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martes, 5 de noviembre de 2013

18 DE OCTUBRE, BETANCOURT Y PETRÓLEO

Rafael Gallegos     

-      No puedo ir porque no tengo camisa – le dijo el Dr. Diógenes Escalante a su secretario, Ramón Velásquez, en relación a una reunión que debía sostener con el Presidente Medina.
Esa expresión, torció el rumbo de Venezuela. Diógenes Escalante, era el candidato presidencial de consenso. Se había comprometido con los jóvenes adecos encabezados por Betancourt y Leoni, y con los militares de escuela  Delgado Chalbaud, Pérez Jiménez, Mario Vargas y otros,  a gobernar por apenas dos años y luego, convocar a elecciones universales directas y secretas.
Era la tercera vez que Escalante era “casi” Presidente. En 1931 fue invitado a conversar con Gómez. Estaba “dateado”, que éste lo nombraría para sustituir a  Juan Bautista Pérez, aquel Presidente de la República que “vivía en Caracas; pero el que mandaba estaba en Maracay”. No pasó nada.
En 1941, López Contreras lo llamó para que lo sucediera en el cargo. Tachirense, preparado y de la causa. Pero, como no era militar, tuvo mucha resistencia  y al final, López, no pudo o no quiso, y  lo dejó con los crespos hechos.  
-      A la tercera va la vencida- se habría dicho Escalante en 1945; pero esta vez la naturaleza se encargó de negarle la oportunidad.
Su enfermedad, la complejidad del fin de la Guerra Mundial y la torpeza del gobierno al imponerle a Venezuela como nuevo candidato al Ministro de Agricultura Ángel Biaggini, provocaron, en semanas, el alzamiento cívico militar del 18 de Octubre. Para unos un golpe, para otros una revolución y en realidad, la respuesta a un gobierno que no supo interpretar la hora.
La hora de acabar con esas elecciones de tercer grado para la presidencia, con las  prohibiciones del voto a las mujeres y a los analfabetas. El liderazgo emergente lo pedía a gritos para ya, y Medina lo ofrecía para dentro de cuatro años.
La hora en que los militares de escuela, dejaran de ser mandados por los improvisados y atrasados chopo e piedra, como llamaban a los generales del gomecismo.
Medina, el gran presidente, no entendió que era la hora del relevo. Y tuvo que irse.
BETANCOURT
Con apenas 37 años, fue nombrado Presidente de la Junta de Gobierno el 19 de octubre. Los civiles Leoni, Prieto, Barrios, Edmundo Fernández y los militares Delgado Chalbaud y Mario Vargas, lo acompañaron. Fue la hora de los jóvenes políticos y militares. De materializar una nueva visión de Venezuela.
Comenzaba a cumplirse el programa del naciente partido Acción Democrática.  Betancourt subió los impuestos petroleros, la meta era el fifty- fifty, la igualación de los beneficios de los venezolanos y de las transnacionales, que por cada dólar que invertían en Venezuela se llevaban  dos. Igualmente, impusieron la política de No Más Concesiones.
Además de la renta, veían al petróleo como el pivote de una concepción sistémica del desarrollo de Venezuela. Por ejemplo, asomaban el emporio de Guayana, que iniciaba con la electrificación del Caroní;  la cadena bauxita, alúmina, aluminio; el hierro; la industrialización a partir del aluminio y del hierro; el gas de las petroleras para estas industrias; la agricultura como base para alimentar la industrialización.
Durante el trienio 45-48, aceleraron la construcción de carreteras (800 kms en dos años). Triplicaron el número de aviones de la LAV. Incrementaron desde 8.000 a 20.000 toneladas la capacidad de desplazamiento de la Venezolana de Navegación. Triplicaron la producción de cemento. Elevaron en más 50 % la producción de electricidad.
Como consecuencia de las políticas de estímulo y la duplicación de los préstamos del BAP, se incrementó significativamente, en dos dígitos, la producción agrícola y el consumo de carne, leche y harinas, y se triplicó el número de niños asistentes a las escuelas. Igualmente, se crearon más sindicatos que en toda la historia anterior y se enfatizó en la industrialización del país.
Se eligió la Asamblea Constituyente, nuevas leyes para el nuevo tiempo. En las primeras elecciones universales, directas y secretas de nuestra  historia, Rómulo Gallegos resultó electo Presidente de la República con el 80 % de los votos. Por cierto, su canciller fue Andrés Eloy Blanco.
Presidente novelista y canciller poeta. Cualquier parecido con esta realidad…
Rómulo Gallegos fue derrocado a los siete meses de gobierno. Por cierto, el Congreso había aprobado el fifty- fifty, 13 días antes… comenzaban los militarismos de la  guerra fría, en el continente.
Pero es justicia agregar, que a los adecos, los acusaban de ser muy sectarios.
-      ¿No ve que estoy empantuflado? – fue la respuesta del presidente Gallegos a Otero Silva, ante la pregunta de si oía el ruido de sables.
Una respuesta literaria… tan distinta a la realidad política. La verdad es que el insigne escritor, estaba sordito.

martes, 27 de septiembre de 2011

A TREINTA AÑOS DE BETANCOURT


Rafael Gallegos

Un día de septiembre de 1981, Rómulo Betancourt buscaba un libro en su biblioteca, sintió un mareo, se cayó, lo trasladaron a una clínica… y eso fue todo. El final del político más importante que ha tenido Venezuela en el siglo XX y lo que va del XXI. El duro  exilio cuando los dictadores Juan Vicente Gómez y Pérez Jiménez, así como la vida clandestina en tres de los años de López Contreras, aunado a las secuelas del atentado del 24 de junio de 1960, no le permitieron pasar de 73 años. El 28 de este mes se cumplen treinta años de su desaparición física. Hoy, el interés por investigar su vida y su significado actual, se acrecienta. Nació en plena dictadura y murió  en el marco de una próspera democracia que él ayudó a fundar.

Y eso no fue casual. La generación del 28, marca la génesis. La transición de López y Medina, luego de la muerte de Gómez, hace punto de inflexión de la tradición dictatorial. La llamada Revolución de Octubre, de donde emergió  el joven de 37 años Rómulo Betancourt como Presidente de la Junta de Gobierno,  acercó a los civiles al poder, como nunca en nuestra historia tan militarizada, e implantó el voto directo y universal; por primera vez pudieron votar las mujeres y los analfabetos y elegir directamente al Presidente de la República y a los congresantes. Luego, la interrupción del dictador Pérez Jiménez, que adelantó una obra de infraestructura en medio de persecución, exilio y asesinato de la disidencia. En 1958  insurgen militares  civilistas, encabezados por un prócer de la democracia, el almirante Wolfang Larrazábal, y acaban con la dictadura.

El 31 de octubre de ese año, Rómulo Betancourt firmó junto a Rafael Caldera y Jóvito Villalba, el PACTO DE PUNTO FIJO. Modelo latinoamericano, seguido por los chilenos al final del general Pinochet y en otros países al término de autocracias. Pacto vilipendiado y demonizado por esta “revolución”, cuando todos ya sabemos que con un improbable pacto similar entre Chávez y los líderes de la oposición, no habría en Venezuela estas fatídicas polarización, ni exclusión, resentimiento y opacidad, soportes de esta monumental desfachatez. 
La unión de PUNTO FIJO permitió a los venezolanos, entre otras cosas,  enfrentar la invasión y las guerrillas de los años sesenta  y los movimientos golpistas conocidos como Porteñazo, Carupanazo  y  Barcelonazo, inspirados en buena parte por el “demócrata” Fidel Castro, modelo de gobernante para esta “revolución”.

OTRA VEZ PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA

Betancourt ganó las elecciones de 1958. Implanta la reforma agraria, enfrenta con guáramo la subversión de izquierda y de derecha. Hace una revolución educativa, construye decenas de universidades y centenares de escuelas. Enfrenta a los dictadores latinoamericanos y expulsa a Castro de la OEA. Funda Ciudad Guayana, construye e inaugura el Puente sobre el Lago. Planifica y adelanta  el Guri, y el puente sobre  el Orinoco. Miles de kilómetros de caminos agrarios y autopistas. Crecimiento de ciudades y del sureste de caracas. Y etc.etc.etc… y mantuvo el sistema democrático. TODO EN APENAS CINCO AÑOS. Cumplió su frase “ni un día más ni un día menos” y entregó el gobierno a Raúl Leoni en la fecha que correspondía. Sin estridencias, sin intentos de permanencia en el poder. Pudiendo serlo, no quiso volver a ser Presidente.

Además de ser un gran organizador que fundó Acción Democrática, fue un intelectual, cuya máxima obra “Venezuela Política y Petróleo” es de lectura y relectura obligatoria.

Junto a otros demócratas a carta cabal fundó los llamados 40 años. Antes vilipendiados por los mismos que hoy, ante tanto desaguisado ineficiente y antidemocrático de esta “revolución”, los rememoran con dejo de nostalgia.

Sí, 40 años con defectos y con virtudes. En realidad un modelo que se agotó y a la vista está, que no supimos reemplazar o evolucionar. Impulsado por nuestra realidad petrolera; pero paradójicamente debilitado por el EFECTO VENEZUELA, producto del mal uso de los altos ingresos petroleros a partir de los años setenta. 

Betancourt nació en una dictadura de un país  palúdico y analfabeta  y murió en medio de una dinámica democracia de un país muy diferente, que él ayudó a forjar. Murió SIN FORTUNA Y SIN METER A NINGÚN PARIENTE EN CARGOS GUBERNAMENTALES. ¿Qué nos deja?, los valores democráticos, la organización y el guáramo para defenderlos y el estudio profundo del país como arma para los programas de gobierno.

Ah! y en el espíritu democrático de los venezolanos, que ha servido de muro de contención al totalitarismo… también tiene participación, junto a otros venezolanos próceres de la democracia. ¿Cuándo construiremos el PARQUE DE LA DEMOCRACIA, dedicado a ellos? 

Gloria a su memoria. Se solicita otro Rómulo Betancourt. Ojalá haya uno entre los precandidatos. Las sociedades no se suicidan. Los grandes líderes aparecen… cuando los necesitan.

viernes, 11 de diciembre de 2009

EL ESTADISTA RÓMULO BETANCOURT

Rafael Gallegos


Hay enfrentar tanta falsificación de la historia. A Simón Bolívar pretenden convertirlo en albacea de este comunismo, contradiciendo su pensamiento de liberal del sXIX. O en comparsa de los árbitros rojitos y la tramparencia electoral. O en símbolo de tanta exclusión y rompimiento del alma nacional, cuando su gloria se materializa a partir de unir a Páez, Mariño y Santander; a los mantuanos, los mestizos, los negros y tanta agua con aceite que hacían inviable la Independencia. Peor, quieren hacer ver al Libertador como si hubiera estado de acuerdo con esta totalitaria licuefacción de poderes (jugo, zumo, hugo), cuando en Angostura, Bolivia y otras sus proclamas y escritos se manifestó como ideólogo de la autonomía de los poderes públicos. ¿Hubiera callado Bolívar ante el vergonzoso arrastre del diputado Azuaje por el piso de la asamblea? claro que no, su voz hubiera tronado contra tanto mercader del templo de la democracia. Van once años intentando desfigurar el rostro histórico del padre de la patria, como si un hombre de su talla pudiera ser el progenitor de tanta desfachatez.

Ahora van por Rómulo Betancourt. De entrada, el gran político venezolano del siglo XX y de lo que va del XXI. A la “revolución” le estorba su figura y quiere acabarlo para facilitar la implantación del paraíso socialista, modelo Cuba, a donde intentan conducirnos. Si Cuba fuera medianamente próspera, abrirían la isla a los periodistas para que el capitalismo se muriera de envidia y los venezolanos acabáramos con tanta “confusión”. Pero…


RÓMULO, LO CONTRARIO DE ESTA “REVOLUCIÓN”

Al contrario de esta “revolución”, Betancourt fue el padre del diálogo y de la unión de todas las clases. Se deslindó temprano de los comunistas y madrugó a sus ideólogos al expresar que debería haber colaboración entre trabajadores, empresarios, banqueros, sindicalistas, amas de casa, gremios, Juan Bimba. Todo lo contrario de lo que sucede hoy. Se fajó por la democracia, fundó AD, promovió elecciones limpias, la separación de poderes. Al entregar su última presidencia, se alejó del país para no influir en el transitar democrático. Impulsó la entrega del gobierno al opositor Rafael Caldera, cuando perdieron por apenas treinta mil votos. Todo ello en un país sin tradición democrática. Nació en dictadura y murió en una democracia que ayudó a fundar. Exactamente al revés de lo que quieren hacer ahora. Por eso su imagen pesa y pesa y pesa.


Era tan sagaz, que cuando Fidel Castro vino a Venezuela en 1959 y todo el mundo sucumbía ante su carisma y leyenda, vislumbró al dictador en ciernes. De allí lo “amargado” que dice Castro lo encontró cuando se reunieron en esa visita. Claro, le pidió plata a Rómulo y que para darle un golpe al imperio y éste, visionario, le atajó: no tengo dinero. Al revés de lo que acontece hoy, que les quitan la plata a los pobres venezolanos, para mantener a los últimos mohicanos del comunismo.


Y defendió a Venezuela del porteñazo, del carupanazo, del barcelonazo y de las guerrillas enviadas por Fidel Castro y aupadas por el comunismo internacional. Con mucha valentía derrotó a Castro y logró que lo expulsaran de la OEA por invasor. ¿Qué peleó con armas y soldados, claro, si lo hubiera hecho con flores o proclamas, hoy fuéramos un marasmo como el cubano y estuviéramos nombrando el heredero de Fidel en Venezuela. Lo contrario a hoy, cuando abrimos las piernas para que nos invadan… y gratis. Rómulo sacó armas contra armas, al revés que hoy, con tanta prisión y represión contra estudiantes, periodistas y en general opositores… desarmados.


UN POLÍTICO POBRE

Gran escritor, su “Venezuela Política y Petróleo” es una extraordinaria lección de historia contemporánea. Sus escritos petroleros, tienen plena vigencia. No quiso ser candidato presidencial en 1973. Tremenda lección para este gobierno. Murió pobre, luego de una vida sencilla. Su familia no se lucró en el poder. Qué lección de vida. Falta espacio. Su nombre pesa, su imagen se solidifica. Por ello van, inútilmente contra él y la gloriosa generación demócrata que encabezó: Villaba, Otero Silva, Pérez Alfonzo, Leoni, Ruiz Pineda y paremos a de contar. Fue jefe político de Gallegos y Andrés Eloy, ¿también arremeterán contra ellos?, y forjador de la valiosa generación de 45. Ah! y para ser un líder de tanto carisma, no necesitó decir ni una grosería en público. Qué diferencia.


Su figura está al lado de Haya de la Torre, Figueres, Gaitán, Lázaro Cárdenas, Mandela, Brandt, Roosvelt, Churchill y tanto forjador de la justicia en democracia. Por ello su sombra crece. Le llegó la hora del Panteón Nacional. Por supuesto que con este gobierno, ni pensarlo. Su mérito entre todos los méritos: se empeñó en enseñarnos a pensar, vivir y resistir en democracia. A brincar adelante, por arriba de las tumbas.


viernes, 9 de octubre de 2009

SUBDEMOCRACIA

Rafael Gallegos


Así como existen países desarrollados y países subdesarrollados, también hay sociedades donde operan las democracias y otras como la nuestra, donde a duras penas lo que existe es subdemocracia, o sea: un sistema por debajo de la democracia. El socialismo, de éste y de cualquier siglo, que plantea la “revolución”, requiere para sobrevivir, de un totalitarismo parecido al cubano: líder único y eterno, instituciones postradas y aunque usted no lo crea, una economía quebrada. Somos una subdemocracia, con tendencia a la autocracia. Por eso, ya está bueno que el gobierno se esté jactando de ser demócrata y que la OEA se siga haciendo la loca con lo que pasa en Venezuela.


Muchos factores certifican que estamos en subdemocracia. Por ejemplo, no hay separación de poderes, es triste observar la relación que hay entre las órdenes y los regaños del Presidente y los corre corre - corre de los funcionaros que lugar de jefes de poderes autónomos, parecen ministros recibiendo instrucciones. Es desolador observar cómo los que no comulgan con tanto desaguisado son apresados por “quítame esa pajita”, mientras los “revolucionarios” cabalgan su impunidad descaradamente. Somos subdemocracia porque no hay diálogo, aunque usted no lo crea, Miraflores ignora a la oposición (solo la insulta) y no concede entrevistas a los periodistas que no sean rojos rojitos. Somos subdemocracia porque no hay respeto por los venezolanos, por ejemplo en PDVSA le exigen a los trabajadores ser rojos – rojitos y les dicen que su puesto se lo deben nada menos que a Chávez. Habrase visto. Y ni hablar de los fraudulentos procesos electorales, desde el abuso y la desviación de los recursos del estado y una ley electoral que le da plena libertad al gobierno para jugar lego con los circuitos electorales, hasta la opacidad del padrón electoral.


Licencia para abusar, cual agente 007. Aunque se parecen más al superagente 86. Sería cuestión de risa si no fuera por el drama que encierra esta subdemocracia. Y la OEA, ¿qué opina? ¿O es que no saben que la licuefacción de poderes, el no diálogo, el irrespeto, las elecciones opacas y paremos de contar… no es democracia? Además, ¿como pueden hablar de democracia idolatrando “revolucionarios” como Fidel 50, libertador Kadafi 40, Mugabe 30 o Lukashenko 20? ¿La espada de Bolívar atando totalitarismos? ¿Alguien dijo Chávez 10 y completó la escalera?


El resultado está a la vista. Un país que en lugar de ir en vías de desarrollo, transita la ruta de la ruina. Dan vergüenza (ajena) la caída de la producción de leche, de carne, de azúcar, el 10% de disminución de producción industrial en seis meses, las 4000 empresas cerradas en diez años, la decadente producción petrolera, la importación de gasolina, la quiebra del sistema de salud, la inseguridad. Tanta incapacidad no es posible, es más plausible que la ruina corresponda a la única estrategia exitosa de esta subdemocracia: destruir la producción. Este es el único gobierno del mundo que arrasa haciendas prósperas, las sustituye por eriales, deja en la ruta del hambre a campesinos y sus familias, y encima… se jacta de ello. ¿Dónde estás Guinness? Tanta incapacidad, no es posible.


¿A DÓNDE VAMOS?

Las subdemocracias tienen dos rutas. Hacia la democracia, o hacia el totalitarismo. La ruta del totalitarismo es un pack que viene con mesías incluído, presidentes reelectos ad infinitum en cada vez más abusivas elecciones, leyes inconstitucionales que dan poder inconmensurable al líder, más caldo a la sopa de licuefacción de poderes, más sectarismo, más irrespeto al ciudadano y en general, copia más veraz del fracasado modelo cubano.


La ruta de la democracia, por el contrario es la de la libertad. La del respeto a la opinión de los ciudadanos de cualquier tendencia, la de la independencia de poderes, hacia un Poder autónomo capaz de procesar a un Nixon o a un CAP, o una Asamblea capaz de interpelar ministros como en todo el mundo menos en Cuba, Libia o tanto país pana. La ruta de la democracia es la de las elecciones limpias, los proyectos de desarrollo productos del consenso, la de la transparencia y el acceso a la información gubernamental. La ruta de la libertad de expresión, sin insultos ni leguleyismos. O sea, todo lo contrario de lo que está pasando en Venezuela.


El camino hacia la democracia es el que nos legaron esas grandes generaciones encabezadas por Rómulo Betancourt, nacido en dictadura y fallecido en una democracia que él ayudó a forjar. Como esta nueva generación, que se levanta bajo la sombra de la subdemocracia y lucha a brazo partido por un sistema de libertades al grito de: OEA venga pa’ que vea. Para que vea esta subdemocracia, que por sus subterfugios y leguleyismos, o como decimos los andinos, por ser tan motolita, es más peligrosa que las inclementes autocracias del siglo XX.


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