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martes, 19 de agosto de 2014
sábado, 1 de febrero de 2014
viernes, 8 de noviembre de 2013
La gasolina clandestina del río Orinoco
Todos los días, a las seis de la tarde, la Guardia Nacional venezolana cierra las carreteras que permiten el acceso a dos de los puertos que sirven a las comunidades del estado de Amazonas. Es parte de su rutina.
Desde esa hora, y durante toda la noche, se vende una gran porción de la gasolina que llega a esa región a contrabandistas colombianos que la comercializan en su país, al otro lado del río Orinoco, por 60 veces el precio, según diversos testimonios recogidos en la zona.
Aunque la complicidad de la Guardia Nacional no es posible de ver -por la oscuridad, por la selva, por el cierre de la zona- para los locales es un hecho. Es parte de su rutina. La gasolina en Venezuela, que es subsidiada por el Estado, es más barata que el agua: un galón cuesta aproximadamente US$0,05 (US$0,015 por litro). En Colombia, donde refinarla es particularmente caro, vale más de US$4. Estudios de la Dirección de Impuestos y Aduanas de Colombia (DIAN) estiman que 30 millones de galones (113 millones de litros) pasan al mes desde el país con mayores reservas de petróleo en el mundo hacia Colombia, donde el combustible es costoso y las ventas de automóviles están disparadas.
“Eso equivale a unos US$60 millones al mes”, dice el director de la DIAN, Juan Ricardo Ortega. “Es un negocio comparable al narcotráfico”, opina.
Y si bien la mayoría -que transita en barriles, tambores o botellas- pasa por la parte norte de la frontera, en el sur también se contrabandea como “Pedro por su casa”, tal como afirma Miguel, un comerciante con 30 años de experiencia en los meandros del Orinoco.
De Venezuela…
El Orinoco es el tercer río más caudaloso del mundo, navegable en casi su totalidad y uno de los más importantes de Sudamérica. Su cuenca tiene una superficie de poco menos de 1.000.000 km², de los cuales 65% está en Venezuela y 35% en Colombia.
El combustible que llega a Amazonas viene por el Orinoco del centro del país y es repartido en las diferentes estaciones de gasolinas de Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa), la empresa de petróleo del Estado venezolano.
A unos 70 kilómetros al sur de Puerto Ayacucho, la capital del estado de Amazonas, están los dos puertos -Puerto Nuevo y Puerto Samariapo- que sirven de trampolín para miles de indígenas que viven en la zona del Alto Orinoco.
La estación de Pdvsa más cercana a los puertos, que es la única de la zona, está a 100 metros de ellos, en plena carretera. Hay diferentes filas para los autos, los camiones y las motocicletas. Todas están llenas, en cada una hay que esperar.
En entrevista con BBC Mundo, tanto el gobernador de Amazonas, Liborio Guarulla, como el director del Vicariato Apostólico de Puerto Ayacucho, monseñor José Ángel Divassón, aseguraron que la gasolina de contrabando sale por las noches para Colombia de puertos improvisados. Pero de los puertos oficiales también sale.
“Semejantes cantidades de combustibles no se podrían trasladar ilegalmente sin la complicidad de las autoridades de ambos lados de la frontera”, dice Ariel Ávila, autor de La frontera caliente entre Colombia y Venezuela.
…a Colombia
Hoy, a sus 43 años, tiene una casa de madera en un privilegiado terreno en Samariapo que, asegura, le regaló un oficial de la Guardia. Sus barcos, sin embargo, se los quitaron.
“Se los han confiscado miles de veces y se los devuelven después de que paga las ‘vacunas’ (pagos extorsivos)”, le cuenta a BBC Mundo uno de sus allegados. “Es el típico contrabandista que es hijo de la frontera”, explica.
“El contrabando a gran escala opera de noche en barcos de carga”, afirma Diego. Pero el pequeño y más informal, aquel que va en lanchas con un motor de no más de 50 caballos de fuerza, funciona a plena luz del día, como BBC Mundo pudo constatar.
Los tambores se cargan en Sampariapo, recorren los cerca de cinco kilómetros entre una orilla y la otra y se descargan, al ritmo de un vallenato, en puertos improvisados también conocidos como ramblas.
Muchos de estos puertos se encuentran alrededor de Puerto Carreño, la capital del estado colombiano de Vichada, que colinda con el Amazonas venezolano. Es una ciudad con calles pavimentadas, limpia y calmada. Un taxista, que llegó de otro lugar de Colombia en busca de nuevas oportunidades, la describió como un “pueblo en desarrollo”.
En las calles de Puerto Carreño se venden botellas de medio galón de gasolina por menos de US$1.
“No hay quien no compre gasolina de contrabando”, dice el taxista. Es parte de su rutina.
Los nombres de los contrabandistas fueron modificados para proteger su identidad.
Fuente: Revista Semana (Colombia)
viernes, 1 de noviembre de 2013
Elevaron a Bs 20 el litro de gasolina en bombas fronterizas
Las estaciones Safec ajustaron las tarifas, pero persisten las colas en Táchira
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Colas para surtir de gasolina
LORENA EVELYN ARRÁIZ
Este miércoles el precio de la gasolina en los cinco expendios que permiten la venta del combustible a vehículos de matrícula colombiana aumentó a 20 bolívares el litro, tras un reciente incremento que lo llevó a 12 bolívares.
La información fue confirmada por la diputada Nellyver Lugo, quien considera que el Gobierno del Presidente Nicolás Maduro tendrá que evaluar la medida de otro incremento de acuerdo a la misma variación del valor del barril del petróleo. Hay una opinión nacional de que se debe ajustarse el precio del combustible, por los menos en el caso de la frontera, para que sea mucho más sencilla y factible la lucha contra el contrabando de gasolina a Colombia .
"Hemos logrado disminuir 60 millones de litros, pero evidentemente hay una transformación de los métodos, como lo es el microtráfico que ha venido afectando con colas en las gasolineras en las últimas semanas", acotó Lugo.
Rodar más de 45 kilómetros
La aspirante a la Alcaldía del Municipio Rafael Urdaneta por la Mesa de la Unidad, Magaly Agelvis, denunció que los habitantes de esa localidad deben recorrer un trayecto de entre 48 a 50 kilómetros para poder surtirse de gasolina, ya que en esa zona no hay gasolineras . Por ello deben acudir a El Diamante en Rubio, Municipio Junín, donde generalmente hay colas.
"Siempre hay colas en esa bomba que es la más cercana y se puede echar gasolina según cómo termine el número de la placa. Sin embargo, muchas veces la gente llega y le dicen 'se acabó' y no tienen gasolina para retornar".
Explicó que las personas deben comprar en el mercado negro donde venden la gasolina a 20 bolívares el litro.
El microtráfico se reinventa
Las autoridades han reseñado en los últimos meses las diferentes maneras como las personas se las ingenian para llevar combustible al vecino país. El diferencial del precios es un atractivo económico que lleva a algunos a buscar formas de evadir los controles y vender "de a poquito".
Uno de los casos es el de un ciudadano que se dedica a labores de peluquería para caballeros. Cada vez que puede lleva gasolina a Colombia en envases de suplementos alimenticios para niños y adultos. Por cada lata de un kilogramo percibe 400 bolívares.
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