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viernes, 25 de enero de 2013

La locura colectiva

AXEL CAPRILES M.
 
Los signos de locura han estado presentes desde el comienzo de la revolución bolivariana.
 
El estremecedor episodio del campesino tachirense que golpeó a su mamá de 80 años, le disparó, le cortó las manos y los brazos y luego la incendió porque había recibido órdenes del más allá de sacrificar a su madre para lograr la recuperación del presidente Chávez no es un simple caso de psicosis o locura individual.

Es un síntoma de la locura colectiva que invade nuestro país, de la clásica histeria de masas estudiada por Tarde y Le Bon y que hoy infecta a una parte importante de la población venezolana. Cuando el 10 de enero las multitudes se movilizaban gritando "yo soy Chávez" o "Chávez no está en Cuba, está aquí en Venezuela, está en todo el mundo, porque todos somos Chávez", había algo más que un simple eslogan o lema publicitario, se estaba dando un verdadero proceso de transubstanciación de identidad. Ocurría un síntoma típico de las psicosis y de los fenómenos de masa: la despersonalización, la pérdida de los límites de la personalidad individual y la adopción una personalidad arquetípica.

Los signos de locura han estado presentes desde el comienzo de la revolución bolivariana. Una de las primeras anécdotas que se divulgó de Chávez es que en su casa había una silla que estaba siempre reservada para Simón Bolívar, el convidado de piedra.

De las muchas marchas chavistas a las que he asistido, uno de mis más nítidos recuerdos es el de las caras enajenadas de centenares de milicianos que veían la espada de Bolívar volando por los aires empuñada por la mano resucitada del héroe que venía a hacer justicia. Lo que hoy sucede en Venezuela en nada difiere del fanatismo religioso y el movimiento mesiánico que dirigido por El Consejero llevó a la guerra de Canudos en las áridas tierras del Sertao. Es un eco en nuestra cultura.

Pedro I de Portugal hizo exhumar y coronar a su amada Inés de Castro y la sentó en el trono a su lado para obligar a todos los cortesanos a besar la mano de la muerta. El problema de la locura colectiva es que al estar inmersos en ella no nos damos cuenta de la misma.

jueves, 30 de diciembre de 2010

CAP seguirá caminando. Juan Fernández.

No más presos políticos, ni exiliados.
Como mencione en mi nota de la semana pasada pude asistir al bautizo del libro “¡Yo sigo acusando! Habla CAP”, del Prof. Agustín Blanco Muñoz, trajo a todos los presentes en el acto a converger a Venezuela, pues hablar de Carlos Andrés Pérez es hablar de Venezuela. Inevitable en las conversaciones la comparación con la situación actual, en donde la falta de democracia es evidente, en donde cada día mas se subordinada la población al modelo fidelista-comunista de Chávez y su grupete. El fallecimiento de CAP este 25.12.2010 en Miami, llamado por la providencia nos deja su legado y CAP seguirá caminando en su Venezuela.
Como la inmensa mayoría de los venezolanos conocimos CAP por su campañas políticas comenzando a mediados de los 1970, desde aquel recordado; “Ese hombre va de frente y da la cara”, CAP un hombre con energía, de cuyo gobierno la historia refleja la nacionalización del hierro y el petróleo, aquel famoso V plan de la nación. Luego en su segunda llegada al poder, en donde el golpe de estado siempre estuvo al acecho, la conspiración, la intriga en donde asumió CAP un plan económico cuya debilidad estuvo la falta de un paquete social para minimizar el impacto del cambio de rumbo, cuyo resultado probablemente nos hubiese ayudado para hacer el salto a una economía diversificada. También para algunos que conocieron sus funciones la vida de CAP lo llevo a ser llamado el Ministro de Relaciones Interiores, lo llamaron el Ministro Policía, en el gobierno de Betancourt. Lo anterior, refleja como CAP tuvo la capacidad para adaptarse a los cambios, mantenerse como demócrata y dar ejemplo de ciudadano.
No obstante, en su segundo mandato todos recordamos la difícil de la situación política del país y como algunos argumentando ser demócratas en sus palabras justificaron lo inaceptable en especial a los golpistas, cuya idea ya para aquel momento como lo es ahora imponer un modelo comunista en el país.
Como quiera que se diga, CAP salió del poder por poderes públicos de la democracia, CAP argumento el error y lo costoso que seria para el país esa decisión del mundo político venezolano. Se sometió a un juicio que todos pudimos ver, algunos para el momento pensaban era lo correcto y otros veían como aquella figura estaba sometida a un juicio injusto.
Lo cierto fue su salida del poder, fue hallado culpable, y posteriormente cuando Chávez gana las elecciones CAP también fue electo para el extinto congreso nacional. Obviamente la persecución a CAP por parte de Chávez no se haría esperar, probablemente el rencor movió a Chávez y no le queda más remedio que irse al exilio.
Es el exilio una forma de vida como la que tuvieron otros presidentes y figuras que marcaron la historia de nuestro país. Pensar en un hombre que fue visto como líder del tercer mundo, apoyo fundamental a los socialistas españoles incluyendo Felipe González que en unos de sus viales a España lo llevaba como uno de los acompañantes en la gira. Como ayuda a Nicaragua con Violeta Chamorro a recuperar la democracia, el gran causante de sus “problemas políticos”, por el uso de la famosa partida secreta, fue integrador y empujo el pacto andino.
Realmente pensar como un ciudadano venezolano tenga por razones de persecución que morir fuera de su patria como le ocurrió a CAP es una lamentable realidad, ojala los venezolanos con su partida entendamos y seamos solo capaces de lograr el país que nos merecemos.
Un mejor 2011 para todos.

lunes, 22 de febrero de 2010

LA SUMISION

Alberto Quiros Corradi

Hace tiempo Elvia Gómez le hizo a Axel Capriles una entrevista sin desperdicio. Empieza por definir el objeto del culto a la personalidad. “En Chávez uno ve cuáles son sus necesidades narcisistas por las cuales necesita ser adorado”. Bien sea porque “eso” neutraliza algún poco visible complejo de inferioridad o porque “comprueba” la alta estima que tiene el personaje de si mismo. “Nadie puede gobernar a Venezuela sino Hugo Chávez Frías”, frase del Presidente. Seguida del silencio de los oyentes le produciría depresión. Una respuesta llena de aplausos y aclamaciones llena sus “necesidades narcisistas”. Capriles sostiene que en una sociedad “que salga de la pobreza… no se da el culto a la personalidad. Por eso se sustituye a las estructuras institucionales que garantizarían la eliminación de la pobreza y le darían seguridad a los que menos tienen, por dádivas (misiones) que dependen de la buena voluntad del “ungido”.

Al leer a Capriles, uno no puede dejar de preguntarse como el pueblo alemán, culto y sin la pobreza nuestra, pudo ser atraído por la mesiánica personalidad de Hitler. La respuesta hay que buscarla, leyendo a Ibsen Martínez “Dos Sukhoi Sobre el Cielo de Caracas” para visualizar como dos aviones volando en preparación de la grotesca celebración de un nuevo aniversario del cuartelazo de fecha 04F-92 le sugiere a Ibsen una vinculación con la aparente fascinación del pueblo alemán con el nazismo. Algo que describió Sebastián Haffner: “Para 1933, todas las instituciones de Alemania habían sido tomadas por el nazismo. Era imposible ya cualquier tipo de resistencia colectiva y la oposición individual era una especie de suicidio”.

Ibsen, con razón, ve en este párrafo, una “crónica de la actualidad venezolana”. Si la descripción terminara “allí” estaríamos condenados a repetir en otras tierras la tragedia del nazismo. Haffner deja abierta una esperanza en un pensamiento citado por Ibsen. “Uno se siente siempre tentado a creer que la historia se desarrolla entre unas docenas de personas que “rigen el destino de los pueblos”. Pero, no deja de ser un simple hecho que las decisiones realmente importantes tienen lugar en nosotros, en los seres anónimos, en las entrañas de un individuo cualquiera y que, ante estas decisiones masivas y simultáneas… hasta los dictadores, los ministros y los generales más poderosos se encuentran totalmente indefensos”.

Tiene razón Axel Capriles, no es sencillo imponer un régimen fascista y arbitrario en una sociedad que haya salido de la pobreza. Pero la pobreza es algo más que la insatisfacción de las necesidades básicas. Es también, la pérdida de la autoestima y el derrotismo. Esto crea en las sociedades debilidades estructurales fáciles de llenar por las promesas de un “iluminado”. Si este es, además, un seductor de masas los ciudadanos se convertirán en dóciles seguidores de un tirano. No es que una vez inmersa en el espiral del “cambio” no se reconozca el error. Es que, cuando las instituciones de la democracia se derrumban, disentir no solo es difícil sino peligroso. El secreto, entonces, para cualquier sociedad es saber identificar el momento del quiebre. Ese instante cuando la reacción colectiva todavía tiene la fuerza suficiente para derrotar al oscurantismo.

Haffner habla del poder del individualismo como multitud. Allí están identificados los poseedores de la verdadera fuerza que puede impedir transformarnos en una sociedad sumisa a los caprichos de un tirano: ¡Nosotros! Los que tenemos el poder de “las decisiones masivas y simultáneas”. ¡Estamos a tiempo!

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