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lunes, 12 de noviembre de 2012

ESTRATEGIA RADICAL

Alberto Quiros Corradi

Cuando se pierde una elección como se perdió la presidencial del 7-O es imperativo revisar la estrategia dado que no se obtuvo el resultado esperado. Apaciguar al chavismo. Ofrecer prácticamente lo mismo que el régimen e intentar atraer al chavismo light sin atacar al radical, en su momento pareció la estrategia adecuada porque Capriles atrajo multitudes adonde quiera que fue. Sin embargo, pesó más en los electores los favores recibidos y las ofertas abiertas que el mensaje positivo del candidato Capriles. Ha llegado, pues, el momento de revisar nuestras acciones a futuro.


Creo que el gran error que hemos cometido ha sido el de legitimar al régimen mediante el proceso electoral. Si bien no podemos cantar fraude en el sentido de que nos escamotearon votos, no es menos cierto que el ventajismo brutal ejercido por el régimen pone en duda la pureza del ejercicio electoral. La compra de votos. La amenaza a los empleados públicos. La utilización grosera de los recursos del Estado. Las cadenas presidenciales constantes. La propaganda de espacios obligatorios en todas las televisoras del país. Realmente, no fue un proceso electoral justo. Fue abusivo y su resultado no puede asumirse como legítimo.

Otra consecuencia de estas elecciones fue la demostración de nuestra fuerza. Seis millones quinientas mil personas no pueden ser ignoradas por el régimen ni se le pueden imponer un sistema político con el cual no están de acuerdo. Este importante grupo opositor tiene que hacerse sentir. Debe radicalizarse en su protesta ante los abusos del régimen. No debe permitir que un gobierno que viola a diario la constitución se vista de democrático. Vamos derecho a una crisis política y económica cuyas consecuencias no son predecibles. El régimen tiene serios problemas de división en sus filas. Habrá, tarde o temprano, un dilema de sucesión cuando no esté Chávez. Habrá una inflación más alta, desabastecimiento y escasez de divisas. Ante este estado de cosas la oposición tiene que denunciar, atacar y no dar cuartel. Está claro que es prácticamente imposible ganar una elección presidencial bajo las condiciones de ventajismo oficial actual. Hay, por lo tanto, que nivelar el juego si queremos insistir en una salida electoral. No podemos seguir aceptando los resultados electorales como si el proceso fuese limpio. Si perdemos aceptemos la derrota pero bajo protesta alegando todas las desventajas con las cuales competimos. Basta ya de aceptar la derrota sin denunciar el abusivo ventajismo oficial.

Vienen ahora las elecciones de gobernadores. Exijamos desde ya al CNE que cumpla con sus propias normas y meta en cintura al abuso presidencial. Nuestros candidatos en las regiones tienen material suficiente para atacar las gestiones de los gobernadores oficialistas que en general han sido torpes cuando no corruptos. Debemos diseñar una estrategia paralela desde las regiones y del centro. Cada candidato con su propia estrategia y desde el centro una que neutralice el efecto Chávez.

Otro aspecto a considerar es que si las campañas deben concentrarse en las necesidades básicas de la población: agua, electricidad, recolección de basura, escuelas, teléfonos, calles y huecos o si a lo material hay que agregarle una suma de principios como democracia, libertad, honestidad, solidaridad, tolerancia, diálogo, respeto a la propiedad privada y, en general, a los derechos humanos, sin los cuales no seremos una sociedad viable y fuerte que no se deje, por falta de valores, encandilar por las promesas de un demagogo.

lunes, 29 de octubre de 2012

¿Y SI PERDEMOS?

Alberto Quiros Corradi

Un exitoso amigo empresario me enseñó que cuando hay que evaluar el hacer o no un negocio, lo importante no es determinar cuánto se puede ganar. Lo importante es cuantificar cuánto se puede perder. Esta lección me viene a la mente ante el resultado del 7-O. Me pregunto si la estrategia opositora cuantificó la magnitud de lo que significaba perder la elección y cuántas otras elecciones podría arrastrar este resultado.


No hay duda de que estábamos preparados para ganar. Había un plan de gobierno. Una perfecta unidad. Una estrategia para la transición y un plan de inversiones en proyectos prioritarios para los primeros 100 días de un nuevo gobierno. El plan que no conocemos es el que incluye las acciones a tomar de inmediato ante la derrota. Me temo que por la rapidez con la cual se aceptó ésta y la falta de crítica al proceso, en el contenido del discurso del candidato Capriles, que no había un proyecto estructurado para administrar la derrota. Prepararse para la derrota no es derrotismo, es una estrategia para ganar perdiendo al estar listos para el próximo paso.

Quedan demasiadas interrogantes por responder. Esto es particularmente crítico por la celebración de elecciones regionales a menos de dos meses. No hay que entregarle el país a Chávez.

Dentro de la estrategia de la derrota habían elementos que tenían que estar claros antes del 7-O. Entre ellos: 1. ¿En qué momento se aceptaba la derrota? ¿Antes o después de verificadas las actas? 2. ¿Qué tipo de discurso? ¿Critica al proceso? 3. Decidir el nuevo rol de Capriles ¿Gobernador? ¿Jefe de la oposición? ¿O ambas? (esto era fundamental anunciarlo de inmediato para demostrar que ya se había pensado en ello) 4. Una declaración de la MUD de optimismo hacia las futuras elecciones. 5. Otra, de los diputados de la oposición de la Asamblea Nacional, en el mismo sentido y un comunicado de apoyo de todos los candidatos a gobernadores y alcaldes.

Todo lo anterior ha podido hacerse si se hubiese planificado para la derrota. Entendemos que ante la magnitud de lo que estaba en juego y las dificultades de mantener la unidad era difícil colocar en la agenda política un ítem para administrar la derrota. Pero había que haberlo hecho. Ahora es mucho más complicado porque conocidos los resultados es difícil no iniciar la búsqueda de los culpables.

No hubo testigos suficientes en todas las mesas. No se verificaron todas las actas requeridas por la ley. El comando de campaña de Capriles no buscó la ayuda de partidos políticos de experiencia electoral como AD y COPEI. La MUD no cuestionó suficientemente al CNE y sus políticas de tolerancia con el abuso por parte del oficialismo de los recursos del Estado. No se insistió en una auditoría del REP.

En elecciones presidenciales Chávez tiene más votos y mucho ventajismo ¿cómo evitar un efecto portaviones en las próximas elecciones? A continuación algunas ideas al respecto: Asegurarse desde ya la colaboración abierta y entusiasta de todos los partidos políticos. Pedirle a Ledesma que organice una comisión multisectorial para diseñar la estrategia electoral. Concentrar esfuerzos en aquellos estados con mucho que perder políticamente de haber un cambio de gobierno regional (Zulia, Carabobo, Miranda y Táchira) y en aquellos donde se pudiera lograr un triunfo de la oposición (Anzoátegui, Monagas y Mérida) Mantener la calle abierta a manifestaciones populares masivas en todas las ciudades grandes del país. Apostar al futuro, por si se gana y por si se pierde.

lunes, 20 de junio de 2011

Un país petrolero sin energía

Orlando Ochoa Terán

 
La doctrina militar moderna considera un objetivo estratégico el ataque a los sistemas eléctricos para provocar una baja en la moral de civiles, entorpecer operaciones militares y dificultar el desarrollo económico. Para el ingeniero Víctor Poleo, estos objetivos coinciden con la gestión de Alí Rodríguez, como ministro de Electricidad.
 
En 1930 la Escuela de Tácticas Aéreas de EE UU fue la primera en considerar los sistemas eléctricos como uno de los objetivos cruciales en un conflicto. Sin embargo, algunos teóricos han considerado que los daños colaterales indirectos a la población civil son tan serios que pudieran ser contraproductivos. Así lo señala el mayor de la fuerza aérea de EE UU, Thomas Griffith, de la School of Advance Airpower Studies, en una tesis de grado que tituló, Strategic Attack of National Electrical Systems.
 
El primer ataque a un sistema eléctrico al inicio de Segunda Guerra Mundial en 1939 fue a la planta de energía de Varsovia. La Luftwaffe estimó que su destrucción aceleraría la rendición de Polonia. Una de las vulnerabilidades de los sistemas eléctricos en un conflicto es su dificultad para ocultarlos. No obstante en Alemania se encontraron generadores y turbinas camuflados en Iglesias, en Japón eran protegidos en fortalezas amuralladas y en Vietnam del Norte bajo tierra.
 
Obra destructora
Cuando se analizan los efectos que los conflictos han provocado en las infraestructuras  eléctricas, lo primera interrogante que asalta es ¿cómo es posible que sin mediar una guerra el sistema eléctrico de Venezuela esté en iguales o peores condiciones que el de Alemania al final de la Segunda Guerra?
 
No hay exageración. Expertos como Víctor Poleo advierten la posibilidad de que SEN colapse como resultado de “las carencias de planificación, despilfarro, corrupción y desinversión”. “La postración económica de Pdvsa, la entrega de soberanía a intereses iraníes, chinos, rusos y cubanos iniciada por el MRE y el colapso del SEN, -según Poleo- son el resultado de una política intencional y calculada”. “No es casualidad -agrega- que Alí Rodríguez, haya estado a cargo de estas áreas y que hoy todas, en deplorable estado, comprometan el futuro económico de Venezuela”.
 
Independientemente que se esté o no de acuerdo con Poleo, llama la atención que antecedentes históricos demuestren que no es fácil la destrucción de un sistema eléctrico, incluso, como hemos dicho, en medio de un conflicto militar, a menos que se tenga las ventajas de un “insider”.
 
De acuerdo a una investigación realizada por el experto Carl F. Kossack en su obra, Study of Capacity Loss: Electric Power Generating Stations, cuando analiza los daños sufridos en el sistema eléctrico de Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, concluye que los bombardeos aliados sólo pudieron destruir el 50% de la capacidad de generación eléctrica de Alemania. Es decir, apagones como los ocurridos en Venezuela en los cuales habría colapsado cerca de 90% del SEN nunca ocurrieron en la Alemania en guerra pese a los intensos bombardeos de los Aliados destinados a destruirlo.
 
Antecedentes y créditos
En el Summary Report de la Guerra del Pacífico de 1946 se indica que tampoco el bombardeo de los B-29 de EE UU a Japón, iniciado en otoño de 1943, fue lo suficientemente efectivo para hacer colapsar su sistema eléctrico. Thomas Griffith, es su tesis ya citada, tampoco cree que los ataques al sistema eléctrico de Corea del Norte contribuyeron a forzar el fin de la guerra.
 
Otro dato histórico curioso señala que sólo países en guerra han tratado de resolver la emergencia eléctrica acudiendo a plantas de generación aisladas, como lo ha hecho el gobierno bolivariano por recomendación de “expertos” cubanos. Un ejemplo clásico fue Vietnam del Norte. A raíz de que el presidente Johnson ordenara, el 21 de febrero de 1967, bombardear todas sus plantas termales (el Bombing Survey- Headquarters Pacific Air Forces determinó que habían destruido el 85% de la capacidad de generación eléctrica de Vietnam del Norte) fue cuando se vieron obligados a improvisar un sistema de generadores aislados que fue desechados al terminar la guerra.
 
Enterado por nosotros de estas referencias históricas, Víctor Poleo se limitó a contestar que, efectivamente, la Otan tampoco había podido destruir completamente el sistema eléctrico de eLibia. “Seguramente –agregó- porque al comando general en Bruselas no le ha llegado información sobre los antecedentes y los créditos para la destrucción sistemática de redes eléctricas de este prohombre bolivariano llamado Alí Rodríguez”.

martes, 7 de julio de 2009

LEDEZMA Y LA ESTRATEGIA DEL DESGASTE DE CHAVEZ

Nelson Hernandez

Respetando a los que opinan que la lucha debe ser democrática para cambiar el mandato de Chávez, cada día veo más difícil esa opción. No porque no sea posible, sino que cada día se nos cierra el espacio de maniobra para lograrlo, lo cual obliga a modificar el método de lucha.


El régimen ha aplicado siempre la “estrategia del cansancio o desgaste”… dice Chávez: “déjalos que protesten, a ellos los vencerá el tiempo”.


Ejemplos de estos tenemos por montones:


  • La lucha de los militares en Altamira, a los tres meses ya nadie asistía a la plaza
  • El Paro Cívico (mal llamado petrolero) que al final triunfo Chávez. O quizás se le llame petrolero por que fueron los únicos que batallaron 3 meses… la sociedad civil los abandono
  • La protesta del Sr. Merhi (huelga de hambre) ante el TSJ por la verdad de lo ocurrido el 11-04-2002
  • Las marchas, que perdieron su impacto mediático al darse cuenta el régimen que era mejor dejarlos marchar que negarles el derecho a realizarlas

En estos momentos esta la huelga de hambre realizada por Ledezma, Alcalde electo democráticamente, para que le regresen lo que el pueblo le concedió a través del voto.


Ya van más de 72 horas de lucha, de huelga de hambre,… y el régimen no le ha dado importancia al hecho. No se inmuta. Lo ha “congelado”. Diferentes representantes de la Sociedad Civil hacen culpable a Chávez de lo que le pase a Ledezma. A Chávez no le importa, le tiene sin cuidado la protesta de Ledezma, al igual que no le ha importado las diferentes situaciones sociales, de seguridad y económicas por la que atraviesa el pueblo venezolano.


Lo mas grave es que Ledezma protesta en las oficinas de la OEA en Venezuela, y ningún funcionario de esa institución ha emitido comentario alguno. Mientras el Sr. Insulza y el grupo del ALBA, protestan intensamente para que regrese el Sr. Zelaya al poder presidencial de Honduras. Luce insólito. La OEA y el mundo hace caso omiso a la protesta de Ledezma quien reclama, al igual que Zelaya, el regreso a su espacio democrático de poder.


Otra vez, aunque no quisiera que fuera así, pero lo hechos anteriores así lo indican, Ledezma será vencido por la estrategia del cansancio o desgaste, estrategia que el régimen ha utilizado excelentemente para lidiar (léase anular) con los que disienten del gobierno de Chávez.


La sociedad civil venezolana debe cambiar la estrategia de lucha, la cual debe estar enmarcada dentro de la premisa que hay que luchar con un gobierno que no es democrático.


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