miércoles, 6 de febrero de 2013
Pdvsa importará 230.000 barriles de combustibles
El economista Orlando Ochoa advierte que la reforma al impuesto a la ganancia súbita sólo aportará ingresos marginales a la estatal
“El presidente Hugo Chávez ha tenido un precio de petróleo 11 veces más alto que presidentes anteriores”, señaló el economista Orlando Ochoa durante su intervención en el foro sobre Perspectivas Económicas 2013 organizado por El Nacional, pero advierte sobre la paradoja que se presenta por el hecho de que los elevados ingresos obtenidos por las exportaciones de crudo y combustibles no se han traducido en una sólida posición financiera de Petróleos de Venezuela. “Pdvsa afronta severas restricciones en su flujo de caja y tiene una reputación de mala paga porque les debe a sus proveedores y a sus socios. Si no reorganiza sus ingresos no se resolverán los problemas económicos del país como la escasez de divisas, el déficit fiscal e incluso lograr una reducción en la inflación”, dijo Ochoa durante el foro. Indica que las cifras de producción petrolera de Venezuela no muestran una señal de incremento y más bien se mantienen estancadas entre 2,7 millones y 2,8 millones de barriles por día, mientras que las exportaciones se colocan entre 1,9 millones y 2 millones de barriles por día, volúmenes que, explicó, muestran también un incumplimiento en el Plan de Siembra Petrolera anunciado en 2005. “La producción petrolera de Venezuela se encuentra en 3 millones de barriles por debajo de lo que la propaganda oficial dijo que se iba a alcanzar”, acota Ochoa. “En este momento tampoco hay claridad de que se cumpla porque sus planes a mediano plazo no tienen fondos y a eso se agrega que Venezuela está importando masivamente productos derivados del petróleo”, menciona.
Dijo que durante el año pasado se realizaron importaciones de combustibles por el orden de 215.000 barriles por día, lo que obligó a la empresa a erogar 7,5 millardos de dólares y reducir su aporte de divisas al Banco Central de Venezuela. Las perspectivas apuntan a que este año las compras al exterior de la estatal serán de 230.000 barriles diarios, debido principalmente a los problemas que afronta en el sistema de refinación del país y al crecimiento del consumo interno estimulado sobre todo por el subsidio en el precio de la gasolina.
El experto señala que hubo un repunte en las compras al exterior de productos derivados después de la explosión en la refinería de Amuay en agosto del año pasado y en la actualidad no sólo se importan aditivos para elaborar combustibles, sino productos terminados como gasolina para motor, fuel oil, diesel y lubricantes. Indica que la principal razón por la cual el Ejecutivo nacional acordó solicitar una reforma a la Ley de Contribución Especial sobre Precios Extraordinarios y Exorbitantes del Mercado Internacional de Hidrocarburos –conocido comúnmente como impuesto a la ganancia súbita en la actividad petrolera– se hace para incrementar el flujo de ingresos de la estatal. “Esa modificación apenas logra una mejora marginal en la caja de Pdvsa”, asegura Ochoa.
viernes, 1 de febrero de 2013
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viernes, 12 de noviembre de 2010
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Aunque parezca extraño, los casos más serios que vinculan al gobierno bolivariano con la corrupción, narcotráfico o terrorismo han sido procesados, enjuiciados o sentenciados por iniciativa del FBI, DEA, Secretaría del Tesoro, Security Exchange Commission, ¿CIA?, fiscales y jueces de distrito de EE UU. ¿Una nueva forma de invasión? ¿El imperio contraataca?
Como resultado de la abismal incompetencia para administrar los recursos petroleros y en virtud de una política boba destinada a librarse de la dependencia económica de su mejor cliente, el gobierno bolivariano ha estado progresivamente disminuyendo los embarques petroleros a EE UU.
Lo paradójico de esta estrategia es que en la medida que el gobierno bolivariano se libere económicamente de EE UU, más atrevido debería ser su interés de contener la revolución bolivariana en virtud de que tendría menos que perder. Liberarse de la factura petrolera de EE UU puede tener un interés ideológico para la revolución bolivariana pero para el interés geoestratégico de EE UU, aún Venezuela alberga las reservas de crudos probadas mas grandes del Hemisferio Occidental y una de las más gigantescas en crudos extra pesados del planeta.
El dilema parece estar resuelto por parte del presidente Chávez y también por el gobierno de EE UU. Cuando un político americano, especialmente conservador, quiere simplificar la política exterior destinada a resolver disputas con otros países acude a Thomas Jefferson, quien la resumió así: diplomacia, bloqueo o embargo, y guerra. Sin embargo, la diplomacia, como sabemos, tiene infinidad de matices, que combinada con otras variables cambia con los nuevos tiempos. No los intereses, que son permanentes.
Contener a Chávez
En ocasiones voceros del Pentágono han declarado la necesidad de “contener a Chávez”. La acepción del vocablo español “contener” no se parece a la connotación anglosajona. “Containment” fue la esencia de la doctrina que prevaleció durante la Guerra Fría y se refiere a “una acción política destinada a restringir la influencia ideológica de un país hostil”. ¿Cómo contener a Chávez? Veamos.
Por extraño que parezca los organismos de seguridad de EE UU parecen haber encontrado un flanco débil de la revolución bolivariana en los vacíos del contralor general, Clodosbaldo Russián y la fiscal general Luisa Ortega Díaz. Con una habilidad comparable al de una operación de fuerzas especiales, órganos de seguridad de EE UU han estado invadiendo los predios de Russián y de Ortega, entretenidos como están en el oficio bolivariano de perseguir disidentes.
No luce pues como una casualidad que Smartmatic, la empresa que escruta y elige en los procesos electorales de Venezuela, haya sido investigada por la Comisión de Inversiones Extranjeras (CFIUS, por sus siglas en inglés) de la Secretaría del Tesoro de EE UU. Sospechaban que era controlada (capital y operaciones), subrepticiamente, por funcionarios del gobierno bolivariano. Como resultado de esta investigación la obligaron a vender la subsidiaria Sequoia Voting Machines que fabricaba máquinas de votación para el sistema electoral de EE UU.
No puede ser tampoco coincidencia que las irregularidades de Pdvsa (Bariven y Pdval) que derivaron en la escandalosa contaminación de decenas de miles de toneladas de alimentos se hayan dilucidado inicialmente en tribunales de Miami y Houston. O que los juicios contra Carlos Kauffman y Franklin Durán conocidos como “el caso del maletín” de los $800.000 de Pdvsa, hayan salido a relucir ex gobernadores y el entonces vicepresidente Jorge Rodríguez, vinculado en amistad con el intermediario de Smartmatic, Moisés Maionica. El abogado Maionica se declaró culpable de haber conspirado para encubrir el origen y el destino de esos $800 mil dólares. El proceso se originó en una investigación del FBI.
Pedro Leonardo Mascheroni, un científico argentino-americano del laboratorio de Los Álamos, fue detenido después de reunirse con funcionarios de la embajada de Venezuela y ser sorprendido por un agente del FBI que se hizo pasar como venezolano.
El caso de la reciente detención del interventor Rafael Ramos, acusado de extorsión en Miami, promete superar el drama del maletín rivalizando con el escándalo de Walid Makled, detenido en Cúcuta, después de ser identificado, nada más ni nada menos que por la DEA. Si esto no fuese suficiente, la Securities Exchange Commission (SEC), policía reguladora del mercado de capitales de EE UU, acaba de señalar a un alto ejecutivo de Pdvsa y a otro del Seniat de haber aceptado sobornos de la multinacional francesa Pride International, según sentencia de un tribunal de Texas.
¿Llegó al fin la invasión que tanto había anunciado el presidente Chávez? “Cuidado con lo que deseas, se te puede cumplir”.
viernes, 3 de septiembre de 2010
Franklin Brito ¿socialismo o muerte?
La resistencia y la desobediencia civil convocan al rechazo no-violento de leyes injustas o moralmente inaceptables. El caso de Franklin Brito llamó la atención por su singularidad e idealismo. Exigía que el gobierno y la justicia bolivariana restablecieran sus derechos de propiedad vulnerados por militantes socialistas.
Un activista de la no-violencia -decía Gandhi- debe estar dispuesto a morir por una causa como un soldado, nunca matar por ella. Así murió Franklin Brito, como un soldado de la dignidad y la no-violencia. Gandhi habló de tres métodos posibles para enfrentar la injusticia y la opresión. Aceptarla o rehuirla era la más cobarde. La segunda era enfrentarla y luchar con la fuerza de las armas, destacando que esta era mejor que la primera. La tercera, por medios no-violentos, era la mejor y la que más coraje demandaba. Esta fue la que escogió Franklin Brito en su lucha personal.
Contrario a lo que muchos creen, la estrategia de lucha de Franklin Brito no fue pasiva, evasiva o defensiva sino eminentemente ofensiva y se podría decir que agresiva. Quizás inspirado en la lucha de Gandhi, confrontó y provocó al gobierno bolivariano obligándolo a responder con violencia física y verbal para someterlo por la fuerza hasta acabar con su vida.
A diferencia de la muerte de Bobby Sand, con quien se ha querido comparar, Brito era un ciudadano sin ambiciones o causa política alguna que rehusó negociar derechos que nunca alcanzaron la atención del presidente para aplicar su método CHAZ. Bobby Sand había sido sentenciado a 14 años de prisión por actividades terroristas y pertenecer al IRA.
La lucha desigual
El profesor de Harvard, Gene Sharp, en su libro The Politics of Non-Violence, documenta unos 200 casos de luchas no-violentas a través de la historia antes de Gandhi. Para Gandhi, el concepto de no-violencia era más amplio del que generalmente se le atribuye. Lo llamaba Satyagraha o “fuerza de la verdad”. En esta concepción lo “civil” de la “desobediencia” no tenía una concepción de ciudadanía sino de acción civilizada, de enfrentar la autoridad de buenas maneras.
La esencia del desafío a la autoridad de Gandhi no era sólo desobedecer una ley injusta, sino ir a prisión por no acatarla y de este modo avergonzar al gobierno, al sistema judicial y a los súbditos británicos, que entonces y ahora, son los que por más tiempo en la historia han sido beneficiarios de un régimen político que ha respetado las libertades individuales y los principios básicos de justicia.
La lucha de Franklin Brito fue desigual. El trato del gobierno bolivariano fue absurdamente injusto, incluso comparado con la de Gandhi, de quien sus detractores decían que era un político en busca de santidad o martirologio. Brito no desafió el cumplimiento de la ley ni la desacató porque no era un político, una gran desventaja y una desgracia en un país politizado hasta los tuétanos. Brito exigía que se restablecieran sus derechos de propiedad vulnerados por “socialistas” respaldados por un gobierno que ha demostrado ser insensible a la vergüenza y que hace de estas violaciones a la propiedad actos propicios para la propaganda y la demagogia.
En su estrategia ofensiva de resistencia civil no-violenta y de no-cooperación, Gandhi se dirigió y logró conmover el sentido de justicia y equidad del pueblo británico. Graduado de abogado de Oxford, conocía la sensibilidad del pueblo británico por los derechos ciudadanos y al final encontró en los súbditos del Imperio que sojuzgó a su país el soporte que Brito no encontró en el suyo.
Teóricamente la desobediencia civil es una forma de protesta destinada a resistir el cumplimiento de una ley injusta a través de acciones no-violentas y la disposición voluntaria de sufrir las penalidades. En estas acciones subyacen propósitos propagandísticos para obligar a funcionarios a negociar o en cualquier caso a exhortar a la conciencia de la población para que no se haga cómplice de decisiones arbitrarias.
El caso de Franklin Brito llama la atención por su singularidad. Sólo esperaba que el gobierno, como es práctica común, ordenara a la Fiscalía General de la República que le garantizara sus derechos constitucionales. La respuesta de la fiscal, Luisa Ortega, fue secuestrarlo, diagnosticar una supuesta incapacidad mental para poder confinarlo en el principal centro hospitalario de las Fuerzas Armadas de la Nación, alegando “responsabilidad para salvaguardar su vida”.
Toda una sangrienta y miserable ironía que debería tener un gran costo político. En un país normal.
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