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lunes, 20 de marzo de 2017

Alcasa: Arruinada por la "revolución"



DAMIÁN PRAT C





Los anuncios de la "V Línea" de 2002 y de "laminar 120 mil toneladas en 2017" quedaron fríos. Solo se producen 18 mil de aluminio primario mientras la paralización es casi total


Alcasa, la planta pionera del aluminio en Venezuela, en todo 2016 produjo unas míseras 18 mil toneladas de aluminio cuando en sus tiempos normales, antes de la destrucción roja, producía 200 mil toneladas/año, superando incluso su capacidad instalada de 195 mil tons/año.
Para producir aluminio, Alcasa tenía 580 celdas en cuatro líneas. Hoy apenas cuenta con 50 celdas activas entre las líneas III y IV que entre ambas tienen 386. Es decir, tiene 50 funcionando y 336 dañadas.
Las celdas es donde se hace la "reducción electrolítica" que transforma ­electricidad mediante­ la alúmina en aluminio. Alcasa cuenta con dos laminadores, uno "en caliente" llamado el Clesim Cosin para el trabajo grueso y otro para el producto final, en frío, denominado el Davey McKee con capacidad teórica para hasta más de 100 mil toneladas /año del producto en diferentes tipos de lámina delgada enrollada en bobinas de 600 kilos.
Alcasa producía unas 30 mil tons/año de laminados, cuyo valor en el mercado en sensiblemente mejor que el del aluminio primario. La Alcasa conducida por la "robolución" produjo entre 2015 y 2016 ­sumando ambos años­ 9 mil 450 tons. de Laminados. Y en los dos primeros meses de este 2017, sumó... ¡15 toneladas! El precio del aluminio fluctúa ­parecido al del petróleo­ usando como marcador el LME de Londres. En los últimos 14 años ha estado entre 1.800 y 2.600 dólares la tonelada.
La cifra de $ 2 mil quizás sea un promedio correcto.
En algún momento de "picos" llegó a 3 mil y 3 mil 200 dólares la tonelada, pero no es lo más común.
En los años 90 llegó a bajar a 1.400 dólares la tonelada, lo cual supuso una severa crisis en la industria mundial de ese metal.
Aquel período también golpeó a la industria del aluminio en Venezuela y sin embargo, las dos estatales, Venalum y Alcasa, nunca bajaron su producción sumada de unas 630 mil tons/año.
La industria nacional transformadora ­unas 60 empresas medianas y/o grandes en su mayoría de inversión privada­ nunca sufrió por falta de suministros y los mercados compradores del aluminio venezolano en el exterior tuvieron suplidor confiable. Los dólares de esas exportaciones ingresaban a la economía venezolana.
En éstos "tiempos de revolución" la producción de ambas ha caído dramáticamente. En 2015 y 2016, el aluminio sumado de Alcasa y Venalum no llega a 140 mil tons/año.
MENOS PATRIA
La Alcasa de hoy apenas produce aluminio y ­por ende­ apenas lamina el metal. De sus 596 celdas de otrora y de las 380 con las que en teoría cuenta hoy, tras desmantelar en 2010 las Líneas I y II, en 2016 cerró con apenas 50 activas.
La Alcasa de hoy ya no e s un suplidor para la industria nacional transformadora.
Como tampoco lo es Venalum. De las 60 empresas transformadoras establecidas en diversas regiones del país, más de la mitad han cerrado y las demás están reducidas a no mucho más de "modo sobrevivencia".
Toda esa cadena productiva generadora de varias decenas de miles de empleos productivos ha quedado hecha polvo.
Para inicios del siglo XXI había mucho que mejorar en la industria integrada del aluminio. Más valor agregado, más transformación y más y mejores productos de exportación para traer divisas mientras se creaban buenos empleos y nos hacíamos más independientes.
El "legado" fue justo al contrario: retrocedimos y muy feo. De país autosuficiente y exportador pasamos a ser dependientes, marginalmente productores de aluminio primario, con apenas rasguños de exportación y casi nula transformación nacional en productos finales de aluminio de alto valor agregado.
CUENTOS Y COBAS
A finales de febrero, el repitiente presidente de Alcasa anuncia que "en 2017 Alcasa producirá 120 mil toneladas de laminados".
"¿Cómo podremos laminar 120 mil toneladas si apenas estamos produciendo 18 mil de aluminio primario"?, nos comentó, en forma de pregunta, un grupo de trabajadores alcasianos de Fundición y Laminación.
Es fácil comprender que solo se puede laminar el aluminio que se ha producido previamente.
"Cerramos 2016 con apenas 50 celdas activas y al culminar febrero seguimos igual", explican aunque el presidente de la empresa alardea que "hemos incorporado 5 nuevas celdas". De ser cierto, sería un aumento de... ¡1%!, en capacidad de producción.
Además, en septiembre de 2014, hace 30 meses, Alcasa tenía 68 celdas activas -lo que ya era un desastre-, el 17% de las celdas de sus Líneas III y IV. Hoy está peor: su tope de producción sería 12%.
Un reportaje nuestro en TalCual de finales de 2014 muestra un recuento: "En 2010, Alcasa cayó a poco más de 90 mil tons/año de aluminio líquido. En 2011 el declive se "profundizó" y se produjeron solamente 70 mil, para caer a 56 mil en 2012 y a 43 mil en 2013".
Como vemos, los "tiempos de revolución" han sido de ruina y caída libre hasta llegar a las 18 mil de 2016...y lo que sigue. Ciertamente, el primer bimestre 2017 de Alcasa es continuación del desastre de 2016. Apenas van, en dos meses, poco más de dos mil toneladas de aluminio primario que era lo que Alcasa lograba en cuatro días antes de la "profundización de la revolución".
COBAS NUEVAS
Los "anuncios" grandilocuentes pero falaces no son nuevos. En 2011 Chávez aprobó un convenio con la transnacional de China Chalieco para usar (en realidad endeudar más a Venezuela) 403 millones de dólares del Fondo Chino para "reconstruir 100 celdas y hacer una planta extrusora", es decir, una planta que transformara -según el anuncio complementario del ministro Ricardo Menéndez y del que en pocos meses sería el nuevo presidente de Alcasa, Ángel Marcano-, 40 mil toneladas de aluminio en similar cantidad de perfi les de aluminio para la industria de la construcción.
"Vamos a alcanzar la gloria", dijo Marcano.
"Ahora seremos una potencia. En 2014 lograremos incorporar 30 celdas por mes. Con la extrusora, Alcasa ganará mucho dinero". Pero las celdas jamás se reconstruyeron. Solo 4 de las 100 entraron en servicio aunque se gastó un dineral en cascos de celdas compradas a empresas de China, mientras se importaba aluminio desde la "transnacional del imperio" Alcoa.
La extrusora ­subcontratada por los chinos a transnacionales de Francia e Italia­ fue "inaugurada" cinco veces entre 2013 y 2014 para eventos electorales, hasta que entró en servicio pero jamás alcanzó más del 5% de su capacidad. 590 toneladas en 2016 y cero en lo que va de 2017.
A mediados de 2016 Marcano anunció que cerrarían 2017 con 108 celdas activas y el laminador activo con 10 mil toneladas.
Solo se laminaron 4 mil toneladas y con 50 celdas se produjeron 18 mil tons. de aluminio.
Ya no mencionan a la extrusora sino al "nuevo laminador chino" al que bautizaron "Hugo Chávez" y prometen que con él sí se "alcanzará la gloría".
Atrás, muy atrás en el olvido, quedó la "piedra fundacional" del proyecto V Línea de 2002 con el que Alcasa se modernizaría elevando su capacidad a 450 mil tons/año de aluminio y transformándose en una planta de alta productividad y rentabilidad.
La valla sobre el "peladero" con el rostro de Chávez (que hizo el anuncio y la promesa junto al entonces presidente de CVG, general Rangel Gómez) estuvo allí hasta 2010 cuando el óxido la hizo caer. Jamás se construyó la V Línea.
Sepultado en el olvido también quedó el plan "control obrero y cogestión" de 2006. Y el Plan Guayana Socialista 2009-2019.
Aunque muchos creen que el que sí se ejecutó fue el "Plan de los Destructores de Guayana" el de arruinar lo que se había avanzado en soberanía nacional productiva.

lunes, 8 de agosto de 2011

EMPRESAS DE GUAYANA II

Alberto Quiros Corradi

Este articulo amplia la propuesta que realicé sobre el mismo tema el 11-07-2010. Reitero, no hay empresas básicas. Esa denominación es una excusa para su estatización. Lo que hay son empresas grandes y pequeñas. Más o menos importantes. Todas están reguladas por el Estado. Pero ninguna debe estar reservada al Estado. A todas deberían tener acceso el ciudadano y el capital nacional y extranjero, bajo las condiciones que veremos de seguida. En Guayana existen numerosas empresas bajo el paraguas de la CVG. Veamos las más importantes: En el sector aluminio, Alcasa, Venalum, Carbonorca y Bauxilum. En el hierro, Ferrominera. En el acero, Sidor y en el oro, Minerven. Estas empresas deberán reestructurarse así: %20 de acciones para la Nación, %20 para los trabajadores, %20 para el operador y %40 en la Bolsa de Valores. Así se podrá contratar al mejor operador. Darle a los trabajadores mayor participación, mantener vigilancia activa de la Nación y abrir la empresa a la inversión nacional y extranjera como mecanismo de ahorro. Por cierto, si se abriese el petróleo y todas las hoy empresas del Estado a la Bolsa de Valores, tendríamos el más grande mercado de capitales de América del Sur. Otras empresas son: Alunasa, láminas de aluminio en Costa Rica, a la cual debemos darle la misma estructura para mantener abierto el mercado de Centroamérica. Alucasa (aluminio) en el estado Carabobo. Ofrecerla al capital regional privado. Cavelum, conductores eléctricos y alambre. Privatizarla. Ferrocasa, construcción de viviendas. Eliminarla y sustituirla por planes de vivienda para todos los empleados y trabajadores de estas empresas a través de la banca y compañías de construcción privada. Tecmin, estudios y planificación urbana. Eliminar y asignar estas responsabilidades a la gobernación del estado Bolívar. Covacal, explotación y comercialización de minerales no metálicos, especialmente caliza. Ayuda a la agricultura. Podría convertirse en una asociación sin fines de lucro. Proforca, productos forestales. Debido a su importancia ambiental convendría darle la misma estructura de las empresas de aluminio. CVG Internacional, se podría mantener como una dependencia de alguna de las grandes empresas para dar servicio de inteligencia de mercado. La CVG podría convertirse en el holding financiero de la participación nacional en las diferentes empresas. En cuanto a su labor social esta se repartiría entre las gobernaciones, los municipios y las empresas que operen en los estados Bolívar, Delta Amacuro y Amazonas. Una vez probado este modelo se podría estudiar la conveniencia de colocar en la Bolsa de Valores parte o todo del %20 del Estado. Esto requeriría de un análisis exhaustivo. Las ventajas de este modelo son: 1. Le permite a los venezolanos participar directamente en todas estas actividades. 2. Convierte a los trabajadores en accionistas. 3. Aunque las empresas se abran al sector privado ninguna persona o empresa será su sola dueña. La composición accionaria pondría a trabajar armoniosamente al capital y a la fuerza laboral para lograr óptimos resultados de los cuales todos se beneficiarán. Además, el modelo establece una relación obrero-patronal mucho más madura y productiva que el fallido experimento que pretende aplicar el régimen actual que no contempla ni nuevos contratos colectivos ni aumentos de salarios. Peor aún, no permite la participación de los venezolanos en la administración de las empresas y ha decretado la muerte del movimiento obrero organizado.

viernes, 27 de febrero de 2009

La Unica solucion para Alcasa... (y Venalum)

Andrés Matas


Ahora que suenan chismes por todos lados sobre el cierre de Alcasa, o, en su defecto, la partición en pedazos para salvarla, con EPS y otros cuentos, deberíamos echar una mirada al pasado para encontrar soluciones viables que permitan rescatar la producción de aluminio en Venezuela.


En 1990, después de la caída de la URSS, se produjo una debacle mundial en la industria del aluminio. La caída de la demanda producida por la paralización del armamentismo al final de la guerra fría, junto con la sobreproducción que introdujo en el mercado el aluminio ruso al finalizar el comunismo del siglo XX, llevaron los precios a niveles en torno a los 1.100 $/t. Esto llevó al cierre a muchos productores en el mundo. La recuperación fue lenta y a ella se asociaron muchas medidas, tanto hacia el mercado final, para mejorar la competitividad del aluminio ante sustitutos, como en el área empresarial, para aumentar la eficiencia y reducir los costos de producción. En ese ambiente surgieron empresas nuevas y dinámicas que eran capaces de resucitar a antiguos reductores que habían cerrado. Por ello los llamaron “Lazarus Smelters”. Por esa vía va la única solución posible para nuestra industria.


Ello requiere iniciar de inmediato un proceso de privatización, a sabiendas de que habrá que vender muy barato y tal vez regalar (¿Cuánto vale una empresa como Alcasa que pierde US$500 millones todos los años?). Requiere también entender que se perderán muchos puestos de trabajo. Una empresa del tamaño de Alcasa que compita en el mundo de hoy no pasa de 500 trabajadores directos. Ello obliga a despedir a más de 3.000 empleados de Alcasa. Esto parece algo enorme, pero esos mismos puestos de trabajo se están perdiendo hoy en empleos indirectos entre todas las empresas vinculadas que tienen que reducir su personal ante el incumplimiento de Alcasa y Venalum. Hay que entender que la única forma de salvar empleos es mediante una empresa sana y productiva, lo que se pierda a la corta se ganará a la larga. Un buen ejemplo es pensar que salvar a Alcasa y Venalum significa salvar a Bauxilum y a Carbonorca, que también deberían incluirse en el proceso de privatización.


Esto implica romper viejos mitos como el de “empresas estratégicas”. Lo verdaderamente estratégico es “la felicidad de nuestro pueblo”, la cual se asocia a justicia, salud, educación, seguridad, empleo productivo, servicios públicos. De estos temas es que debería ocuparse el estado. ¿Por qué debe ser estratégica la producción de aluminio o acero? Son conceptos arcaicos que si se examinan bien resultan caprichosos.


Nuestra industria del aluminio goza de una ventaja comparativa que significa un gran activo, el bajo precio de la electricidad. En este aspecto hay que apoyarse para lograr su privatización, porque hay que decir que la misma no resulta fácil. En las condiciones actuales de Venezuela son pocos los interesados, aunque las empresas se regalen.


Si seguimos creyendo en pajaritos preñados y pidiéndole plata al gobierno central para hacer la V Línea, sin cambiar las condiciones operativas, nuestra industria del aluminio está condenada al fracaso. Yo puedo entender que esta propuesta entra en contradicción con los postulados del “Socialismo del Siglo XXI” y otras sandeces, pero ante las grandes crisis hay que ser prácticos, ya lo hizo Cuba, que metió capital foráneo hasta en la industria azucarera y también China y la URSS.


Tal vez haya que acuñar una frase que diga algo así como “Lo único que puede salvar al socialismo es el capitalismo”. O, como dice un amigo mío: el camino más largo hacia el capitalismo es el comunismo. Pero, sin entrar en consideraciones ideológicas hay que decirles a nuestros líderes: Búsquense un gato que cace ratones, no importa el color.


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