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lunes, 7 de octubre de 2013

MITOLOGÍA DEL PETRÓLEO VENEZOLANO (II/II)

Rafael Gallegos                                                             

La creencia en que el negocio petrolero  es un  enclave, constituye otro mito. Tal concepción nace en los  comienzos de la explotación petrolera, cuando los “musiues” vivían aislados en campos cercados, en medio de comodidades que contrastaban con las carencias tras la reja.
Hoy, la realidad es diferente. Seguir pensando de esa manera, perjudica el desarrollo nacional. Es imperativo  integrar la economía petrolera al país. Sacar de nuestras mentes eso del negocio extraño, aislado de la comunidad y generador de pocos empleos. Las burbujas de prosperidad en medio de pobreza,  no son sustentables en el s XXI.
La mentalidad de enclave deviene en el esquema que hoy transitamos: petrolera que produce dólares y gobierno que malgasta los impuestos petroleros. Resultado, más pobreza y el país deshilachado que vivimos.
Otro mito: debemos superar la economía petrolera. Algo así como que un heredero de los Rothschild decidiera vivir sin su herencia, o que un boxeador decidiera pelear con las manos atadas. Si tenemos petróleo, lo estratégico  es transformar esta ventaja comparativa en ventaja competitiva. Tal como hacen todos los países exitosos. En lugar de “superar” el petróleo, utilizarlo para construir una economía moderna.
Los tiempos exigen hacer de la industria petrolera una onda expansiva de prosperidad, que se manifieste en participación intensiva de las comunidades en las operaciones y en los servicios petroleros, en la economía conexa, en las corrientes de refinación, en la petroquímica  y en la industrialización que se deriva de ésta. Hacer del petróleo un pivote de la calidad de vida. Es la única manera.  Y créalo, más impactante que la propia renta.
Uno de los graves errores de las sociedades petroleras es pensar que la prosperidad llueve. En esa línea, los venezolanos nos hemos creado otro peligroso mito: la democracia venezolana es producto del petróleo. Falso. La democracia no nos “llovió”. Ya Juan Germán Roscio y aquellos civiles que conceptualizaron la patria - que no fueron los militares; pero eso es otro tema - hablaban de elecciones, de democracia y de igualdad. Y en el siglo XX, los próceres civiles, algún día serán reconocidos como tales, Betancourt, Villalba, Caldera y una larga lista, tuvieron la visión democrática y lucharon por materializarla con estudios y organización, en medio de  persecuciones, cárceles, torturas, muertes.
De los más de veinte países que se pueden clasificar de “petroleros”, casi ninguno vive en democracia. O sea, el petróleo no genera democracias. Más bien, pareciera  lo contrario. En Venezuela, como en el resto de América Latina, la democracia ha sido  el producto de luchas, guáramo y evolución.
El petróleo, se debe gerenciar (cero mitos) para que genere prosperidad, que a su vez soporte democracias sustentables, evitando destructivas desviaciones como ésta que padecemos.
El negocio petrolero durará toda la vida… otro mito. Seguramente el petróleo sí lo hará. Pero el negocio no. Como dijo Yamani, cuando acabe el negocio petrolero, todavía quedará mucho petróleo en los yacimientos, al igual que cuando acabó la edad de piedra, todavía quedaban muchas piedras.
El petróleo dejará de ser combustible. ¿Cuándo?, no lo sabemos. Pero júrelo, sucederá. Entonces, ¿tenderemos que comernos el petróleo? Tal vez deberíamos prepararnos desde ya, más bien para que se lo coman… los demás. ¿Qué tal convertir para el 2040 a la Faja el granero del mundo? Sí, comida de petróleo. Total, es materia orgánica. Y como dijo Simón Rodríguez, o inventamos o erramos.
Y el mito que se está devolviendo, gracias a la estrategia de destrucción de esta “revolución”, es el que reza que PDVSA siempre será próspera. ¿Siente cómo el  mito le brisea la cara? Resulta que PDVSA no era indestructible. Y esta “revolución” le encontró su kriptonita roja (KR): un monumental cero en  gerencia… raspados. 
A punta de KR han doblegado a la empresa desde el segundo lugar en el mundo hasta los vergonzosos lichers corporativos. Explosiones, producción en barrena, triplicación de empleados, deuda en increíble alza. En lugar de sembrar el petróleo lo derraman por los suelos de la patria que, i que gracias a ellos, todavía tenemos. De petrolera con contenido social, pasamos a empresa social con flácido contenido petrolero. Ya no producen dólares suficientes, se la pasan “martillando” al Banco Central.  ¿Serán capaces de pasar a Guinnes  como la primera empresa petrolera quebrada en la historia del mundo? Hagan sus apuestas.

ABRACADABRA…MATOS, METAS, MITOS
Tenemos que romper mitos, repensarnos para obtener resultados diferentes. Tanto mito, desvía las metas. ¿Haremos mutis? Esperemos que no. Se solicita dirigencia… con moto. Abstenerse los matos.

domingo, 29 de septiembre de 2013

MITOLOGÍA DEL PETRÓLEO VENEZOLANO (I/II)

Rafael Gallegos                                                              

Los humanos interpretamos la realidad a través de la fantasía. Es nuestro sino.   Debido a ello, el Quijote, Drácula, el Pato Donald y tantos personajes creados por el hombre, son más famosos que muchos de carne y hueso. La Mitología Griega ha influido más en  nuestra era, que los héroes que realmente existieron.
En Venezuela, los mitos de los personajes  reales, nos moldean la historia. Vivimos de mito en mito.  Bolívar, Rómulo Gallegos, Betancourt, Gómez, Pérez Jiménez, Chávez. En cada uno de ellos, el mito está más difundido que su propia ejecutoria.    
Con el petróleo, sucede igual. La mitología del petróleo nos ha desviado de comprender su verdadero significado y de utilizarlo asertivamente. Hemos vivido por décadas de la renta petrolera; pero pasó  la renta y quedó la mentalidad rentista, enclavada en las mentes de los venezolanos, expresada en el “tabaratismo”, facilismo y mesianismo.
El consumo suntuario, la bendición al papá estado para que me eche “ahi”, el póngame donde “haiga” que eso lo paga gobierno. Creemos que somos ricos, que el petróleo es la solución, que la riqueza viene del cielo. Tanta mitología nos ha hundido en el excremento del diablo. Ahogados en petróleo. Nos cuesta entender que en el petróleo no se puede flotar y que de paso… es inflamable.
Así creemos, primer mito, que la llegada del petróleo acabó con la economía venezolana. Olvidamos que a comienzos del siglo XX, Venezuela era un país autocrático, palúdico, disentérico, despoblado, con gran porcentaje de analfabetismo, lleno de deudas. Arruinado.
Primero la Guerra de Independencia lo dejó devastado. Caracas era una ruina y  el campo idem, los campesinos, como Mambrú, se habían ido a la guerra. Cuando nos recuperábamos, vino la Guerra Federal, que para muestra de destrucción, quemó tres veces Barinas. Después, la Libertadora. Eso sin contar con los déspotas e incapaces que nos gobernaron.
Para que el petróleo a su llegada destrozara la economía venezolana… tenía que existir primero, una economía venezolana. Obvio.
Y al contrario, gracias al petróleo Venezuela tuvo durante unos cincuenta años, de los años veinte a los setenta, uno de los crecimientos sostenidos más altos del mundo. Sin embargo, los últimos cuarenta años… decadencia y barrena, aceleradas por esta “revolución”. 
Otro mito es la Leyenda Negra, que plantea que el petróleo es el culpable de todos nuestros males. Que si no tuviéramos petróleo, seríamos como Alemania. Falso, si no tuviéramos petróleo no hay ninguna razón para pensar que no seríamos diferentes a cualquier atrasado país latinoamericano. Si hay algún culpable, es el mal uso que le hemos dado a este recurso.
La Leyenda rosa, es otro mito. Según ésta, somos un país inmensamente rico. Cuando la verdad es que somos un país pobre, con grandes recursos mal aprovechados. Somos el petrolero por antonomasia en América Latina y hemos transformado ese recurso en las mayores inflación, violencia, escasez y la las menores democracia y productividad. El Rey Midas… pero al revés. La verdad es que la calidad de vida de los pueblos depende de estrategias de desarrollo, democracia, empresas prósperas, democracia, liderazgos inclusivos, democracia, políticas sociales, democracia. Todo lo contrario de lo que hace este gobierno.
Otro mito  es que el petróleo debe estar en manos del Estado. Lo practican quienes creen que “rescatan” el petróleo cuando expropian a empresas capaces de aportarle dinero y tecnología. Los  que creen que PDVSA es eterna y aguanta 150.000 empleados. Los que protestaron el salvador artículo quinto, cuando la nacionalización. Como contraparte, están quienes piensan, otro mito, hay que dejar que los mejores postores hagan su agosto con nuestro petróleo, como si Venezuela fuera una factoría.
La realidad es que la industria petrolera debe tener grandes inversiones privadas y excelentes operadores privados; pero con el control de Nación y desengáñense, del Estado. Los venezolanos somos los dueños del recurso y debemos orientar estratégicamente su desarrollo industrial y sus divisas, para transmutar el petróleo en  calidad de vida.   
Otro mito: a mayor precio del petróleo mayor crecimiento. Las cifras históricas nos indican que los topes de producción petrolera, se asocian a mayor crecimiento sostenido. Y que por el contrario, los topes de precios, a booms  que luego de consumo desmedido, se convierten en dolorosos paquetes económicos, por cierto como el que viene por ahí.  Claro, la producción petrolera se asocia a trabajo, inversiones, economía conexa, distribución del ingreso. Mientras el boom, a renta, dilapidación, corrupción y mesías que terminan siendo falsos profetas. Cualquier parecido…
Continuará.

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