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lunes, 11 de julio de 2011

POR SI ACASO

Alberto Quiros Corradi

La enfermedad de Chávez le plantea tanto al oficialismo como a la oposición un nuevo escenario que obliga a ambos bandos a un cambio de estrategia…”por si acaso”. En efecto, Chávez pudiera retirarse del cargo antes de las elecciones del 2012 o, aun si se quedara, pudiera no estar en condiciones de competir por un nuevo mandato. Este no es un escenario definitivo pero..“por si acaso”, el mundo político tiene que prepararse para esa eventualidad si no quiere correr el peligro de que se produzca un estado de ingobernabilidad. Veamos algunas acciones posibles de lado y lado. 
 
El oficialismo. Una de las características de este régimen es que no tiene sucesión visible. La presunta inmortalidad política de Chávez y su egocentrismo han impedido la escogencia de un sucesor. Grave error que ahora tendrá que ser corregido de manera apresurada y, a lo mejor, ya es tarde para que Chávez pueda imponer su voluntad en algo tan delicado como su sucesión. El gran mentor del presidente, aunque tardó en retirarse, escogió a su hermano como su sucesor. La ciudadanía estaba preparada. El sector político también. Si bien es cierto que la presencia de Fidel todavía arropa al gobierno de Raúl, no es menos cierto que ya este se ha consolidado como el jefe del proceso cubano. En Venezuela Chávez, por no haber tomado esa precaución, enfrenta ahora un dilema: dejar las cosas así y apostar por su recuperación o nombrar a un sucesor… “por si acaso”. Aunque le deseo total recuperación, creo que debe pensar seriamente en un sucesor y anunciarlo. No necesariamente tiene que ser el Vicepresidente Ejecutivo. Si, por ejemplo, escogiese a su hermano Adán, puede nombrarlo Comisionado Especial de la Presidencia y candidato del oficialismo 2012. Bajo este escenario es casi seguro que las elecciones presidenciales se adelantarían para principios o mediados del año que viene. Si fuera otra persona entonces podría nombrarlo Vicepresidente Ejecutivo y candidato. Ante la ausencia política de Chávez no hay duda que habría en el país un problema de gobernabilidad que, fuese quien fuese el ungido, requeriría un adelanto de la fecha electoral… “por si acaso”. 
 
La oposición. Es también urgente que se conozca cuanto antes al candidato presidencial. Para ello se impone adelantar drásticamente la fecha de las primarias. Se ha dicho que se requieren seis meses para organizar ese evento. La emergencia nos obliga a recortar este plazo. A más tardar a fines de noviembre debe haberse seleccionado al candidato… “por si acaso”. La oposición tiene que organizar un frente amplio, sin grietas que pueda movilizar a la población…”por si acaso”. La ciega ambición está presente en los dos bandos del expectro político. La oposición debe tener candidato antes de que se produzca el “por si acaso”. De lo contrario ante la ausencia de Chávez, algunos pueden pensar que ya la unidad no es necesaria y que cualquiera puede derrotar al candidato del oficialismo. Ya se oyen rumores de algunos que piensan que las primarias son innecesarias y que se puede competir por aclamación. “El por si acaso”, ante una ausencia de Chávez, no puede planificarse después del hecho. Hay que actuar como si el “por si acaso” sucedió y si no pasa igual habremos acelerado un proceso que no puede sino favorecernos. Cuidado si nos sorprende lo posible por haber ignorado el “por si acaso”. 
 
PD: Con adelantos de Primarias o no, los candidatos de la oposición tienen que estar ya en la calle haciéndose sentir ante una presencia o ausencia de Chávez.

martes, 5 de abril de 2011

El escenario presidencial



SAÚL GODOY GÓMEZ |  EL UNIVERSAL (05-04-11)

Vamos hacer un análisis de lo que un próximo presidente de la República de la oposición pudiera enfrentar una vez electo por el voto popular y mayoritario. Lo primero que va a encontrar es un chavismo derrotado, asustado y violento que no va a digerir su salida del poder de la mejor manera, va haber resistencia, y hasta saboteo, de parte de muchos funcionarios afectos a Chávez. Pero también, el candidato que se logre posicionar se encontrará ocupando un cargo con muchísimo poder, la Presidencia de la República, hecha a la medida de Chávez, es hoy por hoy la posición para jugar con el poder supremo de un déspota; poder que debe ser usado, paradójicamente, para devolvérselo a las instituciones fundamentales del país. 

El principal escollo a salvar será tener un Tribunal Supremo y buena parte del sistema judicial en manos del chavismo, la Fiscalía, la Contraloría, la Defensoría del Pueblo, la Asamblea Nacional con una mayoría comunista y un Alto Mando Militar vestido de rojo rojito; bajo estas condiciones será imposible gobernar por lo que se impone necesariamente el llamado a una nueva Constituyente que restaure el equilibrio. 

Se teme por un plan internacional de países aliados al comunismo para interferir desde el primer minuto para hacer naufragar al nuevo gobierno en lo económico, en lo político y en lo militar. A fuerza de convenios y tratados se ha puesto en manos de intereses extranjeros una parte fundamental de nuestras áreas estratégicas de desarrollo, empezando por la adquisición de alimentos y su distribución, si todo sigue como va, para el momento de las elecciones Venezuela enfrentará una severa crisis alimentaria, nuestro petróleo está comprometido con empresas y naciones que necesitan de Chávez en el poder, hay demasiado en juego para que simplemente se queden tranquilos "a ver qué pasa", las finanzas públicas están hipotecadas al máximo posible y con un cambio de gobierno, van a exigir cancelaciones inmediatas de ciertos pagos, cobros compulsivos, amenazas de embargos, la posibilidad es clara de que van a intentar estrangular al país de mil maneras. 

Si el nuevo presidente quiere (tiene que hacerlo) llevar los niveles de conflicto a un mínimo manejable debe tener una amplia capacidad de negociación, que incluya postergar algunos juicios e investigaciones, e incluso manejar algunos salvoconductos para altos funcionarios comprometidos con la justicia nacional e internacional, una encrucijada que será cuestionada moral y políticamente, pero no será una amnistía.

Recomponer la credibilidad del país y ser tomado en serio en el concierto mundial requiere de la paz interna y externa, de evitar focos de tensión, incluso contra países que nos han hecho tanto mal como Cuba; los compromisos adquiridos por Chávez con algunos países, deben ser revisados, no se pueden romper de buenas a primera o desconocerlos sin un conocimiento profundo de sus consecuencias y sus posibles soluciones.

Necesitamos un presidente que sea capaz de generar confianza, esto será un camino largo y duro, pero no se puede perder tiempo; esta década de incoherencias y maltratos al capital internacional nos han puesto al margen de las grandes corrientes de inversión, volver a ser un país interesante y seguro no se logrará de la noche a la mañana, siempre bajo la amenaza que pueda retornar un "Comandante-presidente" a quitarle a las empresas sus bienes y mercados, pero esto será imposible de lograr si tenemos a una parte del país en rebeldía y tirando piedras. 

Nos dejan un país con un sector de la población en miseria crítica, que necesita inmediata atención; una clase baja y media necesitando urgentemente de empleos; un clima social inseguro; una infraestructura de servicios en el suelo... Se necesita volver a canalizar los recursos petroleros hacia el país, taponando las filtraciones, poniéndole un torniquete a la corrupción y corrigiendo las desviaciones hacia las áreas prioritarias, lo que significa que necesitamos gerentes para la crisis, expertos que nos ayuden a dominar la inflación desbocada y poner orden en nuestras cuentas. 

Conseguir tiempo y ambiente para la reconstrucción de Venezuela pasa obligatoriamente por sentarse a pactar con el enemigo, contener rencores, venganzas y asco, y pulsear por un clima de "normalidad", por una tregua que permita la gobernabilidad; el próximo gobierno, jamás me cansaré de repetirlo, es uno de transición entre dictadura y democracia, cualquier paso en falso y perdemos la oportunidad de retornar a la democracia. No podemos percibir la próxima presidencia como si estuviéramos en una continuidad democrática, lo que viene son tiempos difíciles donde nos amenaza la violencia generalizada y el desorden.

Pero tampoco nos vamos a dejar dominar por temores, injusticias y amenazas, el próximo presidente debe tener un "guáramo" muy especial, tener mucha mano izquierda y saber usar la fuerza cuando sea necesario, pactar para poder avanzar, negociar para darle oportunidad al futuro, meter en cintura a quienes no quieran ser razonables y para ello va a necesitar a un país más unido que nunca, un respaldo mayoritario que se pare con él y diga "de aquí no pasarán", porque inevitablemente vamos a vivir momentos de alta tensión. 

Más que nunca necesitamos un político con experiencia, no solamente un exitoso gerente público sino alguien que comprenda el país y que el país lo conozca a él (tengo la impresión que el tiempo está en nuestra contra) que sea un sobreviviente, que sea capaz de pensar con la cabeza fría, que no se distraiga construyendo partidos ni clientelismo político, que su interés único sea el país nacional, que nos hable a todos sin exclusiones y, por supuesto, que sea un demócrata a carta cabal. 

La guerra en contra del crimen organizado, la delincuencia y la subversión ocuparán una buena parte del tiempo al próximo gobierno, será una lucha larga y cruenta y no podemos tener a un presidente débil; ésta será una importante prueba para el rescate del respeto de los derechos humanos, una labor de limpieza impostergable que hará posible que muchos nuevos valores en nuestra política nacional, jóvenes una gran parte de ellos, puedan competir en otras circunstancias, en otro país que el que vamos a encontrar quienes estamos comprometidos en adecentar a Venezuela.

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