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miércoles, 5 de diciembre de 2012

Comunicado de Gente del Petróleo. A diez años del paro cívico


A diez años del paro cívico, quienes integramos la Asociación Civil Gente del Petróleo reiteramos nuestro compromiso de contribuir a construir un mejor país en el que prevalezcan los principios y valores de la democracia.

En el 2002 rechazamos las violaciones a los derechos humanos, la injerencia en la educación de nuestros hijos y el atropello a la meritocracia en Pdvsa. Hoy la situación es mucho más grave, como consecuencia de los avances del totalitarismo siglo XXI que desacata numerosos artículos de nuestra Constitución, como se evidencia por la presencia de presos políticos, exiliados, violaciones al debido proceso, sometimiento de todos los poderes públicos al Ejecutivo, confiscaciones de la propiedad privada, la dantesca situación en las cárceles y el intento de imponer un estado comunal.

Desde el Paro Cívico de diciembre del 2002 se ha incrementado la pobreza y la  inseguridad, el parque industrial ha sido diezmado, dependemos más de los ingresos petroleros  y el Estado adquirió una gran deuda interna y externa pese a los elevados precios del crudo. Las empresas del Estado están quebradas o en una situación económica muy precaria y, en el caso específico de Pdvsa,  es  evidente el grado de desmantelamiento y destrucción por haberla   convertido en brazo político y caja chica del régimen.
Esto es particularmente grave, ya que esta empresa genera el 94% de las divisas que requiere el país. Cabe mencionar que solo en setiembre de este año, Pdvsa importó de los Estados Unidos 5.882.000 barriles de productos refinados, de los cuales 2.050.000  fueron de gasolina terminada y los restantes de componentes de la misma, diesel y lubricantes.

En el 2011,  según el Informe de Pdvsa, la empresa tuvo que desembolsar 39.783 millones de dólares para comprar petróleo y productos refinados.  Ese mismo Informe señala que a diciembre de ese año,  Pdvsa contaba con 115.422 trabajadores, un 65 % más que antes del paro cívico, de los cuales 17.000  están en actividades no petroleras y  la gerencia de recursos humanos reconoce que no dispone de información del nivel de instrucción de 28.570 de sus trabajadores, es decir del 25% de su nómina. Las cuentas por cobrar estaban en 38.759 millones de dólares y actualmente la deuda financiera está sobre los 43.000 millones de dólares. A esto hay que añadir el elevado número de accidentes, con un saldo lamentable de 120 venezolanos   fallecidos desde el 2003 a la fecha, así como las cuantiosas pérdidas  materiales. Además, desde setiembre del 2009 a la fecha,  gandolas de Pdvsa han estado involucradas en numerosos accidentes con saldo de 117 ciudadanos fallecidos y cientos lesionados.

A lo anterior hay que sumar los numerosos casos de corrupción, entre ellos   Pdval, Fondo de Pensiones, maletín con dólares para la Argentina y sobreprecio de la plataforma Aban Pearl que se hundió. 
Para intentar ocultar esta situación, hoy Pdvsa está arremetiendo en contra de 180 ex trabajadores a los que pretende imponer multas y cobro por reparos derivados de las importaciones de gasolina que realizó la empresa durante el paro y el petróleo que dejó de exportar, así como por unos supuestos daños a instalaciones. Reiteramos que los únicos culpables de la crisis del 2002 fueron el teniente coronel Hugo Chávez y el entonces presidente de Pdvsa Alí Rodríguez. Las instalaciones fueron entregadas en perfecto estado, lo cual permitió a la nueva directiva reactivar rápidamente las operaciones.

Todos los incidentes señalados como sabotaje ocurrieron cuando la nueva gerencia tenía el control y fueron consecuencia de falta de pericia. Rechazamos estas imputaciones y solicitamos a la Contraloría General de la República inicie una averiguación  al respecto, ya que el Auditor Fiscal que las lleva a cabo, señor Ramón Torres fue designado ilegalmente, y que el delegado que aplica las sanciones, señor Paúl Alvarado Rodríguez, tampoco está facultado y, además, no tiene la competencia requerida. Hacemos notar que entre los sancionados se encuentran médicos, abogados, periodistas, trabajadores que estaban de vacaciones, de reposo médico o de permiso por maternidad y algunos de ellos disfrutan actualmente de la jubilación otorgada por la empresa. Por otra parte, los ex trabajadores petroleros aún tenemos pendiente el reconocimiento de nuestros pasivos laborales.

Con respecto a las conversaciones sobre una amnistía, nuestra Asociación apoya las gestiones que se realizan  e insta al gobierno a poner en libertad a los presos políticos y a permitir el regreso de los exiliados.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Hay que avanzar

Juan L. Martinez

Recuerdo un día a finales de noviembre de 1998, en cierre de campaña electoral; enciendo el televisor y aparece un individuo enardecido, sudoroso y amenazante hablando a una multitud en la Av. Bolívar de Caracas. Insultando gente, a supuestos adversarios políticos, decía que iba a freirlos, que todos eran una gran bola de...excremento, y así seguía hablando por varios minutos.
Nunca lo había visto en tal estado de posesión (si estaba actuando lo hacía bastante bien); cual Adolf Hitler, sobre el que con frecuencia aparecen imágenes, cuando hace casi 70 años, igual de sudoroso y poseído se dirigía a una masa de gente hipnotizada.

En ese instante me concienticé de lo que se le venía encima a Venezuela. Ya era tarde; el tipo ganó las elecciones a los pocos días.

Han pasado 10 años de eso, escuchando lo mismo, el mismo libreto pero ejerciendo acciones sin límites, los medios transmitiéndolo en todo momento; es la gran atracción.
Verdaderamente no hay excusa, para nadie, en mantenerse al margen de la situación e irresponsablemente permisivos.

Han sido 10 años de corrupción, desde el famoso plan Bolívar 2000, hasta el caso de la maleta, pasando por la narcoguerrilla, entrega de la soberanía a Cuba y a las FARC, entrega del país a intereses políticos y económicos ajenos a nuestra sociedad y cultura, destrucción de instituciones y de buena parte del sector productivo privado.

Pero no podemos seguir actuando baje este libreto. El discurso político debe cambiar; hay que poner sobre la mesa que se agotó el tema "qué maluco es"; eso ya lo sabe todo el mundo. Han pasado 10 años, simplemente hay que borrarlo de la mente, sin olvidar sus delitos.

El mensaje debe derivar hacia qué vamos a hacer a partir de 2009, cuando el mundo globalizado sigue avanzando con todas sus crisis y coyunturas. Cuando el sedante precio de 120 dólares por barril ya es solamente historia y la crisis se nos hace presente.

¿Acaso vamos a seguir esperando que el caudillo siga haciéndonos sentir que tiene todo bajo control?, ¿que va a terminar de quitarle a otros para dármelo a mi?, ¿que el culpable de todo esto es el imperio?

Ese cuento ya no lo cree nadie, ni siquiera los que viven en las peores condiciones económicas.
Pués resulta que la gran mayoría de esa gente está bien clara y el mensaje para ellos debe ser que la única forma de salir de esa situación es trabajando, con sacrificio, con perseverancia y sin esperar que las cosas van a llegar por los atajos del cambur, las becas, las limosnas del supremo.
El famoso caudillo no los va a sacar de allí porque lo que le interesa es que sigan precisamente allí y sigan creyendo que van a vivir mejor, algún día, sin esfuerzo alguno. Esa es la base de su estrategia. Por eso 14 años de gobierno no son suficientes.

Mensaje a los políticos: no sigan haciendo el papel de ser los héroes de la partida, los "Super Amigos", diciendo que sólo buscan el bienestar de la gente y les ofrecen más seguridad, mejores servicios públicos, que van a colaborar más con barrio adentro, que van a colocar otro dispensario. Esa es la obligación de los que llegaron a los cargos por elección popular.

Lo que tienen que hacer es ser sinceros con la gente; decirles que no hay forma de salir de la pobreza sin trabajar y aunque les ofrezcan más misiones y becas van a seguir atrapados en ella. El mensaje es que la gran mayoría, jóvenes y sin limitaciones físicas, tienen que esforzarse más y dejar la sinvergüenzura de estar esperando el regalo de alguien para seguir viviendo (o sobreviviendo).

Los programas sociales deben ser para los impedidos, niños y ancianos, madres solteras y desempleadas, las becas para los estudiantes brillantes de menos recursos, y no para que vivan sin trabajar, sino para que estudien de verdad.

Los demás, a echarle bolas y olvidarse de los cuentos del ilusionista de Sabaneta.

Por supuesto, ese mensaje debe ir acompañado de un compromiso firme para llevar a cabo programas y planes viables, creibles de generación de empleos, de crecimiento del sector privado y de erradicación de la inseguridad y de la corrupción. Todo va de la mano.

En la medida que ese mensaje se haga claro, se irá apagando el mensaje demagógico y trasnochado del caudillo. Nadie lo escuchará; y cuando se plantee, bajo esa visión de futuro, temas como la reelección vitalicia o el magnicidio, simplemente se verán tan ridículos y atrasados que ellos mismos los sacarán de la agenda.

El pensamiento y el trabajo progresista borran todos los fantasmas.


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