una
   guía aplicable después de un cambio político positivo en el país”, Noviembre 2018, Grupo
   Ricardo Zuloaga.
7.Las dos caras de la Crisis Energética en Venezuela: Hidrocarburos y Electricidad,
   VenAmerica-La voz de la Diáspora, Diario Las Américas, Gustavo Gonzalez Urdaneta,
   Noviembre 2018.
8.La modernización y el futuro del negocio eléctrico en Venezuela, Blog Factotum Ignacianos,
   Gustavo Gonzalez Urdaneta, Noviembre 2018.

lunes, 13 de agosto de 2018

¿Qué hay detrás del corto circuito en el Puente sobre el Lago?



Es mucho lo que callan y poco lo que dicen. Casi tumban el Puente Sobre el Lago y se limitan a seguir con su disco rayado del sabotaje. Nos suministran, en el mejor de los casos, entre 3 y 6 horas diarias de electricidad y no dan la cara ni muchos menos explicaciones serias y creíbles sobre la situación. Con esta crisis el gobierno ha mostrado sus peores niveles de ineficiencia. Entre los zulianos reina la incertidumbre y el miedo ante la gravedad que pudiera esconderse detrás de la explosión del cableado eléctrico del pasado viernes.
En la región se vive una verdadera tragedia arrastrada desde hace meses, pero que ya ha superado con creces la resistencia de sus habitantes. Desde la mañana del viernes estamos sometidos a apagones generalizados de 18 horas y más. Los trabajos eléctricos que se adelantaban en el puente sobre el Lago, la vía de comunicación más importante del occidente venezolano y la única que une a Maracaibo con la mayor parte del país, fracasaron. Se intentaban recuperar 300 MVA (Mega Voltios Amperios) para alimentar el sistema eléctrico de la capital zuliana.
José Aguilar, consultor internacional en energía eléctrica, explica pedagógicamente lo sucedido. Descarta de plano el sabotaje y asegura que el corto circuito se registró por ineficiencia en la ejecución de los trabajos. Indica que el referido cable ya había fallado en dos ocasiones, por lo que en la última reparación se sugirió no operarlo por encima de 200 MV pero continuaron aplicándole una sobrecarga de casi 300 MV. “La razón para no ir más de 200 MV se fundamentaba en que las pruebas de aislamiento arrojaban malos valores debido a su edad y su poco mantenimiento en los últimos años”.
El referido cable que cruza el Puente, con una capacidad de 300 MV en un voltaje de 230 KV (kilovoltios), ténicamente se trata de un cable adosado enfriado por circulación natural en aceite, por lo que, según explica Aguilar, Corpoelec nunca debió ignorar el efecto que causaría sobre el mismo el haber tenido sin aceite dieléctrico (el que enfría los cables) la cámara donde se unen sus tres fases, ubicada en la pila 23. Los técnicos pidieron una semana más para mejorar las condiciones del aceite, pero se la negaron. “Cuando el cable falla producto del pobre aislamiento en la cámara de empalmes, es cuando se produce el fogonazo y se prende el referido aceite que es material combustible. La falla ocurre al momento de poner en servicio el cable, proceso que arranca en la Subestación El Tablazo y se energiza en vacío sin cerrar el interruptor de Punta de Piedra, en el lado de Maracaibo”.
Pero aún hay más tela que cortar. El especialista señala que también se hicieron cambios en la geometría y longitudes de las líneas desde la Subestación El Tablazo y no se revisaron las calibraciones de las protecciones eléctricas, lo que provocó que al momento del corto circuito no se desconectara la falla, y además se cayera toda la energía que viene del Guri y se apagara toda la generación local.
Los zulianos aún desconocemos las verdaderas secuelas que dejará este grave acontecimiento. La magnitud de los daños a la estructura del Puente está por verse. En lo que a la electricidad se refiere, esto pica y se extiende. Aguilar precisa que el cable tuvo una falla prolongada que pudo causarle un significativo deterioro, lo que implicaría su sustitución. Tendría que pedirse al exterior y se tardaría en llegar entre 12 y 14 meses. Precisa que la línea en cuestión tiene 6 conductores, 2 por fase. Se debe remover, entre 2 torres, el conductor caído y aislarlo para poder reestablecer el servicio y bajar los largos racionamientos vividos el fin de semana. Advierte que, en caso de seguir operando la línea con 5 conductores al mismo ritmo que con 6, se corre el riesgo inminente de perder la línea, que es la única que nos aporta el grueso de la energía proveniente del Guri, lo que sería extremadamente grave por cuanto la generación local es insuficiente.
El Gobierno debe hablarnos claro. Esta falla limita aún más las pocas opciones que hay para alimentar el sistema. “Maracaibo queda con sólo dos de las seis líneas que tiene para su abastecimiento: una en 400 KV, que surte a los dos autos de la Subestación Cuatricentenario, y otra que se coloca en servicio a 230 KV. Con el resto no se cuenta. Los dos cables sub lacustres, el de Punta de Palma-Las Peonías, 300 MV, y el del Puente sobre el Lago, de 230 KV, están en reparación y no se vislumbra para cuándo terminar; y la que viene de Colombia se inhabilitó para hacer los trabajos del segundo banco de autotransformadores en la Subestación Cuatricentenario”, indica el especialista internacional.
¿Hasta cuándo los zulianos tendremos que seguir soportando las interminables horas sin luz, ahogados por un calor inclemente y un gobierno que miente y vuelve a mentir, con total desparpajo, y se ríe en nuestra cara cada vez que habla de sabotaje? ¿Cómo justificar que ante tanto caos todavía Luis Motta Domínguez siga al frente del Ministerio de Energía Eléctrica? ¿Cómo puede albergarse en una sola persona tanta ineficiencia junta? Si seguimos en manos de esta gente, que Dios se apiade de nosotros.
Gladys Socorro
Periodista
Twitter: @gladyssocorro


jueves, 9 de agosto de 2018

EL GRUPO RICARDO ZULOAGA (GRZ) ANTE LOS REITERADOS APAGONES DE 2018 EN LA REGIÓN CAPITAL Y ESTADOS CIRCUNVECINOS




Ante el apagón  general ocurrido en la ciudad de Caracas el pasado 31 de julio, el Grupo Ricardo Zuloaga, integrado por profesionales que gerenciaron el Sistema Eléctrico Nacional hasta que el presidente Hugo Chávez anunció que el estado debía reservarse las actividades de generación y transmisión de energía eléctrica, considera relevante algunas precisiones sobre el como se planificó y construyó el sistema que alimenta a la capital.

Para mediados de los 80’s, la región capital contaba para su suministro de electricidad con generación local, representada principalmente por tres (3) plantas de última generación, y una interconexión a 230kV con la red nacional que permitía, con el respaldo del complejo Hidroeléctrico de Guayana, cubrir la demanda de la ciudad. Ese suministro sólo se vería afectado si simultáneamente se presentaba la eventualidad de:
1.     Una máquina mayor de Ampliación Tacoa estuviera en mantenimiento.
2.     Falla de una segunda máquina mayor de Ampliación Tacoa
3.     Y que bajo esa condición se perdiera la interconexión con el sistema eléctrico nacional.

Adicionalmente, en los años 90’s, con las nuevas instalaciones del sistema nacional, se construyó una nueva interconexión con el sistema hidroeléctrico de Guayana, incrementándose con ello, de manera significativa, la confiabilidad en el suministro de energía y por ello la calidad del servicio.

Un ejemplo era la confiabilidad del Metro de Caracas, diseñado por acuerdo entre esta empresa estatal y la Electricidad de Caracas:

“Solo bajo la ocurrencia de la pérdida total de la generación de la Electricidad de Caracas y de las dos (2) interconexiones con la Red Nacional, se afectaría el servicio.” En resumen, con solo una de las plantas de la EdeC o una de las interconexiones al sistema nacional, se garantizaría el servicio al Metro de Caracas. Con el apagón general ocurrido el 31 de julio, el Metro de Caracas también dejó de funcionar.

Ante el evento,  recurrente de la afectación del servicio a la zona Metropolitana, los integrantes del Grupo Ricardo Zuloaga se preguntan cómo es posible que la ruptura eventual o intencionada de un conductor o conector de conexión a un transformador de la red nacional, “justificación” del ministro del área correspondiente, produzca tal impacto en el servicio de energía eléctrica en la zona metropolitana y otras zonas del país cuando La Electricidad de Caracas y EDELCA construyeron y entregaron al Estado en 1998 un sistema que estaba realmente “blindado”.

¿Qué aportaron los cuantiosos recursos despilfarrados en el sistema de la ciudad capital durante los últimos años (1.999-2018), los cuales fueron presentados por los ministros de turno como el verdadero blindaje de Caracas?

El apagón del martes 31 de julio y el patrón de interrupciones previas es indicativo de los graves problemas presentes en el sistema eléctrico en general ya que estas interrupciones coinciden con que en la actualidad la demanda eléctrica del país es la más baja de los últimos años, y tiene un retroceso de unos 5.000 MW con respecto a la que se registró en el 2013. Ello pone en evidencia la incapacidad del sistema eléctrico para cubrirla.

Es una realidad evidenciada, no solo por el apagón de Caracas, sino por la situación crítica del Zulia y de los Andes. Cada vez hay menos oferta de generación, los equipos tienen fallas más graves y duraderas y Venezuela se va quedando con menos capacidad de soportar la escasa demanda eléctrica que se tiene, la cual va camino a ser, en muy corto plazo, inferior a la que había cuando Chávez llegó al poder en 1998.
El GRZ reitera su convicción sobre que la única forma de revertir el deterioro del sistema eléctrico es que haya un cambio del modelo político que implantó el modelo de gestión vigente desde 1999, el cual es inherente a la ideología política que lo sostiene. De mantenerse dicho modelo se profundizará el deterioro del servicio eléctrico, en detrimento de la calidad de vida de los venezolanos y de su capacidad de desarrollar el sector industrial y comercial necesarios para la reactivación económica del país.

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