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lunes, 7 de diciembre de 2015

YO PETROLERO



                   Rafael Gallegos


Yo petrolero a mucha honra, escribo la historia de unos venezolanos que cabalgando sobre sus valores decidieron actuar en la álgida escena de la patria. 23.000 petroleros que un buen día, al observar que una tormenta se cernía sobre el cielo del país, se armaron de valor y de valores y decidieron enfrentar al tormentero. Escribo la historia inconclusa por ahora, de valientes hombres y valientísimas mujeres, que antepusieron la patria al sustento, a la seguridad de sus hijos, al futuro seguro.  Que blandieron el estandarte de aquel hombre que dijo al pie del cadalso que lo único que lamentaba era tener una sola patria para morir por ella. Como Páez, aquel terrible patriota ante cuyas lanzas tiemblan los falsificadores de la historia, los 23.000 petroleros ensordecieron la sabana con su cabalgar. Montados sobre sus valores y armados de un gigantesco amor por la libertad.

Yo petrolero y a mucha honra, me uní a  la decisión colectiva de apoyar un paro nacional de un pueblo aterrado por las leyes que querían partir en pedacitos a la patria para comerte mejor. Yo petrolero y cuando digo yo petrolero digo 23.000 petroleros, abandoné la seguridad de toda la vida para luchar contra la falsa democracia de los falsos demócratas. A partir de ese día los compañeros del petróleo fuimos hermanos  del petróleo y, me tiembla la mano al escribirlo, puse la patria por delante de mis hijos, les vacié la nevera por la patria. Pero quien no ama a la patria no ama a sus hijos. Yo petrolero y cuando digo yo petrolero digo 23.000 petroleros, no tenía ojos para mirar los ojos de mis hijos ante la nevera vacía, el colegio atrasado, los domingos sin cine. Yo petrolero me sentí impotente ante los cobradores, incierto ante el futuro, desesperado ante la vida. 

Yo petrolero  a mucha honra y cuando digo yo somos  23.000, me insuflo el aliento ante la valentía de las mujeres y los niños y los hombres desalojados de sus casas de los campos petroleros por la violencia de una soldadesca “heródica”. Dicen que el mismísimo Herodes se avergonzaría de esos procedimientos. Qué mujeres. Pechos al frente y la frente en alto. Preñadas de valor y de valores enfrentaron las armas de los heraldos del totalitarismo. Qué valentía, a lo Luisa Cáceres, heroína de la libertad. “Lo único que lamento es no tener otras patrias para morir por ellas”. Desalojadas con sus hijos a cuestas. Niños que para la “revolución” no eran de la patria. Con el hijo a la espalda andando y desandando los caminos de un  país cuyo gobierno les impedía y les impide trabajar. Yo petrolero y yo petrolera y somos 23.000. Los “heródicos” soldados  tendrán que bajar los ojos al recordar  tamaña entereza
.

Yo petrolero, perseguidos, execrados, sin pago laboral y ni siquiera de la caja de ahorros porque los “revolucionarios” siempre están por encima de la Ley y  cuando  todo pasa y comienzan las carreras por los albañales, lastimosamente dicen yo no sabía, yo no sabía y hasta imploran la obediencia debida.

Yo petrolero. Qué lluvia, qué tormenta, qué huracanes de dignidad. Muchos no aguantaron la mirada infinita de la tristeza del hijo. ¿Cuántos se han tirado del puente… cuántos infartados? O el mártir José Ramón Vilas. Todos  héroes. Héroes del petróleo. Heroísmo que se agiganta como la sombra cuando el sol declina ante los calificativos de saboteadores, vende patria, guarimberos y ante la persecución legal legalita porque la Ley Soy Yo, como es la Ley en todas las autocracias… una dama que olvida para que sirve la balanza. Todos los calificativos. Todos, menos cobardes. ¿Por qué será?

23.000 perseguidos, asilados, exiliados e inciliados (lo mismo que exiliados pero dentro de la patria, cosas del modernismo legal legalito). Yo petrolero  denuncio que al botarnos hicieron una lobotomía a la industria pivote del país. Que como la madre desnaturalizada de Salomón prefirieron matar al hijo. Que por botarnos dejan de producir cien mil millones de dólares al año, amén de sacar cero en gerencia en una empresa que fue emblema de América Latina. Yoprovoquéelparo, la destrucción, la tirada a la calle de doscientos mil trabajadores y sus familiares, valientes familiares como los míos y mujeres de oro como la mía, que temple, que dignidad, que acompañamiento. Sólo podrá absolverlos la misma historia que “y que” absolverá a Castro.

Como diría Rubén Darío, eres todo el poder, cuando tú te estremeces hay un fuerte temblor, cuando mueves los hilos millones de títeres se mueven. Eres el invasor de un pueblo que resiste porque aún cree en la democracia, le reza a Jesucristo y aun habla en español. Y pues contáis con todo, falta una cosa, Dios.

Yo petrolero miro como el peso del pueblo ya doblega las espaldas de los tormenteros. Claro que valió la pena. Y vale la pena. Fuimos el prólogo de los jóvenes y de un pueblo que resiste. Vivos y ansiosos, bregando el alba de oro.

lunes, 18 de noviembre de 2013

DESTRUYE Y REINARÁS

Rafael Gallegos                                           


El  “divide y reinarás” de Nicolás Maquiavelo, quedó para los muchachos. El totalitarismo latinoamericano, cuya figura cimera es – no lo dude-  Fidel Castro, ha aplicado el principio de “destruye y reinarás”. Y les dio resultado. Destruyeron a Cuba… y se han mantenido más de 50 años en el poder. Y ahora, han venido a buscar la copia en Venezuela, bajo la edulcorada denominación de socialismo  del siglo XXI.

¿Quedará algo?, habrá que preguntar al observar la destrucción nacional. Destrucción estratégica para permanecer forever en el poder. ¿Quedará algo?, repreguntamos ante este marabuntismo leninismo, con el perdón de las marabuntas.

Destruyeron, por ahora, la imagen del Libertador. ¿A quién se le ocurre que Bolívar, un típico liberal del s XIX, pudo haber sido socialista? O peor, que un demócrata a carta cabal, podría estar de acuerdo con una sub democracia como la que padecemos, con poderes públicos licuados (jugo, zumo, hugo) y en medio de un gigantesco irrespeto a los opositores. ¿Ustedes creen que Bolívar, estaría de acuerdo con entregar la soberanía a otro país? Recordemos que el peor pecado que puede cometer un patriota es querer a otro país más que al suyo. Y contimás… entregarlo. Destruido y minimizado, ¿O no es minimizar al Libertador esa perenne igualación con Chávez? Porque si a ver vamos…

Destruyeron, a la empresa emblemática del país: PDVSA. Producción en barrena, accidentes fatales, burocracia, politización. Transformaron una empresa petrolera de contenido social, en una empresa social de contenido petrolero. Además, con la obligación de ser rojos rojitos, la convirtieron en un emblema del fascismo empresarial.

Destruyeron, a las empresas básicas de Guayana. Hierro, bauxita, alúmina, aluminio, etc. Casi todas trabajan a baja producción, altos costos y pérdida. Un milagro… de improductividad.

Con el exprópiese – confísquese-, las invasiones, los insultos a los empresarios, los controles de costos, el control de divisas y un largo etcétera, han diseñado un Antimanual de producción, que dicen las deslenguados, sería la envidia de Julio Cortázar.

Podríamos continuar con la destrucción de la infraestructura, la educación, la salud, la prensa… el país. Las cifras son contundentes.

POR SUS FRUTOS LOS CONOCERÉIS

Esta destrucción estratégica ha generado lamentables resultados. La inflación es la más alta de América Latina, doblamos al segundo país,  Argentina. La escasez, un  record de más de 20%: leche, azúcar, aceite, papel higiénico y paremos de contar. Papá, ¿es verdad que en los supermercados de los países que no tienen petróleo, los anaqueles están llenos?, oí que preguntaba un niño en una tienda.

La velocidad de la devaluación, crece de una manera directamente proporcional a los controles y de una manera inversamente proporcional a la capacidad gerencial del gobierno. Y como los borbones, ni olvidan ni aprenden.

 De la violencia, ni hablar. Records latinoamericanos. La “revolución”, con su vuelo de águila que no caza moscas, da la impresión de no preocuparse tanto de la violencia en tierra: atracos, asesinatos, secuestros.

Pero como tenemos patria, aunque usted no lo crea colocarán antimisiles en los cerros llenos de pobreza… para proteger a los pobres ¡ de las agresiones del imperio! Y después se nos ocurre llamar a la literatura del García Márquez, Realismo Mágico. Cosas veredes Sancho.

En lugar de Guerra Económica, lo que hay es una Economía de Guerra. Por cierto, conocida en el mundo político con el mote de comunismo.

Y lo que faltaba, ahora colocan la guinda del helado con el control de precios a los televisores, las neveras, los repuestos, a todo lo que exista. ¿Por qué  esos “controles” deben poner a los comerciantes en la picota, convertirse en un acto “heroico” del gobierno y generar violencia?

¿Será para terminar de acabar con el país para comerte mejor, como el lobo de la caperucita? Cuidado pues, que la violencia se sabe dónde comienza; pero no dónde termina.
¿O lo harán para superar su bajón  (saben que el escualidismo se mudó de bando) en las encuestas?, como si al pueblo lo pudieran seguir engañando con las mismas mentiras durante tantos años. Cuidado pues, que ya la gente los conoce y no les cree.

EL DÍA 8D

La oposición debe tener su Día D, el 8 de diciembre. Su Desembarco de Normandía. Provocar el punto de inflexión. El voto, con todos los defectos del CNE, es la única arma del pueblo. Y créalo, ya somos mayoría. La lucha ha resultado larga. Nadie dijo que era corta y de paso, no la inventamos nosotros.

Lo inteligente es votar. Pliéguese al futuro democrático. A  pesar de los esfuerzos, el espíritu democrático de los venezolanos, no ha podido ser  destruido por esta “revolución”. Utilicémoslo pues.

lunes, 11 de noviembre de 2013

““VEINTICUATROS” DE NOVIEMBRE: UN RIÑÓN, Y UN “HIJO” DESAGRADECIDO

Rafael Gallegos                                                  

EL RIÑÓN DE DON CIPRIANO

El afamado Doctor Israel, se negó a venir a Venezuela. Los deslenguados le decían que si la operación salía mal, lo podían hasta matar. El Cabito tendría que operarse en el extranjero.
Ese riñón. Maltratado por el brandy y las rumbas. Castro podía parafrasear a Andueza: lo bueno del poder es que la cacería se para en la punta de la escopeta. La adulancia lo convirtió en el rey de los virgos.
-      Que vigoroso es mi general
-      Más que el Libertador
-      Claro
-      Esta muchachota, es para el general 
-      Virguito
-      Nuevecita
-      Y ésta y ésta y ésta 
Lo mejor de lo mejor para mi general. Pero el riñón, comenzó a supurar y  aguó la fiesta. Castro dejó en la presidencia a su compadre Juan Vicente. Éste había superado todos los peines que le había puesto, con mucho éxito. Y misia Zoila – que se metía en política-  le decía a su marido que ese era hombre para cuidarle el coroto.
-      Además Cipriano, el compadre tiene unas manos para capar gatos… parece un cirujano alemán- recalcaba misia Zoila
Gómez ponía su mejor cara de puchero y conmovía a Castro. “No se vaya compadre, que el país sin usted se acaba”, “quédese compadre”, y las lágrimas, rodaban por los cachetes.

 Don Cipriano se fue a operar a Alemania. El barco, hubiera podido flotar en el lagrimero de sus adláteres ese 24 de noviembre de 1908. Y aunque usted no lo crea, los llorones, eran  los mismos que lo tumbarían 23 días después.
-      Me voy por pocos días – decía el Cabito.

-      Pronto regreso mi general, que la patria (también tenían patria) sin usted no tiene sentido- coreaba la multitud de jaladores.

-      Traten a Juan Vicente como si fuera yo- y le tomaron la palabra al pie de la letra.

Con el vapor, arrancó la conspiración. A Don Cipriano, además del  brandy y  los arribistas de siempre, le pasaba factura su digna posición ante el caso del lago Guanoco, o frente al cañoneo de las costas por parte de las potencias europeas. Porque como dice Poleo, los imperios existen y son malos.

Por ello cuando el Canciller Paúl, mandado por Gómez, solicitó  a través  de la Embajada de Brasil, ayuda para tumbar a Don Cipriano, los norteamericanos colocaron en el acto, cuatro  barcos frente a nuestras costas. Porsiacaso…

Castro salió bien de la operación… pero muy mal del viaje.

Entre sus compañeros de travesía, iba el famoso Pio Gil, escritor de “Los Felicitadores”, libro emblemático lleno de cartas y proclamas de jaladores que le  recordaban al Cabito, que era más grande que el Libertador. Y él se lo creía.   Tanto, que se volvió creyón.

Más nunca pudo regresar a Venezuela.  

¿TÚ TAMBIÉN HIJO MÍO?
                                                                                                    
Coincidencias, ¿astrológicas?; pero exactamente 40 años de después del viaje de  Cipriano Castro, Rómulo Gallegos fue derrocado. Y el jefe del golpe era el Ministro de la Defensa, Carlos Delgado Chalbaud.

Éste había sido acogido durante el exilio gomecista, por Don Rómulo y Doña Teotiste, en su casa de Barcelona, España. Se hicieron grandes amigos. Aunque los 27 años de diferencia, hacen presumir más bien una relación padre-hijo. 

Tal vez el Gallegos, imitó a Julio César y le dijo al faccioso nuevo Presidente: ¿Tú también hijo mío?

 Todo el período del llamado trienio adeco, estuvo lleno  de conspiraciones. La del 24 de noviembre dejaba a Delgado como presidente de la Junta, integrada además por Pérez Jiménez y Llovera Páez.

Se llenaron las cárceles de presos, inicialmente miembros del Gabinete y parlamentarios adecos. Los opositores de la época pedían desesperadamente asilo en las embajadas. Miles de venezolanos fueron exiliados. En las tenebrosas  islas de Guasina y Sacupana padecieron cientos de opositores al régimen. La persecución, la tortura y el asesinato político estuvieron a la orden del día. Con el tiempo surgiría  el terrible Pedro Estrada. El golpe a Gallegos inició diez años de oscurantismo, que no debemos olvidar los venezolanos.

Cierto que en ese período se hicieron muchas obras de infraestructura, pero…. ¿era necesario que cada ladrillo tuviera como contrapartida una víctima del régimen?  No, definitivamente, no.

Luego, Delgado resultó incómodo. Secuestrado y asesinado en noviembre de 1950. Para justificarse, la autocracia convocó a elecciones. Comenzó el conteo perdiendo, mudaron la sede del escrutinio para los cuarteles y, milagro de milagros, ganaron los militares.

Puro fraude. A los ganadores los invitaron a Miraflores, luego los montaron en un avión. La dictadura de  Pérez Jiménez se mantuvo entre dos fraudes.

Que viva mi general, gritaban los mismos jaladores que aplaudieron hasta el llanto a Castro, hasta que arrancó el barco. La historia se repite hasta que los pueblos la
aprenden.

Pueblo reprimido solicita profesor de historia, abstenerse charlatanes justificadores de autocracias.

martes, 5 de noviembre de 2013

18 DE OCTUBRE, BETANCOURT Y PETRÓLEO

Rafael Gallegos     

-      No puedo ir porque no tengo camisa – le dijo el Dr. Diógenes Escalante a su secretario, Ramón Velásquez, en relación a una reunión que debía sostener con el Presidente Medina.
Esa expresión, torció el rumbo de Venezuela. Diógenes Escalante, era el candidato presidencial de consenso. Se había comprometido con los jóvenes adecos encabezados por Betancourt y Leoni, y con los militares de escuela  Delgado Chalbaud, Pérez Jiménez, Mario Vargas y otros,  a gobernar por apenas dos años y luego, convocar a elecciones universales directas y secretas.
Era la tercera vez que Escalante era “casi” Presidente. En 1931 fue invitado a conversar con Gómez. Estaba “dateado”, que éste lo nombraría para sustituir a  Juan Bautista Pérez, aquel Presidente de la República que “vivía en Caracas; pero el que mandaba estaba en Maracay”. No pasó nada.
En 1941, López Contreras lo llamó para que lo sucediera en el cargo. Tachirense, preparado y de la causa. Pero, como no era militar, tuvo mucha resistencia  y al final, López, no pudo o no quiso, y  lo dejó con los crespos hechos.  
-      A la tercera va la vencida- se habría dicho Escalante en 1945; pero esta vez la naturaleza se encargó de negarle la oportunidad.
Su enfermedad, la complejidad del fin de la Guerra Mundial y la torpeza del gobierno al imponerle a Venezuela como nuevo candidato al Ministro de Agricultura Ángel Biaggini, provocaron, en semanas, el alzamiento cívico militar del 18 de Octubre. Para unos un golpe, para otros una revolución y en realidad, la respuesta a un gobierno que no supo interpretar la hora.
La hora de acabar con esas elecciones de tercer grado para la presidencia, con las  prohibiciones del voto a las mujeres y a los analfabetas. El liderazgo emergente lo pedía a gritos para ya, y Medina lo ofrecía para dentro de cuatro años.
La hora en que los militares de escuela, dejaran de ser mandados por los improvisados y atrasados chopo e piedra, como llamaban a los generales del gomecismo.
Medina, el gran presidente, no entendió que era la hora del relevo. Y tuvo que irse.
BETANCOURT
Con apenas 37 años, fue nombrado Presidente de la Junta de Gobierno el 19 de octubre. Los civiles Leoni, Prieto, Barrios, Edmundo Fernández y los militares Delgado Chalbaud y Mario Vargas, lo acompañaron. Fue la hora de los jóvenes políticos y militares. De materializar una nueva visión de Venezuela.
Comenzaba a cumplirse el programa del naciente partido Acción Democrática.  Betancourt subió los impuestos petroleros, la meta era el fifty- fifty, la igualación de los beneficios de los venezolanos y de las transnacionales, que por cada dólar que invertían en Venezuela se llevaban  dos. Igualmente, impusieron la política de No Más Concesiones.
Además de la renta, veían al petróleo como el pivote de una concepción sistémica del desarrollo de Venezuela. Por ejemplo, asomaban el emporio de Guayana, que iniciaba con la electrificación del Caroní;  la cadena bauxita, alúmina, aluminio; el hierro; la industrialización a partir del aluminio y del hierro; el gas de las petroleras para estas industrias; la agricultura como base para alimentar la industrialización.
Durante el trienio 45-48, aceleraron la construcción de carreteras (800 kms en dos años). Triplicaron el número de aviones de la LAV. Incrementaron desde 8.000 a 20.000 toneladas la capacidad de desplazamiento de la Venezolana de Navegación. Triplicaron la producción de cemento. Elevaron en más 50 % la producción de electricidad.
Como consecuencia de las políticas de estímulo y la duplicación de los préstamos del BAP, se incrementó significativamente, en dos dígitos, la producción agrícola y el consumo de carne, leche y harinas, y se triplicó el número de niños asistentes a las escuelas. Igualmente, se crearon más sindicatos que en toda la historia anterior y se enfatizó en la industrialización del país.
Se eligió la Asamblea Constituyente, nuevas leyes para el nuevo tiempo. En las primeras elecciones universales, directas y secretas de nuestra  historia, Rómulo Gallegos resultó electo Presidente de la República con el 80 % de los votos. Por cierto, su canciller fue Andrés Eloy Blanco.
Presidente novelista y canciller poeta. Cualquier parecido con esta realidad…
Rómulo Gallegos fue derrocado a los siete meses de gobierno. Por cierto, el Congreso había aprobado el fifty- fifty, 13 días antes… comenzaban los militarismos de la  guerra fría, en el continente.
Pero es justicia agregar, que a los adecos, los acusaban de ser muy sectarios.
-      ¿No ve que estoy empantuflado? – fue la respuesta del presidente Gallegos a Otero Silva, ante la pregunta de si oía el ruido de sables.
Una respuesta literaria… tan distinta a la realidad política. La verdad es que el insigne escritor, estaba sordito.

lunes, 28 de octubre de 2013

MÁS ALLÁ DE LA RENTA PETROLERA

Rafael Gallegos     

Para los venezolanos de hoy, el imperativo es transformar el petróleo en calidad de vida. El uso que le demos a la Renta Petrolera es fundamental para el futuro del país; pero… no es suficiente. Tenemos que ir más allá de la Renta.
Hacer un análisis sistémico, tomando en cuenta que: la Renta no es el único beneficio económico que ofrece la industria petrolera… para maximizarla hay que desarrollar una industria petrolera competitiva… la transformación de la Renta  en calidad de vida, pasa por un Estado y un país que sepa manejar- ojo, no malversar- el recurso.
Para ir más allá de la Renta, debemos tomar en cuenta:
1.- Los beneficios resultantes de la industria petrolera son: Renta, industria conexa y la transmisión de su energía creadora a la comunidad – léase Responsabilidad Social.
La Renta Petrolera incluye fundamentalmente la Regalía, el ISLR y los dividendos. 
Hubo grandes logros desde los años treinta hasta los setenta: superación de enfermedades endémicas, educación, crecimiento de ciudades, Plan de Becas Gran Mariscal de Ayacucho, Guri, Ciudad Guayana, Empresas básicas, infraestructura, uno de los crecimientos sostenidos del PIB más altos del mundo, durante varias décadas… y democracia. La pujante Venezuela de los setenta, era incomparable al palúdico y analfabeta de  los años treinta.
Sin embargo, tantos logros… no fueron sustentables. Estuvieron acompañados de crecimiento de la marginalidad, burocracia improductiva y sobre todo, una moneda dura que fue aletargando la competitividad del país. El “durísimo” 4,30 del bolívar se parecía al de un país con la capacidad productiva de Suecia, o Inglaterra; pero cobijaba a otro deficiente y subsidiado, incapaz de competir en los mercados, a menos que fuera como Tabaratos.
Y, paradoja de paradojas, cuando se incrementaron drásticamente los precios del petróleo, sufrimos el llamado Efecto Venezuela, que devino en resortes morales vencidos, deuda, paquetes económicos, explosiones sociales, intentonas de golpe y finalmente, por ahora, en la exacerbación de este Petroestado, cuyo más terrible producto son los mesías, que invariablemente terminan siendo falsos profetas.
El uso de la Renta hay que redefinirlo. Palabras clave: descentralizarla, utilizarla sólo como inversión. Distribuirla directamente entre los ciudadanos para  educación, salud y vivienda. Crear un Fondo de Futuro, tal vez tipo Noruega. Ideas hay. Y de gente que sabe mucho del tema. Ojalá haya consenso para la próxima reconstrucción del país. Pero no es suficiente…
… también hay que planificar la industria conexa al desarrollo petrolero. Promover seguridad jurídica, atraer inversiones, construir infraestructura, crear zonas especiales. Mejorar y utilizar la  Petroquímica como pivote de la industrialización.
Igualmente la industria petrolera debe aplicar políticas de Responsabilidad Social en las comunidades aledañas. Desarrollar, junto a los gobiernos locales, las industrias y comunidades vecinas; equipos sociales que redunden en incremento de la calidad de vida.  Sembrar la semilla para una nueva dinámica económica, que a su vez, haga más sustentables a las empresas petroleras. Promover el desarrollo desde adentro.
Ojo, hablamos de empresas petroleras con contenido social… no confundir con la actual empresa “y que” social, con famélico contenido petrolero.
2.- La industria petrolera altamente competitiva. Se inicia con cambios radicales en la pre quebrada que nos dejará esta “revolución”.  Seguridad, tecnología, inversiones privadas nacionales y extranjeras. La creación de un Ente, más allá del gobierno, que otorgue permisos para operar pozos inactivos, campos marginales, áreas tradicionales, la Faja, Costa Afuera, Refinación, Petroquímica. Operadoras privadas, empresas mixtas. Los venezolanos estamos en la obligación de planificar el desarrollo de una industria petrolera eficiente.  
3.- Reingeniería para el Estado venezolano y educación organizativa a las comunidades. A todos los niveles. Si se ha maximizado y  definido el uso de la Renta y los beneficios de la industria, hay que desarrollar el músculo que lo administrará.
Hay que ir más allá  de la Renta Petrolera, con una Visión Sistémica. Un Trípode Petrolero: Renta, industria conexa y Responsabilidad Social, bien definidas… Industria altamente competitiva y… Estado/Comunidad capaz de administrar eficazmente. 
¿Difícil? Claro que sí. Pero la experiencia nos indica que el dilema va siendo: Sembrar por fin el petróleo… o Sembrar Mesías – más aprendidos- que, júrelo, tardarían menos  de diez  años en regresar.
El petróleo es un recurso que debemos gerenciar integralmente, para transformarlo, en riqueza. Acerquemos la hora de cosecharlo.   

martes, 22 de octubre de 2013

LA PARADOJA DOJA DOJITA

Rafael Gallegos                                                       

Una paradoja de los viajes en el tiempo, consiste en que si una persona viaja al pasado, localiza a su abuelo cuando era un niño y lo mata, entonces, esa persona,  desaparece. Claro, si mata al abuelo, no puede nacer, y mucho menos, hacer el viaje.
Los regímenes comunistas, panas y modelo del que padecemos, también tienen sus paradojas. Es más, son una paradoja. Se bautizan con el pomposo nombre de “dictadura del proletariado”, pero ni siquiera dejan que el cacareado proletariado  opine o escoja a sus gobernantes, ni que produzca bienes y servicios  más allá de las dádivas de un estado ineficiente. De hacerlo, oh! paradoja roja rojita, les pasaría como a nuestro viajero del tiempo y tendrían que desaparecer, tal como le sucedió a URSS, China, los comunismos europeos tras la cortina de hierro, y todos esos totalitarismos que a Dios gracias, son historia antigua.
La poderosísima URSS, implotó a punta de ineficiencia, desigualdad y llamemos las cosas por su nombre: hambre. De nada les sirvieron sus “gigantes”: el fundador Lenin, o el de las purgas de Siberia, Stalin; ni el partido comunista más grande del mundo; ni los vergonzosos tanques de Hungría o Checoslovaquia que reprimieron ferozmente al “pueblo”, en el nombre de la “revolución mundial”. A  la hora de implotar, implotaron. La grandeza de Gorbachov, consistió en darse cuenta que la fiesta había terminado.
El muro de Berlín, también implotó- como si sus piedras hubieran saltado desde dentro-  finalizando así el fracasado comunismo de Europa Oriental. El nivel de vida de los trabajadores de los países comunistas, era ínfimo comparado con el de sus equivalentes del capitalismo del resto de Europa. Los obreros tras la cortina de hierro, según los deslenguados, solicitaban capitalistas, para que los explotaran. “Solicito oprobioso capitalista que me explote”. Preferían ser "explotados" del capitalismo con casa, nevera, televisores a colores, colegios buenos, libertades, etc. Es decir, preferían la prosperidad del capitalismo europeo, a la pobreza de la “gloriosa” y represiva revolución soviética. Sabían que ser pobre, es malo.
Hoy, la poderosa Corea del Norte, la misma que amenaza al mundo con armas nucleares, la madre de los líderes también eternos y también gigantes: Kim abuelo, Kim hijo y Kim nieto… es socorrida periódicamente en sus hambrunas - sí, hambrunas revolucionarias- por la capitalista Corea del Sur. Ironía de ironías.
Por su parte China, la gigante y al paso que vamos eterna acreedora de la “revolución bolivariana”, para superar sus hambrunas comunistas, que también las tuvo, encontró en el capitalismo la puerta de salida. Solo el capitalismo salva, y que dijeron sus líderes, cansados de tanta demagogia.
En Venezuela, los “revolucionarios”, que por lo visto estudian historia en los libros pre muro, pre Japón, pre dragones asiáticos, pre Chile y sobre todo pre computadoras y pre Internet, enfrentan su paradoja. La misma paradoja de todos los comunismos. Si siguen como van, implotan y si cambian la ruta, tendrán que negarse, tragarse su discurso y reconocer este monumental fracaso.
Se solicita profesor – actualizado- de historia contemporánea.
ENTRE LA NEGACIÓN Y EL COLAPSO
Gigante, el problema en que nos ha metido la “revolución”. Han descendido vertiginosamente desde la intención de arreglar el mundo y luchar contra el imperio norteamericano, hasta… contener la creciente escasez de comida.
La principal preocupación del gobierno ya no es denunciar la explotación capitalista, ni luchar contra los molinos de viento del mundo, ni detectar los desagradables olores de azufre. Ahora la prioridad es más banal: buscar comida para el pueblo. Y como está la cosa, no es fácil.
Ya que gracias a los exprópiese, las invasiones, las confiscaciones y la mala gerencia socialista, no producimos comida suficiente y la prioridad, es importarla.  Para ello deben buscar dólares en un mundo que ya no les quiere prestar a menos que… cambien caraotas  y carne, por la joya de la corona, léase petróleo. Luego deben gerenciar la compra en el extranjero… ellos, que están tan raspados en gerencia. Después, les corresponde colocar la comida en los puertos venezolanos y que no se les pudra… sin comentarios. No es fácil, como dice el Ciudadano.
¿Cuánto tardarán en reconocer lo que  ya es dominio público? Que fracasaron. Que la única puerta de salida para esta crisis… es el capitalismo. Que el socialismo es una farsa. Muy simple, o se niegan, o colapsamos.
 Nada nuevo bajo la sombra de los regímenes fracasados. Como la China comunista, o Rusia, o Europa comunista… la salida de esta “revolución”, es el capitalismo.
Tanto nadar para ahogarse en la orilla.

domingo, 13 de octubre de 2013

¿RADICALIZACIÓN O RIDICULIZACIÓN?

Rafael Gallegos                                                    

Radicalizar la “revolución”, tiene que ver con raíz, con ir al fondo, a la esencia. Con extremar las medidas “revolucionarias”. Es decir, con parecernos más al comunismo cubano, pana y modelo de este proceso que padecemos. Radicalizar significa asfaltar la ruta de la tarjeta de racionamiento, de la hegemonía comunicacional tipo Gramma, de la monumental represión, de los líderes eternos, o de alguna versión venezolana de los fieles tiburones come balseros. ¿Es eso lo que usted quiere para Venezuela? 
El gobierno amenaza con radicalizar cada vez que China le niega reales, o surgen escándalos con la droga, o explota alguna refinería, o se arma un zaperoco en las cárceles. Por ahora, han convertido la fulana “radicalización” en un trapo rojo rojito. Pero no se engañe, que no están jugando. El sueño de estos socialistas del siglo XXI, léase heraldos del comunismo real, es convertirnos en Cubazuela. Que un día despertemos y refiriéndonos a los Castro, parafraseemos a Monterroso: cuando me desperté el dinosaurio seguía allí… con tiburones y todo.
Por sus obras los conoceréis. Radicalizar es profundizar la inflación y pasar de la más alta de América, a la más alta del mundo. Idem con el desabastecimiento, pasar de 10 y 20 %, a 50, 60 o 70%. Por cierto, ¿a cuánto alcanzará esa cifra en la gloriosa revolución cubana?
Y así, profundizarán la devaluación, la violencia, la pre quiebra de PDVSA y de las empresas básicas. Reflotarán hasta el infinito las inoperantes haciendas y  empresas confiscadas, invadidas, expropiadas, o sea erializadas en nombre de la “revolución”.
Como ya licuaron los poderes públicos (zumo, jugo, hugo), imagino que  la radicalización consistirá en evaporarlos, tal cual Cuba. Y la opacidad electoral será radicalizada con dos brochazos más de pintura, tal vez haciendo elecciones al estilo cubano, con un solo partido, anote.
Y el tan cacareado poder popular centralizado desde Miraflores, se radicalizará pasándolo de una vez, sin disimulos, a manos del PSUV. Nada nuevo bajo el sol. Tan sólo será como cambiarle el cachimbo  al musiú.
Y para minimizar los confundidos, se radicalizará al canal ocho. Aunque los deslenguados dicen que más radicalizado…  imposible. Ah! y canal privado que se porte mal: cómprese.
A la prohibición de hablar de lechugas verdes paralelas, las amenazas a quienes hablen de desabastecimiento y las citaciones del gobierno a los líderes empresariales para que expliquen qué es lo que les pasa con tanto saboteo, se agregarán como medidas de  radicalización: cárcel para los que hablen de inflación, de fondos chinos, de boxeo en la Asamblea. Por supuesto que estas medidas no afectarán la libertad de expresión, que  será libérrima… siempre y cuando se hable bien del gobierno.
También se radicalizarán los insultos, las cárceles y la persecución a los vende patria, escuálidos, pitiyankies, amarillos, asesinos, traidores a la patria, fascistas y todos esos virus políticos que no entienden las bondades del régimen.
ENTRE USTED Y YO
La verdad es que la radicalización nos ridiculizaría  ante el mundo. Seríamos el hazmerreír copiando modelos pasados de moda hace décadas, como la fracasadísima y terminal revolución cubana. Algo así como copiarse del peor alumno del salón. ¿Daríamos risa, o lástima? ¿ Ridiculización?
Algo así como un “pavo” que en pleno siglo XXI, recójanme  la cédula  por favor, use pantalones brinca pozos, camisas de pepas o de bacterias, corte cepillo, bilcrim, zapatos suela ancha, afro, o las damas liguero, medias panti o trajes de baño “cuello tortuga”.
Aspectos estos que equivalen políticamente a  defender a Lenin, a Stalin, a Mao y a tanto líder de los fracasados y totalitarios comunismos, que paradójicamente encontraron la puerta de salida… en el capitalismo.  
Y lo peor es que hablan de radicalización… en el nombre del pueblo. Recuerdan el pasaje de Dostoievski donde le dicen a Cristo: mire Jesús, es mejor que se calle,  porque de lo contrario vamos a tener que crucificar a Jesucristo en el nombre de Cristo. Por eso el pueblo les dice: no me defienda compadre.
Para la creciente mitad que votó por Capriles – que júrenlo, es la “mitad más grande”- la radicalización es una excusa para profundizar el totalitarismo en el nombre de un pueblo que ya no les cree.
Pueblo atleta que podríamos representar como amas de casa que marcan records mundiales de carreras entre supermercados a la caza de leche, papel higiénico, aceite, pañales, harina pan y paremos de contar.
El dilema de hoy es radicalización, o democracia.  Aunque usted no lo crea, son términos antípodas. Estemos claros. No hagamos, otra vez, el ridículo ante la historia. Pilas y guáramo son nuestras primeras necesidades.

lunes, 7 de octubre de 2013

MITOLOGÍA DEL PETRÓLEO VENEZOLANO (II/II)

Rafael Gallegos                                                             

La creencia en que el negocio petrolero  es un  enclave, constituye otro mito. Tal concepción nace en los  comienzos de la explotación petrolera, cuando los “musiues” vivían aislados en campos cercados, en medio de comodidades que contrastaban con las carencias tras la reja.
Hoy, la realidad es diferente. Seguir pensando de esa manera, perjudica el desarrollo nacional. Es imperativo  integrar la economía petrolera al país. Sacar de nuestras mentes eso del negocio extraño, aislado de la comunidad y generador de pocos empleos. Las burbujas de prosperidad en medio de pobreza,  no son sustentables en el s XXI.
La mentalidad de enclave deviene en el esquema que hoy transitamos: petrolera que produce dólares y gobierno que malgasta los impuestos petroleros. Resultado, más pobreza y el país deshilachado que vivimos.
Otro mito: debemos superar la economía petrolera. Algo así como que un heredero de los Rothschild decidiera vivir sin su herencia, o que un boxeador decidiera pelear con las manos atadas. Si tenemos petróleo, lo estratégico  es transformar esta ventaja comparativa en ventaja competitiva. Tal como hacen todos los países exitosos. En lugar de “superar” el petróleo, utilizarlo para construir una economía moderna.
Los tiempos exigen hacer de la industria petrolera una onda expansiva de prosperidad, que se manifieste en participación intensiva de las comunidades en las operaciones y en los servicios petroleros, en la economía conexa, en las corrientes de refinación, en la petroquímica  y en la industrialización que se deriva de ésta. Hacer del petróleo un pivote de la calidad de vida. Es la única manera.  Y créalo, más impactante que la propia renta.
Uno de los graves errores de las sociedades petroleras es pensar que la prosperidad llueve. En esa línea, los venezolanos nos hemos creado otro peligroso mito: la democracia venezolana es producto del petróleo. Falso. La democracia no nos “llovió”. Ya Juan Germán Roscio y aquellos civiles que conceptualizaron la patria - que no fueron los militares; pero eso es otro tema - hablaban de elecciones, de democracia y de igualdad. Y en el siglo XX, los próceres civiles, algún día serán reconocidos como tales, Betancourt, Villalba, Caldera y una larga lista, tuvieron la visión democrática y lucharon por materializarla con estudios y organización, en medio de  persecuciones, cárceles, torturas, muertes.
De los más de veinte países que se pueden clasificar de “petroleros”, casi ninguno vive en democracia. O sea, el petróleo no genera democracias. Más bien, pareciera  lo contrario. En Venezuela, como en el resto de América Latina, la democracia ha sido  el producto de luchas, guáramo y evolución.
El petróleo, se debe gerenciar (cero mitos) para que genere prosperidad, que a su vez soporte democracias sustentables, evitando destructivas desviaciones como ésta que padecemos.
El negocio petrolero durará toda la vida… otro mito. Seguramente el petróleo sí lo hará. Pero el negocio no. Como dijo Yamani, cuando acabe el negocio petrolero, todavía quedará mucho petróleo en los yacimientos, al igual que cuando acabó la edad de piedra, todavía quedaban muchas piedras.
El petróleo dejará de ser combustible. ¿Cuándo?, no lo sabemos. Pero júrelo, sucederá. Entonces, ¿tenderemos que comernos el petróleo? Tal vez deberíamos prepararnos desde ya, más bien para que se lo coman… los demás. ¿Qué tal convertir para el 2040 a la Faja el granero del mundo? Sí, comida de petróleo. Total, es materia orgánica. Y como dijo Simón Rodríguez, o inventamos o erramos.
Y el mito que se está devolviendo, gracias a la estrategia de destrucción de esta “revolución”, es el que reza que PDVSA siempre será próspera. ¿Siente cómo el  mito le brisea la cara? Resulta que PDVSA no era indestructible. Y esta “revolución” le encontró su kriptonita roja (KR): un monumental cero en  gerencia… raspados. 
A punta de KR han doblegado a la empresa desde el segundo lugar en el mundo hasta los vergonzosos lichers corporativos. Explosiones, producción en barrena, triplicación de empleados, deuda en increíble alza. En lugar de sembrar el petróleo lo derraman por los suelos de la patria que, i que gracias a ellos, todavía tenemos. De petrolera con contenido social, pasamos a empresa social con flácido contenido petrolero. Ya no producen dólares suficientes, se la pasan “martillando” al Banco Central.  ¿Serán capaces de pasar a Guinnes  como la primera empresa petrolera quebrada en la historia del mundo? Hagan sus apuestas.

ABRACADABRA…MATOS, METAS, MITOS
Tenemos que romper mitos, repensarnos para obtener resultados diferentes. Tanto mito, desvía las metas. ¿Haremos mutis? Esperemos que no. Se solicita dirigencia… con moto. Abstenerse los matos.

domingo, 29 de septiembre de 2013

MITOLOGÍA DEL PETRÓLEO VENEZOLANO (I/II)

Rafael Gallegos                                                              

Los humanos interpretamos la realidad a través de la fantasía. Es nuestro sino.   Debido a ello, el Quijote, Drácula, el Pato Donald y tantos personajes creados por el hombre, son más famosos que muchos de carne y hueso. La Mitología Griega ha influido más en  nuestra era, que los héroes que realmente existieron.
En Venezuela, los mitos de los personajes  reales, nos moldean la historia. Vivimos de mito en mito.  Bolívar, Rómulo Gallegos, Betancourt, Gómez, Pérez Jiménez, Chávez. En cada uno de ellos, el mito está más difundido que su propia ejecutoria.    
Con el petróleo, sucede igual. La mitología del petróleo nos ha desviado de comprender su verdadero significado y de utilizarlo asertivamente. Hemos vivido por décadas de la renta petrolera; pero pasó  la renta y quedó la mentalidad rentista, enclavada en las mentes de los venezolanos, expresada en el “tabaratismo”, facilismo y mesianismo.
El consumo suntuario, la bendición al papá estado para que me eche “ahi”, el póngame donde “haiga” que eso lo paga gobierno. Creemos que somos ricos, que el petróleo es la solución, que la riqueza viene del cielo. Tanta mitología nos ha hundido en el excremento del diablo. Ahogados en petróleo. Nos cuesta entender que en el petróleo no se puede flotar y que de paso… es inflamable.
Así creemos, primer mito, que la llegada del petróleo acabó con la economía venezolana. Olvidamos que a comienzos del siglo XX, Venezuela era un país autocrático, palúdico, disentérico, despoblado, con gran porcentaje de analfabetismo, lleno de deudas. Arruinado.
Primero la Guerra de Independencia lo dejó devastado. Caracas era una ruina y  el campo idem, los campesinos, como Mambrú, se habían ido a la guerra. Cuando nos recuperábamos, vino la Guerra Federal, que para muestra de destrucción, quemó tres veces Barinas. Después, la Libertadora. Eso sin contar con los déspotas e incapaces que nos gobernaron.
Para que el petróleo a su llegada destrozara la economía venezolana… tenía que existir primero, una economía venezolana. Obvio.
Y al contrario, gracias al petróleo Venezuela tuvo durante unos cincuenta años, de los años veinte a los setenta, uno de los crecimientos sostenidos más altos del mundo. Sin embargo, los últimos cuarenta años… decadencia y barrena, aceleradas por esta “revolución”. 
Otro mito es la Leyenda Negra, que plantea que el petróleo es el culpable de todos nuestros males. Que si no tuviéramos petróleo, seríamos como Alemania. Falso, si no tuviéramos petróleo no hay ninguna razón para pensar que no seríamos diferentes a cualquier atrasado país latinoamericano. Si hay algún culpable, es el mal uso que le hemos dado a este recurso.
La Leyenda rosa, es otro mito. Según ésta, somos un país inmensamente rico. Cuando la verdad es que somos un país pobre, con grandes recursos mal aprovechados. Somos el petrolero por antonomasia en América Latina y hemos transformado ese recurso en las mayores inflación, violencia, escasez y la las menores democracia y productividad. El Rey Midas… pero al revés. La verdad es que la calidad de vida de los pueblos depende de estrategias de desarrollo, democracia, empresas prósperas, democracia, liderazgos inclusivos, democracia, políticas sociales, democracia. Todo lo contrario de lo que hace este gobierno.
Otro mito  es que el petróleo debe estar en manos del Estado. Lo practican quienes creen que “rescatan” el petróleo cuando expropian a empresas capaces de aportarle dinero y tecnología. Los  que creen que PDVSA es eterna y aguanta 150.000 empleados. Los que protestaron el salvador artículo quinto, cuando la nacionalización. Como contraparte, están quienes piensan, otro mito, hay que dejar que los mejores postores hagan su agosto con nuestro petróleo, como si Venezuela fuera una factoría.
La realidad es que la industria petrolera debe tener grandes inversiones privadas y excelentes operadores privados; pero con el control de Nación y desengáñense, del Estado. Los venezolanos somos los dueños del recurso y debemos orientar estratégicamente su desarrollo industrial y sus divisas, para transmutar el petróleo en  calidad de vida.   
Otro mito: a mayor precio del petróleo mayor crecimiento. Las cifras históricas nos indican que los topes de producción petrolera, se asocian a mayor crecimiento sostenido. Y que por el contrario, los topes de precios, a booms  que luego de consumo desmedido, se convierten en dolorosos paquetes económicos, por cierto como el que viene por ahí.  Claro, la producción petrolera se asocia a trabajo, inversiones, economía conexa, distribución del ingreso. Mientras el boom, a renta, dilapidación, corrupción y mesías que terminan siendo falsos profetas. Cualquier parecido…
Continuará.

domingo, 22 de septiembre de 2013

VENEZUELA “INCOMPETITIVA”

Rafael Gallegos                                                          

-      Se dice incompetente -  me corregirán, con toda la razón, los lectores. Pero no me negarán que “incompetitiva” suena mejor  que incompetente, para describir este marasmo de la productividad,  que padecemos en Venezuela. Además, si al más alto nivel hablan de millonas y de mitades más grandes, “incompetitiva”, créamelo,  podría ser una nueva palabra en el diccionario de desfachateces de esta “revolución”.
“Revolución” que nos ha llevado a los lichers de los ranqueos mundiales de competitividad. Lo que queda de nuestras empresas, es cada vez menos capaz de interactuar exitosamente en el mercado. Competimos al mismo nivel que países pobres, sin recursos ni tradición democrática, como Haití, Uganda, o Mozambique. Qué vergüenza. Y encima, se jactan. ¿Para eso ha servido el petróleo?
La “revolución” actúa como si esquilmando el petróleo y desbaratando las instituciones, se puede desarrollar un país. La verdad es que sería un verdadero milagro. Y los llamados  “milagros” económicos, no existen. El “milagro” japonés, por ejemplo, no fue tal. Sino el resultado de una Visión de País, basada en estrategias de competitividad, en simbiosis con novedosos sistemas gerenciales.  Un  coctel de desarrollo que los más simplistas... llamaron “milagro” japonés. 
La competitividad de los países no se puede desarrollar con decretos demagógicos, ni acciones populistas como el “rescate” de empresas, para transmutarlas de emporios a ruinas; “invasiones” de haciendas productivas; expropiaciones confiscatorias y sin norte; frases cursis y vacías como  “tenemos patria”, “ser rico es malo” o “con hambre y sin empleo con Chávez me resteo”; insultos a la “derecha apátrida”, a los “asesinos”, a los “lacayos del imperio”; listas excluyentes  y fascistas como la tascón. Tanto barro, nos ha conducido a este lodazal tan complejo, tierra movediza, donde se hunde la patria.
La competividad de los países es una estrategia que abarca, empresas de calidad; instituciones públicas fuertes e independientes; moderna infraestructura; leyes que le den seguridad a los productores; innovación; valores; instrucción orientada a las necesidades de producción.
Todo lo contrario de lo que hace este gobierno. Por ello, nos hemos convertido en uno de los países más incompetentes del mundo. Ahogados en petróleo.
TRIPLECORONADOS   
Este  modelo socialista bolivariano, nos ha llevado a optar por una vergonzosa triple corona. Nada que ver con el liderazgo de jonrones, carreras empujadas   y promedio de bateo, que nos hacen sentir tan orgullosos de nuestro paisano   Miguel Cabrera. 
Inflación, escasez y devaluación de la moneda. En los tres parámetros, Venezuela es firme candidata a encabezar las listas a nivel mundial. Como Cabrera, en el 2013, tenemos asegurados dos de los tres renglones. Y en inflación, “peleamos” el primer lugar con dos países panas: Irán y Siria. Y eso significa, no lo dude,  hambre. 
Hoy hay en Venezuela menos de empresas que hace quince años, o sea… menos empleos y menos producción. Es la consecuencia de los autoritarios “exprópiese”, ordenados desde Cuba y de la salida de la Comunidad Andina, que acabó el intercambio con Colombia.
Somos importadores de casi todo lo que comemos. Las industrias petrolera y básicas de Guayana, son unas caricaturas del pasado. Cuando los demagogos, nos repitan “pero tenemos patria”, echemos un vistazo a los  crecientes ranchos de Caracas, preñados de  hambre, violencia y de juventud sin futuro.
¿QUÉ HACER?
 No hay países prósperos sin empresas prósperas. Suiza, Estados Unidos, Suecia, Indonesia, Japón, Holanda, y un largo etcétera que constituyen las naciones más competitivas del mundo y por lo tanto las de mayor calidad de vida.
Contrariamente, el modelo socialista que nos gobierna, se parece más a Cuba, Corea del Norte, Camboya, Bielorrusia; todos fracasados y autoritarios. Ni prójimo de la calidad de vida que muestran los países competitivos, demócratas y   capitalistas que hemos mencionado.
El modelo comunista es, no lo dude, hambre y represión. ¿Es esto lo que usted quiere para Venezuela? Nos han hundido en el excremento del diablo. Como decía mi inolvidable padre, en lugar de pedir votos, deberían pedir perdón. Y no será suficiente.

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