Los Primeros 15 Países en Producción de Petróleo by energia21 on Scribd
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miércoles, 25 de octubre de 2017
sábado, 3 de enero de 2015
viernes, 18 de julio de 2014
jueves, 20 de marzo de 2014
domingo, 1 de diciembre de 2013
Las petroleras de la región, entre el aislamiento y las oportunidades de desarrollo
·
1 de 7 robras
es la empresa petrolera de más desarrollo en la región
¿Qué pasa
con las petroleras en América Latina? En los últimos años se ha visto un comportamiento
irregular del sector energético en la región. Argentina y Venezuela han
registrado una fuerte merma en su capacidad de producción petrolera,
mientras que México y Brasil, los dos actores fuertes de la región, afrontan
grandes oportunidades aunque no logran despegar definitivamente.
En el
caso de Argentina, el gobierno de Cristina Kirchner reestatizó en
marzo de 2012 la petrolera YPF, luego de 14 años de gestión del grupo
español Repsol. El mayor índice de producción de petróleo que registró el
país fue precisamente en 1998, año en que Repsol adquirió el 97,8% de las
acciones de la empresa, con 190 millones de barriles. Mientras que
en lo que respecta a la producción de gas, materia en la que Argentina es el
tercer país del mundo en reservas detrás de China y Estados Unidos, el
mayor registro de actividad se dio en 2004, con 705 mil millones de pies
cúbicos.
Si bien
durante este año y medio el gobierno argentino ha logrado cuadruplicar los
pozos de exploración, y aumentar la perforación, su principal déficit radica
en la falta de inversión extranjera y la escasez de fondos locales.
En ese
sentido, Argentina mantuvo una posición similar a la de Venezuela. Nelson
Hernández, especialista y analista en temas energéticos y petrolíferos,
remarca que el gobierno argentino "quizás ha visto lo que hizo Venezuela en
haber sacado a las transnacionales entre los años 2005 y 2007".
Por eso,
el analista venezolano celebra el acuerdo logrado por YPF con la petrolera norteamericana
Chevron para la exploración del yacimiento Vaca Muerta.
"Es la oportunidad que tiene Argentina. El gas va a ser el hidrocarburo o
la energía de transición hasta buscar nuevas fuentes de energía distintas a las
fósiles, y esa oportunidad Argentina no la debe perder, a menos que las
políticas de ciertos gobernantes vuelvan a impedir que esto se
desarrolle", enfatiza Hernández.
Por su
parte, la analista en políticas energéticas del Instituto de las Américas,
Alexis Arthur, sostiene que el mayor problema de Argentina es su falta
de "seguridad jurídica".
En tanto,
Hernández explica que Pdvsa (Petróleo de Venezuela), la mayor
petrolera del país, quedó exclusivamente en manos del Estado luego de la
retirada de compañías extranjeras entre los años 2005 y 2007. Asimismo, la
estatal venezolana supo ser una de las grandes productoras de petróleo del
mundo, incluso posee las mayores reservas petrolíferas (en 2011 sumó 296.500
millones de barriles). Sin embargo, sus políticas de aislamiento
perjudicaron sensiblemente a la empresa, que en lo que va del año registra un
endeudamiento cercano a los 41 mil millones de dólares.
Esto
último llevó a una caída en la producción diaria de
barriles de crudo. El gobierno chavista se había trazado para este 2013 llegar
a 3.5 millones de barriles diarios. No obstante, hoy en día apenas alcanza
los 3 millones.
"La
problemática es el régimen de política que está aplicando el gobierno
venezolano, que va contra la propiedad privada", precisó Hernández. Y
agregó: "Esto es una consecuencia del mal uso y de las malas políticas
o de la soberbia de un presidente".
Diferente
es la realidad que viven Pemex (Petróleos Mexicanos) y la brasileña
Petrobras, las dos petroleras más grandes de América Latina.
El 38% de
la petrolera brasileña está en manos del Estado, mientras que el resto es
propiedad de distintas compañías privadas. En 2009 alcanzó una gran
explosión, al convertirse en la mayor empresa de la región, superando en
sus ventas a los otros dos gigantes regionales: Pemex y Pdvsa.
Petrobras
es la empresa más adelantada en términos de desarrollo
"Petrobras
hasta no hace mucho fue una empresa del Estado, que luego incentivó la
participación privada y se fue a la Bolsa; y ahora el 30-40% de las
acciones de Petrobras están en la Bolsa de Nueva York. Eso permite que existen otros
actores interesados en que esto se desarrolle", explicó Hernández.
Durante
el primer trimestre de este 2013, Petrobras registró una caída en su
producción con respecto al mismo período de 2012, con 1,910 millones de
barriles diarios frente a los 1,970 millones del año anterior. Mientras que a
lo largo de este año promedió una producción de 2 millones de barriles
diarios.
No
obstante, Hernández asegura que esta caída "estaba prevista" y
no duda en que "Petrobras es la empresa más adelantada en términos de
desarrollo y tiene recursos suficientes, tanto energéticos como
financieros, para enfrentar el desarrollo".
Por su
parte, el presidente mexicano Enrique Peña Nieto impulsó este año un paquete de medidas,
entre las cuales se destaca la reforma energética. A través de esa
iniciativa, el Ejecutivo busca terminar con más de 100 años de control total
sobre la petrolera Pemex, que a partir de este año podrá incorporar
capitales extranjeros.
En el
último año México obtuvo ingresos récord por 126 mil millones de dólares,
mientras que la producción de crudo de este 2013 es de 2.5 millones de
barriles diarios. En esa línea, a pesar de las críticas de la oposición por
esta reforma, el gobierno mexicano busca impulsar aún más el desarrollo
petrolero para posicionarse a futuro como uno de los principales actores en
la materia.
México
tiene una problemática política
Sin
embargo, en los últimos meses generó mucha controversia la implementación de
esta reforma. En ese sentido, Hernández sostuvo: "México tiene una
problemática política. Después de 100 años, se están dando cuenta de que la
política de nacionalismo que aplicó no le dio resultado. Sin embargo, a nivel
técnico sí está claro, pero a nivel político no está claro de cómo hacer
para que entren las empresas majors en el desarrollo del
petróleo mexicano".
En todos
los casos mencionados podemos trazar como característica en común en que todas
las petroleras fueron o son controladas por sus respectivos Estados. Sin
embargo, queda evidenciado que dicha intervención no ha sido suficiente para
desarrollar un crecimiento sostenido.
No
obstante, el analista venezolano considera que el crecimiento de una empresa
petrolera es independiente de si sus accionistas son empresas privadas o el
propio Estado. Lo que apunta el especialista es la importancia de las
políticas implementadas. "Hay empresas estatizadas que son exitosas. O
sea, el problema a veces no es que sean del Estado, a veces el problema
radica en las políticas que toman los gobernantes para esas empresas",
analizó.
Y
concluyó: "El problema está en que cuando te transformas en un
nacionalista a ultranza, que te olvidas de que no puedes actuar solo en
este mundo globalizado. Y eso es lo que ha ocurrido en América Latina".
miércoles, 16 de enero de 2013
sábado, 3 de diciembre de 2011
CELAC: ENTRE LA PARAFERNALIA Y LA POLÍTICA
Fernando Mires

La primera reunión de CELAC en Venezuela (Diciembre de 2011) ha despertado más interés en el mundo de la farándula que en los de la política, lo que es explicable. CELAC carece por el momento de atributos resolutivos y aparte de que es un organismo “latino” y caribeño que excluye a los EE UU y a Canadá, casi nadie sabe muy bien de que se trata, para qué se hizo, o en qué consiste.
Hay muchos que piensan –y no tan mal- que la intención es sólo la de fundar una OEA sin EE UU. En ese caso estaríamos frente a una organización internacional cuya relevancia reside no en lo que incluye sino en lo que excluye. Razón de más para que no falten quienes supongan que CELAC tiene como objetivo impulsar la liberación de los pueblos de la región en contra del “imperialismo norteamericano”. Ese será al menos el tenor que intentarán dar al evento el presidente venezolano y los suyos .
No obstante, hay que considerar que la creación de un organismo como CELAC no carece de cierta lógica.
Hay diversos temas inter-americanos que, efectivamente, no requieren de la presencia de los EE UU. El tema de las migraciones intercontinentales por ejemplo: no todos los emigrantes viajan a EE UU o Europa. Entre las naciones latinoamericanas también hay oleadas migratorias. O el tema del narcotráfico cuyas redes traspasan límites nacionales. Por supuesto, hay que mencionar, además, los daños ecológicos que resultan de los grandes proyectos industriales. Daños que tampoco respetan límites. Y no por último hay que referirse al tema de los pueblos indígenas del continente.Y suma y sigue.
Pero, además, hay otro tema que por razones diplomáticas ningún presidente nombrará en las sesiones de la CELAC. Me refiero al de la hegemonía política subcontinental. ¿Logrará el grupo del ALBA imponer conducción ideológica a países como Argentina y Brasil? ¿Lograrán los del ALBA atraer a Perú hacia el campo del “antimperialismo”? A la inversa. ¿Lograrán gobiernos como el colombiano, el chileno, el costarricense, frenar la expansión del chavismo continental? ¿O logrará Brasil traspasar la hegemonía económica que ya casi nadie le discute, al espacio de la hegemonía política? ¿O surgirá un eje hegemónico formado por Argentina, Brasil o algún otro, uno semejante al que conforman en Europa (más allá del Euro) Alemania, Inglaterra y Francia?
Como es posible inferir, frente a temas como lo nombrados no es mucho lo que EE UU tiene que decir, razón que explica por qué el gobierno estadounidense en lugar de sentirse ofendido parece mostrarse más bien aliviado por el aparecimiento de CELAC. La consigna estadounidense podría ser: “que ellos resuelvan sus problemas, y después nos entenderemos con cada uno”. No olvidemos en ese sentido que la delegación de poderes es uno de los signos que marca el estilo del gobierno Obama.
La verdad es que pese a la retórica inflamada de los próceres del ALBA, los EE UU no tienen nada que temer de CELAC. Y mucho menos del ALBA. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que desde un punto de vista económico, los gobiernos más “pitiyanquis” de América Latina son los del ALBA. Imagino que más de algún lector creerá que estoy delirando, pero la porfiada realidad me da, guste o no, la razón.
No voy a hablar del caso de Ecuador, cuyo gobierno ni siquiera puede oponer una moneda nacional al dólar. Hablemos sí de la Nicaragua de Ortega quien acata, sin necesidad de ser sometido a presión alguna, su pertenencia al TLC (Tratado de libre comercio con los EE UU) O hablemos de Venezuela, cuyo gobierno ha incrementado notablemente la venta de petróleo a quien sigue siendo su principal comprador, los EE UU.
¿Que dirá un representante del ALBA frente a tan objetiva realidad? Nos dirá seguramente que la liberación con respecto al imperialismo es un proceso largo, pero poco a poco los países latinoamericanos van saliendo del yugo. ¿Saliendo? Veamos: Nicaragua, desde que firmó los acuerdos del TLC no sólo no ha disminuido sino duplicado sus exportaciones a los EE UU. Según datos proporcionados por el Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (MIFIC) de Nicaragua “Estados Unidos es el principal socio comercial de Nicaragua, con relaciones comerciales desarrolladas de forma natural e histórica (...) el 34 % de las exportaciones se dirigen a ese mercado y el 29% de las importaciones totales proceden de los EE UU”.
El caso de Venezuela es aún más escandaloso. De acuerdo a un informe de la Cámara Venezolana de Comercio e Industria, el comercio entre Venezuela y los EE UU creció en 2011 un 42,41 % (¡!), acumulando un saldo positivo de US $24.649,70 millones para los tres primeros trimestres de 2011, siendo el incremento de 34,75% (US$ 856 millones) en comparación con los tres primeros meses del año 2010. ¿Qué nos dicen esas cifras?
En primer lugar nos dicen que no hay ningún proceso de emancipación económica del bloque pro chavista con respecto a los EE UU. En segundo lugar, que el aumento de la retórica anti-norteamericana de los gobernantes del ALBA es directamente proporcional al aumento de la dependencia económica con respecto a los EE UU. En tercer lugar, que las relaciones de los gobiernos “antimperialistas” con EE UU son mucho más intensas que las de gobiernos supuestamente “pro-norteamericanos” como los de Perú y Chile, los que están enfilando, y cada vez con mayor rapidez, hacia los mercados asiáticos. En cuarto lugar nos dicen por qué EE UU no se siente amedrentado por el CELAC. Y en quinto lugar nos dicen que los problemas de Chávez y consorte con respecto a los EE UU no son de naturaleza económica sino política.
¿De naturaleza política? ¿Cuáles son las diferencias políticas que tienen Venezuela, Nicaragua, Ecuador o Bolivia con los EE UU? Desde que terminó la Guerra Fría los EE UU no han invadido ningún país ni financiado ninguna dictadura militar. ¿De dónde les viene entonces a los del ALBA ese anti-norteamericanismo político que profesan?
Suele ocurrir, sucede en este caso, que la respuesta ya se encuentra contenida en la pregunta ¿Cuáles son las diferencias políticas de esos gobiernos con los EE UU? La respuesta es: las diferencias son las diferencias.
Digámoslo de un modo más explícito: tanto el sistema político, como la cultura política, la tradición constitucional, la descentralización administrativa, la irrestricta adhesión a la libertad de prensa, y sobre todo, la independencia de los poderes públicos que imperan en los EE UU, son situaciones y hechos radicalmente diferentes a lo que intentan imponer los gobernantes del ALBA en sus respectivos países. Las diferencias, luego, son las diferencias.
Quizás está de más repetir que el ya largo proceso de democratización que ha tenido lugar en América Latina después de la Guerra Fría circula a lo largo de dos vertientes. Una es, en el sentido más amplio del término, democrática. La otra es autocrática, militarista, radicalmente personalista, fusiona el partido de gobierno con el Estado, es reeleccionista, es enemiga de la libertad de prensa, y busca la subordinación de los poderes públicos al ejecutivo.
En la escena política internacional –parece que ya no hay dudas- suelen darse relaciones de empatía y antipatía. Nadie puede negar, por ejemplo, que los gobiernos que conforman el ALBA no sólo proclaman su antipatía hacia los EE UU sino, además, se sienten empáticamente atraídos por las más tenebrosas dictaduras del planeta. Solidarizaron con el asesino de Libia; hoy solidarizan con el asesino de Siria. Buscan un peligroso acercamiento con el Irán atómico de los Ayatolah, y lo que más les atrae de China no son sus avances económicos sino la fusión entre el Partido y el Estado. Formal y jurídicamente, algunos gobiernos del ALBA son democráticos; tendencial y potencialmente visto, son autocráticos. El antimperialismo político que los une es, para decirlo en pocas palabras, radicalmente reaccionario.
Ha habido, efectivamente, tres tipos de antimperialismo en América Latina.
El primero es ideológico y fue el propagado por la URSS y sus simpatizantes en América Latina durante la Guerra Fría
El segundo es democrático, y ese fue el que levantaron diversos grupos opuestos al intento de los EE UU por convertir a la Guerra Fría en una “guerra caliente” en América Latina apoyando, por ejemplo, a las llamadas “dictaduras de seguridad nacional”
El tercero, menos que antimperialismo es un simple antiamericanismo y por lo mismo, básicamente reaccionario. Su propósito es volver hacia atrás las conquistas heredadas de la revolución de independencia norteamericana y de la revolución francesa. Ese, y no otro, es el antinorteamericanismo que representa el presidente Hugo Chávez.
¿Habrá que recordar qué Mussolini y Hitler fueron esencialmente anti-norteamericanos? ¿O que los neo nazis que hoy medran en las calles europeas son radicalmente antinorteamericanos?
Son esos, los antimperialistas reaccionarios de nuestro tiempo, los mismos que intentarán convertir a CELAC en un simple foro de propaganda anti-norteamericano. De ahí que lo más probable es que la primera reunión del CELAC no pasará de ser una parafernalia sin ninguna trascendencia política.
Quizás el CELAC comenzará recién a constituirse políticamente en su segunda cita, en 2012, cuando las líneas de enfrentamiento estén más claras y definidas que hoy. Puede que ahí el CELAC sea lo que debe ser: un foro polémico de discusión política entre gobiernos que representan diversos objetivos y distintas convicciones.
El CELAC de Venezuela, aún sin los EE UU, no será más que la OEA de siempre: burocrática, dispendiosa, inútil. Cristina Fernandez continuará promocionando a Christian Dior. José Mujica abrazará hasta a los postes de electricidad. Sebastián Piñera pronunciará un discurso en donde confundirá a Venezuela con Venecia (o algo parecido) Evo Morales se disfrazará de nuevo de piel roja. Ollanta Humala deseará ser el “hombre invisible” para que lo dejen en paz. Puede que Rafael Correa en un gesto dramático desabroche su camisa y muestre su pecho ante las cámaras. Juan Manuel Santos continuará canjeando productos agropecuarios por guerrilleros. Y Hugo Chávez contará a los impresionados gobernantes de Barbados, Bélice, Grenada, Santa Lucía, Federación de San Cristobal y Nieves, Surinám, Trinidad y Tobago y otras potencias, cómo -blandiendo la réplica de la espada del Libertador que regaló a Gadafi- logró derrotar a su propia muerte.
sábado, 30 de julio de 2011
Cruzando las Fronteras Latinoamericanas (Videos)
Estos videos recogen el esfuerzo de venezolanos para difundir en el mundo la dictadura militar por la que atravisea Venezuela....La Dictadura de Chavez.
Video 1
Video 2
Video 3
sábado, 2 de julio de 2011
domingo, 13 de febrero de 2011
VISION DE FUTURO
Alberto Quiros Corradi
Ahora que se plantea en Venezuela la discusión sobre la educación superior, Andrés Oppenheimer publica: “Basta de Historias” (Debate, 2010) El autor visitó varios países con el fin de analizar sus sistemas educativos. Lo primero que salta a la vista es que la educación hay que visualizarla como una escalera cuyos peldaños son todos críticos. Desde el preescolar hasta los postgrados todos cumplen una misión importantísima y no habrá excelencia en los últimos escaños si no se prepara al alumno desde la infancia. Hay que educar para la innovación y la creatividad. Aquellos países, como el nuestro, donde la instrucción se da para “ponerse al día” quedarán rezagados ante las sociedades que estudian para crear un “nuevo día”. Hay indicadores como el número de patentes que los países registran en los mercados internacionales. Corea del Sur una pequeña nación registra 7.500 patentes al año. Venezuela registró 2 en el 2009. Otro factor crucial es el número de horas que se dedican a la enseñanza primaria. Los sistemas de evaluación de profesores y alumnos.
Las alternativas abiertas a todos los estudiantes desde carreras técnicas cortas hasta la universidad. Los países que más han progresado en las últimas décadas son los que han abierto su sistema de educación superior a la globalización. Han permitido la presencia de universidades extranjeras en su territorio y han estimulado los estudios de los nacionales en el exterior sin temor a la fuga de cerebros convencidos de que regresarán si el país tiene trabajo e investigación avanzada. Ya no hay discusión posible. La clave del éxito es una educación moderna desde la cuna hasta la universidad con alternativas productivas para los diferentes niveles de competencia de los estudiantes.
Al final de su libro Oppenheimer da 12 claves del éxito para los países de América Latina.
1. Mirar hacia adelante. La obsesión por el pasado de América Latina le resta tiempo para construir el futuro.
2. Los gobiernos están más interesados en obras públicas que se ven, que en educación. La sociedad, las instituciones, las ONG tienen que construir un gran frente nacional exigiendo calidad educativa, estableciendo metas y midiendo su cumplimiento.
3. Ya en el Banco Mundial ha prosperado la idea de medir un PIB educativo que compare el gasto anual en educación con los logros que exhibe el producto final.
4. Educación preescolar: mejorar la nutrición, los servicios de salud y los estímulos adecuados. Para financiar estos servicios se pueden reducir los subsidios a las universidades que deben generar recursos propios mediante patentes, asesorías y pagos selectivos de matrículas.
5. Formar a buenos maestros. Seleccionar a los mejores alumnos preuniversitarios y convertir a la carrera docente en la élite del conocimiento.
6. Darle mejor estatus a los maestros, así como
7. Ofrecer incentivos salariales ligados a los resultados de los alumnos medidos bajo estándares internacionales.
8. Crear pactos nacionales para estimular las reformas educativas (Ya comentado).
9. Cultura familiar. El apoyo familiar y su participación en la evaluación y la motivación del alumno son básicos.
10. Romper el aislamiento educativo. Tener cada cierto tiempo (5 años) una evaluación de los sistemas educativos hechos por expertos internacionales.
11. Atraer inversiones de alta tecnología.
12. Abajo la complacencia y arriba la paranoia. Hace falta una dosis de humildad para reconocer el rezago educativo de la mayoría de nuestros países …¡Pero, no la tenemos!
sábado, 1 de enero de 2011
El Gas en Latinoamerica (Declive de Bolivia)
Comentario: Nelson Hernandez
Bolivia hasta hace unos 5 años se vislumbraba como la segunda potencia gasifera de latinoamerica, despues de Venezuela. Hoy en dia como consecuencia de malas politicas energeticas, influenciadas por gobierno venezolano, como aumento de precios, refirmas de contratos con Argentina y Brasil, diferimiento de inversiones en la industria gasifera, una sinceracion de sus reservas y nuevos descubrimientos en otros paises, ha llevado que el gas boliviano pierda importancia en latinoamerica.
El Gas en Latinoamerica (Declive de Bolivia)
Bolivia hasta hace unos 5 años se vislumbraba como la segunda potencia gasifera de latinoamerica, despues de Venezuela. Hoy en dia como consecuencia de malas politicas energeticas, influenciadas por gobierno venezolano, como aumento de precios, refirmas de contratos con Argentina y Brasil, diferimiento de inversiones en la industria gasifera, una sinceracion de sus reservas y nuevos descubrimientos en otros paises, ha llevado que el gas boliviano pierda importancia en latinoamerica.
El Gas en Latinoamerica (Declive de Bolivia)
viernes, 16 de octubre de 2009
VENEZUELA Y EL INDICE DE DESARROLLO DEMOCRATICO (IDD-Lat)
Nelson Hernandez
Mucho se ha vanagloriado Chávez con el Índice de Desarrollo Humano (IDH) por el crecimiento del mismo en Venezuela en los 10 años de desgobierno. Índice que a mi juicio, no refleja la realidad del país, por estar basado en informaciones estadísticas falsas que proporciona el régimen al PNUD.
Así como ha publicitado, a los cuatro vientos, el IDH, también debiera publicitar el Índice de Desarrollo Democrático (IDD-Lat), pero como este le es desfavorable, ni Chávez, ni ninguno de sus personeros habla del IDD-Lat.
El Índice de Desarrollo Democrático de América Latina, IDD-Lat, desarrollado por La Fundación Konrad Adenauer y Polilat.com, tiene como objetivos destacar los logros y virtudes del proceso de avance hacia una mayor evolución democrática de las instituciones y sociedades de América Latina, y exponer sus vicios y falencias, para ayudar a imitar los primeros y eliminar y evitar estos últimos, para el desarrollo regional.
Este esfuerzo se apoya en la formulación de una metodología transparente, técnicamente sólida, que entendemos permite enfrentar y vencer el principal obstáculo: lograr un conjunto de datos homogéneos y confiables. El IDD-Lat pretende estimular y destacar las virtudes propias de cada país, sin confrontarlas con espejos lejanos a su realidad, para optimizar las potencialidades e instrumentos que el presente histórico, cultural, social y político ofrece en la región.

La mejor manera de lograr este objetivo es, precisamente, poniendo en evidencia a quienes lo logran parcial o totalmente, porque ese ejemplo no sólo es vecino, sino también está al alcance de la mano para el conjunto de países latinoamericanos.
La Fundación Konrad Adenauer y Polilat.com, realizan a través del Índice de Desarrollo Democrático y otros trabajos, aportes convergentes con el desarrollo democrático de América Latina, para el análisis comparativo de la evolución de las instituciones y de las sociedades de la región, y del comportamiento de las dirigencias nacionales en la dura tarea de encauzar a cada país en una senda de democracia, bajo los principios de libertad, equidad y transparencia.
El IDD-Lat es un índice diseñado para medir el desarrollo democrático de los países latinoamericanos. Considera 31 indicadores agrupados en 4 dimensiones que miden: la “legalidad del régimen democrático”, el “respeto de los derechos políticos y libertades civiles”, la “calidad institucional y el grado de eficiencia política” y el “ejercicio de poder efectivo para gobernar”. Esta última dimensión a su vez se descompone en dos sub dimensiones: “Capacidad para generar políticas que aseguren bienestar” y “Capacidad para generar políticas que aseguren eficiencia económica”.
A su vez, el IDD-Lat presenta dos Índices Parciales o Sub índices que caracterizan dos aspectos centrales del desempeño del sistema democrático latinoamericano. Se trata de los Sub índices “Respeto de los Derechos Políticos y Libertades Civiles” y “Calidad Institucional y Eficiencia Política”. (Ver más AQUÍ)
El IDD-Lat se elabora desde el año 2002. Hasta ahora el estudio se realiza en 18 países de Latinoamérica, tal como lo muestra la tabla correspondiente a los resultados del 2009.
El país con mayor IDD es Chile con un puntaje de 10. El último lugar lo ocupa Bolivia con 2. 593. No es coincidencia que los países del ALBA ocupen los últimos lugares. Esto no es sorpresa para los ciudadanos democráticos de Latinoamérica.
En lo atinente a Venezuela, su puntaje es de 3.591, ocupando el lugar 14, lo cual reafirma lo que muchos venezolanos hemos dicho: El gobierno de Chávez no es democrático.
La tabla a continuación recoge los IDD para Venezuela desde el año 2002. Observamos que en el periodo (8 años) la posición de Venezuela siempre ha estado en los últimos 4 lugares, situación que corrobora lo que se ha dicho desde el año 2002: El Gobierno de Chávez no sigue las reglas de un “Gobierno Democrático”.
Como vemos, el Indicador de Desarrollo Democrático nunca será mencionado en el programa “Alo Presidente”, y de mencionarlo, será para descalificar el Índice como ya se ha hecho con Instituciones y estadísticas, que en un momento dado no favorecen a las políticas de engaño y mentiras que diariamente dice el régimen.
Los partidos políticos y la Sociedad Civil deben definir estrategias para sacarle provecho al IDD, y seguir desenmascarando al régimen.
Mucho se ha vanagloriado Chávez con el Índice de Desarrollo Humano (IDH) por el crecimiento del mismo en Venezuela en los 10 años de desgobierno. Índice que a mi juicio, no refleja la realidad del país, por estar basado en informaciones estadísticas falsas que proporciona el régimen al PNUD.
Así como ha publicitado, a los cuatro vientos, el IDH, también debiera publicitar el Índice de Desarrollo Democrático (IDD-Lat), pero como este le es desfavorable, ni Chávez, ni ninguno de sus personeros habla del IDD-Lat.
El Índice de Desarrollo Democrático de América Latina, IDD-Lat, desarrollado por La Fundación Konrad Adenauer y Polilat.com, tiene como objetivos destacar los logros y virtudes del proceso de avance hacia una mayor evolución democrática de las instituciones y sociedades de América Latina, y exponer sus vicios y falencias, para ayudar a imitar los primeros y eliminar y evitar estos últimos, para el desarrollo regional.
Este esfuerzo se apoya en la formulación de una metodología transparente, técnicamente sólida, que entendemos permite enfrentar y vencer el principal obstáculo: lograr un conjunto de datos homogéneos y confiables. El IDD-Lat pretende estimular y destacar las virtudes propias de cada país, sin confrontarlas con espejos lejanos a su realidad, para optimizar las potencialidades e instrumentos que el presente histórico, cultural, social y político ofrece en la región.
La mejor manera de lograr este objetivo es, precisamente, poniendo en evidencia a quienes lo logran parcial o totalmente, porque ese ejemplo no sólo es vecino, sino también está al alcance de la mano para el conjunto de países latinoamericanos.
La Fundación Konrad Adenauer y Polilat.com, realizan a través del Índice de Desarrollo Democrático y otros trabajos, aportes convergentes con el desarrollo democrático de América Latina, para el análisis comparativo de la evolución de las instituciones y de las sociedades de la región, y del comportamiento de las dirigencias nacionales en la dura tarea de encauzar a cada país en una senda de democracia, bajo los principios de libertad, equidad y transparencia.
El IDD-Lat es un índice diseñado para medir el desarrollo democrático de los países latinoamericanos. Considera 31 indicadores agrupados en 4 dimensiones que miden: la “legalidad del régimen democrático”, el “respeto de los derechos políticos y libertades civiles”, la “calidad institucional y el grado de eficiencia política” y el “ejercicio de poder efectivo para gobernar”. Esta última dimensión a su vez se descompone en dos sub dimensiones: “Capacidad para generar políticas que aseguren bienestar” y “Capacidad para generar políticas que aseguren eficiencia económica”.
A su vez, el IDD-Lat presenta dos Índices Parciales o Sub índices que caracterizan dos aspectos centrales del desempeño del sistema democrático latinoamericano. Se trata de los Sub índices “Respeto de los Derechos Políticos y Libertades Civiles” y “Calidad Institucional y Eficiencia Política”. (Ver más AQUÍ)
El IDD-Lat se elabora desde el año 2002. Hasta ahora el estudio se realiza en 18 países de Latinoamérica, tal como lo muestra la tabla correspondiente a los resultados del 2009.
El país con mayor IDD es Chile con un puntaje de 10. El último lugar lo ocupa Bolivia con 2. 593. No es coincidencia que los países del ALBA ocupen los últimos lugares. Esto no es sorpresa para los ciudadanos democráticos de Latinoamérica.
En lo atinente a Venezuela, su puntaje es de 3.591, ocupando el lugar 14, lo cual reafirma lo que muchos venezolanos hemos dicho: El gobierno de Chávez no es democrático.
La tabla a continuación recoge los IDD para Venezuela desde el año 2002. Observamos que en el periodo (8 años) la posición de Venezuela siempre ha estado en los últimos 4 lugares, situación que corrobora lo que se ha dicho desde el año 2002: El Gobierno de Chávez no sigue las reglas de un “Gobierno Democrático”.

Como vemos, el Indicador de Desarrollo Democrático nunca será mencionado en el programa “Alo Presidente”, y de mencionarlo, será para descalificar el Índice como ya se ha hecho con Instituciones y estadísticas, que en un momento dado no favorecen a las políticas de engaño y mentiras que diariamente dice el régimen.
Los partidos políticos y la Sociedad Civil deben definir estrategias para sacarle provecho al IDD, y seguir desenmascarando al régimen.
lunes, 18 de mayo de 2009
Obispos gozones, violadores e invertebrados ostentan el poder en América latina.
Gustavo Coronel
Invertebrado (izq.) y Violador (der.)

Aunque dicen que el mal de muchos es consuelo de tontos, es preciso señalar que la descomposición moral del liderazgo político hemisférico no está restringida a Chávez y su pandilla de ladrones. Hay una trágica epidemia de inmoralidad y mediocridad en los hombres y mujeres que ejercen el poder en América Latina. Cuando vemos como actúan el invertebrado José Miguél Insulza (OEA), el ladronzuelo Manuél Zelaya (Honduras), el pichón de déspota Evo Morales (Bolivia), el infantil Correa (Ecuador), el obispo gozón Lugo (Paraguay), el violador de hijastras Ortega (Nicaragua), el presidente acusado de matar a sus adversarios, Colom (Guatemala), la inepta y cursi Cristina Fernández (Argentina) y, por supuesto, el gran payaso de la región, el dictador Chávez, tenemos que llevar a la conclusión que nunca como hoy los países de América Latina o su máxima organización internacional han acumulado tanta basura en el poder. Aún Lula, la Sra. Bachelet y hasta Oscar Arias exhiben una ambiguedad en sus posiciones frente a las dictaduras de Castro y de Chávez que frecuentemente se convierten en peso muerto frente a los déspotas.
Es esto una coincidencia? No lo creo. Esta descomposición moral del liderazgo latinoamericano aflora debido a tres factores esenciales: (1), una enfermedad ideológica historicamente arraigada en nuestros países, caracterizada por la adoración del estado, (2), la actitud de los políticos de la región hacia los Estados Unidos, parcialmente basada en el resentimiento y el complejo de inferioridad y, (3), la aparición de un vocero de esos turbios sentimientos represados, Hugo Chávez, quien, dotado de una mezcla de odio, audacia y dinero petrolero, ha comprado la lealtad de muchos de los mediocres líderes arriba citados para convertirlos en satélites de un proyecto personal con pretensiones globales.
Es ya evidente que el intento de este oscuro “mahdi” latinoamericano de destruir el “imperio maligno”, los Estados Unidos, no podrá prosperar y tendrá resultados trágicos: uno, la ruina material y moral de nuestro país, la cuál ya se encuentra bastante adelantada y, dos, el retroceso económico y social de la región Latinoamericana, la cuál necesitará años para reparar los destrozos causados por los líderes ineptos y/o criminales arriba nombrados.
La adoración del Estado ha convertido a los pueblos latinoamericanos, con excepción de los chilenos, los uruguayos y los costarricenses (y, quizás los brasileños quienes parecen despertar), en una gran masa sumisa y resignada, esperando con infinita paciencia los favores y las limosnas de los demagogos en el poder. Necesitamos una revolución, si, pero una revolución educativa que nos enseñe a ser ciudadanos, productores de riqueza y hombres y mujeres libres capaces de asumir el control de su destino.
Invertebrado (izq.) y Violador (der.)

Aunque dicen que el mal de muchos es consuelo de tontos, es preciso señalar que la descomposición moral del liderazgo político hemisférico no está restringida a Chávez y su pandilla de ladrones. Hay una trágica epidemia de inmoralidad y mediocridad en los hombres y mujeres que ejercen el poder en América Latina. Cuando vemos como actúan el invertebrado José Miguél Insulza (OEA), el ladronzuelo Manuél Zelaya (Honduras), el pichón de déspota Evo Morales (Bolivia), el infantil Correa (Ecuador), el obispo gozón Lugo (Paraguay), el violador de hijastras Ortega (Nicaragua), el presidente acusado de matar a sus adversarios, Colom (Guatemala), la inepta y cursi Cristina Fernández (Argentina) y, por supuesto, el gran payaso de la región, el dictador Chávez, tenemos que llevar a la conclusión que nunca como hoy los países de América Latina o su máxima organización internacional han acumulado tanta basura en el poder. Aún Lula, la Sra. Bachelet y hasta Oscar Arias exhiben una ambiguedad en sus posiciones frente a las dictaduras de Castro y de Chávez que frecuentemente se convierten en peso muerto frente a los déspotas.
Es esto una coincidencia? No lo creo. Esta descomposición moral del liderazgo latinoamericano aflora debido a tres factores esenciales: (1), una enfermedad ideológica historicamente arraigada en nuestros países, caracterizada por la adoración del estado, (2), la actitud de los políticos de la región hacia los Estados Unidos, parcialmente basada en el resentimiento y el complejo de inferioridad y, (3), la aparición de un vocero de esos turbios sentimientos represados, Hugo Chávez, quien, dotado de una mezcla de odio, audacia y dinero petrolero, ha comprado la lealtad de muchos de los mediocres líderes arriba citados para convertirlos en satélites de un proyecto personal con pretensiones globales.
Es ya evidente que el intento de este oscuro “mahdi” latinoamericano de destruir el “imperio maligno”, los Estados Unidos, no podrá prosperar y tendrá resultados trágicos: uno, la ruina material y moral de nuestro país, la cuál ya se encuentra bastante adelantada y, dos, el retroceso económico y social de la región Latinoamericana, la cuál necesitará años para reparar los destrozos causados por los líderes ineptos y/o criminales arriba nombrados.
La adoración del Estado ha convertido a los pueblos latinoamericanos, con excepción de los chilenos, los uruguayos y los costarricenses (y, quizás los brasileños quienes parecen despertar), en una gran masa sumisa y resignada, esperando con infinita paciencia los favores y las limosnas de los demagogos en el poder. Necesitamos una revolución, si, pero una revolución educativa que nos enseñe a ser ciudadanos, productores de riqueza y hombres y mujeres libres capaces de asumir el control de su destino.
martes, 20 de enero de 2009
Nueva Politica Energetica prioridad de Obama en Latinoamerica
Andres Oppenheimer(*)
“Si Obama logra convencer a los países latinoamericanos de que ese plan les ofrece algo positivo ya sea inversiones creadoras de empleo, diversificación energética, o mayor independencia política y económica de Venezuela, tal vez construya algo
importante.
“La prioridad del gobierno del presidente estadounidense Barack Obama en Latinoamérica será firmar un acuerdo de cooperación energética que de llevarse a cabo podría reducir la dependencia de Estados Unidos del petróleo del Medio Oriente, fortalecer los lazos de Washington con Brasil, y debilitar la influencia de los petrodólares venezolanos en la región.
El plan es casi oficial, aunque los colaboradores de Obama no lo presenten de una manera tan explícita. Obama propuso por primera vez una "Alianza Energética de las Américas" para producir conjuntamente energías alternativas en un discurso de campaña de mayo del 2008.
La semana pasada, la secretaria de Estado designada, Hillary Clinton, elevó la idea a una máxima prioridad durante su audiencia de confirmación. En su discurso de apertura, cuando tocó el tema de Latinoamérica casi al final de la enumeración de sus prioridades regionales su plan más específico fue "desarrollar la "Alianza Energética de las Américas" propuesta por el presidente electo".
Más tarde, cuando el panel del Senado le preguntó cuáles son los planes del gobierno de Obama para Latinoamérica, Clinton dijo: "No solo queremos ocuparnos de los temas que hacen los titulares", sino "aprovechar las oportunidades en Latinoamérica, y es por eso que la Alianza Energética que ha sugerido el presidente electo tiene tanto potencial".
Entonces, ¿de qué se trata este plan?, le pregunté a miembros del equipo de transición de Obama. ¿Es diferente del muy publicitado acuerdo de cooperación firmado en el 2007 por el presidente Bush y el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, para la producción conjunta de etanol y combustibles alternativos en sus respectivos países, Centroamérica y el Caribe?
Fuentes cercanas al plan energético de Obama dicen que hay algunas marcadas diferencias.
En primer lugar, el acuerdo de cooperación Bush-Lula fue un "memorándum de entendimiento". El plan de Obama, en cambio, se convertiría en una ley de Estados Unidos y en un tratado regional, lo que significa que habría fondos estadounidenses para estudios de viabilidad y proyectos concretos, y tendría un alcance político y geográfico mucho mayor.
En segundo término, además de cumplir con los objetivos domésticos de reducir la dependencia petrolera y de combatir el calentamiento global, el proyecto ayudaría a cambiar el eje de la política estadounidense para Latinoamérica. "En Latinoamérica hay un cansancio generalizado con el libre comercio y la lucha contra las drogas", señaló un alto funcionario del Comité de Relaciones Exteriores del Senado. "El tema energético abre una nueva senda en las relaciones con el continente, y es coherente con los objetivos generales del presidente electo en materia de independencia energética y cambio climático".
En tercer lugar, cimentaría las relaciones de Estados Unidos con Brasil. Aunque actualmente Estados Unidos tiene acuerdos de libre comercio con México, América Central, Perú y Chile, así como tratados antidrogas con Colombia y otros países, no tiene ningún vínculo institucional parecido con el país más importante de Sudamérica (Venezuela), según afirman fuentes próximas al plan.
En cuarto lugar, el plan adoptaría algunas de las propuestas incluidas en el Acuerdo Energético del Hemisferio Occidental, un proyecto de ley de los senadores Dick Lugar y Chris Dodd, que se espera será reenviado al Senado antes de la Cumbre de las Américas que se realizará el 17 de abril en Trinidad y Tobago. Entre otras cosas, el plan ofrece fondos estadounidenses para establecer mecanismos como reservas regionales de petróleo o etanol, y proporcionar fondos para estudios de viabilidad que permitirían a los países de la región determinar si pueden crear empleos y hacer crecer sus economías mediante el desarrollo de industrias de energía solar o eólica, o convirtiendo la soja, la caña de azúcar u otras cosechas en biocombustibles para uso interno y exportación.
Además, podría crear un mecanismo internacional destinado a fortalecer la debilitada industria petrolera estatal de México. Y, con un rol activo de Brasil, el plan podría ayudar a construir gasoductos que aliviarían la escasez de gas natural de países como Argentina y Chile.
No será fácil logro para alcanzar. Durante la campaña, Obama se opuso a reducir las tarifas aduaneras de Estados Unidos a las importaciones de etanol de caña de azúcar de Brasil. Además, con la actual baja de precio de los combustibles, la presión política para lograr la independencia energética podría disminuir. Y con la crisis económica, habrá poco dinero disponible para grandes iniciativas hemisféricas. Sin embargo, si Obama logra convencer a los países latinoamericanos de que ese plan les ofrece algo positivo ya sea inversiones creadoras de empleo, diversificación energética, o mayor independencia política y económica de Venezuela, tal vez construya algo importante. Podríamos pasar de la fatiga generalizada con el libre comercio y la lucha antidrogas a una nueva etapa de entusiasmo colectivo con el desarrollo de energías alternativas que ayuden a combatir el calentamiento global”
(*) Corresponsal extranjero y columnista de The Miami Herald y El Nuevo Herald
“Si Obama logra convencer a los países latinoamericanos de que ese plan les ofrece algo positivo ya sea inversiones creadoras de empleo, diversificación energética, o mayor independencia política y económica de Venezuela, tal vez construya algo
“La prioridad del gobierno del presidente estadounidense Barack Obama en Latinoamérica será firmar un acuerdo de cooperación energética que de llevarse a cabo podría reducir la dependencia de Estados Unidos del petróleo del Medio Oriente, fortalecer los lazos de Washington con Brasil, y debilitar la influencia de los petrodólares venezolanos en la región.
El plan es casi oficial, aunque los colaboradores de Obama no lo presenten de una manera tan explícita. Obama propuso por primera vez una "Alianza Energética de las Américas" para producir conjuntamente energías alternativas en un discurso de campaña de mayo del 2008.
La semana pasada, la secretaria de Estado designada, Hillary Clinton, elevó la idea a una máxima prioridad durante su audiencia de confirmación. En su discurso de apertura, cuando tocó el tema de Latinoamérica casi al final de la enumeración de sus prioridades regionales su plan más específico fue "desarrollar la "Alianza Energética de las Américas" propuesta por el presidente electo".
Más tarde, cuando el panel del Senado le preguntó cuáles son los planes del gobierno de Obama para Latinoamérica, Clinton dijo: "No solo queremos ocuparnos de los temas que hacen los titulares", sino "aprovechar las oportunidades en Latinoamérica, y es por eso que la Alianza Energética que ha sugerido el presidente electo tiene tanto potencial".
Entonces, ¿de qué se trata este plan?, le pregunté a miembros del equipo de transición de Obama. ¿Es diferente del muy publicitado acuerdo de cooperación firmado en el 2007 por el presidente Bush y el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, para la producción conjunta de etanol y combustibles alternativos en sus respectivos países, Centroamérica y el Caribe?
Fuentes cercanas al plan energético de Obama dicen que hay algunas marcadas diferencias.
En primer lugar, el acuerdo de cooperación Bush-Lula fue un "memorándum de entendimiento". El plan de Obama, en cambio, se convertiría en una ley de Estados Unidos y en un tratado regional, lo que significa que habría fondos estadounidenses para estudios de viabilidad y proyectos concretos, y tendría un alcance político y geográfico mucho mayor.
En segundo término, además de cumplir con los objetivos domésticos de reducir la dependencia petrolera y de combatir el calentamiento global, el proyecto ayudaría a cambiar el eje de la política estadounidense para Latinoamérica. "En Latinoamérica hay un cansancio generalizado con el libre comercio y la lucha contra las drogas", señaló un alto funcionario del Comité de Relaciones Exteriores del Senado. "El tema energético abre una nueva senda en las relaciones con el continente, y es coherente con los objetivos generales del presidente electo en materia de independencia energética y cambio climático".
En tercer lugar, cimentaría las relaciones de Estados Unidos con Brasil. Aunque actualmente Estados Unidos tiene acuerdos de libre comercio con México, América Central, Perú y Chile, así como tratados antidrogas con Colombia y otros países, no tiene ningún vínculo institucional parecido con el país más importante de Sudamérica (Venezuela), según afirman fuentes próximas al plan.
En cuarto lugar, el plan adoptaría algunas de las propuestas incluidas en el Acuerdo Energético del Hemisferio Occidental, un proyecto de ley de los senadores Dick Lugar y Chris Dodd, que se espera será reenviado al Senado antes de la Cumbre de las Américas que se realizará el 17 de abril en Trinidad y Tobago. Entre otras cosas, el plan ofrece fondos estadounidenses para establecer mecanismos como reservas regionales de petróleo o etanol, y proporcionar fondos para estudios de viabilidad que permitirían a los países de la región determinar si pueden crear empleos y hacer crecer sus economías mediante el desarrollo de industrias de energía solar o eólica, o convirtiendo la soja, la caña de azúcar u otras cosechas en biocombustibles para uso interno y exportación.
Además, podría crear un mecanismo internacional destinado a fortalecer la debilitada industria petrolera estatal de México. Y, con un rol activo de Brasil, el plan podría ayudar a construir gasoductos que aliviarían la escasez de gas natural de países como Argentina y Chile.
No será fácil logro para alcanzar. Durante la campaña, Obama se opuso a reducir las tarifas aduaneras de Estados Unidos a las importaciones de etanol de caña de azúcar de Brasil. Además, con la actual baja de precio de los combustibles, la presión política para lograr la independencia energética podría disminuir. Y con la crisis económica, habrá poco dinero disponible para grandes iniciativas hemisféricas. Sin embargo, si Obama logra convencer a los países latinoamericanos de que ese plan les ofrece algo positivo ya sea inversiones creadoras de empleo, diversificación energética, o mayor independencia política y económica de Venezuela, tal vez construya algo importante. Podríamos pasar de la fatiga generalizada con el libre comercio y la lucha antidrogas a una nueva etapa de entusiasmo colectivo con el desarrollo de energías alternativas que ayuden a combatir el calentamiento global”
(*) Corresponsal extranjero y columnista de The Miami Herald y El Nuevo Herald
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