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jueves, 20 de diciembre de 2012

POST CHAVISMO

Rafael Gallegos

  Perdimos. Nos pelaron en las regionales. ¿Y qué? Esa es la política. Ganar, perder, ganar, volver a perder. En el caso de los demócratas venezolanos, debemos tener claro que perderemos… hasta que logremos un triunfo contundente. La gran pregunta para el 2013, es si podremos lograr esa victoria. Ud. ¿qué opina? Yo, creo que sí. Comparto el término de arrebatón para definir la derrota en las regionales. El gobierno, para quien el grosero ventajismo se ha hecho costumbre, hizo a sus candidatos gobernadores paralelos, con mucho dinero, mucho más que a los gobernadores legales.

 Igualmente utilizó el tesoro público para la campaña de los candidatos de la “revolución”. Irrespetó a un árbitro que no se hace respetar en su empeño en parecer un ministerio. Todo un fraude procesal. Es verdad que no hay fraude contable, aunque habrá que esperar el final del drama de Andrés Velásquez en el Estado Bolívar. Por cierto, los demócratas estamos a la espera que el CNE la haga una llamada de atención, aunque sea para disimular, al vicepresidente Maduro por su proselitismo en pleno proceso de votación el 16 D. A pesar de tamaño ventajismo, los candidatos a gobernadores de la alternativa democrática lograron el 44% de los votos. ¿Cómo hubieran sido los resultados en igualdad de condiciones? Además, los “desencantados” de la oposición, no votaron. Si el Libertador se hubiera “desencantado”… seríamos todavía colonia de España. Pilas y guáramo son nuestras primeras necesidades.

 LA PARADOJA Perdimos las elecciones regionales… pero más grave sería que perdiéramos las perspectivas. Es imperativo desarrollar visión de helicóptero para observar integralmente el proceso político y no enredarnos en las ramas del bosque. Montados en el helicóptero, podremos observar la siguiente paradoja: a pesar de la derrota, tenemos mejores perspectivas que la “revolución” para el 2013. Veamos: En primer lugar, hay que elegir un nuevo CNE y unos nuevos magistrados, en los próximos meses. Para ello, se requiere del concurso de nuestros diputados. Lo que implica que se comienza a desmontar la hegemonía. En segundo término, ya comenzó el post chavismo. Lo decretó el Presidente cuando nombró a Maduro como sucesor.

Y eso, no es poca cosa. Si para la oposición es traumático enfrentar dos derrotas seguidas, imagínense para la “revolución” la expectativa de haber ganado unas presidenciales y no poder cobrarlas. Y peor, no tener “cobrador” para un muy probable nuevo proceso electoral. O sea… chao. Y ellos lo saben. Por primera vez la oposición tiene líder y el gobierno, no. Tenemos a Capriles Radonski, que en una excelente campaña sacó en octubre el 46% contra el ventajismo de Hugo Chávez. Y además hoy, flamante gobernador reelecto del Estado Miranda. Agregó a su record de KO, a otro vicepresidente. Y no hay dos sin tres.

 El gobierno, tiene a Maduro, o a Cabello, o tal vez otro aspirante. Por primera vez en quince años… no tienen un líder visible. Tienen que formarlo, venderlo y ponerle en la boca un programa de gobierno más allá de la cursilería populista que Chávez quería que yo prosiguiera su obra. Y no tienen tiempo. Y el líder que nombren para las probables elecciones presidenciales, ni remotamente aglutinará en un férreo puño a los militares, a los poderes, al gobierno central, al partido, a los procubanos, los militaristas y sobre todo al pueblo.

Porque en las democracias, el poder no se hereda. Ni de lejos el sucesor heredará el 55 % de los votos de Chávez el 7 de octubre. Además, la oposición es absolutamente unitaria, mientras que al gobierno… ya se le ven las fisuras. El sentido común nos indica que el candidato del gobierno que resulte para el 2013, está marcado por la derrota. Lo que quiere decir que Venezuela, guiada por Capriles, está destinada a la democracia y la prosperidad.

 Y en el caso de un improbable triunfo “revolucionario”, el nuevo presidente tendría que dialogar, transigir… democratizarse. Desdibujar una “revolución” que en el argot hípico, está más que en la recta final, en la línea roja. Rojos en la línea roja. Las cartas no están echadas… todavía. Las estamos barajando. Estamos barajando el absoluto reconocimiento a Capriles. La maximización de la acción unitaria. El abandono del paralizante “desencanto”. La maximización de la maquinaria. Y lo más importante, la conciencia de que somos los favoritos para el 2013.

 Parafraseando a Buck Canel (cédula en mano), si tenemos la moral de triunfo… triunfaremos. Abajo la auto lástima. Que se preocupen ellos. Las condiciones del 2013 nos favorecen. Mientras barajamos, esta columna se despide hasta el 2013. El año de la transición, que debe estar marcada por el diálogo entre todos los venezolanos. Feliz Navidad y un 2013 lleno de democracia.

lunes, 10 de diciembre de 2012

DESDE EL DESPACHO UNO

Ana Blesa de Abreu

 El día 9 de Diciembre del 2012, se realizo en Venezuela desde el Despacho Uno del Palacio de Miraflores, una cadena preocupante por el Presidente Hugo Chávez Frías. Tras haber ganado unas elecciones presidenciales, recientemente el 7 de Octubre de este año, fue reelecto el actual Presidente de Venezuela. Desde esa fecha, poco se ha visto al Presidente en vivo, como acostumbraba hacerlo. El 27 de Noviembre pidió permiso a la Asamblea Nacional para trasladarse a la Isla de Cuba con la finalidad de hacerse un tratamiento que le ayudaría con la enfermedad que viene padeciendo desde el año 2011.

Regresó el jueves 6 de Diciembre de madrugada, y declaró a la prensa sobre sus conversaciones con el Presidente cubano Fidel Castro. Tras mucha especulación sobre la salud y tratamiento del Presidente; hoy son despejadas por el mismo. El Presidente si está enfermo, y si ha progresado su enfermedad. Pero, es que más que haber aclarado las dudas de la población, el mismo Presidente ha puesto sobre la mesa la posibilidad clara de no poder con sus obligaciones, debido a la evolución de su enfermedad.

Habló sobre la posibilidad de no poder concluir el actual periodo Presidencial. Habló de la posibilidad de no poder presentarse para la toma del cargo de Presidente electo el próximo 10 de Enero. Habló de que si lo inhabilitan o quedara inhabilitado por su condición, se debería seguir lo que establece la constitución y llamar a elecciones inmediatamente, y habló sobre el candidato que él quisiera que lo reemplace. Dijo también que designaba a su Vicepresidente para que lo represente en su ausencia, pero es que también intentó dejarlo designado desde hoy, hasta después de la fecha a la cual el posiblemente no podría presentarse, para el 10 de Enero de 2013.

La lógica nos dice que, si el Presidente no puede presentarse el 10 de Enero para asumir el cargo de Presidente, no podría a priori designar de nuevo a su Vicepresidente para que lo represente hasta que se llame de nuevo a elecciones. Entendemos que lo lógico sería que el Presidente de la Asamblea Nacional reemplace la ausencia del nuevo presidente y llame a elecciones en los siguientes 30 días. Pero, es que Hugo Chávez Frías, hasta en sus momentos más difíciles de enfermedad, ha decidido seguir decidiendo el futuro del País en su ausencia. Debemos entender con la Cadena desde el Despacho Uno de Miraflores, que desde el 8 de Diciembre del 2012, ya Hugo Chávez Frías, no es ni será más el Presidente de Venezuela. Los venezolanos hoy sentimos que el Presidente se ha entregado y no volverá. Para algunos serán momentos muy tristes, para otros serán momentos de cambio, para otros momentos de competir. Pero lo que nadie siente es que exista alguien que suplante al Presidente. El Vicepresidente Nicolás maduro, fue escogido como el Sucesor, pero ¿podrá serlo?

Deseamos al Presidente que los próximos días sean de reflexión, y que no muestre entrega a su enfermedad, pues aunque hoy intento tranquilizar a los distintos sectores del País, lo que realmente ha hecho es dar órdenes sin medir la situación que se presentará el día que él no se encuentre.

martes, 4 de diciembre de 2012

¡Se peló la bicha!


¡Se peló la bicha!
José Vicente Antonetti / jantonetti@globovision.com / Globovisión

Durante su campaña electoral en el año 99, el hoy presidente Hugo Chávez nos juró que tenía la fórmula mágica para acabar con los problemas de Venezuela. La receta era sencilla: había que convocar a una Asamblea Nacional Constituyente que nos diera una nueva Carta Magna, a fin de refundar la República.

Aprobada el 15 de diciembre de 1999, el mismo día en que la naturaleza se llevaba por delante al estado Vargas, la llamada “bicha” fue calificada como “la mejor Constitución del mundo” y el propio Chávez pronosticó que duraría 100 años. Sólo 8 años después determinó que había que reformarla…

Aquel año 99 fue particularmente movido en el pulso político. Sin siquiera haber redactado la Constitución y mucho menos ser sometida a votación, el Gobierno se enfrentó a la Corte Suprema de Justicia, al Consejo Supremo Electoral y al Congreso de la República. Lo importante para el Ejecutivo era el “carácter supraconstitucional” de la Asamblea Constituyente y su potestad para disolver las ramas del poder público.

El tiempo estaba dedicado a pelear y para nada a redactar la nueva Ley Suprema, por lo que no quedó otra que darle “un mateíto”. ¡Apenas un mes, para elaborar la mejor Constitución del mundo!

En un escenario donde lo único importante era cambiarle el nombre al país, permitir la reelección, y otras normas criticadas por el propio Hermann Escarrá, llegó diciembre y con el mes de las hallacas la orden de aprobar, de una “la bicha”.

Lo demás es historia y poco a poco le salen los achaques de haber corrido, sin detenerse a manejar escenarios.

Es así como el artículo 231 indica que el 10 de enero asume el nuevo viejo Presidente. Lo insólito es que la norma sólo concibe que el parlamento no le pueda tomar el juramento y en su defecto le toca al Tribunal Supremo de Justicia hacerlo, pero nunca se planteó que por “x” o por “z” el nuevo Jefe de Estado no pueda jurar ese día.

Asimismo, en el 233 de la misma “bicha” se maneja la hipótesis de la falta absoluta de Presidente, bien antes o después de jurar. Bien antes o después de cumplir 4 años en el ejercicio del cargo. Pero, nunca se preguntó y por ende no responde, qué pasa si la falta no es definitiva sino temporal, a partir del 10 de enero en que deba asumir.

Y aquí el gran pelón. El Gobierno de Chávez termina el próximo 10 de enero y el próximo Gobierno (también de Chávez) arranca el 10 de enero. Pero no es un Gobierno continuado, sino un Gobierno nuevo. Por eso, no debería ser a Maduro a quien le corresponda la suplencia, sino a Diosdado (Cabello). Pero a su vez Diosdado, sólo está permisado para suplir las faltas absolutas y no las temporales. Así que vemos más ejemplos de lo mala de la “mejor Constitución”.

No pasemos por alto, por favor, que en ese mismo artículo 233 existen 6 causas de falta absoluta, definitiva, indiscutible del Presidente.

1.- Por supuesto su muerte.

2.- Su renuncia al cargo

3.- Una sentencia del TSJ que lo destituya.

4.- Su incapacidad física o mental permanente certificada por junta médica que designe el TSJ con aprobación de la Asamblea Nacional.

5.- El abandono del cargo declarado por la Asamblea, y

6.- Ser revocado en un referéndum.

Detengámonos en la 4ta causal, la incapacidad física o mental. Cabe la pregunta, es un hecho público, notorio y comunicacional (que por lo tanto no necesita ser probado) que el Presidente padece una enfermedad delicada, ¿acaso no debe convocarse a la mencionada junta médica para que certifique que su recuperación alcanza tal grado, como para tener expectativas ciertas de sobrevida más allá de los siguientes 6 años, sin poner en duda su ejercicio en el cargo?

Lo cierto es que “la bicha” demostró que ni ha servido para refundar la República, ni nos ha dado calidad de vida, ni ha sido respetada ni responde qué haremos si el presidente Chávez no puede jurar el 10 de enero.

En pocas palabras ¡se peló la bicha!

sábado, 1 de diciembre de 2012

Viaje a La Habana: como un rayito claro de luna…

JOAQUIN F. CHAFFARDET 

Nuevamente la salud, o más bien la enfermedad, del Iluminado de Sabaneta vuelve a ocupar la atención de los venezolanos y de la prensa internacional.  Es más, parece ocupar más la atención de los medios   extranjeros que de los medios locales. La presión gubernamental, la autocensura y el temor parecen progresar “a paso de vencedores”.

El anuncio de que el Iluminado de Sabaneta sería metido en una “cámara” alegró a muchos que con la euforia creyeron que se trataba de una “cámara de gas” en vez de una “cámara hiperbárica”. Hay millones de venezolanos para quienes la enfermedad presidencial es como un “rayito claro de luna” que ilumina sus senderos en la noche sin fortuna  que vive la nación. Cifran sus esperanzas de salvar a la nación de la destrucción, el saqueo y el caos en la que se ha dado en llamar la “solución biológica”, que solamente depende de la Providencia y del azar. Posición que se ve hoy fortalecida por la endeble reacción la dirigencia política democrática, que después de lograr consolidar un movimiento unitario no ha sabido enfrentar de manera satisfactoria los abusos y  los atropellos del régimen antes, durante y después proceso electoral. Y muchísimos creen que solamente la Providencia o la Pelona nos sacará del atolladero.

Como en todo régimen totalitario, el gobierno mantiene a la población en las tinieblas en temas fundamentales para el país, entre ellos la salud presidencial. En todos los países que disfrutan de algún nivel de libertad y de democracia, la enfermedad del jefe del Estado es de interés nacional y de conocimiento detallado por la población. Así vemos como hasta los aliados del régimen del Iluminado como las Presidentes de Brasil y Argentina, el expresidente paraguayo, el Presidente de Uruguay, el expresidente Lula y el nuevo” mejor amigo” del Iluminado, el Presidente Santos, quienes se han visto afectados por el cáncer y otras dolencias, han dado a conocer los informes médicos sobre el desarrollo de sus enfermedades y los tratamientos a que han sido o están sometidos.

En Venezuela, el Iluminado se niega a dar a conocer la realidad de su estado de salud. El estado de salud del Iluminado se oculta con el mismo celo con que hasta hace poco se ocultaba en nuestra sociedad el embarazo fuera del matrimonio de una joven doncella. Pero hasta ahora, al menos que la ciencia Robolucionaria o la brujería cubana hayan hecho avances extraordinarios, creo que ese no es el caso del Iluminado, entre otras razones porque ya llevamos en esta telenovela más de año y medio, tiempo suficiente  para que el hijo bastardo ya hubiese visto la luz.

El diario oficial del régimen cubano y oficioso del gobierno venezolano, Gramma, nos ha advertido que el Iluminado de Sabaneta se encuentra en la Habana donde “se le garantiza su privacidad”, lo que en otras palabras quiere decir que los venezolanos nunca nos enteraremos de cual es el mal que aqueja al Ali Baba criollo, además de su evidente enfermedad mental.

En lo personal discrepo de quienes dicen que lo de su enfermedad es un montaje, que la enfermedad es puro cuento, otros aseguran que no es sino una excusa para estar cerca del cálido afecto de Fidel. Otros no creen que sea verdad tanta belleza. Yo no soy médico y por eso  no sé que enfermedad tiene, si es culebrilla, mal de ojo, blenorragia, sífilis, mal de sanbito  o acromegalia. Lo cierto, sin duda, es que tiene alguna dolencia porque nadie se deforma como imagen en espejo de circo, que es la imagen del Iluminado. Y lo cierto es que cada vez que vuela a su patria grande los venezolanos sentimos un alivio, un respiro, lo que es razón más que suficiente para desear que no se cure nunca jamás.

Pero, al contrario, me parece grave y preocupante que quienes tienen la responsabilidad de dirigir y alentar a los venezolanos democráticos rematen sus observaciones y comentarios sobre las implicaciones políticas enfermedad presidencial, expresando sus fervientes deseos de que el tipo tenga una “pronta recuperación”, de que su tratamiento sea “exitoso”, de que la paloma de la felicidad se pose sobre su hombro y no en el sitio correcto. Esas expreciones dan lugar a que los venezolanos confundidos se pregunten, o mejor dicho nos preguntemos, estos tipos ¿en qué onda están?  ¿Es que quieren que el Iluminado  se recupere en la fulana cámara hiperbárica y regrese con renovadas fuerzas a jodernos? Esas expresiones de solidaridad son desconcertantes. Lo que les falta es convocar a los venezolanos a orar por la salud del sátrapa. Y me parece vislumbrar en el horizonte que en caso de fallecimiento del Iluminado esos mismos dirigentes  son capaces de llamarnos a llorar su muerte y a rezarle varios novenarios, tal como en acaba de ocurrir en Corea del Norte a la muerte de Kim Jong-il. No faltaría más.

Algunos se justifican diciendo que como “buenos cristianos” (¿?) hay que desear el bien. Que no se le puede desear mal a nadie. Mojigatería que, a mi juicio, sirve para ocultar el miedo, que es libre, y para presentarse como “verdaderos demócratas”, “equilibrados”, “ponderados”, “no radicales”. Pero yo creo que son víctimas del Síndrome de Estocolmo.

Esa actitud oportunista, hipócrita y desorientadora, no tiene nada de cristiana.  Me parece poco cristiano desear que un dictadorzuelo totalitario, valga la redundancia, se recupere y goce de buena salud. Eso es contrario al bien común y hasta al sentido común. Desear que quien llevó a Brito a la muerte se sienta como un toro me no parece cristiano, parece inmoral. Desearle salud al torturador de la juez Afiuni no parece cristiano, es repugnante. Desearle salud a quien ha propiciado y alcahueteado al hampa que ha asesinado a más de 160.000 venezolanos, no parece cristiano, parece criminal. Desearle salud al jefe de la mafia que ha saqueado al tesoro público no es una actitud cristiana sino anti nacional. Desearle salud y recuperación al que ha explotado sin misericordia las necesidades de los más pobres es abominable y debe ofender a todo cristiano. Desearle salud a quien ha entregado el país al dictador más longevo del planeta como ofrenda de un amor casi homosexual, no me parece cristiano sino una aberración mayúscula.  Para eso están los maduros, los jauas, los cabellos, los rangel, los alcalá condones, los isturiz, las lucenas, las hernandez, las ortegas, las luisa estellas, etc.

Es contrario a todo sentimiento cristiano, al menos como yo lo entiendo y practico, desearle salud a un sujeto que ha arruinado a un pueblo, es decir a veintiocho millones de venezolanos, de los cuales varios millones, por cierto, no disfrutan de salud ni se la desean estos “políticos” y opinadores zalameros  y acomodaticios. Desearle salud al dictador es desearle salud y larga vida a la dictadura. Es desear represión, oscuridad y dolor para sus víctimas.

Yo estoy del lado de las víctimas y no del lado del dictador. Yo quisiera que sus últimas palabras las pronuncie en Cuba en este viaje sorpresivo. Que regrese enfundado en un flux de caoba pulida con forro de satén rojo rojito. Si la Providencia envía a la Pelona para que el dictador se aloje en la Quinta Paila del Infierno, sin pasaje de regreso, lo celebraré y en grande. Me preocupa que Satánas no lo acepte en sus predios por temor a que comiencen apagones que paralicen el indispensable fuego del infierno.

¡Señores quítense las caretas! O por lo menos no hablen necedades sin necesidad.

domingo, 9 de octubre de 2011

Último discurso de Carlos Andrés Pérez como Presidente de Venezuela (20-05-93)

Los presagios de Carlos Andrés al salir de Miraflores
Un día después de ser enterrado en suelo patrio Carlos Andrés Pérez, dos veces electo presidente de Venezuela, vale la pena recordar lo que fue su último discurso al ser despojado de su segunda presidencia, a solo 7 meses de terminar el mandato constitucional.
Copio la presentación que del caso me hace un amigo:
“Creo que él nunca imaginó que la miseria de quienes le sucedieron lo reivindicaría a diario como verdadero demócrata. Hay muchas cosas aquí que indican que CAP estaba mucho más claro que muchos, en relación a lo que entonces se nos venía encima. Muchos de los que se empeñaron en sacarlo de la Presidencia a siete meses de culminar su período, y reivindicar a los golpistas de Febrero y Noviembre de 1992, hoy en día son perseguidos por el gobierno de Chávez. Otros han pactado con Chávez, otros han muerto, y aún un grupo está instalado en el gobierno. Hoy en día resulta casi imposible que todos estos personajes en algún momento hicieran una disímil coalición para dar al traste con su Presidencia. En su terco empeño se llevaron consigo a la democracia venezolana.”

Último discurso de Carlos Andrés Pérez como Presidente de Venezuela

20 de mayo de 1993

Me dirijo a mis compatriotas en uno de los momentos más críticos de la historia del país y de los más difíciles de mi carrera de hombre público. Debo confesar que pese a toda mi experiencia y al conocimiento de la dramática historia política de Venezuela, jamás pensé que las pasiones personales o políticas pudieran desbordarse de manera semejante y que ya Venezuela podía mirar hacia atrás sin el temor a los incesantes desvaríos de la violencia tan comunes en nuestro proceso histórico.
Ha cambiado poco nuestra idiosincrasia. Nuestra manera cruel de combatir sin cuartel. Ha revivido con fuerza indudable un espíritu inquisitorial y destructor que no conoce límites a la aniquilación, sea moral o política. Reconozco con inmenso dolor esta realidad y no solo porque yo sea el objetivo de los mayores enconos, a quien se le declara la guerra y se le quiere conducir al patíbulo, sino porque este es un síntoma y un signo de extrema gravedad, de algo que no desaparecerá de la escena política porque simplemente se cobre una víctima propiciatoria. Esta situación seguirá afectando, de manera dramática, al país en los próximos años.
Yo represento una larga historia política. Una historia que arranca a partir de la muerte de Juan Vicente Gómez y de los primeros gobiernos que sucedieron a la dictadura que demoró por tantas décadas nuestra presencia en el siglo XX. Formé parte de los jóvenes que en 1945 se lanzaron temerariamente a transformar el país. Derrocado Rómulo Gallegos, asumimos todos los riesgos para recuperar para Venezuela su libertad y su dignidad de pueblo libre. Formé parte de quienes desde 1958 combatieron con mayor denuedo por la democracia, contra la subversión que en esos duros años puso en jaque nuestras nacientes instituciones democráticas. En el camino dejamos muchos adversarios vencidos, pero jamás humillados, por el contrario, se les tendió la mano franca cada vez que fue preciso.
Como no soy un acumulador de resentimientos, me equivoqué al suponer que todos actuábamos así y que las diferencias y los duelos políticos nunca serían duelos a muerte. Supuse que la política venezolana se había civilizado y que el rencor y los odios personales no determinarían su curso. Me equivoqué. Hoy lo constatamos. Pido a mis compatriotas que entiendan estas reflexiones no como expresión nostálgica o dolida de quien se siente vencido o derrotado. No. Ni vencido ni derrotado. Mis palabras son una convocatoria a la reflexión de mis compatriotas sobre los duros tiempos que nos esperan y un llamado a los líderes políticos, a los responsables de los medios de comunicación, para que mediten y adecúen su conducta a la gravedad del momento que vivimos. Ojalá que nos sirva la lección de esta crisis. Que se inicie una rectificación nacional de las conductas que nos precipitan a impredecibles situaciones de consecuencias dramáticas para la economía del país y para la propia vigencia de la democracia que tantos sacrificios ha costado a nuestro pueblo.
Como Presidente de la República, antes y ahora, he actuado con mesura y con abierto ánimo de conciliación. No he perseguido a nadie. A nadie he hostilizado. Sin embargo, contra nadie se ha desatado una campaña sistemática, larga y obsesiva, como se ha ensañado contra mí y contra mi gobierno. La he soportado con la convicción de que en las democracias son siempre preferibles los abusos de la oposición que los abusos del gobierno. Los adversarios que quedaron en el camino y los enconos de las luchas políticas pasadas se fueron uniendo poco a poco y todos fueron resucitando agravios que parecían olvidados. Así se ha formado la coalición que tiene en zozobra al país, articulados en esta confabulación que nos abruma. Nunca una coalición fue tan disímil. Cuando se retratan en grupo aparecen señalados con definiciones precisas de diversas etapas de la lucha política de, los últimos cincuenta años. Rostros de derrotados o frustrados que regresan como fantasmas o como espectros, predicando promesas mágicas de resurrección.
Es como la rebelión de los náufragos políticos de las últimas cinco décadas. Los rezagos de la subversión de los años 60. Con nuevos reclutas. Los derrotados en las intentonas subversivas del 4 de febrero y el 27 de noviembre de 1992 se incorporan a la abigarrada legión de causahabientes. Todos los matices, todas las ambiciones y todas las frustraciones juntas de repente. Me resisto a imaginarme a Venezuela en febrero de 1994, cuando los profetas de tan engañosas promesas tengan que enfrentar la realidad del país, en medio de una pugna imaginable, ésta sí, por sus cuotas de poder.
Me siento orgulloso de lo que, acompañado por mis colaboradores a lo largo de mi gobierno, y por la digna y leal conducta de las Fuerzas Armadas, hemos logrado hacer para darle rumbo moderno y definitivo al Estado venezolano. Al propio tiempo que siento la angustia y la pena por la crisis que inevitablemente ha acompañado al proceso de reformas que emprendimos, porque este Gobierno que presidía ha dado contribución decisiva para escribir nuestra historia contemporánea. Historia sencilla, que arranca esta vez, desde 1 989, cuando debimos acometer esta serie de reformas profundas, tanto políticas como económicas.
Puse todo empeño en las reformas políticas. Y así comenzamos por convertir la Presidencia de la República de un poder absoluto a un poder moderado. Cuatro partidos políticos comparten o han compartido el poder a lo largo de este período presidencial. Dos elecciones de gobernadores y de alcaldes han tenido lugar en cuatro años. Reclamo un protagonismo especial en este proceso de reformas que se orientó hacia el logro de la democratización del poder y de una participación nacional inequívoca.
A la par de las reformas política se emprendieron las reformas económicas. Ya no era posible el estatismo, porque el Estado macrocefálico había llegado a su fin. La armonía social financiada de manera ilimitada por el petróleo llegó a su fin. Fue una decisión que requirió voluntad y coraje, no fue fácil, porque implicaba un cambio de rumbo en una historia de un país petrolero de cincuenta años de deformaciones. Asumí la impopularidad de esta tarea. Tenía una alternativa quizás distinta: porfiar hasta el final y comprometer los recursos del Estado, extremando la falsa armonía social. Pero los resultados habrían sido catastróficos. Hemos puesto a Venezuela, con esas reformas económicas y comerciales, en sintonía con lo que ocurre en el mundo y también en nuestra propia región de América Latina.
Nuestra economía, para sorpresa de analistas, creció de manera notable en medio, incluso, de tiempos adversos como los de 1992, cuando se atentó de manera pertinaz contra las instituciones democráticas y contra la estabilidad del régimen, y, desde luego, contra el Presidente de la República, en primer término. El Pacto Andino se hizo posible gracias a estas decisiones que dieron rumbo moderno a nuestra economía. El país tendrá que conocer a plenitud, despojada la realidad de toda esta repudiable campaña de mentiras, calumnias y deformación de la verdad, el claro perfil del proceso que hemos vivido en estos años.
Fue en 1992 que brotó la soterrada conspiración civil, que aprovechó astutamente la conmoción producida por la felonía de los militares golpistas. La misma conspiración de hoy que recurre a otros métodos, porque se agotaron todos los demás, desde la metralla y el bombardeo implacable hasta la muerte moral. Si no abrigara tanta convicción en la transparencia de mi conducta que jamás manchará mi historia, y en la seguridad del veredicto final de justicia, no tengo inconveniente en confesar que hubiera preferido otra muerte.
Ninguna conspiración, ninguna confabulación por variada y poderosa que sea, ninguna conjura, me arrancarán del alma del pueblo venezolano. Para él he vivido, por él he luchado de manera denodada. Por él continuaré luchando. Más temprano que tarde comprenderán que he actuado con la conciencia más cabal y más plena de que opté por el camino más conveniente. El futuro dirá, y lo dirá muy pronto, si he actuado con razón, si hemos interpretado correctamente el momento y las circunstancias del país.
Jamás he presumido de hombre o de político infalible. Innumerables pueden haber sido mis errores de buena fe, pero, en el balance de una vida política larga y apasionada, estoy persuadido de que se reconocerá mi contribución con equidad y con justicia. Repito lo que ayer dije, el país contempló estupefacto cómo se ejercieron sobre los magistrados del alto tribunal las más desembozadas presiones.
Estas son, compatriotas, manifestaciones de una actitud que ha perdido hasta las normas del recato para lanzarse abiertamente por el camino de las presiones ejercidas sin medir las consecuencias institucionales que tales actitudes comportan. No me perdonan que haya sido dos veces Presidente por aclamación popular. No me perdonan que sea parte consubstancial de la historia venezolana de este medio siglo. No me perdonan que haya enfrentado todos los avatares para salir victorioso de ellos. No se me perdonan ni mis errores ni mis aciertos. Pero aquí estoy: entero y dedicado a Venezuela. Consagrado con pasión hoy, como ayer, al servicio de los venezolanos. De todos. De los que me apoyan, de los que me adversan y de los que tienen duda. Aquí estoy.
En el día de hoy, los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, reunidos en Sala Plena, encontraron méritos para enjuiciar al Presidente de la República y a los ex ministros Alejandro Izaguirre y Reinaldo Figueredo. El pasado 9 de marzo, en mensaje dirigido a la nación, expliqué minuciosamente la forma y las razones por las cuales se tramitó esa rectificación presupuestaria de 250 millones de bolívares, con cargo a los servicios de inteligencia y seguridad del Estado. Fue una explicación precisa y clara. Nada tengo que rectificar o agregar a lo que allí dije. Y una vez más quiero dejar constancia de que no hubo delito alguno. Y jamás podrá presentarse, tampoco, prueba que ponga en tela de juicio la conducta del Ministro de Relaciones Interiores que tuvo a su cargo el manejo de esa partida, como del Ministro de la Secretaría que no tuvo ninguna injerencia en su manejo.
Me dirijo hoy a todos mis compatriotas y a todos los extranjeros que han hecho de Venezuela su patria. Quien como yo, que ha dedicado su vida entera a la conquista, defensa y consolidación de la democracia, no tiene que ratificar que acato esta decisión de la Corte Suprema de justicia. No la juzgo. Será la historia —implacable en su veredicto— la que lo hará más adelante. Y la acato, porque asumo mi responsabilidad como Presidente, como poder y como venezolano. Del mismo modo que tendrán que asumir la suya quienes han conducido al país a esta encrucijada dramática de su historia.
Lo que más me duele es que esta decisión de la Corte Suprema de justicia se produce en el mismo momento en que el país se enrumba positiva y francamente hacia su recuperación política y económica. En lo político, los venezolanos han escogido sus candidatos presidenciales para así cumplir con la renovación democrática de la conducción de la jefatura del Estado. Un aire de satisfacción se respira, hasta este momento, de plena normalización de la vida institucional. En lo económico, comienzan a confirmarse con nitidez los avances sustanciales en el proceso de recuperación productiva después de los inmensos sacrificios que hemos hecho todos para modernizar la economía nacional.
Estábamos viviendo un período de franca tranquilidad que expresaba el apaciguamiento de las tensiones experimentadas por el país desde el año pasado. La decisión de la Corte Suprema de Justicia cambia radicalmente este cuadro.
Ratifico ante mis compatriotas que no he incurrido ni en éste, ni en ningún otro caso, en manejos ilícitos, impropios o irregulares. No me he enriquecido jamás. Mi ambición siempre ha sido contribuir con mi esfuerzo a perfilar un rumbo moderno y promisorio para Venezuela.
De mí se han dicho y se dicen muchas cosas. Se podrán decir todas las que se quieran en el terreno político. Esta es la práctica de una democracia activa y vigorosa. Pero nunca, podrá decirse que me he aprovechado en términos personales de las posiciones que he ocupado por voluntad del pueblo. Tampoco nadie me podrá enrostrar que he propiciado, estimulado o provocado la comisión de hechos ilícitos.
El dinero de la partida secreta, por el cual la Corte Suprema de justicia ha acordado el enjuiciamiento del Presidente de la República, en este y en todos los casos, ha sido utilizado de acuerdo a las disposiciones que la ley prevé. Ahora nos enfrentamos al juicio. No solicitaré de los señores senadores que anulen la decisión de la Corte Suprema de justicia. Sino que les pido reflexionar sobre la insólita e innoble crisis que ahora se le abre al país con la decisión de una Corte que debemos respetar y acatar pero que crea el insólito precedente de actuar como un organismo político que desatiende sus nobles y altos cometidos de darle majestad a la justicia.
Allí iniciaré una nueva etapa de mi vida política que nunca ha dado tregua a sus afanes. Allí anunciaré que más allá de asumir mis enteras responsabilidades en el juicio que se me inicia, me lanzaré al rescate del sentimiento popular. No me defenderé porque no tengo nada de que defenderme. No me agrediré porque no he envilecido nunca el debate político ni con el insulto ni con la calumnia. Tal como lo establece la Constitución Nacional, procederé inmediatamente a entregarle el cargo al Presidente del Congreso, con el fin de que el Parlamento proceda a designar a la brevedad posible a quien ha de encargarse de la Presidencia, mientras se decida el juicio contra el Presidente de la República.
Convoco a las fuerzas políticas, económicas, institucionales y sociales, a los medios de comunicación y a todos los venezolanos, a unirse alrededor del encargado de la Presidencia de la República que designe el Congreso para superar este momento aciago. Mi pasión, mi interés, el incansable quehacer que me ha caracterizado y el coraje que he demostrado en los momentos más difíciles siempre han estado al servicio de Venezuela. A lo largo de toda mi vida, desde que era apenas un adolescente, he consagrado mi existencia a los grandes intereses de nuestro pueblo. A Ustedes he consagrado mi destino.
Quiera Dios que quienes han creado este conflicto absurdo no tengan motivos para arrepentirse.  
Carlos Andrés Pérez

domingo, 23 de enero de 2011

Venezuela: Pre-candidatos presidenciales para 2012

Gustavo Coronel


No veo problema alguno con que venezolanos dignos, buenos ciudadanos, decentes, expresen una civilizada aspiración a ser pre-candidatos presidenciales para las elecciones pautadas para Diciembre 2012, si es que llegamos hasta allá y si el personaje quien está actualmente en el poder no le da una patada a la lámpara antes de esa fecha. Digo si llegamos hasta allá porque la situación del régimen se hace más y más insostenible cada día. En los 23 meses que faltan para las elecciones cualquiera cosa puede suceder, ya sea siguiendo el modelo argentino de De La Rúa o el modelo panameño de Manuél Noriega o el modelo venezolano del 11 de Abril de 2002 (que no fue un golpe), o cualquier otro modelo no facilmente pronosticable en este momento.

Suponiendo que llegamos a las elecciones presidenciales de Diciembre 2012, pudiera ser hora de comenzar a esbozar los escenarios más probables para ese momento. Creo que todos quienes adversamos al déspota que está actualmente en el poder deseamos ver un proceso de primarias que le permita a los venezolanos elegir de antemano a su candidato(a), eliminando de una vez por todas el horroroso espectro de una votación dividida entre un grupo de candidatos quienes no hayan sido capaces de ponerse de acuerdo para lograr dos objetivos fundamentales: uno, que no haya una división del voto democrático y, dos, que llegue a la candidatura de la democracia y la libertad la persona que tenga el mayor respaldo popular. Decidirnos por uno no exluye lo deseable de que otros candidatos ayuden efectivamente al triunfo de la democracia y trabajen por ella en otra capacidad que no sea la presidencial.

Sabemos que el candidato(a) de oposición que sea elegido(a) en las primarias podría no ser el, o la, ideal. La democracia tiene ese punto débil, ya que responde con frecuencia a parámetros de simpatía, de prestancia física o de capacidad retórica que pueden no ser los más apropiados para elegir al mejor líder. Sin embargo, tenemos que vivir con ese punto débil de la democracia porque la alternativa es inaceptable para nosotros, esa de tener que seguir bajo las pezuñas de un Baby Doc, un Mugabe, un Kim Il Sung, un Lukashenko, un Gadaffi, un Castro, un Morales….. es decir, de un Chávez..

Por eso es que nuestros mejores instintos de conservación y deseos de progreso como sociedad deben estar dirigidos hacia unas primarias muy transparentes, en las cuales no queden dudas. Si los contrincantes son gente decente, como es nuestra premisa, no debería haber mayores problemas.

Me da tristeza o risa escuchar a algunos observadores internacionales decir que “no hay alternativa a Chávez”. Yo les respondo, quizás de manera un poco tremendista, que es posible encontrar alternativas preferibles a Chávez en casi cada vuelta de la esquina en las ciudades de nuestro país. El déspota que hemos tenido en el poder por 12 años es una combinación de ignorancia, resentimiento social y corrupción pocas veces vista en nuestra historia.

Cuales son algunos de los nombres que considero presidenciables, independientemente de si tienen o no esos deseos? En orden alfabético: Oswaldo Alvarez P; Rafaél Alfonzo; Diego Arria; Henrique Capriles R; Antonio Ledezma; Leopoldo López; María Corina Machado; Lorenzo Mendoza. Sin duda habrá otros venezolanos quienes pueden aspirar a ser presidentes pero creo que estos ocho serían suficientes para ofrecerle al país alternativas válidas. De este grupo solo dos han tenido actividad política importante en la etapa inmediatamente pre-Chávez: Alvarez Paz y Ledezma y ambos han tenido una muy destacada actividad opositora contra la dictadura. Dos son empresarios de brillante actuación: Alfonzo y Mendoza y ambos saben bien lo que es estar bajo el ataque del déspota. Uno es un diplomático, Diego Arria, quien ha estado viviendo una buena parte de estos años en el exterior, aunque nunca se ha desprendido de Venezuela y ha sido objeto de groseros asaltos del régimen contra su propiedad. Tres son jovenes representantes de las nuevas generaciones venezolanas, tres brillantes muestras de lo que Venezuela puede ofrecer en calidad ciudadana: Henrique Capriles Radonsky, María Corina Machado y Leopoldo López.

No es mi intención hacer, en este momento, un análisis comparativo de los méritos de estos ocho “pre-candidatos”. Este será un proceso que se iniciará pronto y que será fascinante, sobretodo si es bien llevado, sin mañas obsoletas. Solo mencionaría que, quien quiera que gane la candidatura, deberá contar con el pleno apoyo de los otros, no solo durante la campaña sino después, en funciones de gobierno, si la candidatura democrática gana las elecciones ( y si es que hay elecciones). Un gabinete ejecutivo compuesto por personas de ese calibre será condición indispensable, aunque no suficiente, para que Venezuela pueda emprender la larga y difícil tarea de su reconstrucción material y espiritual después de su larga pesadilla.

martes, 16 de noviembre de 2010

Mudese Usted.

Señor presidente: Usted nos está invitando, o conminado, a que nos mudemos a Miami y resulta que a mi no me gusta esa ciudad. Cierto que he estado pocas veces en esa urbe y no tengo una noción amplia y clara acerca de las ventajas y desventajas que pueda ofrecerme. Sólo sé que es muy plana y extendida y, de acuerdo a mis gustos, aburrida, y no estoy hablando de los gringos, quienes son burda de sosos. Tampoco me gustaría encontrarme con una colonia de cubiches, que ya no es colonia, muchos de los cuales hablan de lo sabrosa y bella que era Cuba. Aun, los que nacieron en Miami, que son la mayoría, hablan nostálgicamente del terruño de sus abuelos o padres como si hubieran asistido a un juego entre Almendares y Cienfuegos, como si hubiesen paseado por la 12 y 23, como si hubiesen rumbeado en el Tropicana, como si hubiesen departido con Lecuona, Hemingway y Carpentier, como si hubiesen degustado un Bacardi original, envuelto en aromas de un Montecristo, un Cohiba o un Davidoff.

No me agradaría encontrarme con una legión de latinoamericanos, especialmente venezolanos, que decidió instalarse en esa planicie para ver si la hacía más guapachosa o salsosa. ¡Qué va! No quiero saber más de nostalgias, de serenatas, cachapas y arepas peladas, de vecinos chéveres, de las gaitas, del Cacique, de la polarcita, de adecos y copeyanos ni de usted, contado por unos compatriotas que miran con otro cristal a esta patria en vías de desaparición. Yo prefiero, y he decidido, verla desaparecer con mis propios ojos y sentir las angustias del día a día con la esperanza y la convicción de que usted desaparezca del escenario venezolano para siempre. Y cuando le digo desaparecer, no lo tome a mal. Tengo muchos amigos que desaparecieron de mi visual hace muchos años, no sé de ellos, y sé que nunca más volveré a verlos, lamentablemente, así como desearía no saber más nunca de usted, ni verlo.

No quisiera escuchar, nunca jamás, el rumor encadenado de sus peroratas, no quisiera ver su figura deforme, pastosa, nerviosa, en una pantalla que cada día se hace más chiquita y odiosa, no quiero seguir deslumbrándome con su atuendo ni escuchar las loas a personajes despreciables, como Fidel, Ahmadinejad, Putin, Ortega, Gadafi y los extintos alias Tiro Fijo, Mono Jojoy, Raúl Reyes y otros mártires de su breve pero intensa y macabra historia, la cual tendremos que resaltar cuando tengamos que enseñarle historia patria a nuestros nietos y bisnietos. Yo sí quiero que sepan quién ha sido usted, no como usted, que intenta y ordena que se borre la historia de los hombres que durante 40 años construyeron un país, con falsetes y bemoles, pero que sonaba a música de las estrellas, a Lauro, a Carreño, Aldemaro y tantos otros que usted pretende borrar de la memoria de los venezolanos. Esa música tenía, y sigue teniendo, un arreglo, mas no la mezcolanza de acordes, sin son ni concierto, que pretende usted que bailemos.

De verdad que no me gustaría mudarme a Miami, más bien, NO ME MUDARÉ A MIAMI, porque no me da la gana. Me quedaré con la lánguida voz de Simón trashumando la sabana, buscando al Loco Juan Carabina, me quedaré con la fuerza de los estudiantes que claman por su alma mater, con las lágrimas de los miserables que perdieron a sus hijos y sus moradas, con el bastón del anciano que mendiga una mesada, con los niños de la calle huérfanos de amor y de posada, con el Ávila de Cabré, con la montaña mágica de Ilan, con mi Playa Colorada. Le digo, prefiero quedarme solo con tal de que usted se vaya. Le invito a que se mude para La Habana, a Pyongyang, a Trípolis, a Teherán. Su figura, su discurso, su atuendo, su religión, sus promesas, sus proyectos, son más afines a esas ciudades y sus gobernantes, y estoy seguro de que se encontraría como pez en el agua, con sus verdaderos panas, como decimos por aquí...gozando una bola. ¿Por qué no se va con sus promesas quiméricas a esos edenes? Allí puede crear un nuevo orden regional, nosotros le enviaremos el petróleo, si llegase a faltarle. Por favor, ¿Por qué no se larga y se lleva a sus edecanes y acólitos en un crucero por esos bellos e insondables parajes? Todos tienen playa o ríos. No sabe usted cuánto mejoraría nuestro ambiente, no sería necesario reciclar nada ni dejar de emitir gases de efecto invernadero. El ambiente se lo agradecería y...Yo, también.

Para culminar, si realmente quiere que me vaya, lléveme con usted en su crucero, para asegurarme de que la nave encalle en el turbio fondeadero donde van a recalar barcos que en el muelle siempre han de quedar.

Buen viaje.

lunes, 27 de abril de 2009

CARTA AL PRESIDENTE CHAVEZ

A dónde quiere llevar al país?

Esta es una pregunta que seguramente nos viene a todos los profesionales que luchamos día a día por aprender y tener así un mejor desempeño en nuestras actividades (ya que como así lo aprendimos desde pequeños, es la única vía por la cual se alcanza mejorar nuestra calidad de vida) cuando analizamos la gestión Presidencial que AUN se mantiene vigente.


Frecuentemente me he preguntado...


¿En que pensará el presidente cuando deja de apoyar al sector 'Productivo' del país y se dedica a señalarnos como si lo que tenemos se lo debiésemos a que pertenecemos a la mal llamada oligarquía'?


Prefiere apoyar al venezolano que se encuentra sumergido en la miseria solo porque según él, nosotros los 'oligarcas' nos hemos dedicado a pisotearlo y robarlo por 40 años de corrupción y bla, bla, bla...


Señor Presidente, Ud. sabe perfectamente porqué hay tanta pobreza en el país, no se aproveche de la ignorancia del pueblo para manipularlo con el discurso barato de los 40 años de corrupción y AD y COPEI y todas las demás hierbas aromáticas, a su 'SOBERANO' sencillamente

¡NO LE GUSTA TRABAJAR!

Digo la mal llamada oligarquía porque vivimos en un mundo de estadísticas, y en una población de 26 Millones de habitantes, solo algunas decenas cumplen con las características de su perfil de un 'oligarca', que han robado, que tienen mucho dinero, mansiones, choferes, etc. El resto de esa nueva clase social llamada por Ud. mismo 'Oligarquía' nos hemos ganado cada centavo con esfuerzo y constancia, trabajando de 8.00 a .m. a 6.00 p.m. o mas tarde incluso a veces los sábados y domingos. Tenemos lo que tenemos porque lo cuidamos, porque en lugar de lanzar un cable y conectarlo al tendido eléctrico nacional pagamos una factura de luz, porque en lugar
de tener 5 y 6 hijos, tenemos 1 o 2 (cuando los ingresos lo permiten).


Tenemos carros porque pagamos mensualmente muchísimo dinero al banco en lugar de bebérnoslo cada viernes. Porque en lugar de tener cinco mujeres desatendidas criando malandros en un rancho, tenemos solo una viviendo en un sitio donde nuestros hijos aprendan buenas costumbres. Nuestros hijos van a la universidad porque se han alimentado bien ya que esta es nuestra mayor preocupación, no saber cuál es el caballo que más paga en Santa Rita para ir a meterle la mitad de la quincena o leer la panchita en todos los ángulos y perspectivas para saber cual es el triple del chance al cual le voy a apostar todo lo que tengo.


¿Que, acaso es un pecado disfrutar de aquello que uno se ha GANADO con esfuerzo y constancia?. ¿Por qué carajo me tienen que señalar de ladrón si tengo una camioneta de algunos millones de bolívares cuando he trabajado como un burro durante 8 años para comprarla? qué tal MERITOCRACIA Sr. Presidente, de cierta forma es que 'cada quien tiene lo que se merece'.


Si el 'soberano' en lugar de montarse en los cerros comienza a adoptar conductas mas próximas a la de un país en vías de desarrollo, seguramente hicieran los méritos para tener lo que nosotros los 'oligarcas' tenemos, incluso ¿por qué no?, pasarían a formar parte de la 'oligarquía'... que sabroso no? ¿Por qué en lugar de hablar despectivamente de quienes hemos logrado algo en la vida, no se preocupa por abrir los ojos del 'soberano', se aprovecha de su capacidad de oratoria y se saca del bolsillo la labia No.63 y les enseña a VIVIR?. Yo personalmente considero que el objetivo del gobierno de cualquier país es mejorar su calidad de vida. Si es así,

¿Adónde quiere Ud. Sr.


Presidente llevar a este país?, ¿a que en lugar de ser una sociedad constituida y productiva seamos una cuerda de flojos que le echan la culpa al desempleo para no producir un bolívar y lanzarse a las calles a robar y matar?.


Perdone Ud. pero en este país hay muchísimas carreteras que construir, jardines que cortar, carros que lavar, etc. y si algunos prefieren sentarse en un escritorio con aire acondicionado, pues QUE estudien 5 años o más en una universidad al mismo tiempo que trabaja como lo hemos hecho la mayoría de nosotros, ¿o no es para eso que existen los liceos y las universidades públicas?.... Estudien en lugar de perder el TIEMPO criticando como los demás se ganan la vida. Si el soberano quiere tener lo mismo que la oligarquía entonces que comience a intentar tenerlo de la misma forma como lo hacemos la mayoría de los Venezolanos... TRABAJANDO, SACRIFICANDO MUCHAS COSAS, ENFRENTANDO LAS SITUACIONES RESPONSABLEMENTE,


no esperando sentados en un rancho sobre un cerro a que éste se caiga para exigirle al gobierno una casa que se paga con los impuestos que toda la Venezuela 'PRODUCTIVA' paga!!!


Sr. Presidente, enséñele a su SOBERANO que las cosas no caen del cielo en la vida real, que hay que conseguirlo con esfuerzo y así dará su gobierno el primer paso a una
verdadera revolución.

Anónimo

20-04-09

martes, 2 de diciembre de 2008

Arremete nuevamente, el socialismo del siglo XXI

Nelson Hernandez

Definitivamente “Chacumbele” vuelve con su fuero a proponer la reelección presidencial. No acepto el “NO” del 2D del año pasado. Es lógico que dentro de su ser no lo acepte debido a como dice coloquialmente el pueblo “es un cuartito de leche, ya que tiene fecha de vencimiento”, y el se cree el salvador de Venezuela y toda America latina por lo que necesita eternizarse en el poder.

Lo preocupante de esto es que Chacumbele desde hace 10 años no le permite al pueblo venezolano pasar unas navidades felices. Este año tendremos que nuevamente ponernos las pilas y prepararnos para defender la democracia…. Por que de que la enmienda va, va. No importa lo que ya todos sabemos que es inconstitucional, y a Chacumbele y sus acólitos (Asamblea Nacional, Fiscalía, Tribunal Supremo, CNE, etc.) eso les tiene sin cuidado.

El pueblo venezolano (chavistas y no chavistas) esta cansado de elecciones sin resultados medibles para una mejor calidad de vida… hasta cuando este pueblo va aceptar que le dirijan su destino un conjunto de personajes incapaces e ineficientes.

El apuro que tiene Chacumbele para realizar la enmienda es que es su momento apropiado, ya que motivado a las perspectivas catastróficas en el ámbito social, económica y política del año 2009 como consecuencia de una baja en el precio del petróleo, que hoy se encuentra en algo mas de 30 dólares el barril.

Iremos como ya lo asoma la oposición a una nueva elección, donde ya algunos dicen que Chacumbele la pierde. No estoy seguro. El CNE es el mismo y en el cual particularmente no confío.

Lo irónico de todo esto es que si Chacumbele pierde la enmienda, aun le quedan 4 años de desgobierno, y de seguro propondrá en el 2010, en el 2011, en el 2012, otra enmienda para que pueda ser presidente vitalicio de este país, y los opositores una vez más iremos a votar. Digo esto por que estoy convencido de que ningún dictador sale con votos, para botarlo hay que utilizar otras medidas.

Las elecciones realizadas le han permitido a Chacumbele mostrar al mundo su careta democrática.

Por mi parte, no me queda otra alternativa, seguiré las directrices de la oposición para frenar una vez mas el socialismo del siglo XXI.

Manos a la obra……

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