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sábado, 31 de agosto de 2013

Cobardía y flojera: protagonistas del desastre venezolano

Gustavo Coronel


La playa venció a la calle
Veamos hacia atrás y comprenderemos por qué los venezolanos demócratas y honestos perdieron el país. Los tres factores fundamentales  fueron: (1), La llegada al poder de una pandilla de hampones apoyada por la fuerza armada; (2), El apoyo que recibió esa pandilla de una masa hambrienta, a cambio de limosnas y de promesas, muchas de ellas incumplidas; (3), La cobardía y flojera de una sociedad decente que no reaccionó a su debido tiempo y que continúa sin reaccionar frente a las vejaciones más terribles.

A pesar de que los dos primeros factores han sido muy importantes no creo que la tragedia venezolana hubiese ocurrido en su actual magnitud si no hubiese sido por la cobardía y la flojera de muchos  venezolanos buenos. Recuerdo el día de la inauguración del Presidente Hugo Chávez y su juramento frente a un gran demócrata como lo fué Rafaél Caldera y al lado del presidente del Congreso. En ese acto Chávez abjuró de la constitución vigente, haciendo del acto de inauguración una grosera comedia.Y el presidente del Congreso, que hizo?  Y Caldera, el constitucionalista? El gran demócrata? Permanecieron allí, en silencio, frente al crimen. Si Caldera hubiese reaccionado indignado ante  aquella horrible bofetada a la constitución es posible que el sátrapa en formación se hubiese quedado en el aparato. Ha podido y debido hacer un gesto digno y no lo hizo.

Aquellos primeros días y meses de la presidencia del sátrapa en formación estuvieron llenos de buena voluntad hacia su mandato. Se le firmaron muchos cheques en blanco, se le trató bien en la prensa, distinguidos demócratas venezolanos lo apoyaron publicamente. Cuando uno de ellos, Jorge Olavarría comprendió cual era la realidad de aquel sátrapa ignorante, aun a tiempo, en Julio de 1999, dió un memorable discurso en el Congreso en el cual desnudó al gorila. Pero algunos de los demócratas que estaban allí se salieron del recinto, o criticaron a Olavarría, lo dejaron solo.  Olavarría mencionó varias veces, en aquel momento, la palabra cobardía, una palabra que acompañaría a la Venezuela buena por los futuros 14 años. “Mañana”, dijo Olavarría, “nadie podrá declararse eximido de responsabilidades si cada quien no assume hoy la responsabilidad que le corresponde, sin egoísmo ni cobardía”. Pero llegó el mañana y fueron pocos quienes asumieron su responsbilidad de lucha abierta y decidida frente a la satrapía.  Aun los amenazados directamente por el sátrapa: la Corte Suprema, el Congreso, las  fuerzas armadas, se arrodillaron silenciosos, por cobardía o flojera. Ya en 1999 el sátrapa amenazaba con sacar a sus huestes a la calle para arrasar con la Corte Suprema si esta fallaba en su contra en relación a la illegal convocatoria de la Constituyente. Aquella Corte se inclinó sumisa.

Cuando Olavarría pronunció su discurso el invertebrado presidnte del Congreso, hoy opositor,  le cortó mientras hablaba  para decirle que nadie habia ido al Congreso a oir sus insultos contra el presidente. La chusma aplaudió esa interrupción mientras el silencio de los buenos era atronador.  Algunos cobardes y flojos hasta abandonaron el recinto en protesta, al verse reflejados en el espejo que les mostró Olavarría,. 

En su discurso de 1999 Olavarría asumió su responsabilidad pero nadie más lo hizo.

Los 15 años de satrapía han estado llenos de esa cobardía y flojera de los venezolanos buenos que ha hecho posible la destrucción del país. Cada violación de la constitución ha sido aceptada mansamente. Cada acto abusivo, cada expropiación, cada pachotada, han sido tolerados en silencio. Solo en 2002 la gente del petróleo asumió con decisión la defensa de los principios y valores ciudadanos e inspire una protesta masiva de la ciudadanía que puso al régimen contra las cuerdas. Ello probó que cuando hay decisión el gorilaje cede. Pero en general, cuando era necesaria la presencia ciudadana en las calles las playas estaban llenas.  El 14 de Abril pasado era necesario salir a protestar con todos los hierros pero la oposición prefirió pasar agachada, para “no incitar a una matanza de venezolanos”. Su intención fué buena  pero su inacción le añadió un remache más al ataúd de la democracia.  

Una muestra de la cobardía y flojera frente a los crímenes del régimen puede verse en la pasividad con la cual el país observa el desastre de PDVSA. Esta empresa está tecnicamente arruinada, allí se han cometido y se siguen cometiendo horribles crimenes contra la nación pero el liderazgo de los venezolanos buenos aun dice que solo removería al presidente de la empresa si llegara al poder, cuando sabe que toda la empresa está podrida y que es probablemente irrecuperable. Muchos de los venezolanos buenos se han convertido en rehenes de  dogmas y mitos sembrados por políticos invertebrados e ideólogos fracasados.

Hoy asistimos a un espectáculo social y político tan degradado  como nunca había existido en la historia de nuestra nación. El difunto sátrapa ha sido reemplazado, con la complicidad de funcionarios indignos e instituciones vendidas al dinero petrolero, por un payaso ignorante que es la verguenza de todo venezolano que aprecie el decoro y la cultura. Este analfabeta funcional no gobierna sino que se presenta dia a dia en la TV y otros medios a rebuznar de manera sistemática. Cada pachotada de este personaje es peor que la anterior, mientras el país está a la deriva, arruinado material y espiritualmente. Y esta progresiva degradación es aceptada en silencio, tolerada y hasta apoyada por quienes reciben dinero petrolero acambio de los principios. Mientras los malos son siempre malos de verdad muchos buenos son frecuentemente  buenos de la boca para afuera, sin arriesgar el pellejo, o  la vacación con los dolaritos que le entregue el régimen o la cervecita playera.

Uno de los posibles resultados de esta actitud pasiva y complaciente de los venezolanos buenos sería un borron y cuenta nueva en el país.  La pandilla que ha cometido gigantescos crímenes, abusos y violaciones a las leyes podría salir tranquila, a sus casas, a disfrutar de los miles de millones robados a la Nación. Esto es lo que parece desprenderse de la actitud de algunos venezolanos buenos quienes predican el diálogo y la reconciliación, ya que – segun ellos -  el amor entre venezolanos es más importante que cobrar deudas. Un borrón y cuenta nueva sería la coronación de la actitud cobarde y floja de los venezolanos buenos frente a la satrapía.
Un país sin justicia está destinado a perder el alma y a  permanecer en el atraso y el caos.

domingo, 16 de junio de 2013

EL DESASTRE Y LA CALAMIDAD

Rafael Gallegos                                                              

Pérez Alfonzo calificó como Desastre, la gestión de CAP1. Hoy, observando cómo se deshilacha Venezuela, hubiera podido definir esta “revolución”, como… Calamidad.
La verdad es que el Desastre de CAP1 era un paraíso, al lado de esta Calamidad que hoy padecemos. Sin embargo, es válido comparar:
EL DESASTRE
El primer presupuesto de CAP1 triplicó al último de Caldera1. El país se inundó dinero. Por nuestro poder adquisitivo, parecíamos suecos u holandeses, cuando la realidad era que nuestra baja productividad, competía con la de cualquier país africano. Nos automoteamos los Tabaratos.
La renta petrolera fue superior a nuestra capacidad de gasto. Se aflojaron nuestros resortes productivos y sobre todo, los morales. Pérez Alfonzo denominó a esta situación “Efecto Venezuela”: exceso de dinero que nos haría equivalentes a un individuo que se ganara el premio gordo de la lotería y comenzara a comer siete veces al día, hasta que se descompensara. Venezuela, país descompensado. El Desastre.
Propuso limitar los ingresos bajando la producción de petróleo, ya que éste, en el subsuelo, se revaluaría y no sería malgastado.
Le dijeron loco, agitador y quijote. Cual Casandra, no le creyeron, hasta cuando sus fatales augurios, se cumplieron. A Pérez Alfonzo le dieron la razón, cuando ya era tarde. Cuando la deuda externa llegó a niveles inimaginables, en medio de un falso “pleno empleo” que duplicaba  la nómina del Estado y,  de una galopante corrupción.
Sin embargo, en descargo de la administración de CAP1, hay que recordar que creó el plan de Becas Gran Mariscal de Ayacucho, invirtió grandes cantidades en Guri y Sidor, nacionalizó  las industrias del hierro y del petróleo, con plena continuidad operativa, creó los Módulos de Apure. Ah! y todo ello en democracia, de hecho AD perdió las elecciones.
Y de paso, no entregó a Venezuela a ninguna nación extranjera. 
LA CALAMIDAD
Hay un paralelismo  entre la época de CAP1 y esta Calamidad. Pero no se engañe, también hay muchas diferencias.
La gran similitud es el Boom Petrolero. Durante CAP1 fue nuestro primer gran boom. Estos quince años hemos vivido otro boom, gigantesco y larguísimo, que deja en pañales al anterior.
La “revolución” ha dispuesto de un mil cuatrocientos millones de millones de dólares. Y cual Sadim - Midas al revés- los han transformado en este país enfermo que  usted palpa todos los días.
 Hundieron la industria petrolera y las empresas de la  CVG, nacionalizadas por CAP. Ahogan a las universidades autónomas, como contrapartida a aquel exitoso Plan de Ayacucho. Quiebran la agricultura y la industria en general.
Como consecuencia, somos el hazmerreír del mundo porque no tenemos papel higiénico… ¿esa  es la tan cacareada “revolución”? Qué vergüenza.  
Records de escasez, devaluación, inflación, violencia, improductividad. Dicen los deslenguados que Guinness no sale de Venezuela certificando tanto record. Pura sima.
Ah!… y ni una obra  de infraestructura que identifique a esta “revolución”. Revise…
Y en cuanto al barniz democrático, ya nadie  les cree. El régimen está desnudo. 
¿A DÓNDE VAMOS?
La ruta de La Habana.
Por eso el presidente de la Asamblea de Venezuela, se entrevista con el de la Asamblea de Cuba, donde no hay ni un diputado de oposición. O sea… pura farsa.
Y luego con Fidel y su heredero. 54 años de dictadura férrea – miles de fu-si-la-dos. Para ellos, la emboscada en  nuestra Asamblea… ramos de rosas.
Y seguramente, habrán discutido los límites de la escasez y de la represión. Porque cuando los comunistas matan, es “revolución”. Pero lo hace Pinochet, y es crimen. Doble moral. Pero la historia… los juzgará.
Para  Cuba nos llevan… si es que esto sigue.
¿O usted, a lo bambi, cree que lo del “chip papa” maracucho fue una equivocación? Júrelo… un globo de ensayo.
Y en esta falsa comedia de las equivocaciones, el último capítulo, por ahora, son los aviones de la Gente del Petróleo.
Y quiero aclarar algo, los GDP no podemos comprar aviones de guerra porque no tenemos dinero. No nos han pagado las prestaciones, ni los salarios caídos, ni siquiera la caja de ahorros. De casualidad compramos comida. Sépanlo.
Sólo en  Venezuela, habemos más de 15.000 y nos persiguen y no nos dejan trabajar. Acepto debate.
Para comprar aviones de guerra, necesitaríamos disponer por lo menos del  desaparecido Fondo de Jubilados de PDVSA. ¿Dónde están esos reales?
En lugar de chillar porque y que compramos 18 aviones, deberían resaltar que los técnicos que ellos desecharon, levantaron la industria petrolera en Colombia. Claro, a los comunistas no les interesa la calidad de gestión.
Por ello, esta calamidad, es inducida. Y su reverso… no lo dude, la democracia. 

domingo, 15 de enero de 2012

PDVSA: el silencio de los coprolitos frente al desastre


Gustavo Coronel


El Universal trae una noticia que hace 30-40 años hubiera causado una gran conmoción en Venezuela: ocho fallas operacionales en las refinerías venezolanas en un mes. La noticia es la siguiente: “De acuerdo con los reportes de los trabajadores petroleros y a los comunicados de Petróleos de Venezuela, desde diciembre de 2011 hasta la fecha se han sucedido al menos ocho fallas en las refinerías El Palito (de 140 mil barriles diarios de capacidad), Amuay (de 645 mil barriles diarios), y Cardón (de 310 mil barriles).

El 5 de diciembre se reportó una parada de emergencia en la unidad de coquización retardada (CRAY) de la refinería Amuay, causada por la solidificación de material de coque en las líneas de la unidad. Y casi en simultáneo a este evento se reportó una paralización de la unidad destiladora (planta II) también de la refinería Amuay. A raíz de ello, se detuvo la producción de kerosén y de los destilados parafínicos destinados para la planta de lubricantes. Al día siguiente, el 6 de diciembre, se conoció de una falla en la unidad de coquización retardada en la refinería Cardón, originada por una falla en una de las bombas de la planta. El evento comprometió la producción de nafta, butano y propano, y el procesamiento de crudo en las plantas de Destilados y Catalítica.

La planta del complejo de lubricantes Cardón se paralizó el 24 de diciembre por una falla en la bomba GA-1, afectando la obtención de aceites. El 3 de enero Pdvsa anunció que realizaría una parada de cinco días en la unidad de Craqueo Catalítico Fluidizado (FCC) de la refinería El Palito para corregir una falla en el Sistema de Válvulas Deslizantes. El viernes 6 de enero se produjo la explosión del horno F-301 en el complejo reformador de la refinería Cardón, afectando la producción de naftas y gasolinas de alto octanaje para exportación. Y en la noche de ese día una falla eléctrica en la planta Genevapca dejó sin energía a la planta catalítica en Cardón. Y el lunes de esta semana salió de funcionamiento la planta-2 (PVAY-2) de la unidad de Destilación en Amuay. La falla se produjo por la rotura de un tubo del horno F-100. EJT”.

En la Venezuela de los 1980’s el menor problema que apareciera en PDVSA era motivo de profusos comentarios y críticas de la opinión pública. Una “colita” en un avión de PDVSA generaba voces de indignación de los Gonzalo Barrios, los Siuberto Martínez o los Radamés Larrazabal. La izquierda de Mieres, Losada Aldana y Mendoza Potellá tronaba contra los gerentes venezolanos “vendidos” a las transnacionales, como lo sigue haciendo un tal Rafaél Quiróz (no confundirlo con Alberto Quirós) desde su “cátedra” universitaria.

Hoy hay un casi total silencio frente al desastre de PDVSA. Comida podrida por toneladas, robos y asaltos a mano armada a los fondos de pensiones, gabarras hundidas, taladros chimbos, contratistas fantasmas, Danny Glover, el sinverguenza de Zelaya y hasta Naomí Campbell viajando en los aviones de PDVSA, reservas fraudulentas, refinerías colapsadas, subasta de la Faja a los Chinos, liquidación de activos en el exterior, peculado de uso a todos los niveles de la empresa y del ministerio.

Y nadie dice nada, todos callan. Se murieron o se cansaron los patriotas, los extremistas y los anti-imperialistas, de hablar pendejadas. Ahora si están contentos con el desastre actual. Quienes ayer criticaban la paja en el ojo ajeno callan ante la tremenda viga en el propio. Y los patéticos restos de la Venezuela democrática, esos coprolitos de AD, Copei , MAS y URD, así como los duros de matar del comunismo internacional, andan arrastrándose por allí, mendigando favores del gobierno o dedicados a arrullar a sus nietos en silencio cómplice. Para ellos todo está “excesivamente normal”, famosa frase del hampón que firma sus crónicas excrementicias como Marciano. Ese era otro que hablaba pendejadas de la PDVSA que si funcionaba y ahora guarda silencio frente al desastre que se come a lo que queda del país.
Fauna indecorosa, sangre de esclavos.

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