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viernes, 17 de febrero de 2012

CAPRILES… DEMOCRACIA DESDE KINDER



                                                                                                   Rafael Gallegos

Los venezolanos opositores y por lo tanto serios, inclusivos, nacionalistas, honestos, descentralizadores, institucionalistas, respetuosos de la libertad de prensa, defensores de la empresa privada, de la eficiencia y de las políticas sociales de verdad verdad, y por supuesto demócratas, tenemos como prioridad fundamental para Venezuela, un aspecto que debimos superar hace décadas… LA IMPLANTACIÓN DE LA DEMOCRACIA. Porque estemos claros, este es un país de democracia chucuta. Y la democracia chucuta, no es democracia. Para reimplantar la democracia, debemos comenzar por la plastilina y el ABC… desde kínder. O es que usted puede creer que hay democracia  en una sociedad donde el líder utiliza los medios radioeléctricos en cadena cada vez que le parece, como si en lugar de presidente demócrata  fuera el dueño del país, para decir cosas irrelevantes y repetitivas, o abusivos insultos a los opositores que de ser respondidos por los destinatarios, en el mismo tono y calibre, los haría candidatos a prisión por ofender la majestad presidencial. O que hay democracia donde al son (claro que cubano) de ¨exprópiese¨ se deja en la calle a familias enteras, o se convierten en eriales industrias, siembras y ganaderías, acabando con la productividad nacional; ah! y si no se paga, EXPROPIAR ES ROBAR. ¿A CUANTOS EXPROPIADOS VENEZOLANOS SE LES HA PAGADO? O usted cree que hay democracia con tanta institución ¨correveidile¨.  No existe democracia donde se destruyen las instituciones y la productividad de manera estratégica para permanecer en el poder forever, como el maestro de maestro de dictadores, Fidel Castro. Y mucho menos cuando a esa misma dictadura, se le entrega el control de la propiedad de los venezolanos,  la seguridad, el petróleo (las malas lenguas dicen que como Cuba país exportador de  nuestro petróleo, debería ser miembro de la OPEP). Y OJALÁ NO LLEVEN EL ORO A LAS VACÍAS ARCAS DEL TESORO CUBANO. O sea, “democracia” sin soberanía… como si esto fuera un Vichy tropical, con Pétain y todo.

Por eso, los venezolanos le estamos encomendando a Capriles… rescatar la democracia, DESDE KINDER. Y le hemos dado tanta prioridad al asunto, que nos hemos constituido en una férrea e indestructible unidad, cuya primera gran manifestación electoral fueron los dolorosos (para la ¨revolución¨ que definitivamente se atragantó) tres millones de votos, preámbulo del gran triunfo democrático del 7 de octubre. 

Por ello, los primeros aspectos del programa de gobierno de Henrique Capriles Radonsky, se caen de maduros. Son UN CLAMOR NACIONAL: reunir el alma dividida de los venezolanos, respetar la disidencia, recobrar la majestad presidencial, resucitar la autonomía de las instituciones, abrir Miraflores a todo el abanico ideológico nacional, ídem el canal ocho y todos los medios del Estado, hacer equipos con todos los gobernadores y alcaldes para resolver los problemas del engañado pueblo. O sea… RESPETAR, RESPETAR Y RESPETAR A LA DISIDENCIA… COMO EN TODA DEMOCRACIA. Cualquier desprevenido chileno, o argentino, o colombiano se sorprendería al observar que tenemos como programa de gobierno, acciones que ellos completaron hace décadas. Es que volvemos al kindergarten  de la democracia.

En cuanto a la parte económica del clamor nacional, el futuro Presidente deberá enviar mensajes que restablezcan confianza en la economía, respetar la propiedad privada tal como lo establece la Constitución, aplicar profundas reformas (Reingeniería) al Estado venezolano, descentralizar la gestión de gobierno, rescatar PDVSA, las empresas de Guayana, las empresas eléctricas, el sistema hospitalario y de salud, la educación, la ahuecada infraestructura, construir viviendas para acabar con la creciente ranchificación.

Todo ello requiere de estrategias adecuadas, concurso de los más capaces, de tumbar el demodé paradigma que si los negocios son estratégicos los debe manejar el Estado, y LLAMAR TONELADAS DE INVERSIONISTAS NACIONALES Y EXTRANJEROS. Nada nuevo bajo el sol, como hace cualquier democracia latinoamericana que se preocupe por mejorar la calidad de vida de su gente, y no de mantenerse en el poder a costo del hambre del pueblo.

Todo un intenso  clamor. Largo, porque la destrucción del país ha sido infinita. Profundo, porque han llegado a los tuétanos del alma nacional. Somos un corazón partío, como la canción.  Si queremos parar esta destrucción estratégica  tenemos una gran oportunidad el  7 de octubre.

Es imperativo que hagamos las cosas de manera diferente para lograr resultados diferentes. De cada uno de nosotros depende. Pilas y guáramo son nuestras primeras necesidades. Todos con Capriles, hasta la victoria… octubre.

domingo, 2 de agosto de 2009

La molienda de la dignidad

Gustavo Coronel

Uh, ah.... Chávez no se vá!!


Un aspecto aún poco analizado de la llamada “revolución” socialista de Hugo Chávez ha sido su eficacia como agente de prostitución de individuos quienes, antes de su llegada, vivían dentro de razonables límites éticos. La llegada al poder de la pandilla ignorante pero bien asesorada por Cuba, con su cada vez mayor desdén por la decencia, ha representado la oportunidad para que muchos compatriotas se quiten su careta de civilización para convertirse en fauna del pantano moral que hoy caracteriza la sociedad venezolana.

Actitudes que eran raras hace escasos años, por lo obscenas (por ejemplo, la Blanca Ibañez vestida de militar), se han convertido en el pan nuestro de cada día: el espectáculo de los magistrados del Tribunal Supremo de Justicía, con batolas y medallas, cantando “Uh, ah, Chávez no se va”. La alocución reciente del almirante y comandante de la armada, Carlos Aniasi Turchio, confesándose entusiasta socialista. La declaración de Carlos Escarrá sobre un Chávez parecido al sol, alrededor del cuál los asteroides sin dignidad giran contentos y agradecidos.

La señora que funge de presidenta del Tribunal Supremo diciendo “No se metan conmigo que ustedes no me conocen, yo soy como el espinito”, actitud más apropiada para un guapo de barrio que para un juez. La fémina que dice ser Fiscal General de la república abogando por una ley que terminará de asfixiar la libertad de expresión en Venezuela. Embajadores quienes fueron “gente decente” en alguna época, como Gustavo Márquez, Alfredo Toro Hardy o Roy Chaderton, hoy convertidos en piltrafas morales por la máquina dispensadora de dólares. En este ambiente carente de valores civilizados promovido por Hugo Chávez sectores enteros se han prostituído:surgen empresarios y sindicalistas que representan a un patrono único, el Estado; banqueros cómplices de rapaces burócratas como Nóbrega; universidades piratas como la llamada “bolivariana”, con profesores sin escrúpulos y estudiantes que buscan el atajo; empresas castro-chavistas que son vías para la invasión de nuestra patria; empresas del Estado tomadas por un hamponato tipo Carlos Lanz y Rafaél Ramírez; perros de la guerra luchando entre sí por casinos y bingos, al estilo Chicago; miles de venezolanos, civiles y militares, involucrados en el tráfico de drogas.

La presencia ruinosa de Chávez en Miraflores ha sido igualada, en materia de horror, por lo que le espera a nuestra sociedad, aún cuando el déspota desapareciese mañana mismo. Lo que dejará el chavismo como legado será un país en ruinas: 2,5 millones de parásitos que viven empleados directamente por el Estado; 3-4 millones de zánganos quienes viven sin trabajar, amparados bajo el manto populista de un régimen que reparte limosnas como única política social; una empresa del estado que aún da ganancias al borde del colapso organizacional y muchas otras que son simples centros de costos y nidos de corrupción. Chávez, junto a sus secuaces Istúriz y Adán Chávez, ha convertido las escuelas primarias y secundaria en centros de adoctrinamiento político. Sectores de las fuerzas armadas ya identificados en el exterior se han dedicado al tráfico de drogas o a la complicidad abierta con el estado cleptocrático.

La población, después de diez años de chavismo, se encuentra profundamente dividida por el odio y el resentimiento, incapaz de ver hacia adelante, viviendo en un presente lleno de peligros a manos del hampa pero también de oportunidades para hacer dinero fácil, lo cuál le ha adormecido la voluntad para el trabajo honesto y para la superación individual a través de la educación. Unos son víctimas de la tragedia cotidiana del crimen, otros acumulan riquezas sustraídas a la nación, mienttras la mayoría se enfrenta a una vida miserable que ya asume como inevitable.

Son pocos quienes están pensando en lo que le espera al país a mediano plazo y en lo que hay que hacer para sacarlo adelante. Paradojicamente, muchos somos miembros de un grupo que ya no será parte del futuro. Podemos recordar un pasado más civilizado, nos da verguenza el presente y vemos el futuro de nuestra nación con mucha preocupación.

Sabemos que nada está escrito, que nada es inevitable, pero nos preguntamos si en nuestra patria podrá surgir una masa crítica que pueda torcer el rumbo de este horror.

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