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jueves, 7 de febrero de 2013

¿DÍA DE LA DIGNIDAD?

Rafael Gallegos                                                                                    


Estoy de acuerdo. El 4 de febrero es el día de la dignidad.
Pero…
… de la dignidad de Doña Blanca de Pérez y de su hija Carolina, que demostraron un guáramo supremo cuando se les metieron por la fuerza en La Casona…
… de la dignidad de Carlos Andrés Pérez y el almirante Carratú, quienes íngrimos, y disimulando dar órdenes como si muchos soldados los custodiaran en Miraflores, lograron burlar tamaño ataque y posiblemente libraron al país de un magnicidio.  
Quitémonos tanta careta de carnaval. De ninguna manera puede ser de día de la dignidad, esta efeméride de unos soldados que contraviniendo la Constitución, intentaron tumbar a un gobierno electo por el pueblo, quebrando la continuidad de 34 años de democracia.
Considerar dignidad esa fecha, sería tamaña desfachatez, como si en Chile, los militares celebraran el día de la dignidad el golpe del 11 de septiembre de 1973, cuando Pinochet llegó al poder.  
O como si aquí mismo en Venezuela, se conmemorara  la “dignidad” del 24 de noviembre de 1948, cuando cambiamos al insigne Rómulo Gallegos, por unos golpistas que abrieron paso a la sanguinaria dictadura del general Pérez Jiménez.
¿Qué opinaría usted si Pedro Carujo, el militar golpista que tuvo la desfachatez de decirle al  Presidente depuesto José María Vargas que el mundo era de los más vivos, hubiera celebrado la efemérides de ese  golpe de estado  como el día de la dignidad?
¿Pensaran en tanta dignidad los familiares de los trescientos muertos del 4F?
¿Será que los golpes de izquierda son dignos y los golpes de derecha indignos? ¿Y que los dictadores comunistas como Fidel Castro o el khmer rojo, son dignos y los dictadores anticomunistas como Pinochet, Videla, Chapita o Somoza, indignos?
Desengáñese, golpe es golpe y dictador es dictador.

EL PECADO ORIGINAL
Para el 4F superar su falla de origen – golpe de estado contra un presidente demócrata- debería mostrar resultados muy distintos a los que refleja.
Porque sus resultados son desastrosos. No puede ser digna la licuefacción de las instituciones del Estado, que nos hacen retroceder en política casi a la época de los faraones, con dioses y todo.
No pueden ser dignas, elecciones signadas por el abuso con los recursos del Estado. ¿Aceptarían ellos, estando en la oposición, elecciones con un CNE integrado por cuatro miembros de la MUD, haciendo cambios inconsultos de fechas y de circunscripciones, utilizando los medios del Estado, abusiva e ilegalmente para los candidatos del gobierno?
Es indigno que hagan propaganda a las totalitarias elecciones cubanas, donde el partido único, por recomendación del líder único, escoge a los candidatos únicos y obligan a los electores a acudir a las urnas a votar por los candidatos únicos y luego se jactan de obtener el 99 % de los votos. Tanta indignidad, indigna.  
No puede ser digna la pre quiebra de PDVSA, ni la obligación de que todos los técnicos de esa empresa deban ser  rojos rojitos para mantener su puesto. El fascismo queda como un inocente niño de pecho.
Ni puede ser digna la entrega al régimen cubano. ¿Con que dignidad pueden hablar de soberanía?
Y mucho menos puede ser digna la cantidad de adjetivos descalificativos con que insultan a cada paso a la oposición.
Y un pueblo digno, no puede tener el alma… rota para que le monten un totalitarismo como el cubano.
Y los pobres siguen en sus ranchos, en medio de una creciente violencia, de pésimos servicios públicos, de hospitales enfermos, de una gigantesca crisis educativa.
Los pobres son los grandes engañados de este proceso. Y eso… es más indigno.
Y el dignísimo Simón Bolívar, ¿estaría de acuerdo con tanta desfachatez?
Primero, libertó a Venezuela. Debe estar indignado con la entrega al comunismo cubano.
Segundo, unió el alma nacional para que todo el país: blancos, negros, marrones y beige, lucharan por la liberación. Contrario a Boves, el rey del resentimiento, la mediocridad y la venganza. Parecen más bien bovesianos.
Tercero, el lenguaje de Bolívar fue siempre de altura. Sin comentarios…
Cuarto, fue el fundador del partido Conservador de Colombia. Y además… era oligarca. ¿De dónde sacan que Bolívar era comunista?
Y Bolívar, fue demócrata. Luchó contra las monarquías absolutas y no le gustaba Napoleón por totalitario. Entonces, ¿cómo inventan que él héroe si estuviera vivo, apoyaría a los hermanos Castro? Y mucho menos, reconociéndolos como jefes.
Es indigno lo que han hecho con la figura del Libertador.
Más indigno que el 4F.
RESCATE
Ya las palabras democracia, libertad, elecciones, gobierno, probidad, pobreza, lenguaje, cultura, Bolívar, independencia, comunismo, progreso y dignidad, entre otras, o no significan lo mismo, o… son otra cosa.
Habrá que comenzar por rescatar lo que queda del idioma.
Se solicita democracia digna. Abstenerse salvadores de la patria.

viernes, 2 de noviembre de 2012

PETRÓLEO: LA DIGNIDAD MULTADA

 

                     Rafael Gallegos      
                                                                    
“Yoprovoquéelparo”, dijo el jefe de la “revolución”. A confesión de parte… pero  sus adláteres, no lo multan. Más bien, hicieron una lista de 186 culpables, tasaron los “daños” y pretenden cobrárselos a todos ellos, uno a uno. Y en una especie de streap tease de  terror, como si quisieran jugar con los miedos de sus familiares, van sacando la lista en el periódico. 

Hoy te puede tocar a ti, parecieran imitar una vieja propaganda. La primera semana, una docena, la segunda otra docena. Y para más Inri, siempre “perdonan” a alguno. Como si esperaran que esos valientes petroleros se les humillaran y los llamaran para solicitar algún indulto a cambio de la dignidad.

Y hemos llegado a la palabra clave. Dignidad. Esa luz que enceguece a los autócratas. 

Esa cualidad que hace a los hombres mirar directamente a los ojos de  todos sin ninguna vergüenza. Tal como pueden hacer estos valientes petroleros. Contrario a tanto brincón de  talanqueras de valores. 

Dignidad que enceguece y no permite sostener miradas a los que en beneficio propio han participado, o se han hecho los locos con este proyecto de destrucción nacional.
Dignidad como la de Diógenes el Cínico, que ante la oferta del todopoderoso Alejandro, le respondió: quítate que me tapas el Sol. 

Dignidad como la expresada en el poema MERCADO, del bardo venezolano José Ramón Heredia:

-      Se venden estrellas ¡ Hay muchas !
¿Quién compra? Las hay de todos los tamaños!
¡ y cómo brillan! ¡Miradlas, arriba están!
¿Quién compra? Se venden estrellas !
(El millonario apresta el oído)
            Sigue estúpido!
para esto no sirve tu dinero
ese es mercado de poetas.

Porque la dignidad… es mercado de demócratas.

Los “revolucionarios” no multan a “yovoquéelparo”. Más bien condecoran a los responsables de la explosión de Amuay, a  los mantenedores de los puentes caídos, a los responsables de los muertos del 4F Y 27N. Ante un país atónito, se pagan y se dan los vueltos.

Y claro, no multan a los  autores del largo sabotaje gerencial, que ha convertido a la otrora modelo de industria petrolera venezolana, en una de las empresas petroleras más ineficientes del mundo. 

Dos millones de barriles cuando deberíamos producir seis según, los mismísimos planes de la “revolución”. Y eso que han triplicado el personal. Pura improductividad. 

Saquen la cuenta, todos los días producto del sabotaje gerencial, se dejan de producir cuatro millones de barriles en Venezuela. O sea. Ciento cuarenta mil millones de dólares al año. En diez años… multiplique.

 Si a esto agregamos la vergonzosa importación de gasolina; los daños a la infraestructura, a los yacimientos y el consecuente  marasmo de haber transformado una dinámica empresa petrolera, en un flácido emporio. ¿A quién le pasarán esa cuenta? ¿Quién es el saboteador?

Mañana los multadores de turno terminarán  con el típico corre- corre al son de me obligaron, o de yo no sabía, como sus iguales en todas las historias, cuando los regímenes se acaban. Porque, no lo duden… los regímenes, se acaban.  

La dignidad ciega a los totalitarismos. Los imputados del petróleo, no se doblan… y claro, los encandilan. 186 petroleros. Los condenan a pagar una multa impagable. Más de treinta millones de dólares per cápita. 

¡Ni que fueran boliburgueses! 

Qué orgullo sentirán siempre los hijos, nietos y bisnietos de los multados del petróleo. El mismo que hoy sentimos – y a mucha honra-  los hijos de los exiliados, presos, torturados y asesinados de la dictadura de Pérez Jiménez. La gloria de los imputados “crecerá con el tiempo como crece la sombra cuando el sol declina”. Y que orgullo que sean Gente del Petróleo.   

Ya que los “comuneros” del siglo XXI, o sea… vitrolas en el 2012, están en la onda de cobrar y pagar, deberían pagarnos a los 23.000 petroleros expulsados en el 2003, lo que nos deben, según la Ley. Ni siquiera han cancelado la caja de ahorros, las prestaciones, los fondos de pensiones. Es más, no nos dejan trabajar con el Estado, ni en petroleras dentro de Venezuela.  

Claro, nos pagarían si estuviéramos en democracia; pero los “revolucionarios”… no pagan.

Se atrevieron a botar  23.000 técnicos de la industria. Como sacar a los médicos de un hospital, o a los carniceros de un carnicería. ¿Están dispuestos a pagar por tamaña lobotomía empresarial en la empresa pivote, todavía, del país? 

La historia se encargará de cobrarles. Mientras tanto los absuelve la historia oficial de los libros de primaria, la de Cuba comunista, la de los países panas. Pero al final, todas las autocracias van al mismo capítulo. 

Pinochet, Videla, Fujimori. No los salvaron sus historias oficiales… y mucho menos sus países panas.

 Mientras tanto, la ineficiencia, multa a la productividad. Cosas totalitarias, Sancho.

domingo, 2 de agosto de 2009

La molienda de la dignidad

Gustavo Coronel

Uh, ah.... Chávez no se vá!!


Un aspecto aún poco analizado de la llamada “revolución” socialista de Hugo Chávez ha sido su eficacia como agente de prostitución de individuos quienes, antes de su llegada, vivían dentro de razonables límites éticos. La llegada al poder de la pandilla ignorante pero bien asesorada por Cuba, con su cada vez mayor desdén por la decencia, ha representado la oportunidad para que muchos compatriotas se quiten su careta de civilización para convertirse en fauna del pantano moral que hoy caracteriza la sociedad venezolana.

Actitudes que eran raras hace escasos años, por lo obscenas (por ejemplo, la Blanca Ibañez vestida de militar), se han convertido en el pan nuestro de cada día: el espectáculo de los magistrados del Tribunal Supremo de Justicía, con batolas y medallas, cantando “Uh, ah, Chávez no se va”. La alocución reciente del almirante y comandante de la armada, Carlos Aniasi Turchio, confesándose entusiasta socialista. La declaración de Carlos Escarrá sobre un Chávez parecido al sol, alrededor del cuál los asteroides sin dignidad giran contentos y agradecidos.

La señora que funge de presidenta del Tribunal Supremo diciendo “No se metan conmigo que ustedes no me conocen, yo soy como el espinito”, actitud más apropiada para un guapo de barrio que para un juez. La fémina que dice ser Fiscal General de la república abogando por una ley que terminará de asfixiar la libertad de expresión en Venezuela. Embajadores quienes fueron “gente decente” en alguna época, como Gustavo Márquez, Alfredo Toro Hardy o Roy Chaderton, hoy convertidos en piltrafas morales por la máquina dispensadora de dólares. En este ambiente carente de valores civilizados promovido por Hugo Chávez sectores enteros se han prostituído:surgen empresarios y sindicalistas que representan a un patrono único, el Estado; banqueros cómplices de rapaces burócratas como Nóbrega; universidades piratas como la llamada “bolivariana”, con profesores sin escrúpulos y estudiantes que buscan el atajo; empresas castro-chavistas que son vías para la invasión de nuestra patria; empresas del Estado tomadas por un hamponato tipo Carlos Lanz y Rafaél Ramírez; perros de la guerra luchando entre sí por casinos y bingos, al estilo Chicago; miles de venezolanos, civiles y militares, involucrados en el tráfico de drogas.

La presencia ruinosa de Chávez en Miraflores ha sido igualada, en materia de horror, por lo que le espera a nuestra sociedad, aún cuando el déspota desapareciese mañana mismo. Lo que dejará el chavismo como legado será un país en ruinas: 2,5 millones de parásitos que viven empleados directamente por el Estado; 3-4 millones de zánganos quienes viven sin trabajar, amparados bajo el manto populista de un régimen que reparte limosnas como única política social; una empresa del estado que aún da ganancias al borde del colapso organizacional y muchas otras que son simples centros de costos y nidos de corrupción. Chávez, junto a sus secuaces Istúriz y Adán Chávez, ha convertido las escuelas primarias y secundaria en centros de adoctrinamiento político. Sectores de las fuerzas armadas ya identificados en el exterior se han dedicado al tráfico de drogas o a la complicidad abierta con el estado cleptocrático.

La población, después de diez años de chavismo, se encuentra profundamente dividida por el odio y el resentimiento, incapaz de ver hacia adelante, viviendo en un presente lleno de peligros a manos del hampa pero también de oportunidades para hacer dinero fácil, lo cuál le ha adormecido la voluntad para el trabajo honesto y para la superación individual a través de la educación. Unos son víctimas de la tragedia cotidiana del crimen, otros acumulan riquezas sustraídas a la nación, mienttras la mayoría se enfrenta a una vida miserable que ya asume como inevitable.

Son pocos quienes están pensando en lo que le espera al país a mediano plazo y en lo que hay que hacer para sacarlo adelante. Paradojicamente, muchos somos miembros de un grupo que ya no será parte del futuro. Podemos recordar un pasado más civilizado, nos da verguenza el presente y vemos el futuro de nuestra nación con mucha preocupación.

Sabemos que nada está escrito, que nada es inevitable, pero nos preguntamos si en nuestra patria podrá surgir una masa crítica que pueda torcer el rumbo de este horror.

sábado, 13 de junio de 2009

LA DIGNIDAD DEL PUEBLO CUBANO

Rafael Gallegos

No es lo mismo la “dignidad” del gobierno de Cuba, que la dignidad del pueblo cubano. Pero - cosas del bla bla bla político- se escribe igual y confunde a los más desprevenidos. La dignidad del pueblo cubano, pasa por el derecho a juicio justo de los familiares de las Damas de Blanco, por la liberación de los presos de opinión; por el cese de las persecuciones; por el derecho a fundar partidos políticos y tener candidatos no oficialistas hasta para Presidente de la República; por la libertad expresarse en emisoras de televisión y de radio y en periódicos distintos a medios parcializados como el Gramma; por la posibilidad de tener una empresa, una casa propia o aunque sea una gallina o un perrito propio, ¿ por cierto es verdad que en Cuba no hay mascotas?; por no verse obligado a “vivezas” para comer más allá de la tarjeta de racionamiento. La dignidad del pueblo de Cuba pasa por el derecho a tener acceso a todos los hoteles y sus tiendas, o al mejor ron, sin que eso sea privilegio de los turistas cargados de los “cochinos” dólares del capitalismo; por el acceso a Internet y al cable; por la elemental libertad de entrar y salir de su país. Esa es la verdadera dignidad de Cuba, la de un pueblo libre y democrático, capaz de enfrentar su destino. Muy diferente a la “dignidad” de la dictadura que impera en la isla. ¿Es “digno” que un país sea propiedad de dos hermanos luego de cincuenta años, con elecciones tuteladas por los eternos ganadores, sin libertad de expresión, sin propiedad privada?

Sería bueno que abran Cuba por un ratico a los medios internacionales, para que estos observen las “maravillas” de esa revolución y le tapen la boca al mundo. Y de paso, para que a la “revolución” venezolana, le sea más fácil enseñarnos a nadar en el Mar de la Felicidad, donde intuyo que sólo los tiburones son felices.


¿GUIPUZCOANA O CUBAPUZCOANA?


Y por supuesto, la “dignidad de nuestra revolución” tampoco tiene que ver con la dignidad del pueblo venezolano. Por ejemplo, casi trescientos años después de la Compañía Guipuzcoana, este gobierno vuelve a otorgar a Venezuela en monopolio a extranjeros. ¿Cubapuzcoana? Le obsequia a Cuba el manejo de áreas estratégicas de Venezuela. ¿En qué país es eso digno? Más allá del irrespeto de la bandera de Cuba izada en el Panteón Nacional, la Cubapuzcoana se refleja en seguridad presidencial y asesorías militares, como si los uniformados venezolanos fueran inferiores; en salud, como si nuestros médicos y personal hospitalario no fueran tan preparados que se los llevan a Europa; en los registros y notarías, como si ellos tuvieran la menor idea de lo que significa propiedad; en el agro, ¿ para acabar con la siembra de azúcar como sucedió en Cuba?; en los puertos, como si exportaran algo distinto a “catedráticos” y espías; en la Educación, donde implantan una currícula como la del fracasado régimen cubano; en cédulas y pasaportes, tan grave que… sin comentarios. Ah! y ahora y que nos van a asesorar en petróleo. Los deslenguados dicen que los tiburones nuestros serán asesorados por tiburones cubanos, de esos cebados con carne de valientes balseros. Y por cierto, ¿dónde está el piloto? ¿Y peor, dónde está el avión?, tan caro que nos costó, para que el Presidente se la pase viajando por Cubana de Aviación. ¿Incapacidad de nuestros pilotos… desconfianza en lo nuestro… órdenes de la isla?


GLORIA A RÓMULO BETANCOURT


Los delegados de la OEA omitieron plantear la justeza de la suspensión de Cuba en 1962, por invadir a Venezuela y tratar de usarnos como cabeza de puente del comunismo en América del Sur. La confluencia entre el Ejército Venezolano, el valiente equipo de gobierno encabezado por Rómulo Betancourt y el respaldo mayoritario del pueblo a su democracia; dieron al traste con aquella invasión. Gloria a Rómulo Betancourt, a punta de guáramo defendió a Venezuela ante la planta insolente del extranjero.


Cuando nuestro territorio fue invadido por el ejército español, lo enfrentó victoriosamente Bolívar. Y ante la invasión cubana - duélale a quien le duela –a otro gran patriota, Rómulo Betancourt, le correspondió llevarnos a la victoria. Hoy a Venezuela nuevamente se le quiere ubicar como cabeza de puente del comunismo y además colonizarnos con la vergonzosa anuencia del gobierno. Se solicita un Rómulo Betancourt que rescate nuestra Soberanía.


Las sociedades no se suicidan. En las grandes crisis surgen grandes liderazgos. Aunque sea el mismísimo Rómulo galopando en Babieca después de muerto. De no ser así, en pocos años le cantaremos loas a Fidel desde los textos escolares o en los futuros desfiles rojos rojitos y obligatorios de La Semana de La Patria Socialista. ¿Es eso lo que usted quiere para Venezuela?

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