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jueves, 26 de septiembre de 2024

GAS NATURAL en VENEZUELA (Incentivos, Regulacion y Transicion Energetica)

 

El aprovechamiento de hidrocarburos gaseosos ha sido tema de discusión en Venezuela durante décadas, teniendo en cuenta la abundancia de yacimientos descubiertos en el país, la necesidad de inversiones en infraestructura y conocimiento para su uso domestico e industria, su carácter relativamente menos contaminante que el de otros combustibles fusiles y la quema de gases no almacenados para su posterior utilización.

Este libro ofrece un conjunto de trabajos desarrollados por expertos que evalúan, desde diferentes perspectivas, incentivos y desincentivos para el desarrollo de actividades públicas y privadas, nacionales e internacionales, relacionadas con el uso del gas natural venezolano.

Los expertos: 

Alberto Cisneros, Antero Alvarado, Cesar Mata, Igor Hernández, Luis Oliveros, Marcos González, Nelson Hernández, Oswaldo Felizzola, Paulo de Oliveira, Ronald Balza Guanipa, Santiago Fontiveros, Tahio Méndez, 




jueves, 9 de marzo de 2023

Venezuela. Emisiones de Metano (CH4) (2022)

Por: Nelson Hernández

 • Para el 2022, a nivel mundial, Venezuela ocupa los lugares 14, 4 y 8 en emisiones de metano (CH4) provenientes de fugas, quema y venteo de gas, respectivamente.

Hasta el 2014, la reducción de las emisiones atmosféricas del CH4 no estaba entre las acciones principales para mitigar el cambio climático. Es en el 2015 (COP21) cuando se los países acuerdan establecer programas para reducir las emisiones de CH4, debido a que este gas de efecto invernadero, aunque dura poco en la atmosfera, su impacto en el calentamiento global es hasta 28 veces mayor que el que proporciona el CO2. En el COP26, 100 países se comprometen a reducir sus emisiones antropogénicas de este gas, en un 30 % para el 2030. 

La IEA, publico la semana pasada su informe referente al año 2022 sobre las emisiones mundiales de CH4, y el detalle para cada país. A nivel mundial, las emisiones de CH4 en el 2022, expresadas en kT (kilo toneladas) se situaron en 355984. Su distribución es la siguientes: En el sector agricultura, 141953 (39.9 %); energía, 133536 (37.5 %); desperdicios, 70759 (19.8 %) y otros 9737 (2.8 %). La grafica a continuación muestra el detalle de dichas emisiones.


Ver grafico ampliado y dinámico AQUÍ . 

En lo atinente a Venezuela, el total de emisiones fue de 4037 kT. La distribución de este total es como sigue: En el sector energía 2632 (65.2 %); en agricultura 1015 (25.1 %); en desperdicios 380 (9.4 %) y otros 11 (0.3 %). En resumen, el 75 % de las emisiones de CH4 provienen del sector energía. La grafica a continuación muestra el detalle de dichas emisiones.


Ver grafico ampliado y dinámico AQUI 

Merece especial mención las emisiones de CH4 provenientes del sector hidrocarburos, los cuales totalizan 2630 kT, y cuya distribución es la siguiente: quemado 587 (22.3 %), fugitivo 266 (10.1 %) y venteado 1777 (67.6 %). Por otra parte, el 84.3 % (1499 kT) del gas venteado ocurre en las instalaciones petroleras en tierra, principalmente en los campos del norte de Monagas. Estas 1499 kT de metano equivalente, son iguales a 80.6 GPC equivalente. El gas metano venteado en el 2022, es superior en un 41 % al venteado en el 2021, que se situó en 1058 kT.

A nivel mundial, Venezuela ocupa el puesto 17, con una emisión del 1.1 % del total global (Ver grafica siguiente). Los 20 primeros países totalizan el 73 % de las emisiones totales. Lideriza la jerarquización, China con 55674 kT (15.6 % del total). Le siguen: USA 31833 (8.9 %), India 29665 (8.3 %), Rusia 24354 (6.8 %) y Brasil 19963 (5.6 %). El liderazgo de China está asociado a su uso intensivo del carbón (en la generación eléctrica y de calor) con emisiones de metano de 21028 kT, a la agricultura con 18501, a los desperdicios con 10424 y otros con 5721 kT.
La grafica anterior, muestra las emisiones de metano correspondientes al sector hidrocarburos, clasificados como fugitivo, quemado y venteado. En esta jerarquización, Venezuela ocupa las posiciones 14, 4 y 8; respectivamente. El total de las emisiones de Venezuela en este sector es de 2630 kT, que corresponden al 65 % del total emitido en el año 2022. 

El gobierno venezolano ha presentado planes para reducir estas emisiones, sobre todo las correspondientes al venteado, pero a la fecha no ha tenido éxito. Para el año 2022, PDVSA reporto un volumen arrojado a la atmosfera de 1715 MPCD (281 kBDPE). Estas emisiones además de tener un costo ecológico, tienen un costo económico que ronda los 6.7 G$ al año. 

Finalmente, las emisiones de metano es un problema a resolver dentro de las acciones de mitigación del cambio climático. Venezuela debe actuar en esa dirección a objeto de cumplir con la Agenda 2030 y obtener el beneficio al poder monetizar un recurso energético que no se esta aprovechando.

sábado, 27 de noviembre de 2021

Prospectivas Demanda Mundial de Gas Natural


Autor: Nelson Hernández[1]

 

Resumen: El mundo prospectivo está indicando un cambio de paradigma energético, al establecer un mayor uso de energías no emisoras de gases de efecto invernadero en sustitución de las energías fósiles con el objeto de combatir el cambio climático. Sin embargo, el gas natural se vislumbra como la fuente energética “puente” para esa transición energética. La demanda de gas, para el periodo 2020 – 2050, es hoy muy disímil entre las prospectivas, debido a la incertidumbre existente y al objetivo estratégico que persigue la organización que la realiza. Lo que sí es cierto es que el gas será el último de las energías fósiles en salir de la matriz energética global.

 

La transición a un sistema energético con menos emisiones de carbono da lugar a una combinación energética más diversa, al darle una mayor participación a las energías no emisoras de CO2.

Toda transición está llena de incertidumbres. La energética no escapa de esto, y la presenta en forma más marcada por ser la energía un bien que está asociada directamente a todas las actividades que hoy realiza la sociedad, y sobre todo a la tendencia clara de la electrificación de estas.

Para una visión futurista (… y la transición energética lo es) se utiliza  la prospectiva[2], la cual viene acompañada de escenarios que minimizan la incertidumbre y construyen situaciones futuras mediante la interrelación de variables y tendencias, al utilizar las capacidades imaginativas  de quien hace la prospectiva. Es de acotar que las prospectivas son dinámicas. Cambian como cambia el entorno: político, económico, social y ambiental,  al cual están asociadas. En otras palabras, la prospectiva es el medio para construir un mundo distinto al que hoy tenemos, pero un mundo mejor.

A nivel internacional muchas organizaciones, privadas y públicas, se dedican a realizar prospectivas energéticas. Últimamente, estas han tomado mayor auge como consecuencia de la problemática del cambio climático, originando un nuevo  paradigma como es: Un mundo altamente electrificado pero con menor emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI).

Las prospectivas energéticas, a la fecha, dan la visión de sustitución de las fuentes generadoras de CO2, por fuentes más amigables al ambiente. En las mismas se presenta la salida, paulatina pero constante, del carbón y el petróleo en los próximos 30 años. Más no así para el gas natural, al cual se le vislumbra una permanencia en la matriz energética global, más allá de la mitad del presente siglo.

La grafica a continuación compara varias prospectivas sobre la demanda de gas natural a nivel mundial, para el periodo 2020 – 2050, expresada en Exa Joule (EJ)



Se observa una gran variabilidad (incertidumbre) en el consumo de gas natural entre las prospectivas indicadas. Muchas de estas prospectivas no han sido actualizadas, en función del escenario “Emisión Neta Cero en el 2050 (ENC)”[3].

  • P. FPEG: Corresponde al Foro de Países Exportadores de Gas. Dentro de todas es la más optimista, con un crecimiento del 1.54 % interanual. Quizás se deba a la razón de ser de dicha organización.
  • P. EXXON y P. OPEP: Hay gran coincidencia entre estas dos prospectivas. Presentan un crecimiento de 1.21 %  interanual.
  • P. TOTAL: Esta prospectiva muestra un crecimiento interanual de 1.16 % hasta el año 2030, y una especie de meseta hasta el año 2040, con un crecimiento del 0.19 % interanual.
  • P. McKinsey: Con un crecimiento constante del 0.6 % interanual.
  • P. IRENA: Esta prospectiva es de la Agencia Internacional de Energía Renovables. Aquí ya se ha incorporado el ENC. Presenta un decrecimiento interanual del 2.03 %.
  • P. IEA: Pertenece a la Agencia Internacional de Energía. Esta prospectiva considera el ENC. Presenta una baja en el consumo de gas, equivalente a un decrecimiento del 2.7 % interanual.

En general, las prospectivas muestran que el gas natural juega y jugara un papel relevante en la transición energética. Muchos lo denominan la fuente “bisagra o puente” de la transición. Dentro de ese papel destacan:

  • La combinación de su uso con la tecnología de captura y almacenamiento del CO2, permitiendo una mayor permanencia de los hidrocarburos en la matriz global de energía
  • El apoyo a hacer más llevadero el abandono del carbón (plantas eléctricas) en las economías en desarrollo, y en las cuales las energías no emisoras de CO2 no pueden crecer con la suficiente rapidez para sustituir al carbón.

El mundo tiene que cambiar su paradigma del uso de los combustibles fósiles, lo cual requiere de políticas públicas novedosas en lo social, económico y político, de tal manera que la transición hacia un mundo con menor cantidad de GEI sea lo menos traumática posible. La demora en la implementación de esas políticas puede aumentar considerablemente la magnitud del desafío y dar lugar a importantes contratiempos.

Mientras tanto, el gas natural continuara incrementando su rol preponderante en la transición energética en la cual estamos inmersos. Aceptarla y contribuir a ella, es una acción individual y colectiva, local, nacional e internacional.

Recordemos:

No hay pasajeros en la nave espacial Tierra. Todos somos tripulantes” (Marshall McLuhan, sociólogo)

 



[1] Ing. de Petróleo, Msc.  Ingeniería de Gas y Energía. Miembro de la Academia Nacional de la Ingeniería  y el Hábitat. Profesor en diferentes universidades nacionales e internacionales en el área de gas y energía. Ex – Presidente de la AVPG. Actualmente se desempeña como Energista.

[2] Prospectiva: Ciencia que se dedica al estudio de las causas técnicas, científicas, económicas y sociales que aceleran la evolución del mundo moderno, y la previsión de las situaciones que podrían derivarse de sus influencias conjugadas.

[3] Cero emisiones netas de CO2: Se refiere al estado en el que las actividades efectuadas dentro de la cadena productiva de un país, empresa, etc. no causen ningún impacto neto en el clima debido a emisiones GEI.


martes, 24 de agosto de 2021

El Gas Natural en la Transición Energética



Autor: Nelson Hernández[1]

 (Tomado de la Revista INFOGAS - Julio 2021)


Resumen: Mitigar el cambio climático es el mayor reto que tiene la humanidad en el presente siglo, y el gas natural por sus características intrínsecas esta signado a tener un rol protagónico en la transición energética que se lleva a cabo para descarbonizar la matriz energética mundial. Dentro de este contexto, Venezuela debe máximar el uso del gas natural en su esquema energético y actuar para reducir las emisiones fugitivas de CO2. 

 

La humanidad se encuentra inmersa en una transición energética con el objeto de combatir el cambio climático, el mayor reto que se tiene en el presente siglo, producto de la excesiva emisión de gases de efecto invernadero (principalmente CO2) al quemar fuentes energéticas de origen fósiles con contenido de carbono.

 

La ruta que se ha diseñado para la minimización de tales emisiones, y poder  garantizar un aumento en la temperatura terrestre no mayor a 1.5 °C, es la salida paulatina de las energías fósiles, principalmente carbón y petróleo, de la matriz energética global. En otras palabras, la descarbonización del sistema energético.

 

En la situación actual, el presupuesto global de CO2 es del orden de 0.59 TT (Tera Toneladas), volumen máximo que aceptaría el ecosistema sin que se llegue al punto de no retorno. Es decir, se podrían arrojar, anualmente, 34.7 GTCO2 (Giga Toneladas de CO2) en cada uno de los próximos 17 años.

 

Ahora bien, el gas natural es un combustible versátil que puede ser utilizado en todos los sectores productivos y de servicios que hoy utilizan petróleo y carbón. Pero además de su versatilidad tiene otros tres aspectos importantes: 1) Es el combustible fósil más amigable al ambiente. Emite un 80 % menos que el carbón y 20 % menos que el petróleo; 2) Reservas significantes del orden de los 7019 Tera pies cúbicos y 3) Precios estables y competitivos, hoy no mayores a 3 $/MBTU.

 

Estas características intrínsecas del gas natural, le dan la prestancia para jugar un rol protagónico en la transición energética. Muchos expertos lo consideran “el combustible bisagra”  de dicha transición. Las prospectivas de consumo de energía al 2050, así lo indican.

 

En un escenario de “emisiones netas cero”, grafico a continuación, se observa que de los combustibles fósiles emisores de CO2, el gas es el único que presenta crecimiento para el periodo 2019 – 2050, equivalente a 1.56 % interanual, al pasar de 3060 MTPE (Millones de Toneladas de Petróleo Equivalente) (= a 375 GPCD, Giga pies cúbicos por día) en el año 2019 a  4880 MTPE (= a 598 GPCD).

 



El resto del crecimiento de la demanda total es absorbido por las energías renovables y la nuclear, que crecen a 5.57 % interanual, situándose en el año 2050 en 10480 MTPE, para un crecimiento neto de 8422 MTPE en el periodo.

 

En lo atinente al total de energía, presenta un crecimiento de 5.77 GBPE, equivalente a un incremento interanual del 1.23 %. Es de acotar, que ese crecimiento se concentra en la generación de electricidad, lo cual es el resultado de la estrategia de electrificar la economía en todo su ámbito: carros eléctricos, digitalización, internet de las cosas, criptomonedas, entre otros. En otras palabras, un mundo consumidor de energía, altamente electrificado pero con mínima emisión de CO2.

 

Por otra parte, de acuerdo al Índice de Transición Energética (desarrollado por el Foro Económico Mundial) en su edición 2021, indica que Venezuela es el país que menos está haciendo para incorporarse a dicha transición. Sin embargo, Venezuela es uno de los países que menos emisiones tiene, ya que su contribución para el año 2018 fue de 233 millones de toneladas de CO2, equivalente al 0.49 % del total mundial. Pero es de aclarar que esto no indica que no se haga nada para reducir las emisiones.

 

De ese total de Venezuela, 14.1 % corresponde al sector transporte, 16.5 a agricultura, 24.2 % a emisiones fugitivas[2], 26.2 % a la generación termoeléctrica y 19 % a otras actividades.

 

Una reducción de las emisiones venezolanas, conlleva a mirar con estrategia al gas natural, para “gasificar” el país.  Así tenemos que:

 

  • El uso del gas natural, como GNV, en el sector transporte como sustituto de la gasolina y el diesel
  • Mayor uso del gas en la generación termoeléctrica, sustituyendo al diesel
  • Ampliación del suministro de metano a los sectores productivos y de servicios, como sustituto del diesel y el GLP
  • Programas y proyectos que minimicen las emisiones fugitivas en la industria de los hidrocarburos, especialmente en lo que concierne al gas arrojado a la atmosfera y a emisiones en las refinerías.

 

Como corolario podemos indicar lo siguiente:

 

  • Está en marcha una carrera de alta competitividad entre el carbón, el gas natural y las energías no emisoras de CO2 para proporcionar energía y calor a la economía mundial.

 

  • El mundo migra hacia energías más limpias, el gas natural se convierte en la mejor alternativa para iniciar ese proceso de transición que permitiría modificar la matriz energética, desde el carbón al gas natural, y así, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

 

  • Es imprescindible maximizar el uso del gas natural en la matriz energética venezolana

.

Finalmente, es de resaltar que reducir las emisiones de GEI no significa reducir el bienestar sino cambiar la manera en que se logra esa calidad de vida.



[1] Ing. de Petróleo, Msc.  Ingeniería de Gas y Energía. Miembro de la Academia Nacional de la Ingeniería  y el Hábitat. Profesor en diferentes universidades nacionales e internacionales en el área de gas y energía. Ex – Presidente de la AVPG. Actualmente se desempeña como Energista.

[2] Ocurren inesperadamente por fallas en equipos y/o accidentes. Son muy recurrentes, principalmente, en la industria de los hidrocarburos


jueves, 30 de julio de 2009

Vive de ilusiones y mata de desengaño

... problematica del gas natural en Venezuela

Veneconomia Opina (28-07-09)

Del dicho al hecho hay mucho trecho, en especial en la Venezuela de hoy donde el Gobierno se caracteriza por el brutal descaro con que miente y manipula la realidad.

Aunque esta nefasta práctica del engaño oficial abarca a todo el quehacer del Estado venezolano, se hace especialmente patente en el área petrolera.

Las mentiras comienzan cuando se jura y perjura que PDVSA está produciendo 3 millones de b/d, cuando realmente está produciendo poco más de 2 millones de b/d. Las falacias son tales que se anuncian con bombos y platillos las nuevas concesiones en la Faja Petrolífera del Orinoco, pero lo cierto es que se posterga por enésima vez la publicitada licitación del Bloque Carabobo. Ni qué decir del secreto a voces de que el Gobierno tiene tiempo importando gasolina debido al grado de deterioro de las refinerías del país. Igual de lamentable, o peor aún, es la situación del desarrollo del Gas Natural.

Como punto previo para analizar la situación actual de la producción del gas, se debe indicar que la mayor parte está íntimamente ligada a la producción de petróleo. Es decir, es un gas asociado que se obtiene cuando se trae petróleo a la superficie. Para graficar, es lo mismo que una botella de Coca Cola, que al abrirla surgen las burbujas de gas.

Explicado esto, se debe recordar que según el Plan Siembra Petrolera 2006-2013, la producción de ese combustible debería llegar en 2013 a 12.568 millones de pies cúbicos diarios, para convertir así a Venezuela en un país exportador de Gas Natural. Luego de tres años de anunciado el Plan y a casi tres del año meta, la producción se mantiene estancada, según analistas independientes, en unos 5.000 millones de pies cúbicos diarios, un nivel similar al de 2005 cuando se presentó el plan, y más de 2.000 millones de pies cúbicos diarios menos de lo que dice el Gobierno producir..

Con la caída de la producción petrolera, Venezuela no tiene gas para cubrir sus necesidades básicas. En la actualidad el déficit estaría en unos 1.500 millones de pies cúbicos diarios. Este déficit de gas es incluso más importante que el de petróleo, esto debido a que en el caso del gas se tiene que reinyectar una buena parte de lo que se produce para poder seguir extrayendo petróleo.

En Venezuela, existen yacimientos de gas no asociados, es decir que no dependen de la producción del petróleo. Pero, el problema está en que los dos desarrollos para producir ese gas están estancados: El Proyecto Cristóbal Colón, hoy Mariscal Sucre, tiene más de 15 años de atraso, y la Plataforma Deltana desde hace más de 10 años está en veremos. Aunque el gas no asociado está allí, le faltan muchos años para poder contar con esa producción.
El Gobierno también ha anunciado con regocijo una serie de proyectos basados en disponibilidades ficticias de gas, entre ellos:

El faraónico gasoducto que iría de Venezuela hasta Argentina; el Programa de Gas Vehicular; el ambicioso desarrollo petroquímico y varios proyectos de electrificación en base a ciclos combinados con gas. El caso es que ninguno de ellos es factible, porque todos requieren gas y, como se dijo antes, hoy en Venezuela no hay gas. En fin, esto es un ejemplo más de que la verborrea oficial no tiene sustento ni contenido y vive de ilusiones. Lo malo es que a punta de desengaños esta llevando al país a la quiebra.

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