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jueves, 13 de marzo de 2025
miércoles, 26 de julio de 2023
sábado, 27 de enero de 2018
El “RUMIAR” la información y el “INCESTO” comunicacional
Por: Nelson Hernandez
Es
difícil afirmar que todo está dicho o que todo el mundo lo sabe! … pero también
es cansón y pierde impacto, el repetir
información.
Eso
es lo que se está viendo en Venezuela, desde hace mucho tiempo. Grupos, equipos
e individualidades escriben, dan charlas, entrevistas, etc.… y luce que ya no
hay nada nuevo, porque de una u otra forma, la información es repetida o esta
resucita (salta a la palestra), cuando sucede un evento, como por ejemplo, un apagón…
de inmediato se repite lo que se viene diciendo desde el 2009, cuando afloro la
crisis eléctrica…si hace 8 años.
Igual
ocurre con el tema de la producción de petróleo, o el del suministro de los
hidrocarburos al mercado interno, o la falta de agua en calidad y cantidad… o
el deterioro del sistema de salud, etc. o la falta de alimentos y medicinas….
Es decir, un constante RUMIAR de
información, lo cual es potenciado con el uso, mucha veces indiscriminado, de
las redes sociales, lo cual hace que “EXPLOTEN” los dispositivos electrónicos
móviles y las personas pierdan el interés en la información.
Por
otra parte, se realizan foros, seminarios
de distintos temas y la gran mayoría de los asistentes son los mismos en
cada uno de estos eventos… es decir, se comete el INCESTO COMUNICACIONAL. En otras palabras, se le da información a quien ya la tiene o la
conoce.
Igualmente,
este incesto informacional repercute negativamente en el interés por la información.
Se oye, cada vez más frecuente, expresiones como: No voy al evento, eso es más de lo mismo. Ya lo vi… no van a
decir nada nuevo (rumiar)…
Los
formadores de opinión y los que opinan, para superar esos dos síndromes, tendrán
que acudir a la actualización constante de sus ideas y análisis, de tal manera
que los consumidores de información se sientan atraídos a leerlos, oírlos y
verlos… De lo contrario están forjando su ocaso o eclipse como fuentes de información.
Todo
lo anterior se potencia con las redes sociales, en las cuales la nueva información
surge constantemente y de diferentes informantes, … lo que fue noticia hace un
minuto, deja de serlo en el próximo minuto, debido a la dinámica de actualización.
Esta muchas veces supera al tiempo que cada
quien le puede dedicar a la actualización de la información que recibe…. Es decir,
vivimos en una constante desinformación, aunque estamos informados.
Hay
que dejar de rumiar información y de cometer incesto comunicacional….
Etiquetas:
comunicacion,
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rumiar informacion,
Social
domingo, 23 de abril de 2017
sábado, 25 de marzo de 2017
Que calidad de Servicios Quieren los Venezolanos (Electrico, Acueductos, Telecomunicaciones)
ELECTRICIDAD
TELECOMUNICACIONES
PREGUNTAS
RELATIVAS AL SERVICIO ELÉCTRICO QUE DESEAMOS
Sobre la
visión de largo plazo
¿Qué características debe tener el servicio eléctrico
que Usted desearía para Venezuela en el largo plazo?
¿Se debe considerar al servicio eléctrico como un
servicio público, estratégico y de seguridad nacional o como un bien/insumo
necesario en una sociedad moderna y desarrollada?
¿Quién debe ser responsable del desarrollo armonioso
del servicio eléctrico?
¿Debe ser el servicio eléctrico un monopolio del
estado o debe ser abierto a la iniciativa y participación privada?
¿Pueden participar entes privados en cualquiera de las
actividades del servicio eléctrico? o considera que alguna de esas actividades
son reserva exclusiva del Estado?
¿Se debe promover la existencia de empresas regionales
con capitales locales?
¿Consideraría válida la figura de administración de
activos del estado por entes privados?
¿Las empresas de servicio eléctrico deben ser
penalizadas por un mal servicio y los usuarios resarcidos por los perjuicios
derivados de ese mal servicio?
¿Las empresas de servicio eléctrico tienen derecho a
suspender el servicio a morosos y a tener una rentabilidad en concordancia con
el riesgo del capital invertido?
¿Las tarifas del servicio eléctrico deberían solamente
considerar, la remuneración del capital, la rentabilidad razonable, los costos
eficientes, el costo de oportunidad de
la fuente de energía primaria y no reflejar ningún tipo de subsidios?
¿Los subsidios que el estado considere necesarios y
aplicables deberían ser directos y considerados dentro del presupuesto
nacional?
¿Los desarrollos de las energías limpias deberían
estar subsidiados por el estado? o ¿Debería tener el estado políticas e
incentivos fiscales para el desarrollo de estas energías limpias?
Sobre la transición
¿Cuáles son los temas prioritarios que se deben
resolver para comenzar a recuperar el Sistema Eléctrico Nacional?
¿Usted considera que se debe eliminar de inmediato el
Ministerio de Electricidad o el mismo debería permanecer hasta tanto se
resuelvan los aspectos prioritarios de la crisis/emergencia eléctrica?
¿Usted considera necesaria una nueva ley eléctrica
para abordar la solución de los problemas prioritarios del sector o considera
conveniente y prudente no introducir nuevas complicaciones legales al inicio de
la transición?
¿Cómo considera Usted se debería abordar el déficit
financiero y la insostenible situación económica del SEN?
¿Debería la sociedad venezolana pagar y financiar
pérdidas ocasionadas por empresas públicas deficitarias e insostenibles
económicamente y con enormes excedentes burocráticos?
¿Permite la actual Ley del trabajo tener empresas de
servicio eficientes competitivas y productivas o considera usted que para
lograr esos objetivos es conveniente una relación laboral que se fundamente en
contratos individuales de trabajo?
¿Está Usted en disposición de integrar equipos de
trabajo para la recuperación del SEN?
ACUEDUCTOS y ALCANTARILLADOSTELECOMUNICACIONES
Etiquetas:
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Venezuela
domingo, 4 de diciembre de 2016
sábado, 29 de octubre de 2016
viernes, 2 de septiembre de 2016
...... CRACIA
Carlos Delgado
Cracia fue una muchacha que
apareció abandonada en el pueblo donde crecieron mis ancestros
antropológicos*, según el atavismo al que he tenido acceso. Todos
creían que era de Creta o hija de una diosa por lo bella que era y
porque se mantenía por largos períodos de tiempo sin comer ni beber agua
alguna, prestando ayuda a quien lo necesitase y requiriese. Nadie supo
de dónde salió, tampoco se le conocieron familiares ni amigos que
recordar. Su silueta imponía respeto y ella trataba, en lo posible, de
mantener una figura erguida, impoluta, propia de deidades, de esas almas
luminosas que siempre ansiamos o soñamos ver, conversar con ellas o,
por lo menos, ser bendecidos e iluminados por su mirada tierna, carente
de malicia. Era totalmente incondicional y lograba la unión y consenso
de todos cada vez que proponía una iniciativa, todas concluidas
exitosamente y celebradas.Todos querían a esta hermosa doncella y
pretendían sus favores, por ello propusieron llamarla Pancracia, como si
fuera un coroto, nombre inmediatamente rechazado por ella. Luego,
quisieron imitar sus acciones y a todas ellas bautizaban anteponiéndole
sílabas y letras a tan venerado y extraño nombre como si con ello se
heredaría una suerte de milagro que aportaría al nuevo patronímico las
virtudes de esa beldad pura. A nadie se le ocurrió enlazarlo y
relacionarlo con virtudes, belleza, respeto. Cracia desapareció un buen
día dejando a los ciudadanos de esa aldea, que se hizo muy famosa, con
el honor de haber sido la morada pasajera de esa inesperada y luminosa
visitante. Como dice el vulgo "genio y figura hasta la sepultura".
La tropelía de nombres devenidos a lo largo de la historia para brindar
homenaje a Cracia ha resultado todo un tormento, ha provocado guerra
entre países hermanos, entre familias y ha dado lugar a toda una ciencia
política que aún no termina dilucidando el nombre más apropiado para
rendir homenaje a tan hermoso ser. Desde Solón, Clístenes, Aristóteles y
toda una constelación de filósofos griegos, romanos, persas, chinos,
indios, de épocas cristianas, medievales, oscurantistas, renacentistas,
modernas, se ha intentado dar forma a una práctica de gobierno que
permita a la civilización vivir en paz, progreso, bienestar y respeto.
Lamentablemente, cada quien y cada cual hizo con Cracia lo que le vino
en gana y hoy sufrimos las consecuencias de no haber entendido lo que
esa dama quiso decirnos, dejando tras sí una estela de anhelos y
frustraciones que no tienen fin. En el fondo, todos sienten que el
término Democracia es el que más se parece a esa deidad, es el que todos
desean pero no logran aplicarlo exitosamente a ninguna de sus
sociedades, deformando un principio que todos suponen es el mejor aunque
no bien fundamentado ya que pretender sembrar o imponer Democracia sin
establecer condiciones transparentes, justas, respetables y perfectibles
que permitan a todos disfrutar de semejante sistema. Quizá, ese día
Cracia reaparezca en algún lugar del mundo, para fortuna de los
bienaventurados ciudadanos que tengan la gloria de acertar en su
propósito.
En
ese largo periplo histórico, cuajado de confrontaciones, divisiones,
persecusiones, aislamientos, hostigamientos, se ha logrado estructurar
una variada y compleja teoría de qué sería lo mejor y cómo realizarlo.
Ello dio pie al surgimiento de las primeras teorías y escuelas
económicas, filosóficas, sociológicas, políticas, a la formación de
países, a la identificación de sociedades particulares, tipos de
gobiernos, de movimientos políticos que se han abrogado el liderazgo
intelectual e ideológico de tal compromiso con las consecuencias de
mantener legiones de ciudadanos subyugados a una esperanza que, en
algunos casos, asoma y se disipa prontamente, como si fuese una burbuja
inalcanzable, una utopía.
Para
sorpresa de pocos, antes de Democracia, hubo Aristocracia, Timocracia
y, obviamente, monarquías y tiranías como arroz. Todos querían ser
electos pero no controlados por sus electores. De allí surgieron, además
de las mencionadas, toda una variedad de cracias que hasta la misma
deidad sentiría vergüenza por las denominaciones y el sentido de las
mismas: Teocracia -Dios-, Oclocracia -Plebe-, Mesocracia-dizque clase
media-, Tecnocracia-tecnócratas-, Falocracia -como debe ser-,
Ginecocracia -como es-, Méritocracia -los más aptos-, Plutocracia
-platudos-, Gerontocracia -ancianitos incansables-, Fisiocracia -lo que
se creen los venezolanos con el petróleo y lo del arco minero-,
Talasocracia -dominio de los mares, filibusteros-, Hierocracia -los
divinos-, Burocracia -zánganos y parásitos-, Socialdemocracia -la más
puteada- y otras que ni siquiera vale la pena señalar sus significados:
Milicracia, Petrocracia, Dedocracia, Chulocracia, Bancocracia,
Narcocracia, Chorocracia.
Por ahora, nadie sabe nada de la vida de Cracia. Esperemos.
martes, 19 de julio de 2016
jueves, 5 de mayo de 2016
NO SOMOS TRAIDORES...
No somos traidores
Http://www.yedzeniagainza.com
Somos
muchos los que por diferentes motivos un día decidimos dejar nuestra
casa, familia, amigos y amores para irnos a otra tierra a empezar de
nuevo. Sin ventajas, sin enchufes, sin apoyo, sólo con la maleta llena
de trapos inadecuados para el invierno, ilusiones, un título enrolladito
(que sigue enrolladito y sin homologar) un paquete de Toronto y una
lata de pirulín para aguantar hasta que el primer valiente se uniera o
viniera a visitarnos. Un bolsillo lleno del dinero reunido durante el
proceso de indecisión, y por si acaso con las groserías bien aprendidas
en todos los idiomas posibles, para por lo menos saber cuándo nos
estaban insultando.
Muchos
quisimos tirar la toalla más de una vez y mandar a donde se merecía al
ignorante de turno, agarrar el primer avión cuando no teníamos cerca a
nadie que nos hiciera un caldo para pasar la gripe. Muchos gastamos todo
lo que nos sobraba del sueldo en tarjetas, facturas, cibercafés,
estampillas, y cuanto medio nos permitiera seguir en contacto con los
que se quedaron en casa o con los otros que estaban desparramados por el
mundo. Muchos tuvimos que autocantarnos cumpleaños, cenar solos en
Navidad, trabajar en Año Nuevo para que el trago fuera menos amargo.
Muchos nos perdimos los momentos importantes en la vida de nuestros
seres queridos, no sólo la cotidianidad, sino esos memorables. Somos los
eternos ausentes en las bodas, nacimientos, graduaciones, incluso de
los funerales. Nos hemos convertido en facebooktwitterskypewhatsappvi berfacetimedependientes, y eso después de haber superado la era de la icqmessengerpostalelectrónicaf axdependencia.
Hemos
hecho nuevos amigos, formado una familia o hemos sido adoptados por la
de otros. Nos hemos acostumbrado al frío, al trasporte público porque
por estos lares nadie da la cola, a caminar sin aferrar la cartera como
si se tratara de la vida, a usar los hospitales públicos, a no dejar la
luz encendida, a abrir las ventanas antes que encender el aire
acondicionado, a dejar las frutas tropicales para los momentos
especiales y atiborrarnos de fresas grandotas que sólo comíamos en la
Colonia Tovar. Hemos aprendido a cruzar por donde se debe, conducir como
se debe, bajar y subir donde se debe, a sentarnos en el autobús o ir
apretados pero nunca colgando en la puerta, al silencio, a los parques
con los columpios puestos, a la basura en las basureros, a la radio
maaaaaaala y sin humor, al acento de Los Simpson, a cargar muchas
moneditas en el bolsillo y reírnos solos pensando que rompimos el
cochinito. Hemos aprendido a explicar a un carnicero cuál es el pedazo
de carne que queremos para hacernos una carne mechada, y a que nos mire
raro si le encargamos un pernil. Hemos llorado amargamente cuando al
caminar por una calle lejana un artista callejero toca “Moliendo café”.
Hemos sido hormiguitas ahorradoras para organizarnos una vacaciones en
nuestra casa.
Nosotros
no somos millonarios porque ganemos en dólares, euros o libras, no
somos extranjeros porque tengamos doble nacionalidad, no somos sudacas,
ni canarios. Somos un montón de gente que le ha echado pichón, tanto
como en nuestro propio país, pero con las oportunidades que allí no nos
deparaban estos catorce años. Nosotros somos testigos del cambio porque
para poder ver la totalidad de las cosas, hay que tomar distancia. Somos
unos nostálgicos permanentes que añoramos el lugar donde nacimos y
crecimos, pero ese, incluso como era cuando nos fuimos, no el que ya no
reconocemos.
Nosotros
criticamos al gobierno de nuestro país, pero también al del que nos
acoge. Nos quejamos de lo que va mal allí y aquí. Buscamos soluciones
para los dos lados, queremos mejoras en los dos lados porque tenemos
derecho a ellas. En el primero porque aunque estemos lejos nunca hemos
dejado de ser venezolanos, y en el segundo porque somos ciudadanos
pagadores de impuestos y eso nos da derecho a exigir. Nosotros somos
los que con las tripas revueltas le reclamamos a los que ni siquiera
saben cómo se hace un papelón con limón que ponga de ejemplo lo
indefendible. Sí, porque por aquí abundan los que ponen a Venezuela como
modelo de no sé qué, pero ni a palo se desprenden de sus beneficios y
se van con sus macundales a vivir todo aquello de lo que nosotros
salimos huyendo.
Nosotros
somos esos con amigos en todo el mundo que siempre tenemos visita en
casa, que cargamos y pedimos encargos, esos mismos que sufrimos
paranoias nocturnas preguntándonos si nuestros seres queridos están en
casa sanos y salvos, que aunque estemos pasando el peor trago de
nuestras vidas siempre le decimos a nuestras madres que “estamos finos”.
Nosotros somos los que hacemos reír a nuestros nuevos amigos, los que
les decimos que tienen que conocer el mejor país del mundo, pero que no
vayan solos. Nosotros somos los que dejamos “el pelero”, sí, es verdad,
pero somos venezolanos, amamos a nuestra patria, la extrañamos y siempre
pensamos que aunque sea viejitos vamos a regresar. Nosotros somos los
que aguantamos el chaparrón solos y desde lejos, nos fuimos y merecemos
el mismo respeto que los que se quedaron, pero mucho cuidado, no se
equivoquen, estamos lejos pero no somos traidores!!!
martes, 3 de mayo de 2016
lunes, 7 de diciembre de 2015
YO PETROLERO
Rafael Gallegos
Yo petrolero a mucha honra, escribo la historia de unos venezolanos
que cabalgando sobre sus valores decidieron actuar en la álgida escena de la
patria. 23.000 petroleros que un buen día, al observar que una tormenta se
cernía sobre el cielo del país, se armaron de valor y de valores y decidieron
enfrentar al tormentero. Escribo la historia inconclusa por ahora, de valientes
hombres y valientísimas mujeres, que antepusieron la patria al sustento, a la seguridad
de sus hijos, al futuro seguro. Que
blandieron el estandarte de aquel hombre que dijo al pie del cadalso que lo
único que lamentaba era tener una sola patria para morir por ella. Como Páez,
aquel terrible patriota ante cuyas lanzas tiemblan los falsificadores de la
historia, los 23.000 petroleros ensordecieron la sabana con su cabalgar. Montados
sobre sus valores y armados de un gigantesco amor por la libertad.
Yo petrolero y a mucha honra, me uní a la decisión colectiva de apoyar un paro nacional
de un pueblo aterrado por las leyes que querían partir en pedacitos a la patria
para comerte mejor. Yo petrolero y cuando digo yo petrolero digo 23.000
petroleros, abandoné la seguridad de toda la vida para luchar contra la falsa
democracia de los falsos demócratas. A partir de ese día los compañeros del
petróleo fuimos hermanos del petróleo y,
me tiembla la mano al escribirlo, puse la patria por delante de mis hijos, les
vacié la nevera por la patria. Pero quien no ama a la patria no ama a sus
hijos. Yo petrolero y cuando digo yo petrolero digo 23.000 petroleros, no tenía
ojos para mirar los ojos de mis hijos ante la nevera vacía, el colegio
atrasado, los domingos sin cine. Yo petrolero me sentí impotente ante los
cobradores, incierto ante el futuro, desesperado ante la vida.
Yo petrolero a
mucha honra y cuando digo yo somos 23.000, me insuflo el aliento ante la valentía
de las mujeres y los niños y los hombres desalojados de sus casas de los campos
petroleros por la violencia de una soldadesca “heródica”. Dicen que el
mismísimo Herodes se avergonzaría de esos procedimientos. Qué mujeres. Pechos al
frente y la frente en alto. Preñadas de valor y de valores enfrentaron las
armas de los heraldos del totalitarismo. Qué valentía, a lo Luisa Cáceres, heroína
de la libertad. “Lo único que lamento es no tener otras patrias para morir por
ellas”. Desalojadas con sus hijos a cuestas. Niños que para la “revolución” no
eran de la patria. Con el hijo a la espalda andando y desandando los caminos de
un país cuyo gobierno les impedía y les
impide trabajar. Yo petrolero y yo petrolera y somos 23.000. Los “heródicos”
soldados tendrán que bajar los ojos al
recordar tamaña entereza
.
Yo petrolero, perseguidos, execrados, sin pago laboral y
ni siquiera de la caja de ahorros porque los “revolucionarios” siempre están
por encima de la Ley
y cuando todo pasa y comienzan las carreras por los
albañales, lastimosamente dicen yo no sabía, yo no sabía y hasta imploran la
obediencia debida.
Yo petrolero. Qué lluvia, qué tormenta, qué huracanes de
dignidad. Muchos no aguantaron la mirada infinita de la tristeza del hijo. ¿Cuántos
se han tirado del puente… cuántos infartados? O el mártir José Ramón Vilas. Todos héroes. Héroes del petróleo. Heroísmo que se
agiganta como la sombra cuando el sol declina ante los calificativos de
saboteadores, vende patria, guarimberos y ante la persecución legal legalita
porque la Ley Soy Yo,
como es la Ley en
todas las autocracias… una dama que olvida para que sirve la balanza. Todos los
calificativos. Todos, menos cobardes. ¿Por qué será?
23.000 perseguidos, asilados, exiliados e inciliados (lo
mismo que exiliados pero dentro de la patria, cosas del modernismo legal
legalito). Yo petrolero denuncio que al
botarnos hicieron una lobotomía a la industria pivote del país. Que como la
madre desnaturalizada de Salomón prefirieron matar al hijo. Que por botarnos
dejan de producir cien mil millones de dólares al año, amén de sacar cero en
gerencia en una empresa que fue emblema de América Latina. Yoprovoquéelparo, la
destrucción, la tirada a la calle de doscientos mil trabajadores y sus
familiares, valientes familiares como los míos y mujeres de oro como la mía,
que temple, que dignidad, que acompañamiento. Sólo podrá absolverlos la misma
historia que “y que” absolverá a Castro.
Como diría Rubén Darío, eres todo el poder, cuando tú te
estremeces hay un fuerte temblor, cuando mueves los hilos millones de títeres
se mueven. Eres el invasor de un pueblo que resiste porque aún cree en la
democracia, le reza a Jesucristo y aun habla en español. Y pues contáis con
todo, falta una cosa, Dios.
Yo petrolero miro como el peso del pueblo ya doblega las
espaldas de los tormenteros. Claro que valió la pena. Y vale la pena. Fuimos el
prólogo de los jóvenes y de un pueblo que resiste. Vivos y ansiosos, bregando
el alba de oro.
sábado, 29 de agosto de 2015
miércoles, 12 de agosto de 2015
sábado, 25 de julio de 2015
sábado, 4 de julio de 2015
jueves, 11 de junio de 2015
martes, 2 de junio de 2015
lunes, 11 de mayo de 2015
La Universidad de la Singularidad
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domingo, 19 de abril de 2015
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