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lunes, 7 de diciembre de 2015

YO PETROLERO



                   Rafael Gallegos


Yo petrolero a mucha honra, escribo la historia de unos venezolanos que cabalgando sobre sus valores decidieron actuar en la álgida escena de la patria. 23.000 petroleros que un buen día, al observar que una tormenta se cernía sobre el cielo del país, se armaron de valor y de valores y decidieron enfrentar al tormentero. Escribo la historia inconclusa por ahora, de valientes hombres y valientísimas mujeres, que antepusieron la patria al sustento, a la seguridad de sus hijos, al futuro seguro.  Que blandieron el estandarte de aquel hombre que dijo al pie del cadalso que lo único que lamentaba era tener una sola patria para morir por ella. Como Páez, aquel terrible patriota ante cuyas lanzas tiemblan los falsificadores de la historia, los 23.000 petroleros ensordecieron la sabana con su cabalgar. Montados sobre sus valores y armados de un gigantesco amor por la libertad.

Yo petrolero y a mucha honra, me uní a  la decisión colectiva de apoyar un paro nacional de un pueblo aterrado por las leyes que querían partir en pedacitos a la patria para comerte mejor. Yo petrolero y cuando digo yo petrolero digo 23.000 petroleros, abandoné la seguridad de toda la vida para luchar contra la falsa democracia de los falsos demócratas. A partir de ese día los compañeros del petróleo fuimos hermanos  del petróleo y, me tiembla la mano al escribirlo, puse la patria por delante de mis hijos, les vacié la nevera por la patria. Pero quien no ama a la patria no ama a sus hijos. Yo petrolero y cuando digo yo petrolero digo 23.000 petroleros, no tenía ojos para mirar los ojos de mis hijos ante la nevera vacía, el colegio atrasado, los domingos sin cine. Yo petrolero me sentí impotente ante los cobradores, incierto ante el futuro, desesperado ante la vida. 

Yo petrolero  a mucha honra y cuando digo yo somos  23.000, me insuflo el aliento ante la valentía de las mujeres y los niños y los hombres desalojados de sus casas de los campos petroleros por la violencia de una soldadesca “heródica”. Dicen que el mismísimo Herodes se avergonzaría de esos procedimientos. Qué mujeres. Pechos al frente y la frente en alto. Preñadas de valor y de valores enfrentaron las armas de los heraldos del totalitarismo. Qué valentía, a lo Luisa Cáceres, heroína de la libertad. “Lo único que lamento es no tener otras patrias para morir por ellas”. Desalojadas con sus hijos a cuestas. Niños que para la “revolución” no eran de la patria. Con el hijo a la espalda andando y desandando los caminos de un  país cuyo gobierno les impedía y les impide trabajar. Yo petrolero y yo petrolera y somos 23.000. Los “heródicos” soldados  tendrán que bajar los ojos al recordar  tamaña entereza
.

Yo petrolero, perseguidos, execrados, sin pago laboral y ni siquiera de la caja de ahorros porque los “revolucionarios” siempre están por encima de la Ley y  cuando  todo pasa y comienzan las carreras por los albañales, lastimosamente dicen yo no sabía, yo no sabía y hasta imploran la obediencia debida.

Yo petrolero. Qué lluvia, qué tormenta, qué huracanes de dignidad. Muchos no aguantaron la mirada infinita de la tristeza del hijo. ¿Cuántos se han tirado del puente… cuántos infartados? O el mártir José Ramón Vilas. Todos  héroes. Héroes del petróleo. Heroísmo que se agiganta como la sombra cuando el sol declina ante los calificativos de saboteadores, vende patria, guarimberos y ante la persecución legal legalita porque la Ley Soy Yo, como es la Ley en todas las autocracias… una dama que olvida para que sirve la balanza. Todos los calificativos. Todos, menos cobardes. ¿Por qué será?

23.000 perseguidos, asilados, exiliados e inciliados (lo mismo que exiliados pero dentro de la patria, cosas del modernismo legal legalito). Yo petrolero  denuncio que al botarnos hicieron una lobotomía a la industria pivote del país. Que como la madre desnaturalizada de Salomón prefirieron matar al hijo. Que por botarnos dejan de producir cien mil millones de dólares al año, amén de sacar cero en gerencia en una empresa que fue emblema de América Latina. Yoprovoquéelparo, la destrucción, la tirada a la calle de doscientos mil trabajadores y sus familiares, valientes familiares como los míos y mujeres de oro como la mía, que temple, que dignidad, que acompañamiento. Sólo podrá absolverlos la misma historia que “y que” absolverá a Castro.

Como diría Rubén Darío, eres todo el poder, cuando tú te estremeces hay un fuerte temblor, cuando mueves los hilos millones de títeres se mueven. Eres el invasor de un pueblo que resiste porque aún cree en la democracia, le reza a Jesucristo y aun habla en español. Y pues contáis con todo, falta una cosa, Dios.

Yo petrolero miro como el peso del pueblo ya doblega las espaldas de los tormenteros. Claro que valió la pena. Y vale la pena. Fuimos el prólogo de los jóvenes y de un pueblo que resiste. Vivos y ansiosos, bregando el alba de oro.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Pdvsa: expediente viciado


        Eddie A. Ramírez S.

Pdvsa aplicó sanciones a 178  trabajadores despedidos ilegalmente a raíz del paro cívico iniciado el 2 de diciembre del 2002, entre ellos 22 damas. Inicialmente el expediente fue levantado por el Auditor Fiscal  Raúl Soto, a quien sustituyó Ramón  H. Torres C, ambos   nombrados  a dedo, usurpando   un cargo que debe ser asignado por concurso.  En el documento participó  el Delegatario  Paúl Alvarado Rodríguez, a quien  la División contra Robos de la antigua PTJ  acusó en el 2001 de un hecho  del cual no tenemos mayor información. 

Conforme a derecho podemos alegar que todo lo actuado es nulo,  que los hechos investigados prescribieron y que no se tomaron  en cuenta  los alegatos de los sancionados. Sin embargo, en esta ocasión queremos  destacar el contenido del mamotreto mal llamado  expediente.  Resalta  que la investigación abarca del 2 de diciembre del 2002 al 31 de marzo del 2003, lapso que toma en cuenta para establecer el monto de las supuestas pérdidas de Pdvsa. Estas fueron  estimadas en 8.340 millones de dólares por el crudo que se dejó de exportar, 504 millones de dólares por el combustible importado y 209 millones de dólares ( antes el Comisario de Pdvsa había estimado 789 millones ) por daños no especificados. En total nueve mil cincuenta y tres millones de dólares, equivalentes a  19.463.950.000,00 bolívares fuertes al cambio de la época. .

¿Cómo distribuyeron  esta elevada suma entre 178 ciudadanos de Pdvsa y filiales, que incluyen a 40 presidentes, vicepresidentes y directores, 19 gerentes generales, 55 gerentes, un docente, cuatro periodistas, tres analistas, nueve asesores, cuatro abogados, 10 capitanes de barcos, cuatro del área de aviación, un médico, un sindicalista y otros profesionales? ¿Cómo estimaron las sanciones si unos fueron separados y suspendidos de sus cargos cuando el entonces presidente de Pdvsa Alí Rodríguez asumió poderes especiales el 8 de diciembre?  ¿Es o no cierto que  Rodríguez llamó a los círculos paramilitares para que tomaran las puertas de las instalaciones y que el 8 de diciembre las militarizaron impidiendo el ingreso a quienes consideraban no afectos a la revolución?  ¿Es o no cierto que  entre diciembre y enero se produjeron la mayoría de los despidos? 
No hay ninguna acusación concreta e incluso no se comprueban inasistencias al trabajo. Los señalamientos son genéricos “por no haber actuado como el mejor  padre de familia” para garantizar las operaciones, reportajes de prensa sobre el paro, ser fundadores de Gente del Petróleo o  asistencia a una rueda de prensa a la que muchos de los sancionados no concurrieron.  Extraña que se haya sancionado a  personas que se mantuvieron trabajando y a quienes Alí Rodríguez les aprobó la jubilación, así como algunos que desempeñaban cargos en el exterior o que estaban de vacaciones.   En mi caso me aplicaron la sanción más alta, 124.928.665,16 Bs. F, a pesar de que había entregado mi cargo el 31 de octubre 2002. Ningún petrolero llamó  al paro. Una vez que se produjo  lo respaldé con declaraciones, de lo cual no me arrepiento. 

Como en botica: Las “corazonadas” de Maduro permiten detectar  fallas en aviones. Empresas aéreas le ofrecen trabajo

viernes, 8 de marzo de 2013

Crónicas de Un Buhonero. ¿POR QUE NO PUEDO LLORAR?

Iván Fernández
El Buhonero de La Resistencia  
Dedicada a quienes lloran.
Sabido es que además de la enorme fractura que divide a los venezolanos, también existen fracturas entre las familias, cuyos integrantes hemos de una u otra forma tratado de paliar y evitar tocar el tema para no iniciar estériles debates que lejos de enseñar, acentúan la división. 
Por mi parte, mi posición ha sido conocida por todos pues desde el golpe de estado de 1992, supe reconocer a quien nunca iba a satisfacer lo que yo esperaba. Supe reconocer a un falso mesías. Debí comenzar esta nota, admitiendo que existían muchos defectos, muchas desigualdades, que los adecos y los copeyanos causaron muchos de los males que hoy enfrentamos. En ninguno de los partidos milité nunca y a pesar de ello, nunca fui perseguido en el extinto INOS donde me correspondió trabajar bajo los gobiernos de Caldera y de Cap. Pero ello no significa que no existieran perseguidos políticos como Fabricio Ojeda, el Profesor Lovera y Jorge Rodríguez, tampoco nunca se me negó una promoción o un incremento salarial por no pertenecer al partido de turno. Más aún, pude ascender a punta de trabajo desde la humilde posición de mensajero hasta la de Auditor II hasta que, durante mis últimos años de la U.C.V decidí aceptar una oferta muy superior en la empresa privada. Pasaron muchos años y también varios empleos porque fui muy cotizado y no miraba para atrás cuando de una mejor oferta se trataba. 
Todo ello hasta que me llegó la hora de los hombres y tuve que escoger entre un camino que era y es equivocado y otro que aunque me pintaba penurias, era el que me correspondía, donde quería y quiero aún estar. Así, un mal día fui botado de mi trabajo por un individuo de escasa preparación, que había quebrantado el juramente de lealtad a la bandera y había violentado la meritocracia y con un pito, boto a mas de 23.000 empleados, la mayor parte de la nómina mayor de PDVSA, cualquiera de los cuales, tenía más cultura, conocimientos  y decencia que el individuo de marras. No le pedí nada nadie, y nadie tampoco me lo ofreció a pesar que muchas oportunidades más de uno recibió de mi mano.  Mi esposa y yo, a mucha honra, nos dedicamos a elaborar y vender arepas peladas, que aun son solicitadas por mis amigos. Entre mis clientes figuraron algunos connotados chavistas. Mi hija, víctima de la misma exclusión que su padre, por pensar distinto tuvo que buscar sus caminos por otros lares. Estuve más de cuatro años sin verla. Por más de dos años, durante la semana Thais y yo nos levantábamos a las 3 Am para buscar los insumos, preparar las arepas y cocinar los rellenos. Mientras tanto, mi hija limpiaba habitaciones en Orlando, cuidaba ancianos..... y nunca recibí nada de nadie, excepto respeto y amistad y no precisamente de toda la familia. El trabajo fue muy duro y pocos saben que en ocasiones preferíamos dormir que comer.......
Esta historia y muchas otras que no vale la pena contar, me dan el derecho de exigir respeto y me dan la valentía para afirmar que no soy ni seré nunca socialista ni comunista por muchas razones, la más importante es PORQUE NO ME DA LA GANA
Pero no entiendo cómo una persona puede ser socialista con una o varias quintas, con relojes de marca, con carrotes, con fortunas mal habidas, con apartamentotes con los cuales reemplazaron sus humildes casas. Eso no es socialismo. Eso es hipocresía de la pura y aprovechamiento de la ingenuidad o la ignorancia de muchos.
 Ahora que el individuo ha muerto, se me pide respeto y yo debo darlo pero ya dicen algunos por allí, que hay muertos que se respetan pero no se lloran y yo, que lloré la muerte de FRANKLIN BRITO, que lloré la muerte de Keyla a manos del caballero Gouveia, que lloré el asesinato de venezolanos en Puente LLaguno por parte de quienes ahora son héroes de la revolución, que lloré por los soldados asesinados en Machurucuto con la complicidad de varios venezolanos indignos y traidores a la patria, que lloro de impotencia por la condena de muerte a Simonovis, NO PUEDO LLORAR LA MUERTE DE quien ha convertido en colonia cubana a nuestro país. NO PUEDO LLORAR por quien nos ha endeudado hasta las próximas tres generaciones, que ha regalado lo que no le pertenece, que ha hecho millonarios a sus cómplices y familiares. Que a pesar del socialismo que pregona, compró un avión con cuyo costo podía construir varias escuelas y hospitales y que prácticamente es de uso exclusivo de la familia real. Que ha expropiado empresas afanosamente trabajadas, sin pagar a sus legítimos propietarios, que ha envilecido al venezolano convirtiéndolo en un limosnero de las dádivas del estado.
Una vez dije y nuevamente quiero repetirlo ¡Qué falta nos hizo Rómulo!, el mismo que enfrentó y derrotó la subversión izquierdosa y propinó derrotas al sátrapa caribeño que hoy es héroe para imberbes ignorantes y pobres diablos que desconocen nuestra historia y que como loros sólo repiten lo que escuchan. Admiradores de choferes y tenientuchos que al primer tiro cual gallinas corrieron a rendirse sin luchar por sus ideales. Que admiran a quien osó violar los restos del Libertador, que repartió armas entre el vandalaje que hoy asesina a miles de venezolanos.
Quiero culminar esta pequeña historia con una sentencia. QUE DIOS LES DE LARGA VIDA PARA QUE VEAN EL DAÑO QUE CAUSARON AL PAIS SUS ADMIRADOS LIDERES. OJALA NUNCA TENGAN QUE LLORAR POR NO TENER UN PAN PARA LLEVARSE A LA BOCA, POR UN HIJO A QUIEN NO PUEDES VER Y SOBRE TODO QUE NUNCA TENGAS QUE SENTARTE A LA MESA SIN SABER SI TU HIJA TIENE PARA COMER. QUE NUNCA TENGAS QUE IRTE DEL PAIS PORQUE EN TU PROPIO PAIS ERES UN PARIA……
¿COMPRENDES AHORA POR QUÉ NO PUEDO LLORAR?
QUIEN TENGA OJOS QUE LEA........
LIBERTAD PARA LOS PRESOS POLITICOS. LIBERTAD PARA EL REGRESO DE NUESTROS EXILIADOS. RESPETO A LA TOLERANCIA Y LA LIBERTAD DE EXPRESION. RESPETO A LA CONSTITUCION.

lunes, 29 de octubre de 2012

Resumen caso investigación Auditoría Fiscal de Pdvsa a Botados Ilegalmente

Eddie Ramirez
Resumen de antecedentes de la crisis en Pdvsa y de las sanciones  que está aplicando el Auditor Fiscal de Pdvsa a 185 trabajadores ilegalmente despedidos de la empresa
1-Para poder implantar su  llamada revolución Hugo Chávez requería apoderarse de Pdvsa para disponer sin control de los recursos financieros de la empresa y contar con su apoyo logístico. El primer intento lo hizo cuando designó como presidente a Ciavaldini, quien por incompetente y por el contrapeso de los Directores de la estatal y de los presidentes y directores de las filiales no pudo cumplir la tarea encomendada. Lo cambió por el general Guaicaipuro Lameda, quien no se prestó a la manipulación. Lo sustituyó por Gastón Parra y cinco directores sin méritos y de tendencia “revolucionaria”.  Ello motivó una protesta de los 34 más altos ejecutivos, quienes en febrero 2002 publicamos un manifiesto titulado “Salvaguardemos a Pdvsa”. Ante la destitución de dos de los firmantes se agudizó la crisis y el 4 de abril, iniciamos un paro y el 9 de abril  se sumaron al paro la CTV y Fedecámaras,  prolongándose el mismo hasta el día 11.   A su regreso al poder cambió la directiva cuestionada y designó a Alí Rodríguez como presidente. Gradualmente se fue creando un clima hostil contra quienes habían participado en el paro y se iniciaron actividades de tipo político dentro de la empresa. Esta situación y el llamado de todos los partidos políticos, de la sociedad civil, de la CTV y de Fedecámaras a un paro cívico el 2 de diciembre del 2002 motivaron a muchos trabajadores de Pdvsa y filiales a sumarse motu propio al mismo. Recordemos que Chávez reconoció haber promovido la crisis y que también declaró que “ tenía que tomar esa colina que es Pdvsa porque no podía nombrar ni remover gerentes”.

2-Algunos trabajadores se sumaron a la huelga, catalogada como tal por la OIT, en uso de un derecho constitucional, pero otros estaban de reposo médico, permiso por maternidad, de vacaciones o aplicando el Plan de Contingencia. Inicialmente el paro fue administrativo, pero se generalizó cuando Alí Rodríguez militarizó las instalaciones, llamó a los círculos violentos, removió a gerentes de primera línea y a quienes estaban aplicando el Plan de Contingencia e impidió el ingreso de muchos para poner a Pdvsa a las órdenes del régimen .Por otra parte, las instalaciones fueron entregadas en perfecto estado, algunas con actas formales,  y a los pocos días se reactivaron gradualmente las actividades. Por ello, las tradicionales acusaciones de sabotaje no son sustentables, ya que los incidentes sucedieron cuando Alí Rodríguez y sus gerentes rojos tenían  control de las instalaciones ( 19 de diciembre,  7 de enero 2003, 14 de enero, 27 de enero,  25 de febrero, 11 de marzo y 23 de marzo) . Fueron despedidos ilegalmente por anuncios de prensa 18.792 trabajadores ( 726 de la nómina ejecutiva, 12.371 de la mayor, 3.705 operadores y artesanos, 1954 operadores y mantenedores). A esta cifra hay que sumar unos 2.500 de la empresa mixta Intesa y varios centenares que nunca fueron notificados pero a los que no se permitió ingresar a la empresa.   

3-En el 2006, el Auditor Fiscal de Pdvsa, designado a dedo y no por concurso como establece la ley,  inició una averiguación a 185 trabajadores por supuestos daños ocasionados a la empresa durante el paro cívico. Cada uno de los investigados dimos respuestas a las acusaciones y pensamos que hasta allí llegaría el caso. En noviembre del 2011 iniciaron nuevas citaciones, algunas de ellas a través del diario VEA,  para los mismos 185, ratificando la oficina de Auditoría las acusaciones y haciendo caso omiso a nuestros alegatos.

4-El monto que reclama Pdvsa es de Bs. F 19.463.959.000,00 bolívares fuertes  (diecinueve milcuatrocientos sesenta y tres millones novecientos cincuenta y nueve mil bolívares fuertes). Ese monto incluye importaciones de gasolina, petróleo que dejó de exportar la empresa y supuestos daños a instalaciones.  Desde el 18 de octubre a la fecha ( 28 de octubre 2012)  se han realizado tres actos en el Núcleo de Desarrollo Endógeno Fabricio Ojeda, en Catia, en los cuales se sancionaron a  44 trabajadores. Los montos por multa han fluctuado entre 550 y 990 unidades tributarias y los reparos están entre 90 y 119 millones de bolívares fuertes, por persona.   Hasta ahora solo absolvieron a dos trabajadores que no se sumaron al paro y que por razones no conocidas los habían incluido en la lista de los investigados. Entre los sancionados figuran periodistas, abogados, médicos y administradores quienes no tenían responsabilidad operativa; además varios de ellos tampoco se había sumado al paro e incluso algunos habían sido jubilados por la Pdvsa roja. Los criterios aplicados son difíciles de entender. Todavía no tenemos el escrito en el que el Auditor razona las sanciones. Hugo Chávez y Alí Rodríguez deberían ser los sancionados. El primero por promover la crisis y el segundo por desencadenarla. 

miércoles, 20 de junio de 2012

¿Despedido de Pdvsa? ¡Ascenso de la familia!


VÍCTOR SÁNCHEZ FERRER |  EL UNIVERSAL(19-06-12)
 

Eran las 7 am cuando sonó el teléfono. Al otro lado de la línea se escuchó: "Gualberto, compra el periódico. Apareces en la lista de despedidos". Mi padre era el número 75 en la primera lista de 204 despedidos de Pdvsa, publicada el sábado 4 de enero de 2003. Luego de sufrir una fractura en la rodilla el 24 de octubre, mi padre había recibido reposo médico absoluto por tres meses. Así pues, después de 22 años trabajando entre 12 y 14 horas diarias, como muchos otros empleados de Pdvsa, mi padre se encontró así mismo en su cama, inmovilizado, en ayunas y despedido injustificadamente.

Han pasado más de 9 años desde el 4 de enero de 2003. Más que suficiente se ha dicho de cómo el despido masivo de Pdvsa estuvo al margen de la ley y cuán contrario fue  a los derechos humanos, no sólo de los empleados, sino también de sus familiares. Adicionalmente, es cada vez más difícil esconder que la pérdida de miles de años de experiencia acumulada en exploración, producción, refinación y comercialización del petróleo, ha herido a Pdvsa de diversas maneras: ingresos no percibidos, incremento de accidentes laborales e ineficiencias absurdas.

Habiéndose dicho tanto de lo negativo, me gustaría usar las siguientes líneas para hablar sobre la otra cara de la moneda, y contar cómo el despido de mi padre ha sido una de las mejores cosas que le ha pasado a mi familia. O más bien, cómo hicimos de tripas corazón y aprovechamos cuanto tuvimos a la mano. Esta es la historia no sólo de mi familia, sino de muchas otras que han sido transformadas positivamente durante los últimos 9 años.

Ese mismo 4 de enero del 2003, conversé en el garaje de la casa con mi padre. Le dije: "Papá, estamos contigo. Cuenta con nuestro apoyo". A pesar de nuestro apoyo, mi papá desarrolló una alopecia consecuencia del estrés al ver que por más que sacase cuentas no podía pagar los estudios de mi hermano en Estados Unidos, mis gastos de vida en Caracas, la universidad de mi otro hermano en Maracaibo y las deudas de las tarjetas de crédito, entre otros compromisos financieros.

Sin embargo, conforme los días avanzaban todo fue concretándose sin problemas. Muy naturalmente activamos lo que pareció un plan de contingencia. Cancelamos las dos líneas celulares, el Internet banda ancha, la televisión por cable; colocamos el resort de Florida en venta, aunque nunca se logró vender; vendimos el apartamento de Mérida para pagar las deudas de las tarjetas de crédito y el préstamo de la camioneta; mi mamá vendió cuanta prenda de oro pudo y, de allí en adelante, lavaba y secaba toda la ropa sin usar la lavadora y la secadora; organizamos una venta de garaje y no prendíamos los aires acondicionados; yo conseguí un trabajo a tiempo parcial con un empresario, apliqué a una beca en mi universidad, me mudé a casa de mi tío, y conseguí ser preparador de una clase; mi hermano Carlos se ganó una beca completa para su universidad por su desempeño académico y hacía trabajos de electrónica a destajo; mi hermano Berto estaba en su último semestre de la universidad en Estados Unidos y consiguió el dinero prestado para pagar su matrícula y había estado trabajando en la biblioteca durante casi toda su carrera; mi mamá hacía lo imposible para gastar sólo lo estrictamente indispensable en la casa; mi papá, en cuanto se recuperó de su fractura, empezó a vender quesos y pulpas de fruta por todo Maracaibo.

Pero no superamos las dificultades solos. Recibimos mucha ayuda de muchas personas que se hicieron solidarias con nosotros. Una amiga de mi mamá le llevaba un mercado cada quince días, unos primos llevaban frutas de su finca cuando pasaban cerca de la casa, varios tíos, tías y amigos nos hicieron préstamos significativos. Se veía que Dios estaba detrás de todas las cosas que se sucedían. Vivíamos al día, sin saber qué comeríamos al siguiente día o si tendríamos para pagar las cuentas, pero nunca nos faltó nada. La unión familiar, lo que considero más importante, siempre estuvo presente y cada día con mayor fuerza.

Son las 11 pm del 14 de junio de 2012. A la vuelta de los años, en mi familia cada uno ha seguido su camino y ha capitalizado la experiencia de haber estado al borde del colapso económico y familiar. Los tres hijos terminamos exitosamente nuestras carreras profesionales y ahora estamos completando postgrados. Mis padres se reubicaron a otra ciudad y han conseguido un mejor trabajo. Mi papá ahora disfruta más el tiempo con la familia y ha entendido que el trabajo viene y va, pero la familia siempre está allí.

El despido de mi padre ha sido una de las experiencias de aprendizaje más importantes de nuestras vidas. Nos dimos cuenta que fuimos más felices cuando tuvimos menos, de que teníamos más de lo que necesitábamos, de que tenemos muy buenos amigos, de que ahora somos más fuertes porque sabemos qué es lo realmente importante en la vida, de que tengo unos padres excepcionales que me han enseñado con su ejemplo y, sobre todo, que Dios nunca nos desampara si nos esforzamos por estar junto a Él.

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