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lunes, 18 de noviembre de 2013

MANICOMIO

Alberto Quiros Corradi


El país perdió la cordura. El régimen multiplica sus locuras. La invitación a delinquir, estimulando el saqueo por el pueblo de las empresas que venden electrodomésticos, con la excusa de que algún comerciante vendía a precios excesivos, no puede justificarse por el ejemplo de una nevera, aparentemente, ofrecida a “precios de usura”. Lo primero que hay que destacar es que todos o muy pocos de los electrodomésticos ofrecidos al público se adquieren por los proveedores al dólar oficial. Los que lo reciben tienen que pagarle al suplidor externo con dólares propios y esperar meses para recuperar lo invertido.
Además, tienen cuatro dilemas que resolver: uno, si Cadivi le devolverá lo solicitado y cuándo. Dos, si habrá una devaluación. Tres, cuánto será la inflación. Cuatro, los que reciben dólares a 6,30 tienen que calcular las comisiones para Cadivi, la aduana y la Guardia Nacional. Todo lo cual aumentará el costo de reposición de la su mercancía. Por eso, el comerciante tendrá que “cubrirse” ajustando sus precios.
Ante este ataque brutal al sector privado hay que preguntarse ¿quiénes recibieron los $30.000 millones que el propio régimen ha reconocido como entregado a empresas de maletín? ¿Por qué la energía que utiliza Maduro para demostrar rabia, odio, insultos y acusaciones (“son unos ladrones”) no las utiliza en encarcelar a los ladrones que estafaron al Bandes, al Fondo Chino, a las compras en plantas eléctricas, a Pudreval, a Pdvsa, a las empresas públicas de Guayana y a la destrucción del sector agrícola? ¿O es que es más importante el precio de una lavadora que el saqueo que le han hecho al país los boliburgueses? ¿Cómo se atreve el Sr. Maduro a pedir una Ley Habilitante para combatir a la corrupción cuando los ladrones habitan en su entorno? Las locuras, producto del miedo a perder el poder, lo que han hecho es destruir la economía del país. ¿Hasta cuando el Sr. Ramírez anuncia grandes proyectos para elevar la producción y la construcción de mejoradores de crudo de la Faja del Orinoco? Lo retamos a que le informa a la ciudadanía cuántos de sus proyectos anunciados se han materializado en los últimos 15 años. ¿Cómo se atreve Maduro a decir que la Pdvsa sobre endeudada, sin mantenimiento, sin las inversiones necesarias, sin transparencia y corrupta, es mejor que la antigua?

Por su parte, la oposición no está tampoco exenta de ciertas locuras, como es la de creer que con este régimen hay posibilidades de diálogo. Que mantiene un silencio inexplicable ante los desmanes e insultos de Maduro y su combo. Entendemos que la no reacción pueda deberse a la estrategia de llegar a las elecciones de diciembre, evitando que el régimen las posponga alegando un estado de excepción por los disturbios “provocados por la oposición”. Pero eso no debe ir acompañado de un silencio que puede ser interpretado por los beneficiados del desastre como que la oposición no tiene argumentos sólidos para reaccionar al saqueo y a la obligación de vender artículos por debajo de su costo.

Preguntamos al régimen ¿Quién va a reponer los productos que ya no estarán en los anaqueles vacíos que sentenció Maduro? No se llame nadie a engaño, después de esta demostración de vandalismo del oficialismo, nadie en su sano juicio va a traer dinero nuevo a Venezuela. El régimen ha decretado su propia muerte. Ahora sólo queda “esperarlo en la bajadita”. Algo inevitable, aunque un empujoncito de la oposición ayudaría.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Desmontar el control de cambio, súbito o gradual: Un falso dilema

  por Alexander Guerrero


En la opinión publica el tema del control de cambio, en la discusión y debate entre los candidatos de la unidad democrática muchas veces se ha presentado como una suerte de falso dilema, en torno a dos supuestos, aparentemente encontrados: desmontaje súbito o desmontaje gradual. En términos de opinión pública el tema  se ha presentado fuera de un definido contexto, lo cual ha creado una asimetría para que se discrimine entre lo súbito o lo gradual, un dilema, que como sabemos no tienen solución optima.
Le hemos acotado a los precandidatos presidenciales, en el marco del debate sobre que hacer para curar las grandes distorsiones y perversiones causada por la revolución en la economía venezolana, que el control de cambio es una fuente inherente de inflación, ineficiente asignación de recursos públicos y privados, de escasez, corrupción por intervención del gobierno en el mercado de divisas, y particularmente por ser un mecanismo de intervención discriminatorio, utilizado por el gobierno con objetivos políticos  de demoler la economía privada.
El Presidente Chávez afirmo en Enero 2003, días de la implementación, que el control de cambio era un control político (Presidente Chávez dixit, Enero, 2003). Así ha sido en el papel, en las reglas y en los decretos, y así ha sido en los hechos en estos 9 años de control de cambio. Así, CADIVI está organizado como un mecanismo represivo para controlar la actividad económica de las empresas privadas, y es un mecanismo de intervención que manipula políticamente las importaciones requeridas para el crecimiento económico, el costo en inversión, creación de empleo y crecimiento lo hemos estimado alrededor de 4 puntos porcentuales de crecimiento económico per año.
De esta manera, en la medida que el gobierno iba sustituyendo al sector privado como productor e importador de insumos y bienes terminados, la tasa de cambio preferencial era sido utilizada masivamente por gobierno en la importación de todos los insumos y cachivaches traídos del lejano oriente, China; de Europa, Rusia, Bielorrusia y de la región latinoamericana, de sus “compadres” económicos y políticos en Argentina,  Uruguay, Paraguay en el Mercosur, del Caribe y desde luego Cuba, esta ultima, una especie de enjambre de langostas  comiéndose una buena porción de la renta petrolera, expresada en mas de 140 mil b/día transados a precios viles.
Diferentes convenios cambiarios fueron desplazando a la economía privada hacia el mecanismo de racionamiento creado con la desaparición del “dólar permuta” en Mayo del 2009; un mercado de títulos públicos (SITME)  – no un mercado cambiario- para ser canjeados y así adquirir dólares off shore a  un precio 30% mayor que el dólar CADIVI que disfrutan los clientes y compadres económicos del gobiernos y sus empresas. Durante el año y medio de funcionamiento del SITME   el racionamiento ha sido establecido en unos 32 millones  de dólares diarios adquiridos por el canje de los títulos públicos. Así, emisiones de deuda pública,  del gobierno y PDVSA, han sido utilizadas para dotar al SITME de títulos públicos para el canje. De esta manera, la economía privada se amarra  en demanda de divisas al ritmo que el gobierno y PDVSA se endeudan, algo que tiene a todo evento ha llegado al límite. El control de cambio es la herramienta político-institucional que se ha utilizado para el cierre de más de 3000 empresas grandes, medianas y pequeñas.
Como desmontar entonces el control de cambio en el marco de un gobierno democrático? Discutíamos la necesidad de la vuelta a la libre convertibilidad del bolívar para promover un crecimiento sustentable por impacto de la inversión privada. Toca ahora considerar el  procedimiento técnico-político por la decisión de desmontar los controles. Como acotamos arriba, la gradualidad o el súbito como extremos del dilema mencionado, no ayuda a los candidatos a comprender la compleja red de variables institucionales, económicas y políticas requeridos en acción para la vuelta a la libre convertibilidad, algo que todos los venezolanos piden a gritos.
¿Acaso hay algo primero y otro después?  ¿Qué se requiere entonces?  Sencillo. Un conjunto de cambios institucionales, monetarios y fiscales que garanticen una paz cambiaria. Que el nuevo gobierno se avoque de inmediato a restaurar los mecanismos regeneradores de confianza, ya que ellos traerán la inversión de la gente y con ella la creación masiva de empleos e incremento masivo de la oferta de bienes nacionales e importados para eliminar las distorsiones de precios y escasez que induce el control de cambio. De esta manera, los inversionistas privados y publico en general, reciban la buena noticia de la creación de un marco jurídico que imponga respeto a la propiedad y a las libertades económicas; sin ellas, no habrá libre convertibilidad del bolívar y sin ella, no habrá crecimiento económico. Esta renovación institucional es esencial. Con todo, es fundamental restablecer la autonomía e independencia del BCV, habilitándolo a administrar el régimen de libre convertibilidad como se hizo a lo largo de años en el pasado.
El reacomodo institucional, el BCV y el Tesoro. Esta acción institucional monetaria, requerirá del gobierno un arreglo de las distorsiones financiaras generadas por el desorden fiscal creado por el actual gobierno para empujar un elevado endeudamiento publico y de PDVSA, una corrupción rampante y una descapitalización del sector publico para dotar de un menguado volumen de divisas off shore -vía SITME-  cuyo impacto en el crecimiento económico ha sido negativo. Queda acotar que el volumen de divisas que generan actualmente las exportaciones petroleras  es más que suficiente para proveer a un mercado cambiario de reservas internacionales y evitar las maxidevaluaciones que han sido -todas las del pasado- producidas por la eliminación de la libre convertibilidad del bolívar.
Es una vergüenza sostener un mercado cambiario con un precio del petróleo en 100 dólares el barril. Por ese orden de ideas  hay que denunciar y sancionar los acuerdos petroleros con Cuba y China, porque ellos comprometen la soberanía económica de Venezuela, además que la constitucionalidad y legalidad de esos acuerdos es precaria o nula. Allí hay ahorros en divisas que sobrepasan 10 mil millones de dólares. De la misma manera hay que acabar con la distorsión financiera producida por un endeudamiento elevado en costos, a tasas del 12%, mientras se financia la adquisición de petróleo en la región con tasas ridículas de interés alrededor del 2-3%. Ello induce un ahorro en divisas de otros 4500 millones de dólares.
Así mismo hay que retornar a la centralización de las divisas de PDVSA en el BCV. Fortalecer financiera e institucionalmente el  BCV es prioritario y para ello es necesario devolverle al BCV la administración de todas las reservas internacionales generadas por el petróleo, además de los esquemas financieros alrededor de FONDEN que implican un derroche de divisas en otras necesidades fuera de la economía venezolana. En esas condiciones el volumen de reservas internacionales  hacia fines de año estaría en el orden de los 60 mil millones de dólares, sin contar otros fondos realengos diseminados en el mundo que fueron creados en acuerdos bilaterales, con Rusia y China y que serían fácilmente rescatables por el nuevo gobierno democrático.
En esas condiciones, podríamos  hablar de un poderoso blindaje en la balanza de pagos para evitar,  no solo una maxidevaluación, sino su impacto en precios, así como eliminar el financiamiento monetario que del gasto publico hace el BCV,  o bien a través de PDVSA, o directamente con transferencias al Tesoro. Un régimen cambiario, que imponga la libre convertibilidad contaría con el ahorro internacional privado venezolano. Venezuela volvería a ser un país viable que respeta los ahorros de la gente, las puertas en la balanza de pagos, batientes para entrar y salir, normalizaría un flujo de divisas, como el que disfrutan hoy todos los países de América Latina. Nada imposible.
De esta manera se crearían las condiciones para el retorno a la normalidad económica. Una agenda de crecimiento económico requiere una vuelta a las libertades económicas, un mercado competitivo que permita incrementar producción y productividad del trabajo.

martes, 12 de enero de 2010

Devaluación=Pobreza= Control.

Juan Fernandez

Durante este 2010 se cumplirán doscientos años que Venezuela inicio pasos firmes para ser independiente, el 19 de Abril de 1810 los caraqueños de esa época hicieron historia, revelándose y al Capitán General Vicente Emparan, esa semilla nos permitió ser una nación con identidad propia. Hoy a doscientos años de ese hecho somos un país gobernado por un grupo de individuos cuyo propósito es permanecer en el poder, imponer un sistema de vida fracasado y para ello un paso dentro de su estrategia es implementar políticas que solo generen más pobreza, para de esta manera poder dominar al pueblo, ejerciendo mayor control sobre nuestras vidas. ¿Sera que tendremos que invocar el espíritu de los forjadores de la patria para salir del totalitarismo que nos gobierna?

Hoy en pleno siglo XXI un gobierno que no tiene vergüenza o sinvergüenza, engaña a sus ciudadanos subestimándonos como si fuésemos todos tontos. El Presidente Chávez, nos da una explicación a los venezolanos sobre una medida económica parcial para reactivar la economía, que ni el mismo se cree. Llamar ajuste cambiario a una maxi devaluación del llamado bolívar fuerte, rodeado de un equipo ministerial mediocre, diciendo luego de 10 años se busca reactivar el aparto productivo, cuando ni siquiera hay energía eléctrica suficiente para alumbrar los hogares de los venezolanos.

El aplicar correctivos a la economía es una obligación del estado en su conjunto, las políticas económicas hoy en día deben ser integrales, es decir una medida de devaluación debe contemplar otras medidas fiscales, financieras, salariales, arancelarias, etc... Para su diseño, implementación y ejecución deben contar con todos los sectores de la sociedad, no solo el GOBIERNO central y mucho menos explicado por alguien que de ECONOMIA ciertamente no sabe. El pronóstico de este Viernes Rojo como se ha dado por llamar, será otro fracaso para mejorar el bienestar de los ciudadanos.

En un año supuestamente electoral el gobierno al utilizar el dólar petrolero para determinar sus ingresos, duplica la cantidad de dinero en la economía, pero los bienes y servicios no aumentan en esa proporción, solo el gasto publico. Por lo tanto, es fácil entender el aumento de precios y la consecuente inflación. Por otro lado, el gobierno se reserva un privilegio para efectuar sus egresos a 2.60, un ejemplo de un sector tan deficitario en Venezuela como es el de los alimentos y donde la participación del sector privado es fundamental. ¿Cómo podrá competir con una importaciones a un dólar privilegiado para el gobierno chavista?. Veremos cómo serán acusados de acaparadores, capitalismo salvaje, y todos los demás clichés del Presidente para justificar aun más la intervención en la economía, tapando el desastre de la política económica.

PDVSA la cual aparentemente por este efecto de ilusión monetaria duplicara sus ingresos en bolívares, esconde la ineficiencia de unas exportaciones cada vez menores en volumen por la caída de la producción, sin poder ser compensadas por el aumento del precio de petróleo. Un buen estimado indica apenas un millón barriles por día serian exportados, de ahí la verdadera necesidad de la devaluación, “LOS INGRESOS EN DOLARES DE PDVSA NO LLEGAN”. Si a esta situación le sumamos las perdidas en el mercado interno de gasolinas producto de la inflación por devaluación, generan una perdida aun mayor para PDVSA, una conclusión adicionales para los acreedores y socios de PDVSA al perder de un solo plumazo la mitad del valor de sus cuentas por cobrar.

Estas medidas traerán sus consecuencias en la ya mínima inversión extranjera, puesto que las deudas generas por CADIVI para repatriar dividendos por ley a 2.15 no se ejecutaran se redujeron a la mitad, al igual que los ingresos, pero los costos aumentan en la dirección contraria. Mas grave aun es que las divisas que debieron ser entregadas a 2.15 con toda seguridad no serán vendidas a ese valor aun cuando CADIVI tenga registrada la obligación

En fin el panorama solo por la miopía intencional del régimen de recibir más bolívares, nos lleva a la igualdad perversa de INFLACION=POBREZA=CONTROL. La INFLACION es un impuesto pagado por todos los ciudadanos, además la inflación va en ascensor y los salarios a pie. En consecuencia aumenta la POBREZA con el objetivo del CONTROL al ciudadano plenamente en ejecución. Lo mínimo por hacer es sacudirnos de la olla de agua tibia y darnos cuenta de la realidad y no permitir nos sancochen, o tendremos que invocar a los espíritus de 1810.

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