FertiNitro. Una Empresa Quebrada. (PEQUIVEN) by energia21 on Scribd
sábado, 9 de diciembre de 2017
sábado, 26 de septiembre de 2009
La Involucion de PEQUIVEN
En 1953 la dictadura perezjimenista creó la Petroquímica Nacional, la cual se transformó en 1956 en el Instituto Venezolano de Petroquímica(IVP). Por mala gerencia y politización, esta empresa dio pérdidas durante los veinte años que operó. En 1977, el gobierno nacional encargó a PDVSA de convertir una empresa quebrada en una rentable. Inicialmente PDVSA designó un equipo de alto nivel para evaluar su estado operacional y la calidad del recurso humano. Está comisión determinó que las plantas petroquímicas estaban en muy mal estado de mantenimiento y canibalizadas; además su capacidad de producción había sido diseñada solo para satisfacer al mercado venezolano.
En la empresa laboraban 3.500 trabajadores que fueron evaluados tomando en cuenta, entre otros aspectos, la competencia requerida; se determinó que 1500 no cumplían con los requisitos exigidos, por lo que fue necesario prescindir de sus servicios respetándoles sus derechos laborales. En 1978 se constituyó la nueva empresa Pequiven, filial de PDVSA y tres años después de haber concluido el proyecto de conversión, y por primera vez en su historia, la petroquímica tuvo ganancias. Desde luego que esto fue posible porque quienes recuperaron a la empresa eran profesionales de alto nivel y compromiso y contaron con apoyo político y compresión de los sindicatos. Este resumen fue tomado del libro “La forja de un gerente petrolero”, de Héctor Riquezes, uno de los muchos odiseos que lograron lo que parecía imposible.
A partir del 2003 empezó la involución de Pequiven. Aceleradamente se fue perdiendo todo el progreso logrado. El despido de un 25% de sus mejores trabajadores, la designación de una directiva politizada e incompetente, la escasez de personal gerencial y supervisor capacitado signaron la muerte de la empresa. Suponemos que, al igual que el sistema de salud, el teniente coronel la declarará en emergencia y tendrá que inyectarle cuantiosos recursos que irán a fondo perdido.
La Contraloría General y la Fiscalía tienen la obligación de iniciar una investigación para evaluar los planes de la empresa, ninguno de los cuales se ha cumplido, incluidos las plantas complejas, los famosos pañales guayucos y las petrocasas. Es decir, la tan mentada Revolución Petroquímica ha sido un engaño y, además, también deben investigarse las acusaciones de corrupción que son vox populi. No solo hemos perdido los seis últimos años, sino que se echó por la borda todo el trabajo de recuperación de la empresa por parte de los trabajadores de la PDVSA meritocrática. En el futuro cercano, cuando salgamos de esta dictadura totalitaria sigloXXI, habrá que volver a rescatar a la petroquímica, con la dificultad de que PDVSA estará en iguales o peores condiciones, todo por culpa de unos ignorantes resentidos.
sábado, 19 de septiembre de 2009
Culpabilidad por la tragedia
Nuestro sentido pésame a los familiares de los ciudadanos fallecidos por la inhalación del gas cloro, esparcido en la atmósfera por la ruptura de unos cilindros o bombonas que cayeron de una gandola como consecuencia de un choque cerca de Clarines. Hacemos votos por la rápida recuperación de los muchos compatriotas intoxicados. Ante un hecho de esta magnitud, se impone una investigación seria e independiente, sin interferencia de actores relacionados con el lamentable suceso. Aspectos tales como la velocidad de los vehículos, experiencia de los choferes, aseguramiento de la carga, calidad de los cilindros de gas y estado de la carretera tienen que ser incluidos en la investigación. Llama la atención que, en sus declaraciones, el gobernador de Anzoátegui dejó entrever que el culpable es el chofer de la gandola que contenía los cilindros. Pareciera la misma práctica de imputar primero y averiguar después que aplica el régimen a la disidencia.
Como un aporte al conocimiento de la ciudadanía sobre el manejo de productos tóxicos y para contribuir a la orientación de la investigación, nos permitimos hacer algunos señalamientos al respecto que me fueron comunicados por Alonso Marcusi y Eugenio Montoro, expertos en la materia. En la Pdvsa meritocrática existía un control muy estricto para el traslado de sustancias tóxicas y en particular del cloro. La empresa, por medio del CIED hoy desaparecido, certificaba los cilindros que contienen el gas, así como a la compañía transportista, a los camiones y al chofer. Éste debía contar con un ayudante, los cilindros no podían ir unos sobre otros y se revisaba el estado de los mismos, reemplazándolos cuando cumplían su vida útil.
Aunque no se tienen detalles, la prensa refiere que la gandola transportaba 17 cilíndros o bombonas industriales llenos de cloro. Si esta cantidad es cierta, aspecto a determinar, entonces la gandola llevaba unos cilindros sobre otros, lo cual está prohibido. Estas bombonas o cilindros son de alta seguridad y en general tienen una capacidad de una tonelada; los "caps" de los dos extremos son invertidos, es decir su punta va hacia adentro del cilindro lo que lo hace muy resistente. Es muy poco probable que un cilindro se rompa por un choque de vehículos y caída al pavimento, ya que su diseño y espesor de paredes son a prueba de impactos. Las bombonas o cilindros son propiedad de Pequiven, empresa que tiene la responsabilidad de verificar su buen estado y hacer la sustitución cuando el caso lo amerite. Una evaluación técnica sobre la metalurgia y condición mecánica de estos recipientes es el primer paso lógico en la investigación del trágico accidente. Por cierto que en las fotos de la prensa da la impresión de corrosión de los cilindros. Ojalá se esclarezcan los hechos y no tengamos otro caso como el chinito de Recadi.
Adicionalmente debemos hacer notar que últimamente han ocurrido muchos accidentes con gandolas que transportan combustible, ello podría indicar que no se están cumpliendo las normas preventivas de seguridad.