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viernes, 18 de diciembre de 2009

Peligros del totalitarismo Siglo XXI


Eddie Ramirez

La semana pasada se celebró el sexagésimo primer aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos, sin embargo todavía existen gobernantes como Ahmadineyad en Irán, Lucashenko en Bielorrusia, Mugabe en Zimbawe, los Castro en Cuba y Kim Jong Il en Corea del Norte, quienes descaradamente violan derechos fundamentales a sus ciudadanos. Hay otros que también hacen caso omiso de la famosa Declaración, pero que pasan más desapercibidos por ampararse en una supuesta legitimidad de origen, tener un discurso a favor de los pobres y en contra del llamado imperialismo norteamericano.

Quizá la manera más fácil de identificarlos es hacernos algunas preguntas sencillas, como ¿Aceptan que organismos internacionales y organizaciones no gubernamentales de derechos humanos visiten el país para realizar un diagnóstico? ¿Acatan decisiones de instancias judiciales internacionales de organismos de los cuales el país es miembro? ¿Hay ciudadanos aceptados como exiliados o reconocidos como refugiados por otros gobiernos? ¿Existe una división de poderes? Podríamos hacer otras como la existencia de presos políticos, pero que son más difíciles de comprobar por personas no residentes.

¿Qué puede pensar un costarricense de alguien que se manifiesta íntimo amigo de los dictadores arriba mencionados; que declara que Idi Amín era un nacionalista y que El Chacal es un patriota; que no acepta que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos visite su país; que no acata decisiones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, alegando que eso violaría la soberanía y que ordena la destitución de jueces que sentencian en contra de su voluntad? ¿Aceptaría un demócrata tico que el presidente confisque sin compensación empresas y fincas productivas, clausure medios de comunicación, ahogue económicamente a periódicos y emisoras que lo critican; mantenga grupos paramilitares oficialistas; no tolere a ciertos opositores, ni permita que manifestaciones de la disidencia democrática se expresen libremente y, por si fuera poco, financie a determinados movimientos políticos en otros países?

El caso que nos ocupa no es una dictadura clásica, porque hay alguna libertad de expresión y cuenta con apoyo popular; además, su radio de acción no se limita al ámbito político, sino que abarca también lo social y lo económico e incluso su estrategia tiene alcance continental. Tampoco es un totalitarismo clásico ya que permite cierta disidencia, el número de presos políticos es de solo una treintena y los exiliados una centena, si no contamos a quienes han tenido que emigrar porque el régimen no les permite trabajar en empresas con las que tiene alguna relación económica. Quizá la mejor definición sea la de un totalitarismo adaptado a la globalización del siglo XXI.

¿Cómo llegamos los venezolanos a esta situación? Nada más y nada menos porque nuestros políticos pecaron por acción y los no militantes lo hicimos por omisión. Los políticos se alejaron de la gente y la gente satanizó a los políticos. Permitimos que aumentara la pobreza, la inseguridad y la corrupción, lo cual facilitó que arribara al poder un teniente coronel golpista que prometió solucionar los problemas. No ha solucionado ninguno, al contrario, se han incrementado, pero su discurso populista tratando de enfrentar a quienes más tienen contra los que menos tienen, su férreo control de la Fuerza Armada y de los poderes judicial, legislativo, electoral, así como de la contraloría, defensoría del pueblo y fiscalía, le permiten mantenerse en el poder desde hace once años.

El teniente coronel Hugo Chávez debe servir de alerta para otros países.. Como venezolano que visito frecuentemente a esta bella Costa Rica, a la cual me unen profundos lazos, me preocupa el gradual deterioro que percibo en cuanto a incremento de la pobreza, de la inseguridad y de la apatía por la política. Este es el momento en que la sociedad civil debe jugar un papel más importante de presión, sin pretender sustituir a los partidos políticos. El peligro puede estar más cercano de lo que se piensa

viernes, 30 de enero de 2009

EL ABUSO PERPETUO

Rafael Gallegos

En el supuesto negado de ganar el SÍ, ¿se haría legal-legalito el abuso de los grupos irregulares del gobierno para destrozar las oficinas y llenar de azúcar los tanques de los vehículos cada vez que pierdan elecciones, como le han hecho al alcalde Ledezma? ¿Se legalizaría la apropiación de las instalaciones del Ejecutivo, como le hacen al gobernador Pérez Vivas? ¿Se haría costumbre liberar a individuos capturados in fraganti, armados y filmados disparando, por el sólo hecho de apoyar la “revolución”? ¿Se le daría barniz legal a la declaración de “objetivos militares” a ciudadanos e instituciones ante la vista gorda del gobierno? ¿Sería “normal” que la presidenta del CNE pida respeto mientras inerte, contempla cómo le pasean frente a sus mismas narices a las gandolas de PDVSA en rol de proselitismo?


No lo dude, presidencia perpetua es abuso perpetuo. Como el policía que detiene a un peatón, le pide la cédula y se la rompe. Cuando el ciudadano reclama el policía le dice: “¿que te rompí la cédula? … tú lo que estás es loco, eso estaba roto”. El policía sabe que abusa. El peatón sabe que le mienten y se siente humillado. Y no hay nada más peligroso que un pueblo humillado.


Ante este panorama, la “revolución” nos pide a los venezolanos que votemos por la posibilidad de un presidente forever, como si tantos fideles, kimilsunes, polpotes, stalines o francos, no hubieran dejado tras sí pueblos humillados, abusados en sus derechos humanos y encerrados en sus laberintos. ¿Es eso lo que usted quiere para Venezuela?


DAME EL SÍ… PARA OFICIALIZAR LA QUIEBRA

Dame el SÍ, le pide el gobierno a los venezolanos como un galán a una muchacha bonita. Y la muchacha será bonita; pero no gafa. Sabe de sobra que el SÍ significaría terminar de quebrar a PDVSA, donde la lobotomía logró el milagro al revés de transformarla en una flácida empresa de tercera categoría muy a la cola de PETROBRAS y PEMEX, entre otras. Qué vergüenza. Eso era impensable hace diez años. ¿Para eso quieren el SÍ? Sabemos que el monumental cero en gerencia de esta revolución, también enrumba hacia la quiebra de las empresas básicas de Guayana, de la ganadería, de la producción industrial, hacia la oficialización de los apagones. Nos piden el SÍ, para terminar de postrar al país, cada día más dependiente de un petróleo en decadencia. SÍ, para oficializar el control de cambios, aspecto donde están quedando como los peores economistas del continente. Somos los únicos con control de divisas y los de mayor inflación y fuga de divisas. Entonces, ¿para qué tanto control?


A esta “revolución” no le interesa construir un país próspero, ni tiene capacidad para ello. Sólo quiere llevarnos hacia una sociedad como la cubana: flácida, marásmica, sin fuerza para rebelarse solicitando democracia. El mejor caldo de cultivo para la sumisión y para los líderes perpetuos. Creen que los venezolanos somos gafos. Que vamos a comprarles ese anticuado televisor en blanco y negro y sin control. Olvidan que el socialismo cayó tras la cortina de hierro, porque los titirizados “hombres nuevos” se asomaban, a escondidas, por arriba del muro y veían cómo en el resto de Europa los “explotados” del capitalismo, trabajaban, les pagaban bien, tenían salud, educación y por si fuera poco, libertad. Los deslenguados afirman que los “hombres nuevos” soñaban con el capitalismo: explótame, róbame la plusvalía, aliéname… pero sácame de aquí. Puro efecto demostración. En Venezuela los Trucutrú – ¿lo habrán nacionalizado express?- actúan como si nunca hubiera caído el muro de Berlín y el socialismo autoritario y abusador (que es lo mismo) como el que proponen, no fuera el primer generador de hambre y represión en el planeta. Corea del Norte, Cuba y Camboya así lo demuestran. La “revolución” nos pide que nos igualemos a esos países sometidos por la fuerza y que, vía electoral, le digamos SÍ al mesianismo y al abuso de poder como sistema de gobierno.


LA CARETA DEL TOTALITARISMO

Pero no contaban con la astucia de los venezolanos. Parafraseando a Marx, podemos rezar: la democracia genera en su seno el germen de su propia conservación. Y contra eso es que se estrellan todos los días. Contra el muro de contención construido con el espíritu libertario de los venezolanos. El Muro de la Resistencia. Integrado ciudadanos irreductibles que no toleramos el abuso perpetuo como sistema de gobierno: al policía que nos dice esa cédula estaba rota, al abuso de venezolanos indefensos por la licuefacción de los Poderes Públicos (jugo, zumo, hugo), al abuso de organismos del Estado, trabajando con sus reales y mis reales, como apéndices del PSUV. Por todo ello el NO, es un imperativo de la patria. La enmienda que nos proponen es otra careta del totalitarismo. Bajemos pues esa careta… antes del carnaval.


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