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jueves, 5 de diciembre de 2013

"Cobra tu trabajo"

"Cobra tu trabajo", me dijo el doctor Velásquez. Y es que si no cobro, no vivo...

CAROLINA JAIMES BRANGER 
Hace un mes un colegio privado de Caracas me invitó a dar una charla. Cuando pasé mis honorarios, me respondieron que "no tenían contemplado pagar las charlas en el presupuesto". La semana pasada un gremio me invitó a hablarles -gratis también- a las 11 am y a la 1 pm no había comenzado. Me fui. Ni una letra de disculpas. Compartí la historia en Facebook y me encontré con que no estoy sola en este tipo de abusos.

Recordé una de mis muchas conversaciones con Ramón J. Velásquez, quien la semana pasada cumplió 97 años de sabiduría acumulada. En esa ocasión me dijo que Venezuela solo comenzaría a cambiar cuando se valorara el trabajo intelectual. "Cobra tu trabajo", me dijo. Y es que si no cobro, no vivo... 

Ya yo había tenido una pésima experiencia con el dueño de un colegio de Valencia que me pidió que diera una charla en un seminario que tenía en el Hotel Pestana con más de mil asistentes y cobrado a precio de gallina de oro, pues se había asociado con un instituto en Caracas para formar educadores especializados. Cuando terminé la charla me dio un diploma de "gracias por tu participación" y cuando le escribí para cobrarle me dijo que "él pensaba que yo no iba a cobrar" y me ofreció darme "1.000 bolívares de su bolsillo" como si se tratara de una limosna. Un par de meses después me lo encontré en una cena en el Tamanaco, donde había pagado Bs. 25.000 por su mesa... En fin...

Entre los comentarios que recibí a mi queja pública, la profesora Olga Ramos me comentó que en el mundo educativo quienes organizan foros siempre parten de la premisa de que quienes damos charlas lo hacemos porque nos conviene y que hasta nos hacen un favor brindándonos un auditorio. Bernard Horande me aconsejó partir siempre del principio de que el trabajo se paga. Y Gabriel Ruda me dio una lección que empecé a aplicar desde que la leí:

"Cuando alguien te pide una charla gratis, diciéndote que no puede pagar, tiene un problema de "actitud" que no lo va a resolver la charla. Hay excepciones, pero en mi vida han sido contadísimas. Siempre algo se puede intercambiar, siempre algo a cambio me pueden ofrecer... Tu dinero va a hacia alguien y viene de alguien... Hay que pagar y cobrar todo (no solo con dinero) para que la energía se siga moviendo..Si no, mira qué pasa con las cosas que los pueblos reciben gratis...". Lo estamos viendo.

lunes, 21 de mayo de 2012

TRABAJO DIGNO

Alberto Quiros Corradi

En un anterior artículo sobre la Ley del Trabajo, publicado antes de conocer su nueva versión, dejé claro que esa Ley, hoy modificada, no se aplicaba sino a un sector muy pequeño de la fuerza laboral. En efecto, casi la mitad de los trabajadores está en lo economía informal y no están cubiertos. De la mitad de empleo formal más de un 30% son empleados públicos a quienes este gobierno le ha negado los derechos de la contratación colectiva y no le pagan ni sus prestaciones sociales, ni sus bonos y otros derechos. Para todo efecto práctico no están cubiertos. Del número restante un porcentaje de pequeñas empresas y emprendedores no pueden, por razones económicas, cumplir con todas las disposiciones de la Ley, además los dueños y los trabajadores establecen sus propias condiciones. Quedan, pues, las grandes y medianas empresas que a duras penas podrán cumplir con las nuevas condiciones impuestas, que se verán como “justas”, pero que en realidad obedecen a un capítulo más del gran objetivo de la revolución: acabar con el sector productivo privado del país.


Un régimen como el actual, que se jacta de su interés por los pobres y excluidos no debería promulgar otra ley del trabajo que sólo cubre a quienes requieren menos protección del Estado. Lo que Venezuela necesita es creación de empleo y aumento de la productividad del trabajador. En los últimos años la falta de inversión, las confiscaciones, la inseguridad jurídica y una política económica/social errática que pretende sustituir con subsidios la ausencia de oportunidades para que los ciudadanos generen ingresos por su trabajo, ha resultado en desempleo, subempleo, aumento de la informalidad y una drástica caída en la productividad per cápita del venezolano.

Capriles ha hecho mucho énfasis en dos aspectos: la creación de nuevos puestos de trabajo y la promulgación de una ley que reglamente a las Misiones.

En cuanto a la creación de empleo, el candidato debe entender que si el trabajo no es productivo no habrá masificación del empleo ni crecimiento económico, lo cual generará una nueva espiral de desempleo. Me temo que hay también un problema de actitud. Si observamos las numerosas entrevistas que se le han hecho a ciudadanos por televisión en las cuales se les pregunta qué considerarían un empleo digno, la respuesta siempre es más o menos la misma: que pague bien, seguridad social, buen ambiente de trabajo y oportunidades de progreso. Pero a nadie le he oído decir que le gustaría que su trabajo fuese productivo y que contribuyera al crecimiento y progreso de la empresa. El concepto de recibir sin dar está muy arraigado en el país. Lo cual me lleva a las Misiones. El ideal nacional debería ser que las Misiones fuesen innecesarias porque el país alcanzó el pleno empleo. Ofrecer una ley para legitimarlas tiene dos desventajas. Una, que pareciera que la oposición piensa que las Misiones han sido exitosas cuando las pocas que se han evaluado resultan ser costosas, ineficientes y excluyentes. La otra diera la impresión de que el objetivo fuese el de congelar en el tiempo lo que debe sustituirse cuanto antes por trabajo productivo. Entendemos que el candidato intente neutralizar la estrategia oficial de “asustar” a los ciudadanos convenciéndolos de que perderán “beneficios” que hoy reciben pero, parte de la campaña opositora, debe incluir también una dosis de pedagogía política. Sólo quiero alertar sobre la inconveniencia de hacer, por razones electorales, algunas ofertas que puedan poner en tela de juicio la sinceridad de todas las demás.

lunes, 14 de mayo de 2012

LA TERCERIZACIÓN

Alberto Quiros Corradi

La tercerización es la contratación de servicios de una empresa por otra, (“outsourcing”). Quisiera distinguir esta figura de la de intermediación que es el suministro de mano de obra a una empresa por otra.
Los dos mecanismos tienen sus ventajas. El problema es que también han sido abusadas por los patronos para no pagar lo que sería un salario equivalente al devengado por los trabajadores fijos.
La intermediación sólo debe permitirse para trabajos de naturaleza temporal como, por ejemplo, labores de mantenimiento mayor que sólo se efectúan en plantas cada dos o tres años. Cuando la empresa principal requiera de mano de obra adicional y especializada para efectuar estos trabajos bien está que contrate con otra empresa el suministro de este personal adicional y temporal, siempre y cuando los trabajadores reciban los mismos beneficios de los cuales disfrutan los de la empresa contratante. La empresa que suministra el personal para tareas temporales, por su parte, tendrá ese personal como permanente en su nomina, por cuanto habrán varias empresas que le contratarán estos servicios, porque no sería lógico que las empresas contratantes tuvieran que mantener en nomina a un personal que sólo requiere por un tiempo limitado. Lo que no debe permitirse es que una empresa contrate a personal de otra para efectuar labores de naturaleza permanente con el fin de reducir los costos en los que incurrirían de efectuar esas operaciones con personal propio. Mucho menos debe permitirse que la empresa que presta ese servicio a menor costo sea una filial creada por la empresa principal para birlarle sus derechos al sector laboral.
En cuanto a la tercerización (outsourcing) el concepto es distinto. Puede ser muy eficiente que existan empresas especializadas en la prestación de algún servicio que requiera la empresa mayor. En el Japón las grandes empresas contratan con numerosas empresas pequeñas especializadas en cualquier cantidad de servicios. Sin embargo, aquí también hay que evitar la trampa corporativa. Las empresas de servicio tienen que ser “bona fide”, de otro dueño y deberán prestarle servicios a más de una empresa. Si es de la propiedad de la empresa contratante y sólo le presta servicios a esa empresa hay que sospechar de la intención del patrono que utiliza este mecanismo para pagarle menos a los trabajadores de lo que devengan los de la empresa contratante.
Bien reglamentadas las dos modalidades pueden ser positivas para ambas partes. El problema se presenta cuando el sector más fuerte de la relación manipula para su propio beneficio lo que honestamente administrado no sería criticable. Pero también hay que darle una alerta al movimiento laboral organizado que, en su legítimo derecho de evitar la trampa patronal, no debe oponerse tampoco a esas modalidades cuando son útiles, productivas y no perjudican al trabajador.
En resumen, la intermediación sólo debe utilizarse para trabajos temporales y quienes así laboran deben recibir las mismas condiciones de empleo que los trabajadores fijos. En la tercerización, en el caso de labores inherentes a la empresa contratante, los trabajadores deben recibir las mismas condiciones salariales que los de la empresa que contrata. En el caso de que los servicios no sean inherentes a la empresa contratante las condiciones de trabajo de quienes prestan el servicio pueden ser distintas. Lo que es absurdo es que la nueva ley del trabajo obligue a las empresas contratantes a absorber el personal de las contratadas perdiéndose así experiencia especializada.

sábado, 5 de mayo de 2012

Discurso Despedida expresidente de COCA COLA

Por Bryan Dyson, ex Presidente de Coca Cola…
 
Lo dijo al dejar el cargo de Presidente de Coca Cola.


"Imagina la vida como un juego en el que estás malabareando cinco
pelotas en el aire. Estas son:
- Tu Trabajo,
- Tu Familia,
- Tu Salud,
- Tus Amigos y
- Tu Vida Espiritual, Y tú las mantienes todas éstas en el aire.
   Pronto te darás cuenta que el Trabajo es como una pelota de goma.
Si la dejas caer, rebotará y regresará.
Pero las otras cuatro pelotas: Familia, Salud, Amigos y Espíritu son
frágiles, como de cristal.
Si dejas caer una de estas, irrevocablemente saldrá astillada,
marcada, mellada, dañada e incluso rota.
Nunca volverá a ser lo mismo.
Debes entender esto: apreciar y esforzarte por conseguir y cuidar lo
más valioso. Trabaja eficientemente en el horario regular de oficina y deja el
trabajo a tiempo.
Dale el tiempo requerido a tu familia y a tus amigos.
Haz ejercicio, come y descansa adecuadamente.
Y sobre todo.....crece en vida interior, en lo espiritual, que es lo
más trascendental, porque es eterno.
Shakespeare decía:
Siempre me siento feliz, ¿sabes por que?
Porque no espero nada de nadie;
esperar siempre duele.
Los problemas no son eternos,
siempre tienen solución.

Lo único que no se resuelve es la muerte.
La vida es corta, ¡por eso ámala.!
Vive intensamente y recuerda:
Antes de hablar... ¡Escucha !
Antes de escribir... ¡ Piensa!
Antes de criticar... ¡ Examínate !
Antes de herir... Siente
Antes de orar... Perdona
Antes de gastar... Gana
Antes de rendirte...intenta
ANTES DE MORIR.....VIVE…!!

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