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sábado, 6 de abril de 2013

El último castillo: un dilema venezolano

Gustavo Coronel




Leyendo “El último castillo”, un cuento de Jack Vance escrito en 1976 , intuyo que algo de lo allí planteado pudiese aplicar a la situación venezolana. Dice Vance que escribió este cuento inspirado en la rígida estructura social japonesa pre-II guerra mundial. Era una estructura en la cual la diferenciación entre clases era extrema, hasta el punto de que, practicamente, existían dos idiomas: uno con el cual la clase “noble” hablaba al pueblo y otro utilizado por el pueblo para dirigirse a los “nobles”. Segun Vance, alguien del pueblo no le preguntaba al “noble”: “Va usted a cazar jabalíes mañana”?, porque la pregunta sugeriría que el “noble” trabaja para cazar jabalíes, se esfuerza, suda (horror!), algo que sería indigno. La pregunta sería acuñada en términos como este: “Va el caballero a distraerse mañana jugueteando con el jabalí”?

En el cuento se narra como una casta de señores vive en castillos, rodeados de tesoros y elaborando delicadas esencias que le hagan honor a su elevado olfato. No hacen trabajo manual por considerarlo indigno y se apoyan en una casta sumisa para todas su exigencias mundanas, como el transporte, la limpieza, la reparacion de artículos electro-mecánicos o la preparación de comidas. Los esclavos reciben el nombre de MEKS (la palabra en ingles para dócil, manso, es MEEK, no creo que sea coincidencia) . Un dia los MEKS se rebelan y se ausentan de los castillos. Se reunen en un gran ejército y comienzan a atacar a los castillos, cercándolos y esperando que sus sistemas se deterioren por falta de matenimiento que solo ellos saben hacer, ya que los señores consideran ese trabajo por debajo de su categoría. Asaltan un castillo trás otro y todos van cayendo, sin que los señores se dignen pelear. Prefieren morir como nobles, a vivir peleando con una raza que juzgan inferior. Los MEKS actúan sistematicamente, sabiendo que los señores no responderán. Y así llegan al último castillo. Pero allí se encuentran con un pequeño grupo de señores que decide pelear, defenderse, porque consideran que la sobrevivencia es más importante que mantener una cultura de elevado aislamiento.

Se van a la guerra de guerrillas y muestran ser muy eficientes, logrando que los MEKS se pongan a la defensiva. Les sabotean los centros generadores del jarabe que los nutren y los llevan a rendirse, dejando los castillos y sus tesoros sin daños y aceptando ser transportados a un planeta cercano.

Sin embargo, la vida de los señores cambia. De ahora en adelante tendrán que hacer las tareas que antes hacían los sumisos trabajadores. La cultura de aislamiento feudal se derrumba y de este enfrentamiento surge una nueva sociedad más igualitaria.

Al leer este cuento pensaba en Venezuela y en lo que nos sucede. No es algo idéntico pero tiene similitudes subyacentes. No es idéntico porque en Venezuela no ha existido esa separación rígida entre dos clases sociales. Más aun, una de las características de la sociedad venezolana en la cual me ha tocado vivir buena parte del tiempo ha sido su relativo alto grado de mobilidad. Muchos “señores” nacieron en cuna humilde y llegaron a tener poder, reconocimiento o estatus a través de sus esfuerzos y gracias a un sistema social poroso que les permitió cruzar fronteras entre clases. Crecí en Los Teques, un pequeño pueblo de unos 12000 habitantes, donde solo había un rico. Los demás éramos clase media-baja y clase trabajadora. Sin embargo, de allí salimos a conquistar el mundo, sin complejos o resentimientos, aceptados y hasta protegidos por los mejores que encontramos en el camino. Tuvimos maestros excelentes, padres honestos, obtuvimos becas de estudio compitiendo con otros candidatos, tuvimos oportunidades y las aprovechamos. De ese pequeño pueblo, envuelto en la bruma, salieron rectores universitarios, ejecutivos petroleros, senadores de la república, poetas, novelistas y padres de familia con sólidos valores ciudadanos.

Por eso es que quienes logramos subir en la escala social a punta de dedicación, en base a nuestros esfuerzos, no podemos aceptar hoy que muchos compatriotas piensen que tienen derecho a todo sin educarse y sin prepararse para surgir gracias a la perseverancia. Nos hemos convertido en celosos guardianes de esa manera de vivir. Quizás ello nos ha hecho un tanto rígidos.

Por ello nos parece estar sitiados hoy por un ejército de compatriotas quienes ven en nosotros a sus victimarios y que desean desquitarse de lo que “les hicimos". Alguien les ha dicho repetidamente que lo que nosotros tenemos ha sido obtenido por malas artes, despojándolos a ellos. Y vienen por el desquite, el ajuste de cuentas. Pienso que muchos de estos compatriotas saben, en sus corazones, la verdadera razón de nuestras diferencias, pero muchos se niegan a aceptarlas, ya que los regimenes politicos han terminado de convencerlos de que todo les llegará sin esfuerzo, que el padre que está en Miraflores les dará todo lo que necesitan, que la educación, el ahorro y el trabajo no son realmente necesarios para llegar a poseer, por ejemplo, un yate, a bordo del cual cual puedan pasearse desnudos. El petróleo da para eso y para más.

Nuestro castillo está sitiado pero entre nosotros hay muchos quienes se niegan a defenderlo. Como los señores del cuento, estos ninis piensan que entrar a la pelea es repugnante pues ello está por debajo de su dignidad. Después de todo, dicen, todo es “más de lo mismo”, para que molestarse? Si mandan los sumisos o los señores feudales, que más da?

Y pienso que nuestra posición correcta debe ser la de defender nuestra filosofía de la vida a toda costa, una filosofia basada en valores de esfuerzo, de trabajo, de perseverancia y de verdadera solidaridad social. Debemos dar la pelea, eso sí, sin perder de vista que los MEKS venezolanos no son los culpables de su situación tanto como quienes le han vendido un estilo de vida parasitaria que terminará por arruinarnos a todos. A quienes hay que derrotar no es a los pobres sino a los criminales quienes le han vendido la idea de que salir de la pobreza no cuesta nada y que todo lo que hay que hacer es quitarle a los que ya tienen para “emparejarnos”. Esto conduce a un “emparejamiento” por debajo que genera una gran masa de desposeídos bajo la bota de un grupo oligárquico lleno de riquezas. Esta oligarquía es igualmente perversa, así esté conformada por los antiguos señores o por demagogos y populistas de nuevo cuño que embrutecen a sus audiencias con cuentos de pajaritos.

Nuestro gran enemigo en Venezuela, más que la gente, es el tiempo. Hemos perdido dos o tres generaciones oyendo cantos de sirenas blancas, verdes y ahora rojas, que nos decían y nos dicen que somos ricos y que no es necesario educarnos para aprender a generar riqueza. Dejamos que la brecha entre las dos sociedades se ahondara de tal manera que ahora un intento de solución podría requerir de salidas violentas. Y ello es así porque la verdadera salida, la educación ciudadana, toma tiempo y hay mucha gente que no puede o no quiere esperar. Ahora enfrentamos un dilema: bajar de nuestros sitios obtenidos a costa de esfuerzos, entregar nuestras banderas para aplacar a quienes desean subir sin esfuerzo, o tratar de convencer a quienes desean progresar que la única manera de hacerlo es a costa de trabajo y deseos de superación, no a punta de limosnas. Nos igualamos por debajo o apelamos a la emoción y a la racionalidad para persuadir a nuestros compatriotas del camino a seguir?
Como en el caso del último castillo de Jack Vance, es posible que en Venezuela surgan grupos y líderes quienes puedan cruzar este rubicón sin que todos lo perdamos todo.

martes, 12 de marzo de 2013

El lado oscuro del subsidio a la gasolina


Juan L. Martínez

El subsidio a los combustibles, en especial los de uso automotor, tiene un efecto pernicioso directo sobre quién lo acarrea, en este caso, la estatal PDVSA, derivándose al Estado venezolano con un costo de más de 16000 millones de dólares para 2012, cerca del 5% del Producto Interno Bruto del país.

El efecto inmediato que esto viene causando sobre PDVSA es la cada vez mayor precariedad en el mantenimiento de sus sistemas de refinación, así como de su infraestructura de transporte, distribución y comercialización de combustibles.

Es de conocimiento público que Venezuela está importando gasolina desde 2011, y diesel desde 2012, especialmente después del desastre de la Refinería de Amuay el 25 de agosto del año pasado. El costo de estas importaciones podría estar en el orden de 2000 millones de dólares durante 2012.

El sistema combinado de distribución y transporte por poliductos más reciente, el SISCO (Sistema de Suministro Centro Occidental), fue inaugurado por PDVSA en 1993, hace 20 años. La capacidad de manejo de combustibles de estos sistemas es de 380 mil barriles diarios, muy por debajo de la demanda actual del mercado interno venezolano. De ahí que la estatal PDVSA haya tenido que invertir cuantiosas sumas en el engrosamiento de la flota de camiones-remolque, a fin de compensar este déficit de capacidad.

Por otro lado se tiene, y se agrava cada día mas, el problema del contrabando de extracción, el cual se estima roba al país cerca de 50 mil barriles diarios de gasolina y diesel, para ser comercializados a precios muy superiores en Colombia, Brasil, Centroamérica e islas del Caribe.

Sin embargo, aun se escuchan opiniones adversas ante la necesidad imperiosa de reformular estas políticas de subsidios implícitos. Los argumentos que se siguen esgrimiendo se basan en el derecho que tienen los venezolanos a disfrutar de combustible barato ya que somos un país petrolero. Nada más equivocado. Un gobierno fundamentalista como el de Irán tuvo que olvidarse de esto ante la ruina que representaba su mercado interno de energía. A partir de 2011 empezó a ajustar los precios de la gasolina, el diesel y la electricidad con el objeto de llevarlos, gradualmente, a términos equivalentes a su costo de importación.

El modelo distributivo actual quedó al descubierto con el estudio de Gustavo García y Silvia Salvato “EQUIDAD DEL SISTEMA TRIBUTARIO Y DEL GASTO PÚBLICO EN VENEZUELA”, publicado en septiembre de 2005 por la Comunidad Andina de Naciones (CAN) (http://www.comunidadandina.org/public/libro_EquidadFiscal_venezuela.pdf).

A partir de estos datos, se puede inferir que la distribución real del subsidio implícito a los combustibles para uso automotor, incluyendo su porción de uso para transporte público, transporte de carga y vehículos particulares, es absolutamente desigual. El 20% de las familias de menores ingresos apenas se beneficia de un 7% de este subsidio implícito, mientras que el 20% de las familias de mayores ingresos percibe el 39% de dicho subsidio.

Todo lo anterior bajo la tesis de que el subsidio llegue de alguna manera a los consumidores, mas sin embargo, hay serias evidencias de que una buena parte del mismo beneficia directamente a grupos económicos asociados a la industria automotriz, transporte público y transporte de carga. Combustible barato o regalado puede incrementar con mucha facilidad la demanda de vehículos de toda gama, así como la rentabilidad de los servicios de transporte.

¿Se refleja verdaderamente el subsidio a los combustibles en las tarifas y la calidad del transporte público y en el precio de los productos que consumimos en Venezuela? Pareciera que no es así.

Hay soluciones para esto y su implementación puede llevarse a cabo con éxito recuperando los costos de producción y distribución, erradicando el contrabando, redistribuyendo la renta de forma equitativa y logrando que la actividad pueda crecer y generar empleos incentivando la participación del capital privado. Todo ello es absolutamente viable con la modificación de la estructura de precios y mediante la instrumentación de un mecanismo de compensación directa destinado a beneficiar a la mayor parte de las familias. Un cambio radical de políticas públicas que verdaderamente distribuya la renta de manera equilibrada.

jueves, 22 de enero de 2009

CHAVEZ Y EL INDICE DE GINI

… Una mentira más


Nelson Hernandez


Chacumbele en su larga “perorata” de casi 8 horas que utilizo para presentar sus logros del 2008, menciono el Índice de GINI, diciendo que: “Venezuela tiene el menor índice de GINI de toda Latinoamérica, lo cual es un logro de la revolución”.


Sin meternos en honduras de la estadística, el índice de GINI mide la “equidad” de los ingresos de la población de un país. Un índice igual a 1, representa la mayor inequidad; y un índice igual a 0, representa la mayor equidad.


Lo que no dijo Chacumbele es que ese índice no mide el poder adquisitivo de la población, que en verdad es lo que muestra cuan pobre es la población.


Imagínense que todos los venezolanos tenemos de ingreso (sueldo) básico de 800 BsF. El cálculo del Índice de Gini es cero... es decir, la distribución de los ingresos es óptimamente equitativa para todos los venezolanos.


Analicemos ahora que se puede hacer con 800 BsF (poder adquisitivo).


Bien, de acuerdo al CENDAS la canasta básica familiar (que reúne bienes y servicios básicos necesarios para una familia de cinco miembros) se ubico para diciembre del 2008 en 3427,7 BsF. Esta alza se traduce en que, tomando en cuenta que cada familia dispone de dos salarios mínimos (BsF. 1.600) para cubrir sus necesidades básicas, los hogares venezolanos de menores recursos sobrellevan un déficit de 53% para satisfacer los requerimientos esenciales de sus cinco miembros. En otras palabras, una población empobrecida.


¿De que se vanagloria Chacumbele?...de que todos ganan lo mismo o de que todos somos pobres. Lo ideal es que todos los venezolanos pudiéramos cubrir sin problema la cesta básica.


Lo que si debe buscar todo gobierno es que la población tenga insumos que cubran sus necesidades y que los mismos estén distribuidos con equidad. Esa población es prospera y por ende el país también será prospero.


En este link (Indices GINI) puede cotejar el índice de diversos países. Por cierto, que Estados Unidos (45) tiene una mejor distribución de la riqueza que Venezuela (48.2), y por otro lado tiene un ingreso per cápita (PIB) de 46541 dólares y Venezuela de 11933 dólares, respectivamente.


Una vez más, la revolución engaña a los venezolanos


Para los que deseen profundizar en el índice, a continuación varios link

Link 1 Link2 Link3

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