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lunes, 11 de mayo de 2015
La Universidad de la Singularidad
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domingo, 14 de julio de 2013
AUTONOMIA UNIVERSITARIA
Alberto Quiros Corradi
Mucho se ha discutido sobre la justicia de este elevado monto (en términos porcentuales) habida cuenta de las necesidades presupuestarias para construir escuelas y mejorar la calidad en educación inicial, básica y diversificada. Disminuir las cifras de los excluidos y los que abandonan el sistema. Sin olvidarnos de las escuelas técnicas e institutos universitarios de carreras cortas. A primera vista pareciera que la distribución no es equitativa, por ser estos institutos los que atienden a la mayor población. Roosen sugiere que las universidades reduzcan costos y generen ingresos, entre ellos: utilizar las redes propias y regionales para reducir el costo del campus. Menos años para algunas carreras. Eliminar los repitientes vitalicios. Solicitar contribuciones de los egresados.
Yo voy más allá. No puede haber una real autonomía universitaria si no existe una autonomía financiera que no dependa solo de las contribuciones oficiales que pueden no satisfacer sus necesidades porque el gobierno no puede o porque no quiere. No van a manejar siempre los presupuestos universitarios con el mismo criterio (PDVSA se decretó con autonomía financiera y véanla ahora) Lo curioso es que cuando Bolívar, Vargas y Revenga en 1827 convirtieron a la Universidad de Caracas en la Universidad Central de Venezuela le asignaron rentas propias al donarle varias haciendas en producción. Nuestros precursores comprendían la autonomía. Además, nunca hemos entendido porque una universidad autónoma negocia sus sueldos y salarios con el Ministerio de Educación. Eso lo deben hacer las autoridades universitarias con sus profesores, empleados administrativos y obreros de acuerdo a un presupuesto elaborado por ellos, que debe incluir: 1. Costos fijos que no pueden dejar de pagarse (electricidad, teléfono, agua, mantenimiento y otros) 2. Sueldos y salarios variables. 3. Costos operativos de las diferentes escuelas. 4. Costos de investigación. 5. Becas. 6. Crear un fondo de jubilación. No se debe cargar al presupuesto operativo anual con los pagos a los jubilados. Extender los años de servicio y de edad para jubilarse. El presupuesto debe ser realista. No se puede hacer lo que no tiene financiamiento. Tampoco se debe, para ajustarse a lo disponible, reducir los salarios o congelarlos, como sucede hoy. Si no se pueden mantener todas las escuelas, entonces habrá que eliminar algunas, en consulta con las otras universidades públicas, para asegurar que nacionalmente habrá las necesarias.
El personal de las universidades públicas tiene que modernizar también su visión. No es antiacadémico asesorar y cobrar consultorías externas. No hay que multiplicar departamentos por cada facultad. El gobierno que ha recibido los ingresos petroleros más altos de la historia podría, con una pequeña parte de lo que le ha regalado a otros países, haberle donado a las universidades públicas instalaciones petroleras, edificios, tierras agrícolas en producción, etc y después auditar la buena administración de esos bienes y medir el éxito académico mediante programas que establecen su eficiencia, tanto nacional como internacional.
La autonomía académica sin autonomía financiera no es una autonomía integral y “eso” hay que defenderlo con valentía.
domingo, 13 de septiembre de 2009
EL ROL DE LA UNIVERSIDAD
Alberto Quiroz Corradi
A continuación mi debate con el profesor Rómulo Orta de la UCV.
Prof: Al leer su artículo en EL NACIONAL, del 30 de agosto, tuve la oportunidad de toparme con una opinión suya, según la cual, las Universidades serían una "fuerza opositora". Considero que tal apreciación en nada beneficia a la Universidad Autónoma, tan asediada por el gobierno chavista, con una intensidad que supera con creces al asedio de los gobiernos de AD y COPEI. Dichos asedios han sido causados por el desconocimiento que de la Universidad como institución del Estado, han realizado los mencionados gobiernos. Así como también del gravísimo error cometido por la izquierda radical venezolana en las décadas de los años 60, 70 y 80 del pasado siglo, al convertir a las Universidades en instancias de oposición a los gobiernos de la época. Las Universidades Autónomas no pueden ni deben ser tenidas como partidos políticos, ni progubernamentales ni antigubernamentales, por la sencilla razón de que ellas son instituciones del Estado.
AQC: Creo que usted al establecer comparaciones con el pasado, ignora la naturaleza distinta de este régimen que, como tal, requiere que todas las instituciones del país luchen para sobrevivir porque, no se llame a engaño, dentro del marco sociopolítico que pretende imponer Chávez no caben, en su forma actual, ninguna de nuestras instituciones, incluyendo a las universidades. No se trata de “politizar” a la universidad. Se trata de luchar por no perecer y cuando las circunstancias son “esas” las consideraciones sobre el rol de la universidad en situaciones normales, son letra muerta. La universidad de hoy tiene que ser una fuerza opositora si quiere mantener su autonomía. Puede ser que pasando “agachada” la universidad dure algo más. Pero la pérdida de su condición actual es algo inevitable. Para que eso no suceda todos tenemos que luchar incluyendo, y en lugar honroso, la universidad.
Prof: No puede ser "fuerza opositora" una Institución que por su naturaleza debe estar abierta al debate esclarecedor de todas las corrientes del pensamiento universal. En ese sentido, la Universidad es una institución potilizada y politizante; pero jamás aceptaremos que sea convertida en un partido político, ni gubernamental ni de oposición. La Universidad Autónoma es una Institución del Estado, es su conciencia crítica. Es muy difícil que ignore o me llame a engaño respecto a la actual situación política nacional. Muchos años de participación política y mi formación en las Ciencias Sociales y Políticas me permiten no incurrir en confusiones como la de postular que la Universidad sea una "fuerza opositora". Y le puedo garantizar que en la UCV impediremos una trastada de esa índole. Y no se trata de que la Universidad Autónoma "pase agachada para durar un poco más", porque como evidencian los comunicados públicos del Consejo Universitario ucevista, la UCV no incurre en ese tipo de prácticas. Con dignidad, firmeza y convicciones bien fundamentadas, defenderemos el régimen autonómico universitario; pero nunca haciéndole el juego al gobierno chavista.
AQC: Nunca he recomendado que la universidad se convierta en un partido político. Lo que si he sugerido es que la universidad como institución participe en el esfuerzo opositor junto a otras instituciones como las ONG, partidos políticos, empresarios, colegios profesionales, sindicatos y algunas individualidades, entre otros. Por lo tanto ratifico que, dada la situación actual, la universidad tiene que ser un actor político activo para intentar impedir su propia defunción.
A continuación mi debate con el profesor Rómulo Orta de la UCV.
Prof: Al leer su artículo en EL NACIONAL, del 30 de agosto, tuve la oportunidad de toparme con una opinión suya, según la cual, las Universidades serían una "fuerza opositora". Considero que tal apreciación en nada beneficia a la Universidad Autónoma, tan asediada por el gobierno chavista, con una intensidad que supera con creces al asedio de los gobiernos de AD y COPEI. Dichos asedios han sido causados por el desconocimiento que de la Universidad como institución del Estado, han realizado los mencionados gobiernos. Así como también del gravísimo error cometido por la izquierda radical venezolana en las décadas de los años 60, 70 y 80 del pasado siglo, al convertir a las Universidades en instancias de oposición a los gobiernos de la época. Las Universidades Autónomas no pueden ni deben ser tenidas como partidos políticos, ni progubernamentales ni antigubernamentales, por la sencilla razón de que ellas son instituciones del Estado.
AQC: Creo que usted al establecer comparaciones con el pasado, ignora la naturaleza distinta de este régimen que, como tal, requiere que todas las instituciones del país luchen para sobrevivir porque, no se llame a engaño, dentro del marco sociopolítico que pretende imponer Chávez no caben, en su forma actual, ninguna de nuestras instituciones, incluyendo a las universidades. No se trata de “politizar” a la universidad. Se trata de luchar por no perecer y cuando las circunstancias son “esas” las consideraciones sobre el rol de la universidad en situaciones normales, son letra muerta. La universidad de hoy tiene que ser una fuerza opositora si quiere mantener su autonomía. Puede ser que pasando “agachada” la universidad dure algo más. Pero la pérdida de su condición actual es algo inevitable. Para que eso no suceda todos tenemos que luchar incluyendo, y en lugar honroso, la universidad.
Prof: No puede ser "fuerza opositora" una Institución que por su naturaleza debe estar abierta al debate esclarecedor de todas las corrientes del pensamiento universal. En ese sentido, la Universidad es una institución potilizada y politizante; pero jamás aceptaremos que sea convertida en un partido político, ni gubernamental ni de oposición. La Universidad Autónoma es una Institución del Estado, es su conciencia crítica. Es muy difícil que ignore o me llame a engaño respecto a la actual situación política nacional. Muchos años de participación política y mi formación en las Ciencias Sociales y Políticas me permiten no incurrir en confusiones como la de postular que la Universidad sea una "fuerza opositora". Y le puedo garantizar que en la UCV impediremos una trastada de esa índole. Y no se trata de que la Universidad Autónoma "pase agachada para durar un poco más", porque como evidencian los comunicados públicos del Consejo Universitario ucevista, la UCV no incurre en ese tipo de prácticas. Con dignidad, firmeza y convicciones bien fundamentadas, defenderemos el régimen autonómico universitario; pero nunca haciéndole el juego al gobierno chavista.
AQC: Nunca he recomendado que la universidad se convierta en un partido político. Lo que si he sugerido es que la universidad como institución participe en el esfuerzo opositor junto a otras instituciones como las ONG, partidos políticos, empresarios, colegios profesionales, sindicatos y algunas individualidades, entre otros. Por lo tanto ratifico que, dada la situación actual, la universidad tiene que ser un actor político activo para intentar impedir su propia defunción.
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