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jueves, 4 de abril de 2013
lunes, 25 de febrero de 2013
Petróleo: ¿soberanía y transparencia?
Diego Gonzalez
Han sido entregados de forma arbitraria los mejores campos petroleros de Venezuela
De América Latina participan empresas de Argentina (Enarsa/Pluspetrol) en cuatro campos de Anzoátegui (Cachicamo, Caricari, Socororo y Yopales Norte); Brasil (Odebrecht, grupo privado) en cinco campos en el oeste del estado Zulia (Mara Este, Mara Oeste, La Paz, Sibucara y El Moján); Cuba (Cupet) en cuatro campos en Anzoátegui (Adas, Lido, Limón y Oficina Central); también Cupet participó en un estudio, junto con la angolesa Sonangol, en el campo Miga, de Anzoátegui (este trabajo resultó negativo y el Ministerio de Petróleo decidió extender la investigación al campo Melones Oeste, para lo cual se creó la empresa Venangcupet). En 2011, Uruguay (Ancap) realizó estudios en dos campos de Anzoátegui (Oveja y Yopales Sur); y, finalmente, la venezolana Suelopetrol actúa en cuatro campos (Cabimas Este 2, Cabimas Sur, Franja del Km en el Lago y Tía Juana Tierra) con lo que extiende sus áreas en el Zulia.
De Asia participan empresas de China (Sinopec) para estudiar cuatro campos de Anzoátegui (Merey, Oca, Oleos y Yopales Sur); Irán (Petropars) en un campo en Anzoátegui (Dobokubi); además, se constituyó la empresa Petrovenpersa. Pdvsa incluyó a la estatal de Ecuador, Petroecuador. Por último, Vietnam (Petrovietnam) realizará estudios conjuntos con Pdvsa en tres campos del lago de Maracaibo (Bloque I Lagunillas, Bloque IX Lama, Bloque XIV Lama). Con estas asignaciones, los mejores campos del lago fueron otorgados discrecionalmente.
De Eurasia, Rusia (Gazprombank (GBP)/Neftegaz, grupo de empresas estatales y privadas) trabaja en diez campos del Zulia y Anzoátegui (Campo Lagunillas Tierra y Bachaquero Tierra, Sur del Lago, Bloque V Centro, Bloque V 10 Centro, Guara Oeste, Guara Central, GG-401, GM-02, Levas, Lejos y Ganso); y en los importantes campos de la Costa Oriental del Lago de Maracaibo: Lagunillas Tierra y Bachaquero Tierra.
Belarús (Belorusneft) interviene en seis campos (Soto Norte, Soto Este, Mapiri, Mapiri Central, Mapiri Este y La Ceibita R) para producir gas natural en Anzoátegui; asociada con Pdvsa Gas, se creó la empresa mixta Petrolera Bielovenezolana. Posteriormente, a Belorusneft se le otorgó un estudio conjunto con Pdvsa en cuatro campos de Anzoátegui (de los cuales dos luego fueron descartados, Casma 1 y Soledad) y dos en Zulia. Estos se encuentran en el lago de Maracaibo, Bloque VII Centro y Bloque XII Lagunillas, que fueron incorporados a la empresa Petrolera Bielovenezolana. En 2011 también se le otorgaron a Belorusneft tres ricos campos en el lago de Maracaibo (Bloque I Lama, Bloque VI Lamar y Lama Lago), que se incorporarán a la empresa petrolera Bielovenezolana.
De Arabia Saudita, la Petro Saudi (empresa privada) realizará estudios en cuatro campos en el lago de Maracaibo (Bloque VI Lamar, Bloque V Centro, Bloque V-10 Centro y Sur del Lago). Y de Sudáfrica la Petrosa llevará a cabo estudios en ocho campos de Anzoátegui (Quiamare, La Ceiba Oriente, Cerro Pelado, La Vieja, Tacata, Pato, Tacat y Mata Grande).
Como se observa, han sido entregados de forma arbitraria los mejores campos petroleros de Venezuela, que contienen abundantes reservas probadas de crudos convencionales. ¡Y pensar que se criticó la "apertura petrolera" que hizo la Pdvsa democrática en tres rondas completamente transparentes!
Habría que preguntarse si esas empresas estatales y privadas tienen disponible el músculo tecnológico de ingeniería de yacimientos para trabajar en los estudios integrados de yacimientos que se requieren, y si poseen la fibra financiera, así como el know-how (los recursos humanos de ingeniería de petróleo, geología, petrofísica, geofísica, operaciones y otras disciplinas) necesarios para aumentar sustancialmente la producción de esos campos. Las inversiones y gastos estimados para estas empresas mixtas suman cerca de 28.000 millones de dólares, de los cuales Pdvsa deberá aportar 60% (unos 17.000 millones de dólares). ¿Es esto soberanía y transparencia?
lunes, 26 de noviembre de 2012
Destruyen Pdvsa, la gallina de los huevos de oro
Cortesia: Soberania.org
Norberto Mazza
entrevista al experto ingeniero Nelson Hernández y a la alcaldesa del Municipio
Freites del estado Anzoátegui.
Pdvsa a duras penas puede pagar los sueldos de sus empleados
Petróleos de Venezuela está
dejando de ser la gallina de los huevos de oro del país. La principal industria
nacional, que durante años fuera una de las tres primeras empresas a nivel
mundial en su categoría, hoy, después de 14 años de socialismo bolivariano, a
duras penas puede pagar los sueldos de sus empleados. Entre la acometida de
misiones sociales, el favorecer con descuentos irracionales a los países
"amigos" y también la mala administración sumada a negligencia en la
mano de obra que otrora fuera altamente calificada, nos encontramos que la
industria no está en condiciones de hacer las inversiones necesarias para
sostener su desarrollo y hasta su existencia.
Ese es el tema que aborda
Norberto Mazza, conductor del programa Grado 33, en esta nueva emisión editada
y transmitida el 23 de noviembre 2012, en la que entrevista al experto
ingeniero Nelson Hernández y a
Eveling Urdaneta, alcaldesa del Municipio Freites del estado Anzoátegui.
jueves, 16 de agosto de 2012
MEMORIAS DE OTRO VENEZOLANO DE LA DECADENCIA
José Rafael Pocaterra hubiera encontrado en
esta “revolución” un gran filón para hacer otro capítulo de su gran libro,
denunciador por excelencia del castro-gomecismo. Porque lo que hemos vivido los venezolanos en
los últimos años es pura decadencia. Con el agravante que nos estamos comiendo
la flecha de la historia. En lugar de ir transitar hacia el siglo XXI, vamos
directo hacia la cueva de Trucutrú.
Pura
decadencia. Las cifras hablan por sí solas. Comencemos por la tan cacareada
soberanía alimentaria: según cifras de el gobierno y Fedeagro aparecidas en El Universal,
en los últimos cinco años la producción agrícola ha decaído así: maíz 40%,
arroz 35%, caña de azúcar 34%, café 46%, papa 63%, tomate 31% y cebolla 24%.
Sólo ha subido el pimentón en 34%. Los deslenguados dicen que por los guisos.
Continuando
con la soberanía alimentaria, las mismas cifras dicen que la superficie
cultivada ha disminuido entre 5 y más de 40 % en el maíz, arroz, yuca, apio,
plátano, aguacate, uva, lechuga, ajo, cacao, soya, tabaco, etc.
Y
en cuanto a la carne y la leche. Han seguido el mismo camino. Desde trece
millones de vacas hasta once. Suma cum
laude de la decadencia.
Ese
es el resultado de insultar a los empresarios del campo, expropiar entes
productivos, aislar a gobernadores de oposición, descuidar la infraestructura
agrícola. Todo un manual para acabar con el agro. Con razón no van al campo a
pedir votos. Saben que lo único que pueden pedir, es perdón.
Y
la decadencia es de amplio espectro.
En petróleo, antes de la lobotomía empresarial
PDVSA producía 3,2 millones de
barriles y pasó a 2,3 millones, cuando debería haber crecido hasta 6 millones.
En lugar de mejorar las refinerías, ahora importan
gasolina del mismísimo imperio. Y no darles pena.
Ante
tanta desfachatez, las exportaciones
también han decaído. Según cifras aparecidas en El Nacional, 55% en
los últimos siete años. Por otra parte, Venezuela exportaba en 1998, antes que llegara el comandante y
mandara a parar… la producción, más de 5.200 millones de dólares. Hoy, en plena
“revolución”, apenas exporta 3.200 millones.
En
Guayana, la “revolución” convirtió al
Guri en apagones y a las empresas básicas en… nostalgia. Las exportaciones de
hierro y aluminio han disminuido en más
de 57 %. La verdad es que hay que ser masoquista para votar por la
“revolución”. O sea… entre la libertad y el masoquismo. Usted decide.
Y
el colmo de los colmos. Según Cavidea, la venta de alimentos cayó al nivel más
bajo en los últimos tres años. “Se redujo la comercialización de leche, atún,
salsa de tomate, margarina, azúcar y harina, arroz y mayonesa”, explica Katiuska
Hernández, de El Nacional.
O
sea, producimos menos, exportamos menos, comemos menos. Eso sí, la inflación
más alta de América. Que viva la
“revolución”… dicen los
agricultores de Mercosur.
Puro
Trucutrú. Cavernas y mujeres arrastradas por los cabellos. En política, las
cavernas de Trucutrú son las viviendas insalubres, léase ranchos donde campea la inseguridad y los
pésimos servicios. Creciente déficit que en revolución ha crecido desde 1,5
millones de viviendas hasta 2,5.
En
política, las mujeres de Trucutrú arrastradas por el cabello, reflejan los
pisoteados derechos de los pueblos. Derecho a disentir sin ser mandado a
apresar por televisión… a criticar al gobierno por los medios sin que no se les
renueve la concesión, o sin que caigan en las políticas de “democratización”
del espectro… derecho a producir mercancías sin que otro espectro, el fantasma
de exprópiese (confísquese en lenguaje revolucionario), acabe con años de
esfuerzo y enrute familias completas hacia el hambre.
Trucutrú
es el modelo político de los países panas como Cuba, de cuyo líder se dice que
estudió primaria con el mismísimo personaje y por eso pretende que los
reprimidos cubanos sean como Shakira, ciegos, sordos y mudos. Puro siglo XIX. ¿Eso
es lo que usted quiere para Venezuela?
PARA
COMERTE MEJOR
No
crea que esta decadencia es casual. Es toda una estrategia de las caperucitas rojas del continente… para comerte
mejor, como en Cuba. ¿O es que usted
cree que si en Cuba la gente produjera y se enriqueciera y se organizara y se
expresara como en cualquier país próspero, los hermanos Castro estarían en el
poder?
O
sea… toda esta decadencia es para permanecer cual mesías tropical, en el poder
para toda la vida. La ruta del totalitarismo.
Pero
hay un camino. El triunfo de Capriles
revertirá tanta decadencia. Los empresarios producirán, los trabajadores
trabajarán y progresarán, el gobierno palnificará y aplicará efectivas políticas sociales pobreza cero, el
pueblo eligirá.
Y
Venezuela progresará. En nuestras manos se recuperará la república. En las
suyas y en las mías. Es el único camino.
lunes, 1 de agosto de 2011
Venezuela ¿Soberana e independiente?
Manuel Guevara
Es curiosa la manera elástica y oportunista como el gobierno usa y abusa de la tan cacareada soberanía e independencia. La lucha antiimperialista y la defensa de la soberanía lucen cada vez consignas plásticas y vacías. ¡discurso y propaganda!
El carácter oportunista y elástico del uso de la soberanía e independencia por este gobierno adquiere su máxima expresión en las relaciones con los Estados Unidos. Para este gobierno la soberanía y la independencia se defiende frente a los Estados Unidos de América, solamente en ciertos temas. Sobre otros temas existe un denso silencio. Debe ser difícil persuadir a los “revolucionarios” marxistas-leninistas que el odiado archienemigo que nos amenaza con invadirnos y que está detrás de todas las conspiraciones y magnicidios, es el principal comprador del petróleo y el que nos provee la mayor parte de las computadoras, alimentos, carros, plantas eléctricas y equipos que compramos.
Por otro lado, en el marco de acuerdos secretos, se entrega a Cuba en ayuda, anualmente, millardos de dólares, se le otorgan contratos multimillonarios para que administren servicios vitales al país como son la identificación, registros y notarías, asesoría militar en los servicios de inteligencia y en las unidades militares, etc. A Cuba le entregamos información fundamental y le delegamos componentes y responsabilidades estratégicos de nuestra sociedad y gobierno, y se no dice que eso no pone en peligro la independencia y soberanía. Los incontables y nada transparentes acuerdos con Cuba, para el gobierno “revolucionario” son prueba de independencia frente al imperio.
La soberanía e independencia se ejerce con los gobiernos amigos, con los gobiernos no tan amigos y con los gobiernos que no son amigos; se ejerce en todo momento. Soberanía no es permitir que algunos de mis amigos se encarguen de mis responsabilidades vitales, darles las llaves de mi territorio, darle mis bienes, que administren mi casa o manejen información personal. Se contratan a miles de extranjeros en detrimento de los venezolanos. ¿Qué es Soberanía?
El gobierno expropia, estatiza o confisca Sidor, Sivensa, cementeras, empresas industriales y de servicios porque son fundamentales para la seguridad de la nación. Para todo sirve la soberanía. ¿Acaso China y Vietnam son menos soberanas por tener miles de empresas multinacionales en su territorio exportando al mundo sus productos? ¿Acaso Cuba es menos soberana por tener, desde hace años, hoteles en manos de multinacionales o por venderles tierras para campos de golf a inversionistas extranjeros?
Venezuela nunca ha sido más dependiente del exterior que ahora. La flamante “soberanía alimentaria” en realidad significa que cada vez comemos más alimentos importados. El parque industrial venezolano se ha reducido a la mitad gracias al cerco a la empresa privada. Nuestras exportaciones de productos no petroleros, no tradicionales, han llegado a su mínimo. Hoy somos más dependientes del petróleo que nunca. Nuestra producción petrolera y de gas decrece pese a tener las mayores reservas de petróleo y gas del mundo. Nuestra economía, gobierno y sociedad depende más que nunca de que los precios internacionales del petróleo se mantengan elevados. Hoy, hasta le compramos gas y electricidad a la hermana república y la planta Termozulia depende del gas colombiano. ¿Venezuela soberana e independiente?
jueves, 7 de julio de 2011
ANTE EL ABISMO de SOBERANÍA, CIVILIDAD, MILITARISMO
Antonio Sanchez Garcia
Imposible ocultar la inmensa gravedad de la crisis porque atraviesa la República. Y su expresión más temible: la pérdida real de nuestra soberanía. Que en el colmo de las contradicciones y el capricho de la historia se expresaría en toda su crudeza precisamente el pasado 5 de Julio, cuando pretendíamos celebrar el bicentenario de nuestra Independencia.
No deja de ser un consuelo temerario, visto que de ser cierto su grave diagnóstico - y ciertamente todas las pruebas a la mano confirman su exactitud - soslaya la explicación de las causas que han provocado este deslizamiento nacional hacia las profundas honduras de su abismo y el principal causante de que así sucediera. En rigor, dos factores: el presidente de la república, invocado como el salvador del entuerto en el que él mismo nos metiera, y las FANB, a la cabeza de las Instituciones, que en lugar de velar para que tal deslizamiento no sucediera, han cooperado con ahínco y prolijidad digna de mejor causa para anularse como factores contralores y así auto mutiladas, destruir las bases sobre las que se sustenta la República. Y cuyo desmoronamiento explica su caída en los abismos.
De allí la justeza del diagnóstico y la gravedad del remedio recomendado, que resultaría infinitamente peor que la enfermedad. Ni el presidente de la república, muchísimo menos en su actual estado, ni las FANB, dado su actual sometimiento, podrían sacarnos del abismo. Ambos: el presidente de la república, teniente coronel dado de baja y actual comandante en jefe de iure y de facto, y sus fuerzas armadas, absolutamente subordinadas a la persona que preside la República, están en capacidad de sacarnos del abismo. Pues ese abismo es producto de la manifiesta violación por ambas partes de la Constitución Nacional y del orden democrático que en ella se establece. El primero, por violarla metódica y sistemáticamente tras su afiebrado intento por establecer un régimen autocrático y totalitario en nuestro país; el segundo, por acatar ese propósito y renunciar a sus sagradas prerrogativas institucionales que le corresponden.
Pues ese abismo, seamos claros, se expresa en un fenómeno reiterativo de nuestras desgracias, que con el advenimiento del 23 de enero de 1958 se había creído superado para siempre y que desde el golpe de Estado del 4 de febrero de 1992 ha vuelto irrumpir con renovados bríos para ir imponiéndose contra viento y marea sobre una república que se creía civil, institucionalista y democrática: el militarismo caudillesco y dictatorial. Es la primera grave certidumbre que la llamada celebración del Bicentenario ha venido a poner de manifiesto. Venezuela se halla hundida en el abismo de una dictadura autocrática y militarista.
2
Imposible ocultar la inmensa gravedad de la crisis porque atraviesa la República. Y su expresión más temible: la pérdida real de nuestra soberanía. Que en el colmo de las contradicciones y el capricho de la historia se expresaría en toda su crudeza precisamente el pasado 5 de Julio, cuando pretendíamos celebrar el bicentenario de nuestra Independencia. Como lo señalara Manuel Felipe Sierra en un importante programa de opinión, el proyecto de unir Cuba y Venezuela bajo un solo gobierno ha dejado de ser una delirante fantasía del pasado para convertirse en una dolorosa realidad del presente. Según sus palabras, existen en la actualidad dos gobiernos: el formal, el aparente, el que se expresa en el trajín cotidiano y cumple con las obligaciones de una burocracia de Estado y los símbolos que actúan bajo la imposición de la inercia, y el gobierno real, efectivo, que se enmascara en aquel mientras maneja los instrumentos claves y decisorios del Poder del que depende la marcha de la república. Este gobierno real no tiene su asiento en Caracas ni depende de Hugo Chávez: se ejerce desde la Habana bajo el control de Fidel y Raúl Castro. Que han establecido, por razones psicológicas, espirituales y de manipulación afectiva un dominio absoluto y total sobre el presidente de Venezuela y los miembros más conspicuos de su entorno. En la cruda realidad de los hechos, el gobierno venezolano es un apéndice de la dictadura totalitaria cubana.
Sólo la ingenuidad – falsa o verdadera - de quien ni siquiera comprende el peso y la gravedad de las palabras pudo llevar al ex dirigente Tupamaro y actual presidente constitucional del Uruguay a declarar públicamente que “Hugo Chávez fue secuestrado por Fidel para garantizar su restablecimiento”. Ese secuestro de hecho existe y es una realidad indudable, así el secuestrado, en una muestra de intolerable servilismo, colabore no sólo de buen grado, sino que se enorgullezca de ello. Para volver a Venezuela ante el cúmulo de indicios que hablaban de graves desavenencias en la cúpula del poder bolivariano, Hugo Chávez tuvo que requerir del auxilio del principal agente cubano en suelo venezolano: Alí Rodríguez Araque, comandante Fausto. Quien debió emplear todos los medios de convicción a su alcance para lograr “la autorización” del tirano cubano para el traslado a Venezuela de “su” paciente. Si la subordinación de Chávez a Fidel Castro constituía parte del inmenso poder espiritual y psicopatológico que su padre putativo ejerce sobre su rendido discípulo, la grave enfermedad que le aqueja – un cáncer de pronóstico reservado – lo ha hecho aún más dependiente.
Los venezolanos debemos agradecerle al tirano cubano la presencia de nuestro presidente en el acto más trascendental de su mandato. Ningún presidente latinoamericano, y desde luego muchísimo menos un hombre integral como Salvador Allende, dependió a este grado del gobernante cubano y su régimen. Ninguno de sus adláteres llegados al Poder – desde Lula hasta Evo Morales y desde Rafael Correa y Néstor Kirchner hasta Daniel Ortega – se sometieron de manera tan obsecuente, avasallada y servil a la manipulación del tirano. Es el abismo que el general de división Alcalá Cordones le hizo saber este 5 de julio de 2011 al país.
3
Me he referido en otro lugar a las múltiples lecciones que se deducen de la acefalia presidencial y las graves consecuencias que se derivan del dramático cambio de las circunstancias políticas derivadas de la virtual anulación del papel decisorio del presidente de la república debido al cáncer de colon que padece. Ni Chávez ni el país serán los que fueran hasta el 10 de junio pasado, cuando fuera intervenido por primera en La Habana. Chávez padece de una grave enfermedad que limita de manera drástica e inevitable su accionar político y que muy posiblemente lo obligue a mantenerse alejado del ejercicio del Poder e incluso lo inhabilite para sostener el activismo brutal que demanda una campaña presidencial. Venezuela es otra.
No es necesario insistir en un hecho tan obvio que resulta redundante recordarlo: este proceso depende del vínculo afectivo, carismático y fundamentalista de su persona con los sectores más desvalidos de nuestra sociedad. Y más allá de un importante y numeroso grupo radical y extremista, filo castrista y eventualmente armado – posiblemente el factor desestabilizador por excelencia ante un eventual gobierno de transición - no cuenta con un partido sólido y capaz de asumir el mando, como sucedía en los regímenes comunistas. Como lo señalara en su momento Diosdado Cabello, no existe el chavismo sin Chávez. Lo cual hace más dramática y crucial la dependencia del régimen a los dictados cubanos. Cabe presuponer, en consecuencia, que el inevitable agravamiento de su mal profundizará, por una parte, la dependencia del gobierno formal respecto del gobierno real, y desatará las apetencias de los dirigentes de un partido carente de ideología, tradición y propósitos, cuyos demonios se desataran en cuanto se conoció del cáncer presidencial y ninguno de cuyos líderes alcanza ni de lejos la estatura del caudillo y cuyo aparato de gobierno es el resultado incoherente de la sumatoria de clientelismos.
Imposible predecir el curso futuro de los acontecimientos. Imposible saber hoy si Chávez podrá ser el candidato mañana. Imposible predecir el comportamiento de las fuerzas armadas ante el derrumbe presidencial y la anomia que podría provocar en una sociedad entregada a sus pasiones, dado que la opinión del sector procastrista y por ahora dominante en su interior podría evolucionar ante la inevitabilidad del cambio y la eventual emergencia de sectores constitucionalistas y democráticos, que estarán velando en sus cuarteles por la sobrevida de la institución, de la Patria y de sus carreras.
Una de las más resaltantes lecciones derivadas de la ausencia presidencial ha sido el ejemplar comportamiento de la oposición. Aseguró la información veraz y oportuna a través de uno de sus más destacados comunicadores y el medio impreso en que publica. Sin los runrunes de Nelson Bocaranda, ni el presidente del Congreso, ni la presidenta del TSJ, ni la Fiscal, ni los diputados oficialistas y ni siquiera el gabinete y el Estado Mayor hubieran tenido la menor idea de lo que ocurría con su presidente en La Habana. Y la otra lección, aún más trascendente, fue la contribución de partidos, ONGs, ciudadanos y medios a la estabilidad del país. No fue el gobierno ni fueron las fuerzas armadas los garantes del orden: fue una oposición altamente consciente de su responsabilidad ante la historia. Que la infinita mezquindad de Chávez y sus fuerzas lo callen, es harina de otro costal. La grandeza es y será siempre, la responsabilidad de los vencedores.
Imposible ocultar la inmensa gravedad de la crisis porque atraviesa la República. Y su expresión más temible: la pérdida real de nuestra soberanía. Que en el colmo de las contradicciones y el capricho de la historia se expresaría en toda su crudeza precisamente el pasado 5 de Julio, cuando pretendíamos celebrar el bicentenario de nuestra Independencia.
1
Es la primera vez, en doscientos años de historia independiente, que el oficial de más alto rango a cargo del desfile militar con que la Nación celebra su Independencia, el general Clíver Alcalá Cordones, confiesa urbi et orbe que nuestro país se halla “en un abismo”. Y como consuelo por tan aterradora afirmación, que nadie osaría poner en cuestión y que fuera expresada frente a tres presidentes y altos funcionarios de países extranjeros, agrega que unidos, las FANB y el presidente de la república, lograrán la proeza de sacar a la Venezuela bicentenaria de ese insondable abismo en que nos encontramos.
Es la primera vez, en doscientos años de historia independiente, que el oficial de más alto rango a cargo del desfile militar con que la Nación celebra su Independencia, el general Clíver Alcalá Cordones, confiesa urbi et orbe que nuestro país se halla “en un abismo”. Y como consuelo por tan aterradora afirmación, que nadie osaría poner en cuestión y que fuera expresada frente a tres presidentes y altos funcionarios de países extranjeros, agrega que unidos, las FANB y el presidente de la república, lograrán la proeza de sacar a la Venezuela bicentenaria de ese insondable abismo en que nos encontramos.
No deja de ser un consuelo temerario, visto que de ser cierto su grave diagnóstico - y ciertamente todas las pruebas a la mano confirman su exactitud - soslaya la explicación de las causas que han provocado este deslizamiento nacional hacia las profundas honduras de su abismo y el principal causante de que así sucediera. En rigor, dos factores: el presidente de la república, invocado como el salvador del entuerto en el que él mismo nos metiera, y las FANB, a la cabeza de las Instituciones, que en lugar de velar para que tal deslizamiento no sucediera, han cooperado con ahínco y prolijidad digna de mejor causa para anularse como factores contralores y así auto mutiladas, destruir las bases sobre las que se sustenta la República. Y cuyo desmoronamiento explica su caída en los abismos.
De allí la justeza del diagnóstico y la gravedad del remedio recomendado, que resultaría infinitamente peor que la enfermedad. Ni el presidente de la república, muchísimo menos en su actual estado, ni las FANB, dado su actual sometimiento, podrían sacarnos del abismo. Ambos: el presidente de la república, teniente coronel dado de baja y actual comandante en jefe de iure y de facto, y sus fuerzas armadas, absolutamente subordinadas a la persona que preside la República, están en capacidad de sacarnos del abismo. Pues ese abismo es producto de la manifiesta violación por ambas partes de la Constitución Nacional y del orden democrático que en ella se establece. El primero, por violarla metódica y sistemáticamente tras su afiebrado intento por establecer un régimen autocrático y totalitario en nuestro país; el segundo, por acatar ese propósito y renunciar a sus sagradas prerrogativas institucionales que le corresponden.
Pues ese abismo, seamos claros, se expresa en un fenómeno reiterativo de nuestras desgracias, que con el advenimiento del 23 de enero de 1958 se había creído superado para siempre y que desde el golpe de Estado del 4 de febrero de 1992 ha vuelto irrumpir con renovados bríos para ir imponiéndose contra viento y marea sobre una república que se creía civil, institucionalista y democrática: el militarismo caudillesco y dictatorial. Es la primera grave certidumbre que la llamada celebración del Bicentenario ha venido a poner de manifiesto. Venezuela se halla hundida en el abismo de una dictadura autocrática y militarista.
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Imposible ocultar la inmensa gravedad de la crisis porque atraviesa la República. Y su expresión más temible: la pérdida real de nuestra soberanía. Que en el colmo de las contradicciones y el capricho de la historia se expresaría en toda su crudeza precisamente el pasado 5 de Julio, cuando pretendíamos celebrar el bicentenario de nuestra Independencia. Como lo señalara Manuel Felipe Sierra en un importante programa de opinión, el proyecto de unir Cuba y Venezuela bajo un solo gobierno ha dejado de ser una delirante fantasía del pasado para convertirse en una dolorosa realidad del presente. Según sus palabras, existen en la actualidad dos gobiernos: el formal, el aparente, el que se expresa en el trajín cotidiano y cumple con las obligaciones de una burocracia de Estado y los símbolos que actúan bajo la imposición de la inercia, y el gobierno real, efectivo, que se enmascara en aquel mientras maneja los instrumentos claves y decisorios del Poder del que depende la marcha de la república. Este gobierno real no tiene su asiento en Caracas ni depende de Hugo Chávez: se ejerce desde la Habana bajo el control de Fidel y Raúl Castro. Que han establecido, por razones psicológicas, espirituales y de manipulación afectiva un dominio absoluto y total sobre el presidente de Venezuela y los miembros más conspicuos de su entorno. En la cruda realidad de los hechos, el gobierno venezolano es un apéndice de la dictadura totalitaria cubana.
Sólo la ingenuidad – falsa o verdadera - de quien ni siquiera comprende el peso y la gravedad de las palabras pudo llevar al ex dirigente Tupamaro y actual presidente constitucional del Uruguay a declarar públicamente que “Hugo Chávez fue secuestrado por Fidel para garantizar su restablecimiento”. Ese secuestro de hecho existe y es una realidad indudable, así el secuestrado, en una muestra de intolerable servilismo, colabore no sólo de buen grado, sino que se enorgullezca de ello. Para volver a Venezuela ante el cúmulo de indicios que hablaban de graves desavenencias en la cúpula del poder bolivariano, Hugo Chávez tuvo que requerir del auxilio del principal agente cubano en suelo venezolano: Alí Rodríguez Araque, comandante Fausto. Quien debió emplear todos los medios de convicción a su alcance para lograr “la autorización” del tirano cubano para el traslado a Venezuela de “su” paciente. Si la subordinación de Chávez a Fidel Castro constituía parte del inmenso poder espiritual y psicopatológico que su padre putativo ejerce sobre su rendido discípulo, la grave enfermedad que le aqueja – un cáncer de pronóstico reservado – lo ha hecho aún más dependiente.
Los venezolanos debemos agradecerle al tirano cubano la presencia de nuestro presidente en el acto más trascendental de su mandato. Ningún presidente latinoamericano, y desde luego muchísimo menos un hombre integral como Salvador Allende, dependió a este grado del gobernante cubano y su régimen. Ninguno de sus adláteres llegados al Poder – desde Lula hasta Evo Morales y desde Rafael Correa y Néstor Kirchner hasta Daniel Ortega – se sometieron de manera tan obsecuente, avasallada y servil a la manipulación del tirano. Es el abismo que el general de división Alcalá Cordones le hizo saber este 5 de julio de 2011 al país.
3
Me he referido en otro lugar a las múltiples lecciones que se deducen de la acefalia presidencial y las graves consecuencias que se derivan del dramático cambio de las circunstancias políticas derivadas de la virtual anulación del papel decisorio del presidente de la república debido al cáncer de colon que padece. Ni Chávez ni el país serán los que fueran hasta el 10 de junio pasado, cuando fuera intervenido por primera en La Habana. Chávez padece de una grave enfermedad que limita de manera drástica e inevitable su accionar político y que muy posiblemente lo obligue a mantenerse alejado del ejercicio del Poder e incluso lo inhabilite para sostener el activismo brutal que demanda una campaña presidencial. Venezuela es otra.
No es necesario insistir en un hecho tan obvio que resulta redundante recordarlo: este proceso depende del vínculo afectivo, carismático y fundamentalista de su persona con los sectores más desvalidos de nuestra sociedad. Y más allá de un importante y numeroso grupo radical y extremista, filo castrista y eventualmente armado – posiblemente el factor desestabilizador por excelencia ante un eventual gobierno de transición - no cuenta con un partido sólido y capaz de asumir el mando, como sucedía en los regímenes comunistas. Como lo señalara en su momento Diosdado Cabello, no existe el chavismo sin Chávez. Lo cual hace más dramática y crucial la dependencia del régimen a los dictados cubanos. Cabe presuponer, en consecuencia, que el inevitable agravamiento de su mal profundizará, por una parte, la dependencia del gobierno formal respecto del gobierno real, y desatará las apetencias de los dirigentes de un partido carente de ideología, tradición y propósitos, cuyos demonios se desataran en cuanto se conoció del cáncer presidencial y ninguno de cuyos líderes alcanza ni de lejos la estatura del caudillo y cuyo aparato de gobierno es el resultado incoherente de la sumatoria de clientelismos.
Imposible predecir el curso futuro de los acontecimientos. Imposible saber hoy si Chávez podrá ser el candidato mañana. Imposible predecir el comportamiento de las fuerzas armadas ante el derrumbe presidencial y la anomia que podría provocar en una sociedad entregada a sus pasiones, dado que la opinión del sector procastrista y por ahora dominante en su interior podría evolucionar ante la inevitabilidad del cambio y la eventual emergencia de sectores constitucionalistas y democráticos, que estarán velando en sus cuarteles por la sobrevida de la institución, de la Patria y de sus carreras.
Una de las más resaltantes lecciones derivadas de la ausencia presidencial ha sido el ejemplar comportamiento de la oposición. Aseguró la información veraz y oportuna a través de uno de sus más destacados comunicadores y el medio impreso en que publica. Sin los runrunes de Nelson Bocaranda, ni el presidente del Congreso, ni la presidenta del TSJ, ni la Fiscal, ni los diputados oficialistas y ni siquiera el gabinete y el Estado Mayor hubieran tenido la menor idea de lo que ocurría con su presidente en La Habana. Y la otra lección, aún más trascendente, fue la contribución de partidos, ONGs, ciudadanos y medios a la estabilidad del país. No fue el gobierno ni fueron las fuerzas armadas los garantes del orden: fue una oposición altamente consciente de su responsabilidad ante la historia. Que la infinita mezquindad de Chávez y sus fuerzas lo callen, es harina de otro costal. La grandeza es y será siempre, la responsabilidad de los vencedores.
viernes, 14 de enero de 2011
VADE RETRO
Rafael Gallegos
Cada día más, el pueblo con los dedos en posición de zape gato, le dice al gobierno: vade retro. Tiene que ser así. Por el natural desgaste de doce años, por la descomunal ineficiencia y por esa oferta de comunismo que no logra permear el tejido social venezolano, elaborado con telas democráticas. La tendencia es al retroceso y si se materializa con una derrota en el 2012, tendrán que apartarse. Es lo que se oye en la calle, en los barrios, se refleja en las encuestas. Hasta en la moral. Como dijo una vez Buck Canel cuando para un partido, todos comparaban hombre a hombre a los peloteros, y Canel dijo, es verdad que ellos tienen los mejores jugadores; pero los otros tienen la moral. Y ganaron… los otros. Ahora imaginen ustedes los resultados si la por ahora oposición tiene la moral y de paso… los mejores jugadores.
En cuanto a la descomunal ineficiencia, basta observar el desgaste de la industria petrolera, el bajón del ganado vacuno desde 13 millones a 9.5, el de la producción de leche, de arroz, las siete mil empresas cerradas, la erialización del 20% de las tierras ganaderas y agrícolas. Detrás de cada “exprópiese” vienen los heraldos de la improductividad con su carga de desempleo, incertidumbre y hambre. Y aunque usted no lo crea, de damnificados… por las medidas gubernamentales. ¿De dónde va a comer la gente? ¿Y dónde va a trabajar? Y si además no construyen viviendas, ¿dónde va a vivir? A este paso vamos, sin exagerar, en la ruta del colapso. Desempleo, inseguridad, decrecimiento, inflación record en América Latina. Es tan evidente que parece a propósito. Como si quisieran vencer los resortes del país para que todos dependamos de un empleo de la “revolución”, de una vivienda adjudicada y de una tarjeta de racionamiento. Pura caperucita roja - rojita para comerte mejor, tal como hizo Fidel Castro en Cuba. Pero el pueblo ya adivinó el juego. De allí el enceguecedor reflejo solar que el gobierno luce en sus espaldas.
¿Y así pretenden ganar en el 2012? Muy difícil. Y los “revolucionarios” lo saben. De allí las medidas nerviosas que tan solo confirman el decir de los griegos: los dioses obnubilan la mente de los que van a perder. Por ejemplo, la llamada ley anti talanquera, o la Ley Habilitante que equivale a pedir prestado para que pague otro. El miedo tiene sus leyes, por ello, el gobierno en línea con los decires griegos, en lugar de reflexionar y llamar al país mayoritario a hacer un gobierno realmente participativo, se empeña en copiar el modelo cubano, pasado de moda hasta en Cuba, Raúl dixit.
Aprueban leyes para que los vecinos se agrupen en Consejos Comunales, cuyo aporte financiero y hasta su existencia, requiere la aprobación del Presidente de la República. Y a partir de allí pretenden vendernos la última lumpia: el Pueblo Legislador. ¿Se referirán al “parlamentarismo de calle” para pueblo con camisa roja? ¿O al “pueblo” que legisla en un Parlamento Comunal integrado por Consejos Comunales? De ser así, falla de origen: el presidente, cual dedo de Gómez, elige a los aguerridos diputados del Parlamento Comunal. La gente ya sabe que es así, que el pueblo legislador y de paso “socialista” es… el que está con el gobierno. ¿Y el creciente 52% del 26S? No se engañe, para la “revolución”, la nueva mayoría no puede ser pueblo legislador. En el mejor de los casos, pueblo confundido. Por no decirle pueblo lacayo o pueblo entregado al imperio.
Igual sucede con esa “revolucionaria” interpretación de artículo 200 de la Constitución, del que cualquier lego como yo deduce que para quitarle la inmunidad a un diputado, éste primero, tiene que tenerla. La Asamblea… procede al revés. Estudian quitar inmunidad a diputados sin inmunidad y de paso presos. Si ellos fueran los enjuiciados, qué diferente sería su interpretación. Es la doble moral que considera asesino a Pinochet y demócrata a Fidel Castro. Cuando dictador es dictador. Pura obnubilación. Qué razón tenían los griegos.
Diferentes serían las expectativas si la “revolución” mostrara al país una panorámica de logros. Soberanía alimentaría en lugar de importación de casi todos los alimentos. Soberanía petrolera en lugar de una empresa petrolera endeudada, flácida, e incapaz de generar abundancia en el país con el petróleo… a 90 dólares el barril. Soberanía política, en lugar de países panas en áreas estratégicas de seguridad, identificación y producción. Un país, como el de Bolívar, unido tras un proyecto de grandeza, en lugar de una nación con el alma dividida.
Por ello, tuvieron menos votos para la Asamblea y seguirán decreciendo. Y ya emerge un liderazgo para la hora. Observen por ejemplo la calidad de los diputados de la oposición. Qué orgullo. Estarán a la altura de su misión histórica: recuperar la democracia. Llega la hora de construir una Venezuela libre y próspera. A la orden.
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