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viernes, 3 de septiembre de 2010

Franklin Brito ¿socialismo o muerte?

Orlando Ochoa

La resistencia y la desobediencia civil convocan al rechazo no-violento de leyes injustas o moralmente inaceptables. El caso de Franklin Brito llamó la atención por su singularidad e idealismo. Exigía que el gobierno y la justicia bolivariana restablecieran sus derechos de propiedad vulnerados por militantes socialistas.


Un activista de la no-violencia -decía Gandhi- debe estar dispuesto a morir por una causa como un soldado, nunca matar por ella. Así murió Franklin Brito, como un soldado de la dignidad y la no-violencia. Gandhi habló de tres métodos posibles para enfrentar la injusticia y la opresión. Aceptarla o rehuirla era la más cobarde. La segunda era enfrentarla y luchar con la fuerza de las armas, destacando que esta era mejor que la primera. La tercera, por medios no-violentos, era la mejor y la que más coraje demandaba. Esta fue la que escogió Franklin Brito en su lucha personal.


Contrario a lo que muchos creen, la estrategia de lucha de Franklin Brito no fue pasiva, evasiva o defensiva sino eminentemente ofensiva y se podría decir que agresiva. Quizás inspirado en la lucha de Gandhi, confrontó y provocó al gobierno bolivariano obligándolo a responder con violencia física y verbal para someterlo por la fuerza hasta acabar con su vida.


A diferencia de la muerte de Bobby Sand, con quien se ha querido comparar, Brito era un ciudadano sin ambiciones o causa política alguna que rehusó negociar derechos que nunca alcanzaron la atención del presidente para aplicar su método CHAZ. Bobby Sand había sido sentenciado a 14 años de prisión por actividades terroristas y pertenecer al IRA.


La lucha desigual


El profesor de Harvard, Gene Sharp, en su libro The Politics of Non-Violence, documenta unos 200 casos de luchas no-violentas a través de la historia antes de Gandhi. Para Gandhi, el concepto de no-violencia era más amplio del que generalmente se le atribuye. Lo llamaba Satyagraha o “fuerza de la verdad”. En esta concepción lo “civil” de la “desobediencia” no tenía una concepción de ciudadanía sino de acción civilizada, de enfrentar la autoridad de buenas maneras.


La esencia del desafío a la autoridad de Gandhi no era sólo desobedecer una ley injusta, sino ir a prisión por no acatarla y de este modo avergonzar al gobierno, al sistema judicial y a los súbditos británicos, que entonces y ahora, son los que por más tiempo en la historia han sido beneficiarios de un régimen político que ha respetado las libertades individuales y los principios básicos de justicia.


La lucha de Franklin Brito fue desigual. El trato del gobierno bolivariano fue absurdamente injusto, incluso comparado con la de Gandhi, de quien sus detractores decían que era un político en busca de santidad o martirologio. Brito no desafió el cumplimiento de la ley ni la desacató porque no era un político, una gran desventaja y una desgracia en un país politizado hasta los tuétanos. Brito exigía que se restablecieran sus derechos de propiedad vulnerados por “socialistas” respaldados por un gobierno que ha demostrado ser insensible a la vergüenza y que hace de estas violaciones a la propiedad actos propicios para la propaganda y la demagogia.


En su estrategia ofensiva de resistencia civil no-violenta y de no-cooperación, Gandhi se dirigió y logró conmover el sentido de justicia y equidad del pueblo británico. Graduado de abogado de Oxford, conocía la sensibilidad del pueblo británico por los derechos ciudadanos y al final encontró en los súbditos del Imperio que sojuzgó a su país el soporte que Brito no encontró en el suyo.


Teóricamente la desobediencia civil es una forma de protesta destinada a resistir el cumplimiento de una ley injusta a través de acciones no-violentas y la disposición voluntaria de sufrir las penalidades. En estas acciones subyacen propósitos propagandísticos para obligar a funcionarios a negociar o en cualquier caso a exhortar a la conciencia de la población para que no se haga cómplice de decisiones arbitrarias.


El caso de Franklin Brito llama la atención por su singularidad. Sólo esperaba que el gobierno, como es práctica común, ordenara a la Fiscalía General de la República que le garantizara sus derechos constitucionales. La respuesta de la fiscal, Luisa Ortega, fue secuestrarlo, diagnosticar una supuesta incapacidad mental para poder confinarlo en el principal centro hospitalario de las Fuerzas Armadas de la Nación, alegando “responsabilidad para salvaguardar su vida”.


Toda una sangrienta y miserable ironía que debería tener un gran costo político. En un país normal.


lunes, 28 de septiembre de 2009

Manifiesto de los estudiantes en huelga de hambre

AL PUEBLO DE VENEZUELA*

*A LOS CIUDADANOS Y CIUDADANAS DEL MUNDO*

*A LOS PRESOS Y PERSEGUIDOS POLÍTICOS*

NOSOTROS, los abajo firmantes, estudiantes de diferentes universidades del país, ciudadanos y ciudadanas libres, demócratas, solidarios y humanistas, expresamos formalmente a los ciudadanos y ciudadanas de Venezuela y del mundo cuánto sigue:

CONSIDERANDO: Que en los últimos años, pero especialmente en los últimos meses, se ha desencadenado en Venezuela una escalada de injusta represión judicial, fiscal y policial contra quienes son identificados como disidentes u opositores por el simple hecho de ejercer válidamente sus derechos Constitucionales a pensar diferente y a manifestar su desacuerdo con cualquier expresión o acto arbitrario del poder y por ejercer legítimamente su derecho a expresar libremente sus opiniones e ideas;

CONSIDERANDO: Que a consecuencia de lo anterior han resultado perseguidos y sometidos a procesos penales injustos cientos de ciudadanos, y que incluso muchos de ellos han sido privados de su libertad sin base de legitimidad alguna, entre los que podemos contar a empresarios, funcionarios policiales, miembros de las Fuerzas Armadas Nacionales, trabajadores, sindicalistas, representantes de partidos políticos, líderes democráticamente electos y, lo más grave, estudiantes universitarios y líderes juveniles por el simple hecho de expresarse contra los abusos del poder o cuestionar el desempeño gubernamental;

CONSIDERANDO: Que hemos determinado que ello responde a una política formal del Estado destinada a la criminalización de la disidencia y de la oposición que está dirigida a desconocer la legitimidad del opuesto y al diálogo como forma de resolución de los conflictos políticos y sociales, y a sembrar el miedo en la población en general a través del uso indebido de las instituciones que conforman el sistema de justicia y del irrespeto los derechos civiles, al pluralismo político como uno de los valores superiores de nuestro ordenamiento jurídico, a las más elementales reglas de convivencia pacífica y a las normas que regulan el desempeño del poder en el Estado Democrático y Social, de Derecho y de Justicia en los términos en que se pauta en el Art. 2º de nuestra Carta Magna;

ACORDAMOS: Denunciar la existencia en Venezuela de una política generalizada y sistemática de persecución por motivos políticos, ejercida contra la disidencia y la oposición a través de las instituciones del sistema de justicia nacional que amerita que los organismos internacionales tutelares de la democracia y de los derechos humanos registren los eventos que lo demuestran y, dentro de sus atribuciones, tomen las medidas necesarias para hacer cesar tales atentados contra los derechos de la ciudadanía;

EN CONSECUENCIA, HEMOS DECIDIDO:

PRIMERO: Solidarizarnos decididamente con los perseguidos y presos políticos de nuestra nación;

SEGUNDO: Reclamar de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y de la OEA su decidida intervención, a través de un a visita In Loco a nuestro país, para hacer constar los hechos aquí denunciados y hacer cesar toda persecución ilegítima que, disfrazada de procedimiento legal, se esté instruyendo o haya sido instruida injustamente contra todos los perseguidos y, especialmente, contra todos los presos políticos de nuestro país;

TERCERO: Informar que continuamos la huelga de hambre ante la representación en Venezuela de la Organización de Estados Americanos (OEA), y que implementaremos cuántos medios de protesta, pacíficos pero contundentes, sean necesarios:

1. Al reconocimiento expreso, nacional e internacional, de la existencia de una sistemática política gubernamental orientada a la criminalización de las expresiones disidentes u opositoras;

2. Al reconocimiento expreso, nacional e internacional, de la existencia de presos y perseguidos políticos en nuestra nación;

3. Al cese inmediato de toda persecución judicial, fiscal o policial contra quienes, como nuestro compañero Julio Rivas y otros, hayan sido sujetos a procedimientos criminales injustos o a persecuciones de cualquier índole por el simple hecho de ejercer válidamente sus derechos constitucionales.

REIVINDICAMOS formalmente a la expresión pacífica de nuestras ideas, a nuestro derecho a la libertad de conciencia, a nuestro derecho a la manifestación pacífica de nuestras opiniones y al diálogo como nuestras herramientas de lucha democrática;

EXIGIMOS de las instituciones nacionales e internacionales que, sin sesgo ideológico distinto al del humanismo pleno, y respetando al pluralismo político y a la tolerancia como valores esenciales para la pacífica convivencia, que cumplan los deberes que les han sido asignados por los Tratados Internacionales, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y las leyes vigentes con estricto apego a la consideración del ser humano, libre y solidario, como destinatario último de todas sus actuaciones por encima de las pretensiones personalistas, belicistas o desconocedoras desde el poder de la Dignidad Humana.

En Caracas, a los Veintisiete (27) días del mes de Septiembre de Dos Mil Nueve (2009)

martes, 7 de julio de 2009

LEDEZMA Y LA ESTRATEGIA DEL DESGASTE DE CHAVEZ

Nelson Hernandez

Respetando a los que opinan que la lucha debe ser democrática para cambiar el mandato de Chávez, cada día veo más difícil esa opción. No porque no sea posible, sino que cada día se nos cierra el espacio de maniobra para lograrlo, lo cual obliga a modificar el método de lucha.


El régimen ha aplicado siempre la “estrategia del cansancio o desgaste”… dice Chávez: “déjalos que protesten, a ellos los vencerá el tiempo”.


Ejemplos de estos tenemos por montones:


  • La lucha de los militares en Altamira, a los tres meses ya nadie asistía a la plaza
  • El Paro Cívico (mal llamado petrolero) que al final triunfo Chávez. O quizás se le llame petrolero por que fueron los únicos que batallaron 3 meses… la sociedad civil los abandono
  • La protesta del Sr. Merhi (huelga de hambre) ante el TSJ por la verdad de lo ocurrido el 11-04-2002
  • Las marchas, que perdieron su impacto mediático al darse cuenta el régimen que era mejor dejarlos marchar que negarles el derecho a realizarlas

En estos momentos esta la huelga de hambre realizada por Ledezma, Alcalde electo democráticamente, para que le regresen lo que el pueblo le concedió a través del voto.


Ya van más de 72 horas de lucha, de huelga de hambre,… y el régimen no le ha dado importancia al hecho. No se inmuta. Lo ha “congelado”. Diferentes representantes de la Sociedad Civil hacen culpable a Chávez de lo que le pase a Ledezma. A Chávez no le importa, le tiene sin cuidado la protesta de Ledezma, al igual que no le ha importado las diferentes situaciones sociales, de seguridad y económicas por la que atraviesa el pueblo venezolano.


Lo mas grave es que Ledezma protesta en las oficinas de la OEA en Venezuela, y ningún funcionario de esa institución ha emitido comentario alguno. Mientras el Sr. Insulza y el grupo del ALBA, protestan intensamente para que regrese el Sr. Zelaya al poder presidencial de Honduras. Luce insólito. La OEA y el mundo hace caso omiso a la protesta de Ledezma quien reclama, al igual que Zelaya, el regreso a su espacio democrático de poder.


Otra vez, aunque no quisiera que fuera así, pero lo hechos anteriores así lo indican, Ledezma será vencido por la estrategia del cansancio o desgaste, estrategia que el régimen ha utilizado excelentemente para lidiar (léase anular) con los que disienten del gobierno de Chávez.


La sociedad civil venezolana debe cambiar la estrategia de lucha, la cual debe estar enmarcada dentro de la premisa que hay que luchar con un gobierno que no es democrático.


lunes, 6 de julio de 2009

UNA ROTUNDA ACCION ( Ledezma y la OEA)

Editorial de El Nacional

O4-07-09

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Que el alcalde metropolitano, Antonio Ledezma, se haya declarado en huelga de hambre en la sede venezolana de la Organización de Estados Americanos es una acción que merece el respeto no sólo de todos los ciudadanos sino de la oposición democrática en su conjunto.

Hasta ayer, el fascismo militar bolivariano estaba dominando la escena internacional con esa jugada siniestra de utilizar como peón chavista al títere de Insulza, secretario general de la OEA.

Esta gran operación de propaganda adelantada desde ciertas oficinas de la organización regional para ocultar la mano peluda del gobierno chavista en Honduras, nos hace dudar profundamente no sólo del equilibrio y la objetividad de la secretaría general de ese organismo, sino del futuro papel democrático de la OEA. Ya el hecho mismo de que levantaran el bloqueo a Cuba sin exigirle condiciones mínimas de respeto de los derechos humanos, nos advierte sobre el peligroso giro que Insulza le impuso a su gestión.

Lo más grave y deshonroso para Chile, su gobierno y el perezoso de Insulza, es que siendo un país que trata de sanar las heridas causadas por la deleznable y sangrienta dictadura del general Pinochet, ahora aparezca como cómplice de un militar que en Venezuela avanza a marcha forzada para destruir los progresos civiles y democráticos de la sociedad venezolana. Que Chile nos deje solos no nos importa porque ya caerá sobre ellos la vergüenza de esa complicidad y de ese amancebamiento con una camarilla militar.

Fue muy diferente la actitud de los venezolanos con Chile y con Allende. Aquí se luchó por la libertad de los chilenos, se les dio acogida y, además y por si fuera poco, los sucesivos presidentes de la república de Venezuela (de esa denostada pero democrática cuarta república que hoy está en el olvido) hicieron todo lo humanamente posible para que ministros, educadores, líderes obreros y militantes de izquierda chilenos salieran de la cárcel, consiguieran refugio aquí y reanudaran su lucha contra la dictadura sin imponerles ninguna restricción. Ahora Chile nos mira como si cargáramos encima la peste porcina.

La OEA y su secretario general dispone de suficientes canales de información dentro de Honduras para detectar las razones de la rebelión militar, la inconformidad de los hondureños con las medidas inconsultas e ilegales tomadas por Zelaya, y sabe muy bien la presencia de supuestos agentes cubanos con pasaporte venezolano, el envío de material electoral en un avión que partió de Maiquetía y la entrega de sucesivos maletines repletos con dólares (al estilo Antonini) para financiar la operación.

Chile calla, calla también Insulza, pero los venezolanos no callan. De manera que el gesto del alcalde Antonio Ledezma de declararse en huelga de hambre en la sede de la OEA en Caracas es un golpe directo en el estómago de la hipocresía de la Organización de Estados Americanos. Con esa huelga coloca una inmensa pregunta en la escena de la opinión pública: ¿Sólo los chavistas están protegidos por la OEA?


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