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sábado, 28 de mayo de 2016

Doble Nacionalidad, Tema para la Reflexion


En 1991, la República de Colombia promulgó una nueva Constitución para adaptar su Ley Fundamental a las modernas exigencias y aspiraciones de su población. Entre las modificaciones es conveniente resaltar, por la incidencia que tiene en nuestra seguridad y defensa nacionales, los artículos 96 y 97, en los cuales textualmente se expresa:

                      Artículo 96:   “La calidad de nacional colombiano no se pierde por el hecho de adquirir otra nacionalidad”

                      Artículo 97:   “El colombiano, aunque haya renunciado a la calidad de nacional, que actúe contra los intereses del país en guerra exterior contra Colombia, será juzgado y penado como traidor”

En concordancia con esos mandatos constitucionales colombianos, no puede escapar a nuestra consideración el hecho de que en Venezuela habita, legal o ilegalmente, una población de origen colombiano la cual, según variadas fuentes, oscila entre dos a cuatro millones.

Esos millones de colombianos, cualquiera sea la condición jurídica en cuanto a su residencia en Venezuela, son legalmente colombianos y de ellos, los que han adquirido la nacionalidad venezolana son, por supuesto,  legalmente venezolanos, pero continúan siendo, de acuerdo al artículo 96 citado, legalmente colombianos; o sea, que legalmente tiene doble nacionalidad.

No está planteado, pero tampoco se puede descartar, un posible conflicto bélico  entre Colombia y Venezuela. Dios no lo quiera.
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En el supuesto negado de un conflicto armado, y aceptando que el amor a la patria no se pierde al cruzar la frontera y  que la patria se lleva en el alma y que nos acompaña en cualquier lugar del mundo en que nos encontremos,  sería lógico preguntarnos:

 ¿Cuál será la actitud de esos millones de colombianos cuando sientan el llamado del clarín de su patria?

 ¿Cuál será la actitud de los colombianos quienes por propia  y manifiesta voluntad aceptaron y adoptaron la nacionalidad venezolana y sobre quienes pende como espada de Damocles, los artículos 96 y 97 citados, que por un lado los obligan a continuar siendo colombianos y por otro los califica de traidores a la patria en casos de conflictos bélicos si su sentimiento está con Venezuela?

   La nacionalidad va más allá de una partida de nacimiento, de una cédula de identidad y de un pasaporte. La nacionalidad es la legalización del sentimiento de identidad nacional que nos obliga a conocer, querer y defender, en cualquier parte del mundo en que nos encontremos, ese espacio geográfico que llamamos patria. La nacionalidad, la voluntad de ser parte de una patria, no se puede dividir, por lo tanto no se puede compartir. Allí el craso error de la constitución colombiana, lamentablemente copiado en el artículo 34 de la vigente constitución venezolana: “la nacionalidad venezolana no se pierde al optar o adquirir otra nacionalidad”. 

   Cuando algún ciudadano opta o adquiere la nacionalidad de otra nación está, implícitamente entregándose con el mismo o más amor a otra patria a la que debe conocer, querer y defender en cualquier parte del mundo en donde se encuentre; por lo tanto, podríamos inferir que existe y es aceptada, nacional e internacionalmente, la bigamia en la nacionalidad.

   Aceptando estos razonamientos cabría finalmente, sin agotar el tema, recordando al “canciller” Granda y a los venezolanos que lo defienden, preguntarse si ese señor y todos aquellos colombianos que luchan desde territorio venezolano, algunos con Cédulas y Pasaportes venezolanos en flagrante guerra exterior contra Colombia, si son  colombianos o son venezolanos. 

   En todo caso, el cambio de nacionalidad no es acto que conlleve la prescripción de las penas por los daños que se le hubieren causado a su anterior patria.

Lo más lamentable es que, en caso de un conflicto de guerra entre Venezuela y Colombia, serán perjudicados aquellos miles de  buenos colombianos quienes, por razones políticas, económicas o sociales, se vieron obligados a emigrar a Venezuela, o que por propia voluntad decidieron residenciarse en nuestro país, casándose con venezolanas o venezolanos, procreando hijos venezolanos, adquiriendo voluntariamente la nacionalidad venezolana y trabajando por años en esta tierra, su nueva y querida patria.

Preguntémonos y preguntémos a la gran cantidad de colombianos residenciados, legal o ilegalmente en Venezuela, muchos de ellos, como ya lo dijimos, nacionalizados como venezolanos, ¿qué actitud, qué posición tomarán, en caso de un conflicto bélico?  Si apoyan, como venezolanos naturalizados o no, a la que consideran su nueva patria, legalmente, por mandato constitucional colombiano, son considerados traidores a Colombia.

Muchos son los ejemplos a nivel mundial sobre la doble nacionalidad y sus efectos legales, morales y de identidad nacional. En un supuesto, bien negado, de un conflicto entre Colombia y Francia, cómo queda Ingrid Betancourt, quien tiene doble nacionalidad y su corazón repartido entre ambas naciones.

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en su Artículo 34 expresa: La nacionalidad venezolana no se pierde al optar o adquirir otra nacionalidad.

Hoy, son cientos de miles los venezolanos que tienen doble nacionalidad y poseen pasaportes de muchos países en todos los continentes, especialmente de Estados Unidos. Ejemplos recientes: Antonini, Oswaldo Guillén y otros peloteros.

Por ello, creo que es conveniente reglamentar, a nivel mundial, en concepto y práctica, la tenencia de doble y, hasta más, nacionalidades.

El concepto y la legalidad de una nacionalidad no pueden estar sujetas a la posesión de un Pasaporte que, en muchas oportunidades, sólo sirve de conveniencia para residenciarse en uno u otro país y sacarle provecho económico, político o social.

El proceso de globalización es un mecanismo que ha servido para unir pueblos y sociedades, para compartir ventajas de variadas índoles y para ampliar y unir fronteras sin olvidar los límites de cada país.   

Los millones de latinos que hoy viven en los Estados Unidos, Canadá y en Europa, quienes, en gran proporción, se vieron obligados a dejar atrás, familias, amigos, recuerdos y hasta “las cenizas de sus muertos”, hoy viven su nostalgia con la esperanza de encontrar, para ellos y para sus familias, una tierra que le ofrezca las oportunidades negadas en su tierra natal.

El hombre, se ha dicho, es un animal de costumbre, por lo que, es de esperar que en pocos años, a esos millones de latinos emigrantes, les comience a nacer, por sentimiento, individual y colectivo, una nueva identidad nacional que los lleva a conocer, a querer y a defender su nueva patria.

La nacionalidad no se impone, la nacionalidad nace, crece, y se contagia con el conocimiento profundo y amor a la patria, que nos obliga a su defensa en cualquier lugar del mundo donde nos encontremos. La Patria sigue los pasos a la nacionalidad.

Ejemplo de ello lo tuvimos el siglo pasado, cuando Rusia, apoyado con su gran poderío bélico fue conquistando pueblos y naciones. Millones de kilómetros cuadrados de tierras, mares y cielos usurpados, junto a millones de seres humanos obligados, se trató de formar el país más grande del mundo; la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas –URSS- , con lo cual se pretendió, también, formar la nación, la patria, más grande del mundo. Sólo setenta años duró la ilusión. 

Con el desmembramiento de la URSS, en 1986, comenzó a aforar en sus corazones el sentimiento de identidad, de nacionalidad, y que enseñados y compartido con sus hijos y sus nietos los devolvió a su verdadera y única Patria: Polonia, Hungría, Yugoeslavia, Checoeslovaquia, etc.

Por todo lo anterior, considero que es una obligación mundial la de discutir sobre el concepto y materialización de la nacionalidad, a fin de que, al igual que la exigencia la Religión Católica con el  Sacramento de la Confirmación, se le exija, a todo ser humano, al llegar a la mayoría de edad, independientemente del lugar donde nació o se crió, adoptar  por propia voluntad y sentimiento de identidad,  la nacionalidad de la nación que desea sea su PATRIA y para la cual debe servir, vivir y, morir si fuera necesario.

Daniel Chalbaud Lange

martes, 4 de diciembre de 2012

¡Se peló la bicha!


¡Se peló la bicha!
José Vicente Antonetti / jantonetti@globovision.com / Globovisión

Durante su campaña electoral en el año 99, el hoy presidente Hugo Chávez nos juró que tenía la fórmula mágica para acabar con los problemas de Venezuela. La receta era sencilla: había que convocar a una Asamblea Nacional Constituyente que nos diera una nueva Carta Magna, a fin de refundar la República.

Aprobada el 15 de diciembre de 1999, el mismo día en que la naturaleza se llevaba por delante al estado Vargas, la llamada “bicha” fue calificada como “la mejor Constitución del mundo” y el propio Chávez pronosticó que duraría 100 años. Sólo 8 años después determinó que había que reformarla…

Aquel año 99 fue particularmente movido en el pulso político. Sin siquiera haber redactado la Constitución y mucho menos ser sometida a votación, el Gobierno se enfrentó a la Corte Suprema de Justicia, al Consejo Supremo Electoral y al Congreso de la República. Lo importante para el Ejecutivo era el “carácter supraconstitucional” de la Asamblea Constituyente y su potestad para disolver las ramas del poder público.

El tiempo estaba dedicado a pelear y para nada a redactar la nueva Ley Suprema, por lo que no quedó otra que darle “un mateíto”. ¡Apenas un mes, para elaborar la mejor Constitución del mundo!

En un escenario donde lo único importante era cambiarle el nombre al país, permitir la reelección, y otras normas criticadas por el propio Hermann Escarrá, llegó diciembre y con el mes de las hallacas la orden de aprobar, de una “la bicha”.

Lo demás es historia y poco a poco le salen los achaques de haber corrido, sin detenerse a manejar escenarios.

Es así como el artículo 231 indica que el 10 de enero asume el nuevo viejo Presidente. Lo insólito es que la norma sólo concibe que el parlamento no le pueda tomar el juramento y en su defecto le toca al Tribunal Supremo de Justicia hacerlo, pero nunca se planteó que por “x” o por “z” el nuevo Jefe de Estado no pueda jurar ese día.

Asimismo, en el 233 de la misma “bicha” se maneja la hipótesis de la falta absoluta de Presidente, bien antes o después de jurar. Bien antes o después de cumplir 4 años en el ejercicio del cargo. Pero, nunca se preguntó y por ende no responde, qué pasa si la falta no es definitiva sino temporal, a partir del 10 de enero en que deba asumir.

Y aquí el gran pelón. El Gobierno de Chávez termina el próximo 10 de enero y el próximo Gobierno (también de Chávez) arranca el 10 de enero. Pero no es un Gobierno continuado, sino un Gobierno nuevo. Por eso, no debería ser a Maduro a quien le corresponda la suplencia, sino a Diosdado (Cabello). Pero a su vez Diosdado, sólo está permisado para suplir las faltas absolutas y no las temporales. Así que vemos más ejemplos de lo mala de la “mejor Constitución”.

No pasemos por alto, por favor, que en ese mismo artículo 233 existen 6 causas de falta absoluta, definitiva, indiscutible del Presidente.

1.- Por supuesto su muerte.

2.- Su renuncia al cargo

3.- Una sentencia del TSJ que lo destituya.

4.- Su incapacidad física o mental permanente certificada por junta médica que designe el TSJ con aprobación de la Asamblea Nacional.

5.- El abandono del cargo declarado por la Asamblea, y

6.- Ser revocado en un referéndum.

Detengámonos en la 4ta causal, la incapacidad física o mental. Cabe la pregunta, es un hecho público, notorio y comunicacional (que por lo tanto no necesita ser probado) que el Presidente padece una enfermedad delicada, ¿acaso no debe convocarse a la mencionada junta médica para que certifique que su recuperación alcanza tal grado, como para tener expectativas ciertas de sobrevida más allá de los siguientes 6 años, sin poner en duda su ejercicio en el cargo?

Lo cierto es que “la bicha” demostró que ni ha servido para refundar la República, ni nos ha dado calidad de vida, ni ha sido respetada ni responde qué haremos si el presidente Chávez no puede jurar el 10 de enero.

En pocas palabras ¡se peló la bicha!

viernes, 31 de julio de 2009

LEGULEYELANDIA

Rafael Gallegos

Leguleyelandia es el país donde los leguleyos son felices y ganan más. Allí, en lugar de enderezar los entuertos, los maquillan y les hacen cirugías con toneladas de leyes hasta volverlos legal legalitos. La profesión más rentable en Leguleyelandia es por supuesto la de leguleyo: personajes que se encargan de fabricar, modificar y malinterpretar las leyes en beneficio de la permanencia para toda la vida en el poder del líder máximo, mínimo y sobre todo único. Y claro, la leguyelería es la ciencia de las ciencias. En Leguleyelandia el líder tiene todas las leyes a su favor, o las manda a hacer como un flux, a su medida. Córtame la manga, bájame el ruedo, ruédame los botones. Así, así, así. Si quiere expropiar una empresa porque le cae mal el dueño y las leyes le impiden ejercer a capricho, llama a la fábrica (Asamblea) y le solicita le hagan una ley que le permita expropiar a discreción. Y cuando el líder de Leguleyelandia pide que lo habiliten para diseñar sus leyes sin preguntarle a nadie porque para eso es el líder, los autonomísimos poderes le responden: claro jefe, claro, claro, haga sus leyes usted mismo, que para eso es el dueño del país.


Cuando el pueblo elige a gobernadores o alcaldes de oposición, leguleyizan autoridades regionales, o le cambian los límites a la región y cuando la nueva autoridad se percata es como el puma: dueño de nada. Cuando en Leguleyelandia un líder opositor estorba y no se puede cambiar la ley para perjudicarlo porque resulta muy descarado y podría tener alto costo político, le inventan procesos legales. El líder afirma a fulano lo meteré preso, o ese preso es mío y los demás poderes brincan solícitos: y mío y mío y mío, mi líder. Le montan un procedimiento y fulano va preso, huye al exilio o… queda inhabilitado. Y todo, legal legalito. Somos legítimos, gritan ante el mundo los leguleyos, y el mundo no les cree; pero se hace el loco, por ahora. Cuando los medios de comunicación dan noticias que no complacen al gobierno y fracasan los insultos y las amenazas, los expropian y si la Ley no se los permite, inventan por ejemplo, una ley de democratización de los medios, o algo así. Y todo… legal legalito.


El fantasma de la ley



En Leguleyelandia el Espíritu de la Ley no es el logro del bien común, como en toda democracia que se respete, sino más bien el fantasma de la reelección permanente en el marco de abusivas elecciones, que ni locos aceptarían los del gobierno en el caso de estar en la oposición. El desideratum es mantener al líder en el poder… para toda la vida.


Por ello el gobierno de Leguyelandia expropia a sus enemigos con la ley en la mano. En el Lago de Maracaibo deja a los petroleros sin empresas y a los ganaderos sin haciendas y para tapar la boca a los que plantean que eso genera hambre y desempleo, leguleyiza un decreto donde, prohíbe el hambre y el desempleo en la zona. En educación hace leyes para formar hombres nuevos como los cubanos, de esos que no reclaman y si lo hacen van presos, y que se acostumbraron a refrendar en las “elecciones” al candidato seleccionado por el partido de la revolución. El Fantasma de la Ley leguleyiza en el nombre del pueblo y cuando éste se queja le inventa una ley, y si sigue quejándose le hacen como al cristo de Dostoievski: mire Jesús es mejor que se calle porque de lo contrario vamos a tener que matar a Cristo en el nombre de Cristo.


¿Y el Espíritu de la Ley?, preguntan a veces unos confundidos abogados de cuando la ley era reflejo de la oligarquía y los Presidentes de la República eran gafos y entregaban el gobierno a la oposición cada cinco años. La respuesta de los leguleyizadores de Leguleyandia es: ¿espíritu?, esos son cuentos del capitalismo neoliberal, aquí lo que hay es Fantasmas de la Ley. Booo, booo, booo, asustan al ciudadano con tanto desaguisado totalitario. Pobre Montesquieu.


FÁBRICA DE LEYES ELECTA POR FORTFEI


En Leguleyandia, el congreso fue electo por fortfei. Y cuando los abogados les dicen ustedes no representan a nadie, no contestan. No les importa que mucho más de la mitad del pueblo no comparta tantas leyes demoledoras de la nación. Y para los que protesten… inventan alguna ley contra los protestadores.


Y si malversan, hacen una ley para que la malversación sea legal. Si intervenir en Honduras es malo, hacen una ley para que sea bueno y porsiacaso otra ley de golpes buenos, en caso que los golpistas sean panas. Si les dicen que están violando la Constitución, hacen una Ley que les permita violar la Constitución. Como si una ley pudiera graduar de legislador a un gorila con flux. ¿Y si les preguntan por la Soberanía del pueblo?, hacen otra Ley – para horror del abate Sieyes - que decrete que la soberanía del pueblo radica… en el líder máximo, mínimo, único y para toda la vida. Nunca se destruyó un pueblo tan legalmente como a Leguleyelandia.


lunes, 26 de enero de 2009

ESTE PERSONAJE IRÁ PRESO..

Violador! VOTEMOS NO contra el violador!

Este abrazo con Danny Glover nos costó $18 millones, par de hampones!

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La sustracción que Hugo Chávez acaba de hacer de doce mil millones de dólares de las reservas internacionales de nuestro país, para dedicar este dinero a la campaña por su re-elección indefinida, constituye un crimen que no quedará impune. No contento con malgastar 700.000 millones de dólares en sus diez años de mandato autoritario, el criminal saquea las reservas internacionales del país en las narices de la directiva del Banco Central, del gabinete ejecutivo y de las agencias de control: fiscalía, defensoría del pueblo y contraloría general, las cuáles deben existir, según ordena la constitución, para nuestra protección.

Yo acuso a Hugo Chávez, a Alí Rodriguez, a la directiva del Banco Central de Venezuela y a los representantes del mal llamado Poder Ciudadano, de ser cómplices del saqueo de nuestras reservas monetarias internacionales. Un 29 por ciento de estas reservas acaban de ser transferidas arbitrariamente a la caja del déspota, para ser gastadas a su antojo y sin la menor transparencia. Ello constituye un asalto vil al patrimonio público y así lo denuncio.

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El referendo del próximo 15 de Febrero, el cuál persigue el ya rechazado objetivo de la re-elección indefinida, constituye otro gravísimo crimen contra la nación venezolana. Desde el punto de vista ético o, aún, político, un presidente que realmente ame a su país no puede insistir en lograr un objetivo peronal que condene al país a una división irreconciliable o, peor aún, a la violencia. Que clase de lider puede ser este? Quien en su sano juicio puede desear ser presidente vitalicio de una fragmento del país? Este líder miserable recuerda a la “madre” que aprobó el dictamen salomónico de cortar a un niño por la mitad para darle a cada pretendida madre la mitad del pequeño. Un verdadero líder no debe tratar de partir a su pueblo en dos mitades. El verdadero líder preferiría irse si no lograse unificar a su pueblo pero este hombre es un payaso, nada que ver con un verdadero líder.

Yo acuso a Hugo Chávez de haber dividido criminalmente a la nación. Ello es intolerable y la nación tendrá que castigar esa pretensión con la mayor severidad. El estigma de este crimen lo acompañará mientras viva. Haré todo lo que esté a mi alcance por ayudar a sacar a este insensato del poder.

martes, 9 de diciembre de 2008

¿PROYECTO DE ENMIENDA O PROPOSITO DE ENMIENDA?

Democracia urgente… número 1


Rafael Gallegos

En lugar de enviar a la Asamblea Nacional un proyecto de enmienda que le permita permanecer para toda su vida en Miraflores, el Presidente debería enviar un propósito de enmienda… un propósito de eliminar errores, propósito de satisfacer o pagar el daño hecho, propósito de rectificar (y así iría en línea con la segunda R de su “revolución”). O sea, enmendarse, arrepentirse, pedir perdón y hacer las cosas de manera diferente.


El Presidente quedaría mejor ante la historia si en vez de mandar a la Asamblea Nacional ese proyecto donde solicita votos, votos y votos para hacerse eterno y absoluto, pidiera perdón a los venezolanos por tantos pecados veniales, mortales y hasta sacrilegios… contra el pueblo. Además, se ahorraría la tamaña derrota que le pronostican en el referéndum todos los que saben de eso.


Propósito de enmienda por ir contra el sentido común de los venezolanos. El país se inunda y se hunde y tan sólo piensa en su eternidad del poder. Cual capitán de un equipo de béisbol que va perdiendo veinte juegos seguidos, y lo único que se le ocurre es que cambien los reglamentos para nombrarlo capitan forever. ¿Qué le pasa a este señor? Se preguntarían, abismados, los miembros del equipo.


Propósito de enmienda para tratar que el pueblo le perdone la división del alma nacional, el destroce de PDVSA, la caída de la mitad de las industrias y la agricultura, la licuefacción de poderes, la agudización de la crisis de vivienda, la creciente violencia, los abusos en los procesos electorales.


PROPÓSITO DE ENMIENDA para pedirles perdón a los gobernadores y alcaldes de oposición por sabotearles su trabajo en desmedro de la calidad de vida de los venezolanos. ¡Déjelos trabajar!


PROPÓSITO DE ENMIENDA por el juicio más largo del mundo, ¿dónde estás Guinness? a los comisarios y policías metropolitanos; por aplicarle la fascista lista tascón a miles de padres de familia; por no pagar ni la caja de ahorros a los emblemáticos botados de PDVSA; por cerrar RCTV


PROPÓSITO DE ENMIENDA por colocar su ego por encima de las necesidades y carencias de los venezolanos.


Pareciera ignorar que la lista de los Jefes de Estado que han gobernado por más tiempo, la integran pésimos gobernantes como Gómez, Somoza, Castro, Stalin, Mugabe. ¿Es eso lo que usted quiere para Venezuela?


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