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sábado, 27 de enero de 2018

El “RUMIAR” la información y el “INCESTO” comunicacional



Por: Nelson Hernandez

Es difícil afirmar que todo está dicho o que todo el mundo lo sabe! … pero también es cansón y pierde impacto, el repetir  información.

Eso es lo que se está viendo en Venezuela, desde hace mucho tiempo. Grupos, equipos e individualidades escriben, dan charlas, entrevistas, etc.… y luce que ya no hay nada nuevo, porque de una u otra forma, la información es repetida o esta resucita (salta a la palestra), cuando sucede un evento, como por ejemplo, un apagón… de inmediato se repite lo que se viene diciendo desde el 2009, cuando afloro la crisis eléctrica…si hace 8 años.

Igual ocurre con el tema de la producción de petróleo, o el del suministro de los hidrocarburos al mercado interno, o la falta de agua en calidad y cantidad… o el deterioro del sistema de salud, etc. o la falta de alimentos y medicinas…. Es decir, un constante RUMIAR de información, lo cual es potenciado con el uso, mucha veces indiscriminado, de las redes sociales, lo cual hace que “EXPLOTEN” los dispositivos electrónicos móviles y las personas pierdan el interés en la información.

Por otra parte, se realizan foros, seminarios  de distintos temas y la gran mayoría de los asistentes son los mismos en cada uno de estos eventos… es decir, se comete el INCESTO COMUNICACIONAL. En otras palabras,  se le da información a quien ya la tiene o la conoce.

Igualmente, este incesto informacional repercute negativamente en el interés por la información. Se oye, cada vez más frecuente, expresiones como: No voy al evento,  eso es más de lo mismo. Ya lo vi… no van a decir nada nuevo (rumiar)…

Los formadores de opinión y los que opinan, para superar esos dos síndromes, tendrán que acudir a la actualización constante de sus ideas y análisis, de tal manera que los consumidores de información se sientan atraídos a leerlos, oírlos y verlos… De lo contrario están forjando su ocaso o eclipse como fuentes de información.

Todo lo anterior se potencia con las redes sociales, en las cuales la nueva información surge constantemente y de diferentes informantes, … lo que fue noticia hace un minuto, deja de serlo en el próximo minuto, debido a la dinámica de actualización. Esta  muchas veces supera al tiempo que cada quien le puede dedicar a la actualización de la información que recibe…. Es decir, vivimos en una constante desinformación, aunque estamos informados.


Hay que dejar de rumiar información y de cometer incesto comunicacional….

sábado, 25 de marzo de 2017

Que calidad de Servicios Quieren los Venezolanos (Electrico, Acueductos, Telecomunicaciones)

ELECTRICIDAD  

PREGUNTAS RELATIVAS AL SERVICIO ELÉCTRICO QUE DESEAMOS
Sobre la visión de largo plazo

¿Qué características debe tener el servicio eléctrico que Usted desearía para Venezuela en el largo plazo?

¿Se debe considerar al servicio eléctrico como un servicio público, estratégico y de seguridad nacional o como un bien/insumo necesario en una sociedad moderna y desarrollada?

¿Quién debe ser responsable del desarrollo armonioso del servicio eléctrico?

¿Debe ser el servicio eléctrico un monopolio del estado o debe ser abierto a la iniciativa y participación privada?

¿Pueden participar entes privados en cualquiera de las actividades del servicio eléctrico? o considera que alguna de esas actividades son reserva exclusiva del Estado?

¿Se debe promover la existencia de empresas regionales con capitales locales?

¿Consideraría válida la figura de administración de activos del estado por entes privados?

¿Las empresas de servicio eléctrico deben ser penalizadas por un mal servicio y los usuarios resarcidos por los perjuicios derivados de ese mal servicio?

¿Las empresas de servicio eléctrico tienen derecho a suspender el servicio a morosos y a tener una rentabilidad en concordancia con el riesgo del capital invertido?

¿Las tarifas del servicio eléctrico deberían solamente considerar, la remuneración del capital, la rentabilidad razonable, los costos eficientes,  el costo de oportunidad de la fuente de energía primaria y no reflejar ningún tipo de subsidios?

¿Los subsidios que el estado considere necesarios y aplicables deberían ser directos y considerados dentro del presupuesto nacional?

¿Los desarrollos de las energías limpias deberían estar subsidiados por el estado? o ¿Debería tener el estado políticas e incentivos fiscales para el desarrollo de estas energías limpias?

Sobre la transición
¿Cuáles son los temas prioritarios que se deben resolver para comenzar a recuperar el Sistema Eléctrico Nacional?

¿Usted considera que se debe eliminar de inmediato el Ministerio de Electricidad o el mismo debería permanecer hasta tanto se resuelvan los aspectos prioritarios de la crisis/emergencia eléctrica?

¿Usted considera necesaria una nueva ley eléctrica para abordar la solución de los problemas prioritarios del sector o considera conveniente y prudente no introducir nuevas complicaciones legales al inicio de la transición?

¿Cómo considera Usted se debería abordar el déficit financiero y la insostenible situación económica del SEN?

¿Debería la sociedad venezolana pagar y financiar pérdidas ocasionadas por empresas públicas deficitarias e insostenibles económicamente y con enormes excedentes burocráticos?

¿Permite la actual Ley del trabajo tener empresas de servicio eficientes competitivas y productivas o considera usted que para lograr esos objetivos es conveniente una relación laboral que se fundamente en contratos individuales de trabajo?


¿Está Usted en disposición de integrar equipos de trabajo para la recuperación del SEN?

ACUEDUCTOS y ALCANTARILLADOS

 

TELECOMUNICACIONES

viernes, 2 de septiembre de 2016

...... CRACIA


 Carlos Delgado
 
 
Cracia fue una muchacha que apareció abandonada en el pueblo donde crecieron mis ancestros antropológicos*,  según el atavismo al que he tenido acceso. Todos creían que era de Creta o hija de una diosa por lo bella que era y porque se mantenía por largos períodos de tiempo sin comer ni beber agua alguna, prestando ayuda a quien lo necesitase y requiriese. Nadie supo de dónde salió, tampoco se le conocieron familiares ni amigos que recordar. Su silueta imponía respeto y ella trataba, en lo posible, de mantener una figura erguida, impoluta, propia de deidades, de esas almas luminosas que siempre ansiamos o soñamos ver, conversar con ellas o, por lo menos, ser bendecidos e iluminados por su mirada tierna, carente de malicia. Era totalmente incondicional y lograba la unión y consenso de todos cada vez que proponía una iniciativa, todas concluidas exitosamente y celebradas.Todos querían a esta hermosa doncella y pretendían sus favores, por ello propusieron llamarla Pancracia, como si fuera un coroto, nombre inmediatamente rechazado por ella. Luego, quisieron imitar sus acciones y a todas ellas bautizaban anteponiéndole sílabas y letras a tan venerado y extraño nombre como si con ello se heredaría una suerte de milagro que aportaría al nuevo patronímico las virtudes de esa beldad pura. A nadie se le ocurrió enlazarlo y relacionarlo con virtudes, belleza, respeto. Cracia desapareció un buen día dejando a los ciudadanos de esa aldea, que se hizo muy famosa, con el honor de haber sido la morada pasajera de esa inesperada y luminosa visitante. Como dice el vulgo "genio y figura hasta la sepultura".

La tropelía de nombres devenidos a lo largo de la historia para brindar homenaje a Cracia ha resultado todo un tormento, ha provocado guerra entre países hermanos, entre familias y ha dado lugar a toda una ciencia política que aún no termina dilucidando el nombre más apropiado para rendir homenaje a tan hermoso ser. Desde Solón, Clístenes, Aristóteles y toda una constelación de filósofos griegos, romanos, persas, chinos, indios, de épocas cristianas, medievales, oscurantistas, renacentistas, modernas, se ha intentado dar forma a una práctica de gobierno que permita a la civilización vivir en paz, progreso, bienestar y respeto. Lamentablemente, cada quien y cada cual hizo con Cracia lo que le vino en gana y hoy sufrimos las consecuencias de no haber entendido lo que esa dama quiso decirnos, dejando tras sí una estela de anhelos y frustraciones que no tienen fin. En el fondo, todos sienten que el término Democracia es el que más se parece a esa deidad, es el que todos desean pero no logran aplicarlo exitosamente a ninguna de sus sociedades, deformando un principio que todos suponen es el mejor aunque no bien fundamentado ya que pretender sembrar o imponer Democracia sin establecer condiciones transparentes, justas, respetables y perfectibles que permitan a todos disfrutar de semejante sistema. Quizá, ese día Cracia reaparezca en algún lugar del mundo, para fortuna de los bienaventurados ciudadanos que tengan la gloria de acertar en su propósito.

En ese largo periplo histórico, cuajado de confrontaciones, divisiones, persecusiones, aislamientos, hostigamientos, se ha logrado estructurar una variada y compleja teoría de qué sería lo mejor y cómo realizarlo. Ello dio pie al surgimiento de las primeras teorías y escuelas económicas, filosóficas, sociológicas, políticas, a la formación de países, a la identificación de sociedades particulares, tipos de gobiernos, de movimientos políticos que se han abrogado el liderazgo intelectual e ideológico de tal compromiso con las consecuencias de mantener legiones de ciudadanos subyugados a una esperanza que, en algunos casos, asoma y se disipa prontamente, como si fuese una burbuja inalcanzable, una utopía.

Para sorpresa de pocos, antes de Democracia, hubo Aristocracia, Timocracia y, obviamente, monarquías y tiranías como arroz. Todos querían ser electos pero no controlados por sus electores. De allí surgieron, además de las mencionadas, toda una variedad de cracias que hasta la misma deidad sentiría vergüenza por las denominaciones y el sentido de las mismas: Teocracia -Dios-, Oclocracia -Plebe-, Mesocracia-dizque clase media-, Tecnocracia-tecnócratas-, Falocracia -como debe ser-, Ginecocracia -como es-, Méritocracia -los más aptos-, Plutocracia -platudos-, Gerontocracia -ancianitos incansables-, Fisiocracia -lo que se creen los venezolanos con el petróleo y lo del arco minero-, Talasocracia -dominio de los mares, filibusteros-,  Hierocracia -los divinos-, Burocracia -zánganos y parásitos-, Socialdemocracia -la más puteada- y otras que ni siquiera vale la pena señalar sus significados: Milicracia, Petrocracia, Dedocracia, Chulocracia, Bancocracia, Narcocracia, Chorocracia.

Por ahora, nadie sabe nada de la vida de Cracia. Esperemos.


*Existen ancestros animaloides y mitológicos

jueves, 5 de mayo de 2016

NO SOMOS TRAIDORES...


No somos traidores



 Http://www.yedzeniagainza.com

Somos muchos los que por diferentes motivos un día decidimos dejar nuestra casa, familia, amigos y amores para irnos a otra tierra a empezar de nuevo. Sin ventajas, sin enchufes, sin apoyo, sólo con la maleta llena de trapos inadecuados para el invierno, ilusiones, un título enrolladito (que sigue enrolladito y sin homologar) un paquete de Toronto y una lata de pirulín para aguantar hasta que el primer valiente se uniera o viniera a visitarnos. Un bolsillo lleno del  dinero reunido durante el proceso de indecisión,  y por si acaso con las groserías bien aprendidas en todos los idiomas posibles, para por lo menos saber cuándo nos estaban insultando.

Muchos quisimos tirar la toalla más de una vez y mandar a donde se merecía al ignorante de turno,  agarrar el primer avión cuando no teníamos cerca a nadie que nos hiciera un caldo para pasar la gripe. Muchos gastamos todo lo que nos sobraba del sueldo en tarjetas, facturas, cibercafés, estampillas, y cuanto medio nos permitiera seguir en contacto con los que se quedaron en casa o con los otros que estaban desparramados por el mundo. Muchos tuvimos que autocantarnos cumpleaños, cenar solos en Navidad, trabajar en Año Nuevo para que el trago fuera menos amargo. Muchos nos perdimos los momentos importantes en la vida de nuestros seres queridos, no sólo la cotidianidad, sino esos memorables. Somos los eternos ausentes en las bodas, nacimientos, graduaciones, incluso de los funerales. Nos hemos convertido en facebooktwitterskypewhatsappviberfacetimedependientes, y eso después de haber superado la era de la icqmessengerpostalelectrónicafaxdependencia.

Hemos hecho nuevos amigos, formado una familia o hemos sido adoptados por la de otros. Nos hemos acostumbrado al frío, al trasporte público porque por estos lares nadie da la cola, a caminar sin aferrar la cartera como si se tratara de la vida, a usar los hospitales públicos, a no dejar la luz encendida, a abrir las ventanas antes que encender el aire acondicionado, a dejar las frutas tropicales para los momentos especiales y atiborrarnos de fresas grandotas que sólo comíamos en la Colonia Tovar. Hemos aprendido a cruzar por donde se debe, conducir como se debe, bajar y subir donde se debe, a sentarnos en el autobús o ir apretados pero nunca colgando en la puerta, al silencio, a los parques con los columpios puestos, a la basura en las basureros, a la radio maaaaaaala y sin humor, al acento de Los Simpson, a cargar muchas moneditas en el bolsillo y reírnos solos pensando que rompimos el cochinito. Hemos aprendido a explicar a un carnicero cuál es el pedazo de carne que queremos para hacernos una carne mechada, y a que nos mire raro si le encargamos un pernil. Hemos llorado amargamente cuando al caminar por una calle lejana un artista callejero toca “Moliendo café”. Hemos sido hormiguitas ahorradoras para organizarnos una vacaciones en nuestra casa.

Nosotros no somos millonarios porque ganemos en dólares, euros o libras, no somos extranjeros porque tengamos doble nacionalidad, no somos sudacas, ni canarios.   Somos un montón de gente que le ha echado pichón, tanto como en nuestro propio país, pero con las oportunidades que allí no nos deparaban estos catorce años. Nosotros somos testigos del cambio porque para poder ver la totalidad de las cosas, hay que tomar distancia. Somos unos nostálgicos permanentes que añoramos el lugar donde nacimos y crecimos, pero ese, incluso como era cuando nos fuimos, no el que ya no reconocemos.

Nosotros criticamos al gobierno de nuestro país, pero también al del que nos acoge. Nos quejamos de lo que va mal allí y aquí. Buscamos soluciones para los dos lados, queremos mejoras en los dos lados porque tenemos derecho a ellas. En el primero porque aunque estemos lejos nunca hemos dejado de ser venezolanos, y en el segundo porque somos ciudadanos pagadores de impuestos y eso nos da derecho a exigir.  Nosotros somos los que con las tripas revueltas le reclamamos a los que ni siquiera saben cómo se hace un papelón con limón que ponga de ejemplo lo indefendible. Sí, porque por aquí abundan los que ponen a Venezuela como modelo de no sé qué, pero ni a palo se desprenden de sus beneficios y se van con sus macundales a vivir todo aquello de lo que nosotros salimos huyendo.

Nosotros somos esos con amigos en todo el mundo que siempre tenemos visita en casa, que cargamos y pedimos encargos, esos mismos que sufrimos paranoias nocturnas preguntándonos si nuestros seres queridos están en casa sanos y salvos, que aunque estemos pasando el peor trago de nuestras vidas siempre le decimos a nuestras madres que “estamos finos”. Nosotros somos los que hacemos reír a nuestros nuevos amigos, los que les decimos que tienen que conocer el mejor país del mundo, pero que no vayan solos. Nosotros somos los que dejamos “el pelero”, sí, es verdad, pero somos venezolanos, amamos a nuestra patria, la extrañamos y siempre pensamos que aunque sea viejitos vamos a regresar.  Nosotros somos los que aguantamos el chaparrón  solos y desde lejos, nos fuimos y merecemos el mismo respeto que los que se quedaron, pero mucho cuidado, no se equivoquen,  estamos lejos pero no somos traidores!!!

lunes, 7 de diciembre de 2015

YO PETROLERO



                   Rafael Gallegos


Yo petrolero a mucha honra, escribo la historia de unos venezolanos que cabalgando sobre sus valores decidieron actuar en la álgida escena de la patria. 23.000 petroleros que un buen día, al observar que una tormenta se cernía sobre el cielo del país, se armaron de valor y de valores y decidieron enfrentar al tormentero. Escribo la historia inconclusa por ahora, de valientes hombres y valientísimas mujeres, que antepusieron la patria al sustento, a la seguridad de sus hijos, al futuro seguro.  Que blandieron el estandarte de aquel hombre que dijo al pie del cadalso que lo único que lamentaba era tener una sola patria para morir por ella. Como Páez, aquel terrible patriota ante cuyas lanzas tiemblan los falsificadores de la historia, los 23.000 petroleros ensordecieron la sabana con su cabalgar. Montados sobre sus valores y armados de un gigantesco amor por la libertad.

Yo petrolero y a mucha honra, me uní a  la decisión colectiva de apoyar un paro nacional de un pueblo aterrado por las leyes que querían partir en pedacitos a la patria para comerte mejor. Yo petrolero y cuando digo yo petrolero digo 23.000 petroleros, abandoné la seguridad de toda la vida para luchar contra la falsa democracia de los falsos demócratas. A partir de ese día los compañeros del petróleo fuimos hermanos  del petróleo y, me tiembla la mano al escribirlo, puse la patria por delante de mis hijos, les vacié la nevera por la patria. Pero quien no ama a la patria no ama a sus hijos. Yo petrolero y cuando digo yo petrolero digo 23.000 petroleros, no tenía ojos para mirar los ojos de mis hijos ante la nevera vacía, el colegio atrasado, los domingos sin cine. Yo petrolero me sentí impotente ante los cobradores, incierto ante el futuro, desesperado ante la vida. 

Yo petrolero  a mucha honra y cuando digo yo somos  23.000, me insuflo el aliento ante la valentía de las mujeres y los niños y los hombres desalojados de sus casas de los campos petroleros por la violencia de una soldadesca “heródica”. Dicen que el mismísimo Herodes se avergonzaría de esos procedimientos. Qué mujeres. Pechos al frente y la frente en alto. Preñadas de valor y de valores enfrentaron las armas de los heraldos del totalitarismo. Qué valentía, a lo Luisa Cáceres, heroína de la libertad. “Lo único que lamento es no tener otras patrias para morir por ellas”. Desalojadas con sus hijos a cuestas. Niños que para la “revolución” no eran de la patria. Con el hijo a la espalda andando y desandando los caminos de un  país cuyo gobierno les impedía y les impide trabajar. Yo petrolero y yo petrolera y somos 23.000. Los “heródicos” soldados  tendrán que bajar los ojos al recordar  tamaña entereza
.

Yo petrolero, perseguidos, execrados, sin pago laboral y ni siquiera de la caja de ahorros porque los “revolucionarios” siempre están por encima de la Ley y  cuando  todo pasa y comienzan las carreras por los albañales, lastimosamente dicen yo no sabía, yo no sabía y hasta imploran la obediencia debida.

Yo petrolero. Qué lluvia, qué tormenta, qué huracanes de dignidad. Muchos no aguantaron la mirada infinita de la tristeza del hijo. ¿Cuántos se han tirado del puente… cuántos infartados? O el mártir José Ramón Vilas. Todos  héroes. Héroes del petróleo. Heroísmo que se agiganta como la sombra cuando el sol declina ante los calificativos de saboteadores, vende patria, guarimberos y ante la persecución legal legalita porque la Ley Soy Yo, como es la Ley en todas las autocracias… una dama que olvida para que sirve la balanza. Todos los calificativos. Todos, menos cobardes. ¿Por qué será?

23.000 perseguidos, asilados, exiliados e inciliados (lo mismo que exiliados pero dentro de la patria, cosas del modernismo legal legalito). Yo petrolero  denuncio que al botarnos hicieron una lobotomía a la industria pivote del país. Que como la madre desnaturalizada de Salomón prefirieron matar al hijo. Que por botarnos dejan de producir cien mil millones de dólares al año, amén de sacar cero en gerencia en una empresa que fue emblema de América Latina. Yoprovoquéelparo, la destrucción, la tirada a la calle de doscientos mil trabajadores y sus familiares, valientes familiares como los míos y mujeres de oro como la mía, que temple, que dignidad, que acompañamiento. Sólo podrá absolverlos la misma historia que “y que” absolverá a Castro.

Como diría Rubén Darío, eres todo el poder, cuando tú te estremeces hay un fuerte temblor, cuando mueves los hilos millones de títeres se mueven. Eres el invasor de un pueblo que resiste porque aún cree en la democracia, le reza a Jesucristo y aun habla en español. Y pues contáis con todo, falta una cosa, Dios.

Yo petrolero miro como el peso del pueblo ya doblega las espaldas de los tormenteros. Claro que valió la pena. Y vale la pena. Fuimos el prólogo de los jóvenes y de un pueblo que resiste. Vivos y ansiosos, bregando el alba de oro.

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