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lunes, 6 de mayo de 2013

¿Petróleo a 50 dólares?.

Juan Fernández
 
Los cambios que está viviendo el mercado energético por la puesta en práctica de nuevas tecnologías para la producción de petróleo y gas, están haciendo realidad el deseo de muchos países de tener la llamada independencia energética. Es relevante el caso de los Estados Unidos, donde el crecimiento en  de la producción de petróleo está en niveles records. En Febrero del 2009 su producción fue 5.5 millones de barriles diarios, para Febrero 2013 alcanza los 7.2 millones de barriles diarios y las previsiones indican que continuará con ese ritmo de crecimiento el cual, sumado a una mayor eficiencia en el consumo, convertiría a los EEUU en el mayor productor de petróleo del mundo para 2017, alcanzando la completa autosuficiencia energética en 2030.

Bajo esta realidad, el mercado petrolero y por ende el mercado energético se está transformando. Ya se hacen estimaciones sobre los escenarios que en el corto plazo tendría  el precio del petróleo. Las estimaciones iniciales tanto de la AIE como de la OPEP calculaban un precio del Brent en el orden de los 115 dólares por barril para 2013, ahora se reducen en el rango de los 105 dólares por barril. Para Venezuela, donde los recursos provenientes de PDVSA son insuficientes debido a una estrategia particular desarrollada por el régimen, serán dramáticas las consecuencias incluso en el caso de que la realidad sea mucho menos grave que el pronóstico.

Un artículo publicado esta semana en The New York Times, titulado “El Lado Oscuro de la Independencia Energética”, nos sirve para indicar un primer escenario de precios, basándonos en lo que allí se cita a Francisco Blanch, el jefe del Departamento de Investigación Commodities del Bank of America-Merril Lynch. Blanch ve al precio del crudo cayendo a 50 dólares por barril dentro de los dos próximos años,  lo cual sería un impacto desquiciante en la geopolítica mundial.

 Imagínense los efectos en los países árabes, acostumbrados a enormes ingresos petroleros. Arabia Saudita en especial se vería fuertemente afectada, con efecto de inestabilidad política sobre todo el Medio Oriente. En mismo caso se encontraría Rusia: el artículo de NYT señala que las reservas del fondo petrolero ruso se consumirían rápidamente con un precio de 60 dólares por barril. Finalmente este escenario de precios impactaría la rentabilidad económica de la producción de petróleo y gas basada en las nuevas tecnologías como el fraccionamiento hidráulico tanto en los EEUU como otros países que la vienen usando.

Aunque el NYT no hace referencia explícita de Venezuela, productor que ahora es de baja importancia en el mercado petrolero, es obvio que  este escenario de precios sería catastrófico para ese país. Una caída importante de los ingresos en la actual situación de debilidad política, sin respuestas posibles a la problemática económica, produciría un clima social explosivo. Y, como ya es conocido, no habría solución vía  aumentar la producción para aumentar los ingresos, ya que PDVSA cada día está más deteriorada en su capacidad productiva. Hasta el futuro estará comprometido, pues todos los proyectos para el desarrollo de la faja del Orinoco serían diferidos.

Un escenario alterno de precios elaborado por Deutsche Bank, considerando factores económicos como la paridad de la moneda y la situación económica mundial, estima que los precios caerían  un 16% con respecto al final del 2012, significando un precio del Brent de 93 dólares por barril al final de este año, inclusive por debajo del estimado revisado por la AIE y la OPEP. El análisis de DB también determina que el precio de equilibrio para Arabia Saudita sería de 80 dólares por barril, con lo cual ese país podría mantener su nivel de gasto publico 

El análisis DB determina que la OPEP estaría en un nivel de alarma si la  cesta OPEP llega o baja de los 100 dólares por barril, en donde la posibilidad de recortes para defender el precio por parte del cartel, podría no ser una estrategia efectiva. Ya que una contraparte nueva en el mercado de suministro, de la oferta se debe al aceleramiento de la producción de los EEUU y de las arenas bituminosas del Canadá (competencia directo de los crudos pesados venezolanos), con lo cual se podría contrarrestar la respuesta de recortes de la OPEP y a su vez minimizar la volatilidad del precio del crudo.

Para el caso venezolano, este escenario moderado que presenta el gran banco alemán también apunta hacia una disminución severa de los ingresos por petróleo. No sólo habrá una caída en el nivel de vida de la población sino que deberán repensarse los proyectos relacionados con la expansión de PDVSA. Menor precio implica menor rentabilidad, lo cual desanima a los socios, y en cuanto a la propia PDVSA, será menor su disponibilidad de caja y su posibilidad de obtener financiamientos.

En conclusión, al considerar factores positivos y negativos como la presencia de nuevas tecnologías, la decisión de muchos países de buscar la autosuficiencia energética, la situación económica mundial, el aumento de la demanda por parte de China y la India, los escenarios que se muestran al menos en el corto plazo son de una disminución del precio del barril. A Venezuela no se le presenta una salida practicable, sobre todo si continúa con su estrategia de utilizar el petróleo para extender el proyecto político de Fidel Castro abrazado por Hugo Chávez, de utilizar el petróleo para la política en vez de desarrollar una política para el petróleo.

miércoles, 13 de marzo de 2013

La AIE advierte de los retos petroleros de Venezuela tras la muerte de Chávez


La AIE advierte de los retos petroleros de Venezuela tras la muerte de Chávez
FL / Globovisión/EFE

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) advirtió hoy de los retos petroleros a los que se enfrenta Venezuela tras la muerte del presidente Hugo Chávez, un país que necesita inversiones en infraestructuras y donde la producción de crudo ha caído en 700.000 barriles diarios en los últimos 14 años.

Chávez "ha dejado un legado con presiones económicas al alza, una situación financiera bajo presión para la compañía estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), una infraestructura de hidrocarburos envejecida en desesperada necesidad de inversiones (...) y parte de la futura producción de crudo hipotecada a los líderes chinos", indicó la AIE en su informe mensual sobre el sector.

Según ese organismo que depende de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Venezuela necesita en el "medio plazo" hacer frente a los "enormes retos" que se avecinan para PDVSA, que adolece de una "infraestructura en decadencia" y falta de inversiones que ha mantenido a "los socios extranjeros esperando de lado a que se produzca una seria reorganización" del sector.

La AIE es consciente de que el ganador de las elecciones presidenciales del próximo 14 de abril tendrá complicado, en términos de "estabilidad social", interrumpir la política de Chávez de utilizar los fondos de la compañía nacional de petróleo para acometer "ambiciosos programas sociales". Al menos a medio plazo.

"PDVSA ha sido durante mucho tiempo la vaca lechera que ha impulsado los caros programas sociales, en detrimento de la inversión en el sector petrolero del país", señala la AIE en su informe mensual.

Recuerda esa agencia que el resultado de 14 años de "chavismo" en el área de los hidrocarburos se traduce en una caída de la producción de 700.000 barriles diarios, de los 3,2 millones de 1998 a los 2,5 millones de media de 2012.

La producción petrolífera venezolana alcanzó un pico de 3,7 millones de barriles diarios en 1970 que nunca ha recuperado, llegando a convertirse en un "importador neto de gasolina".

El desarrollo de la explotación de la cuenca del Orinoco, por ejemplo, no cumple los plazos esperados por la falta de inversión y solo aporta "unos cuantos miles" de barriles al día frente a los 1,24 millones proyectados para 2017.

Todo ello hace que no esté "claro" si el nuevo presidente será capaz de mantener la calma en una economía cada vez más fatigada y compleja" que adolece de "dificultades" para satisfacer sus pagos de deuda, dice la AIE.

"China le ha aportado a Venezuela financiación relativamente barata con respecto a los mercado de deuda, con préstamos que totalizan unos 30.000 millones de dólares. A cambio, Venezuela está obligada a enviar unos 600.000 barriles diarios de crudo a China", resume el informe.

Sin embargo, las "errática adherencia de Venezuela a los contratos se ha convertido en una preocupación mayor para Pekín", que difícilmente se comprometerá con otro trato similar para financiar la deuda de Venezuela a cambio de petróleo, como demuestran los dos últimos rechazos chinos para ampliar ese tipo de acuerdos en noviembre de 2012 y en febrero de 2013, añade.

"Los analistas dicen que es solo una cuestión de tiempo que la precaria situación financiera del país se mantenga antes de que estalle otra crisis", que se nutriría también de la inseguridad, la hiperinflación, la salida de capitales o la escasez de bienes, concluye la AIE.

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