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lunes, 30 de mayo de 2011

LOS PRECANDIDATOS Y LA PDVSA QUE NOS AVERGÜENZA

Antonio Sánchez García
 
Quienes aspiren a presidir este pobre país rico, ya al borde de ser simplemente pobre, misérrimo y subdesarrollado, están obligados a conocer esta situación al detalle, trabajar hoy – no mañana – por preparar las fórmulas alternativas de desarrollo para una industria que jamás nunca volverá a ser la misma y tener el coraje y la fortaleza para enfrentar la demagogia patriotera y engañosa de quienes han destruido nuestra gallina de los huevos de oro. Y hoy arman alharaca para cobijar sus criminales desafueros en la superchería del patrioterismo. ¿Saben aquellos que la defienden sin matices ni
diferenciaciones que cuando salían en defensa de esta PDVSA se encompinchaban objetivamente con quienes la han estrangulado? ¿Saben que alineándose irreflexivamente junto a Hugo Chávez, Rafael Ramírez y todos sus esbirros se hacían, posiblemente sin quererlo, cómplices de un crimen?



¿Qué extrañas y no explícitas razones han llevado a algunos precandidatos de altísimo perfil, que puntean en las encuestas y son considerados mediáticamente y ya a nivel internacional  como serios aspirantes a suceder al teniente coronel Hugo Chávez al frente del gobierno venezolano  a defender a capa y espada lo absolutamente indefendible? ¿Qué impulso vital los llevó a romper lanzas por una empresa en ruinas, destruida en su esencia moral, incapacitada estructural y operativamente para cumplir las funciones para las que fuera fundada – desvirtuadas y desnaturalizadas por la barbarie socialista - y utilizada hoy por el régimen como caja de financiamiento de su proyecto totalitario y expansionista? ¿Qué fundamento político explica su decisión de darle su pleno respaldo al mascarón de proa de este barco a la deriva que es PDVSA, la perfecta metáfora de un régimen forajido que la usa como instrumento de la destrucción de la república y la ruina y devastación de nuestras tradiciones? ¿Por qué solidarizarse con una empresa que dejó de ser propiedad de los venezolanos para convertirse en la guarida del asalto de la barbarie y sirve objetivamente a fortalecer a los enemigos de la democracia y la paz mundial, como la tiranía de los ayatolas? ¿Por qué abrazarse al oso de Miraflores en defensa de una institución que ha prostituido y devastado, contrariando sus fines específicos, cuales son los de coadyuvar al desarrollo nacional y sacar al país de la miseria en que hoy se encuentra? No nos cabe otra explicación que la congénita confusión que altera a algunos espíritus opositores carentes de madurez y experiencia que creen que enfrentar frontalmente y sin concesiones la barbarie imperante puede  resultar negativo electoralmente. Fausto Masó lo ha explicado con su habitual perspicacia en su más reciente columna en El Nacional. Cometen un grave error.

La destrucción de PDVSA y las ignominias que por su control ha cometido el régimen del teniente coronel Hugo Chávez no pueden ser desconocidas por venezolanos que aspiran a ser el próximo presidente de 28 millones de venezolanos. Desde la destrucción de su idea matriz, la meritocracia, causa principal de su pasada y ya proverbial aunque pisoteada excelencia, hasta la brutal supresión de su capacidad técnica y gerencial: miles de años de profesionalismo y capacidad humanas, echados a la calle en la figura de más de 20 mil empleados, por razones estrictamente políticas. Y a consecuencias de lo cual el país viviera la crisis más dramática de su historia, abriendo los portones de nuestra institucionalidad a la barbarie, la invasión extranjera, el control de nuestros recursos, e incluso de nuestra propia identidad, por las fuerzas policiales y de seguridad cubanas y la pérdida de nuestra soberanía.

Esta PDVSA, prostituida sistemática y aviesamente por el régimen a través de Rafael Ramírez, un funcionario situado en un grado del escalafón  que jamás le hubiera permitido posesionarse de su mando absoluto ni del ministerio adjunto, no sólo arruinó a mucho más de veinte mil familias, en una acción inédita en los anales de nuestra historia laboral. Les robó sus prestaciones, poniéndolas al servicio de especuladores financieros y asaltantes de cuello blanco. Abriéndose simultáneamente, y salvo honorables y contadas excepciones, al asalto de cien mil seguidores del régimen, sin mayor capacitación que su adhesión incondicional al presidente de la republica. Un expediente sólo imaginario en regímenes fascistas y totalitarios. Y convertida, víctima de la improvisación sin medida y la incapacidad más aterradora, en un mercado persa de uso múltiple.

La pérdida de la capacidad productiva fue pareja al asalto de la barbarie. Una empresa que podría estar produciendo cinco millones de barriles diarios apenas supera los dos millones. De los cuales no vende más que la mitad. Por cierto y en el colmo de las paradojas, a los Estados Unidos. El resto se va por entre los dedos del consumo interno, el regalo a una tiranía ávida de nuestra graciosa y desvergonzada “solidaridad”, la chulería de caudillos que han llegado al ex abrupto de apoderarse, sin mayor esfuerzo que la zalamería y la sumisión, de 55 mil millones de dólares. Y si con su envilecimiento presente no bastase, la insaciable necesidad de respaldo financiero para mantener su perfil ha llevado al presidente de la república a suscribir de manera irresponsable y criminal compromisos a futuro que la hipotecan para generaciones y generaciones de venezolanos. Vendiendo de paso una empresa de refinación que hoy es valorada en alrededor de 23 mil millones de dólares en la décima parte de su valor. Y a eso llaman soberanía. Y a ese soberano se subordinan nuestros jóvenes precandidatos.

PDVSA no sólo está arruinada, endeudada por miles y miles de millones de dólares y secuestrada a futuro, sino herida de muerte. Según todos los expertos petroleros, es una empresa moribunda, a la deriva, imposible de recuperar. Y cuyos índices de deterioro alcanzan tal grado de destrucción, que lo que jamás sucediera en sus instalaciones a lo largo y ancho del país en sus años de vida hasta el asalto al Poder del teniente coronel Hugo Chávez, ha ocurrido ante el espanto de quienes se sienten emocional y profesionalmente vinculados a ella: la cantidad de accidentes laborales ha sido tan desgraciada, que han fallecido por esas causas más de sesenta trabajadores venezolanos.

Este auténtico apocalipsis de nuestra principal fuente de financiamiento ha tenido lugar en un momento que se avizora dramático para la industria: según todos los indicios, el petróleo no soporta treinta años más de vida como factor energético determinante del desarrollo de la humanidad. Las fuentes alternativas, naturales y artificiales, son un hecho comprobado. Los países más desarrollados no esperaran por el despertar de la democracia venezolana para echar a andar su despegue de la que habrá sido entonces un recuerdo del pasado. Como ha sucedido tantas veces a los largo de la historia de la humanidad.

Quien aspire a presidir este pobre país rico, ya al borde de ser simplemente pobre, misérrimo y subdesarrollado, está obligado a conocer esta situación al detalle, trabajar hoy – no mañana – por preparar las fórmulas alternativas de desarrollo para una industria que jamás nunca volverá a ser la misma y tener el coraje y la fortaleza para enfrentar la demagogia patriotera y engañosa de quienes han destruido nuestra gallina de los huevos de oro. Y hoy arman alharaca para cobijar sus criminales desafueros en la superchería del patrioterismo. ¿Saben esos precandidatos que cuando salían en defensa de esta PDVSA se encompinchaban objetivamente con quienes la han estrangulado? ¿Saben que alineándose junto a Hugo Chávez, Rafael Ramírez y  todos sus esbirros se hacían, sin quererlo, cómplices de un crimen?

Son preguntas que les formulo sin ningún otro ánimo que ayudar a esclarecer nuestras posiciones, definir nuestras políticas y clarificar nuestros propósitos. Como bien dijera el Dr. Johnson, el nacionalismo es la última guarida de los canallas. No les abramos la Puerta.

martes, 6 de octubre de 2009

Perseverancia

Juan Fernandez

Los estudiantes, la gente joven aun con una década conociendo solo al régimen de Chavez, se resisten a una sola visión del país. Un elemento básico en la recuperación de la democracia para nuestro país es la Perseverancia, de hecho no es en balde el refrán común que nos dice: ”El que persevera alcanza”, los jóvenes nos están dando muestras de ello.

En la época de la URSS, en la Cuba de hoy, gobiernos totalitarios siempre ha sido posible liberar a presos y perseguidos políticos. Dada la presión ejercida por la denuncia, la comunidad internacional, la diplomacia, han hecho posible la libertad, claro está que en la mayoría de los casos, el precio fue el exilio.

La causa que ahora el movimiento estudiantil toma sobre los presos y perseguidos, es un aliento, una brizna de aire fresco para todos aquellos que por pensar diferente somos presos y perseguidos, lo importante sigue siendo la participación ciudadana, y lograr el cese de esta política del gobierno del Presidente Chavez. El resultado sin duda será un paso clave para obtener la plena democracia del país, por ello la madurez sin egoísmos de; estudiantes, partidos políticos y organizaciones civiles es imprescindible.

Esta causa de la persecución política como ya en otras oportunidades he escrito, tiene impacto global y particular, nadie es libre de la persecución, ya la cifras presentadas por Gonzalo Himiob, Alfredo Romero entre otros , estiman más de 4000 personas perseguidas, son significativas a lo que ha de sumarse los que ya son presos políticos del régimen.

La promesa del Secretario Insulza de una próxima reunión en la OEA con los estudiantes para conocer los atropellos del sistema judicial venezolano, utilizado como el arma de la persecución para la oposición, oportunidad de mostrar un sistema judicial que acosa al ciudadano, sin permitir el derecho a la legítima defensa, sin duda hará erosionar aun mas al gobierno. La solicitud a la cancillería de permitir la visita de la CIDH, para observar, comprobar en sitio las violaciones a la constitución es un buen paso y probablemente de otorgarse el permiso la manipulación del gobierno estará presente, debe estar preparando un expediente cuya intención será demostrar todo lo contrario al reclamo popular y hacer de la confusión y la duda su estrategia, aplicando aquello de dejar hacer y dejar pasar.

La esperanza siempre de lograr la libertad, nos acompaña la razón , aun cuando las expectativas para influenciar a la OEA, puedan parecer mínimas.

No obstante lo anterior, la protesta ciudadana como factor de presión debe mantenerse, y así obtener la libertad de quienes hoy injusta e ilegalmente no gozan del derecho humano fundamental que es LA LIBERTAD. Con mas razón hoy, No podemos permitir nos sancochen.

viernes, 30 de enero de 2009

¿Que ampliacion de derechos politicos del pueblo?

Andrés Matas

La pregunta que vamos a votar el próximo 15 de febrero nos pide aprobar una enmienda que “amplía los derechos políticos del pueblo” al permitir la reelección indefinida. Lo que habría que preguntar es ¿Cuáles derechos populares, los derechos populares de quién? ¡Del pueblo zoquete! Cómo se te ocurre preguntar semejante barbaridad. Es el pueblo el que va a elegir libremente a sus gobernantes y va a decidir si quiere que el mismo presidente siga gobernando. Nadie lo coacciona, por el contrario, aumenta su libertad y, en consecuencia, se amplían los derechos del pueblo.

Debo confesar que el argumento me parece sólido y creo que sería justo en un país en el que funcionara una democracia equilibrada, donde existieran poderes independientes y se respetaran los derechos de todos los ciudadanos, cualquiera fuera su pensamiento y su ideología. Pero eso no puede ocurrir en un país que camina hacia una sociedad comunista.

Por eso habría que preguntar si la ampliación de los “derechos políticos del pueblo” puede funcionar cuando:

1-El candidato a la reelección hace su campaña presidencial en cadena nacional.
2-Todos los poderes, la Asamblea, el CNE, el TSJ, la Fiscalía, la Contraloría y el Defensor del Pueblo están supeditados al candidato que se reelige.
3-Todos los cuerpos de seguridad, fuerzas armadas y policías, están dispuestos fielmente a reprimir y criminalizar a cualquier opositor.
4-Todas las instituciones del estado, con todos los recursos de PDVSA, con gandolas incluidas, están comprometidas en la campaña del candidato a la reelección.
5-El canal del estado de todos los venezolanos, junto a toda una red comunicacional, está al servicio de dicho candidato.
6-Grupos paramilitares reclutados entre criminales actúan impunemente amedrentando selectivamente a cualquier opositor y no son objeto de ningún tipo de investigación o sanción por los organismos de seguridad del estado.
7. Se coacciona y se hostiga a los empleados de la administración pública, obligándolos a firmar y marchar en contra de su voluntad.
8-Se condicionan los contratos de las gobernaciones, alcaldías y empresas del estado, empezando por la misma PDVSA, a “contribuciones” para la campaña electoral y al uso de sus trabajadores con franelas “rojas rojitas” en eventos de campaña.
9-Toda la gestión pública se mantiene en la oscuridad, sin que se publique cifras confiables para analizarla. Así los voceros de la revolución pueden hablar de los maravillosos logros de la misma sin que nadie pueda refutarlos.

En estas condiciones la pregunta se hace legítima: ¿De qué ampliación de derechos estamos hablando en un ambiente que se caracteriza por la falta de derechos? Y así aparece con crudeza la pelea que tendremos que dar el próximo 15 de febrero, una pelea por la democracia, la libertad, la justicia, la igualdad y la equidad.

Por fortuna contamos con las valientes voces del movimiento estudiantil y algunos medios impresos y audiovisuales que todavía sobreviven pertinaces. Un movimiento estudiantil al que se quiere criminalizar y acusar de violento e incendiario, cuando su prestigio lo ha ganado por luchar pacíficamente por una democracia que abra oportunidades y en la que quepamos todos.

Hago votos porque nuestro pueblo comprenda lo que está en juego y valore lo que nos queda de democracia. De lo contrario nos encaminamos a un sistema a la cubana en el que el presidente se reelegirá eternamente con el 98% de los votos.

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