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jueves, 23 de febrero de 2012

Tres escenarios para Venezuela


Andrés Oppenheimer

La admisión del presidente venezolano Hugo Chávez de que tendrá que “repensar su agenda” tras haber sido diagnosticado con una nueva “lesión” que podría ser cancerosa plantea dudas sobre el futuro de su modelo narcisista-leninista tanto en Venezuela como en otros países latinoamericanos.
Muchos de los que pensábamos que Chávez terminaría ganando las elecciones del 7 de octubre —gracias a una combinación del uso indiscriminado de fondos estatales para comprar votos, un casi monopolio de los medios de difusión y la intimidación de votantes opositores— deberemos repensar nuestros pronósticos. Chávez aún puede ganar, pero ya no es algo tan seguro.

La confesión de Chávez —tras meses asegurando que ya estaba curado e insultando a quienes especulaban lo contrario— de que el tratamiento del cáncer lo obligará a bajar el ritmo de sus actividades, sumada al masivo apoyo que recibió el candidato opositor Henrique Capriles Radonski en las elecciones primarias del 12 de febrero, son dos factores que indudablemente tendrán un gran impacto en la campaña electoral. 

De repente, Chávez parece vulnerable. Los analistas políticos venezolanos ya no debaten si Chávez estará en el poder “más allá del 2019” — tal como el mismo presidente afirmó en fecha tan reciente como el 18 de febrero—, sino si seguirá siendo presidente a fines de este año.

Tres posibilidades
Hay tres grandes escenarios de lo que puede ocurrir en Venezuela durante los próximos meses:

• Escenario 1: Nada cambia. Chávez reduce su ritmo de actividades, pero sigue en carrera para las elecciones presidenciales de octubre.
Chávez podría ganar si, además del uso casi irrestricto de los medios electrónicos y la intimidación de opositores, su gobierno se beneficia de una escalada de los precios del petróleo en caso de un ataque israelí contra las instalaciones nucleares de Irán. Eso le daría al gobierno venezolano aún más recursos para ganar votos.
Además, Chávez se podría beneficiar del “efecto lástima”, que podría hacer que muchos venezolanos sientan simpatía por él debido a su enfermedad y lo apoyen en las urnas, aunque por otro lado muchos venezolanos resienten el hecho de que el presidente y sus ministros hayan mentido al negar airadamente rumores sobre su enfermedad que resultaron ser ciertos.

• Escenario 2: Chávez designa a un sucesor. Su salud se deteriora y el presidente venezolano designa a un sustituto para que compita en las elecciones de octubre, tal como lo hizo Fidel Castro en Cuba cuando anunció el 31 de julio del 2006 que se sometería a una operación y que cedía provisoriamente el poder a su hermano Raúl.
Cuba, cuya economía depende de los petrodólares de Chávez y es el país más interesado en mantener el status quo en Venezuela, será la primera en recomendarle a Chávez una sucesión como la de los hermanos Castro que mantenga vivo el gobierno, en la que Chávez seguiría siendo el “padre de la revolución” pero detrás de bambalinas.
Pero sin la presencia constante de Chávez en los medios, su sucesor podría perder las elecciones de octubre. El gobierno de Venezuela es notoriamente inepto y corrupto, y depende casi por completo de la popularidad personal de Chávez en algunos sectores de la población. Asimismo, el gobierno enfrenta tendencias electorales que han mostrado un constante aumento de los votos de la oposición: los candidatos anti-Chavistas obtuvieron el 52 por ciento de los votos en las elecciones legislativas del 2010, e inesperadamente conquistaron 3 millones de votos en las primarias de este mes. 

• Escenario 3: Una intervención militar, o “el escenario egipcio”. Chávez queda incapacitado o muere durante los próximos meses, y los militares venezolanos toman el poder con la excusa de impedir una ola de violencia. 

Militares acusados
Los generales de Chávez —algunos de los cuales, como el Ministro de Defensa Gen. Henry Rangel Silva, han sido acusados por Estados Unidos de estar involucrados en el narcotráfico, mientras que otros temen investigaciones por corrupción si la oposición llega al poder— son los que más tendrían que perder si el régimen de Chávez se derrumba.
“Para evitar perder el poder, los militares y las fuerzas radicales podrían buscar una salida militar para suspender las elecciones, alegando un supuesto peligro de guerra civil”, me señaló el consultor político y encuestador Alfredo Keller desde Caracas. “Si Chávez desaparece, es muy posible un escenario egipcio”.

Mi opinión: Cualquiera de estos tres escenarios es posible, pero para preservar lo que queda de democracia en Venezuela, la comunidad internacional debería advertir ya mismo a los militares venezolanos que no aceptará un “escenario egipcio” en Venezuela.
Lo último que necesita Latinoamérica tras la erosión de las libertades democráticas en Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador y otros países es un regreso de las juntas militares. Los dos primeros escenarios —gane quien gane— serían preferibles al tercero.

domingo, 23 de agosto de 2009

DOS ESCENARIOS

Alberto Quiroz Corradi

Lo primero es corregir un error de trascripción del artículo de la semana pasada (El Asedio Inútil). Allí dije que Carrera Damas había explicado lo inconveniente de “la intolerancia democrática”. Lo que dijo fue “la tolerancia democrática” que como contraparte de la intolerancia es una idea novedosa. Aprovecho la aclaratoria para destacar algo que permea a través del libro comentado: la aseveración de que el pueblo de Venezuela tiene afianzado en su composición la idea de la democracia y, por lo tanto, será difícil para Chávez imponerle al país un régimen como el de Cuba. Basado en esta predicción y en la convicción general de que este régimen fenecerá mediante una salida electoral, he esbozado dos escenarios.

1. ESCENARIO ELECTORAL. Se celebran elecciones para la Asamblea Nacional en el 2010. Triunfa la oposición y Chávez reconoce los resultados. Situación ideal a la cual no se llegará a menos que, desde ya, la oposición tome los siguientes pasos:

- Crear una dirección política unitaria. Para ello se requiere convocar una gran Asamblea donde estén representados los partidos políticos, las ONG, las universidades, los colegios profesionales, los sindicatos, el empresariado y todas aquellas instituciones e individualidades que se opongan al régimen. Esta Asamblea conocerá las decisiones que tome un Consejo Ejecutivo (la Mesa Democrática ampliada con uno o dos representantes de la sociedad civil) y su Director/Coordinador nombrado del seno del Consejo por la Asamblea. Así todos estarán comprometidos con “esa” dirección. Por su parte, el Consejo Ejecutivo creará, como ya lo ha hecho, un número de mesas sectoriales (seguridad, economía, petróleo, educación, salud, vivienda, etc) integrada por los mejores especialistas disponibles y no sólo por los que pertenezcan a los partidos políticos, como parece ser el caso actual. Con una estructura como la sugerida se logra que todas las organizaciones e individualidades de la oposición, directa o indirectamente, estén representadas y, lo más importante, informadas. Por cierto que es inconcebible que más del 70% de la población desconozca los contenidos y consecuencias de leyes como la de educación y la de tierras urbanas.

- Convencer a la ciudadanía de que este es un régimen comunista que quiere reproducir aquí a Cuba. Que no negocia. Que no respeta la opinión ajena. Que no hay la menor posibilidad de que cambie de rumbo y que el responsable mayor de la catástrofe que padecemos es Hugo Chávez.

- Mantener un alto nivel de protesta general y presencia ciudadana en la calle. Esto es crucial no sólo para lograr el objetivo electoral sino para debilitar al régimen, hacer del conocimiento general los reclamos sectoriales e individuales y estar preparados para el escenario dos.

ESCENARIO 2. EL CONFLICTO. Chávez no permite la convocatoria a elecciones parlamentarias en el 2010 o si se efectúan y pierde el gobierno, éste le escamotea el triunfo a la oposición (no reconocimiento o trampa) En este escenario Chávez habrá agotado la paciencia ciudadana y el entrenamiento del pueblo durante meses en la calle (ver escenario 1) servirá para incrementar la protesta y los conflictos sectoriales, lo cual unido a un debilitamiento progresivo del gobierno por la inseguridad ciudadana y el desabastecimiento servirá de detonante para crear un estado de ingobernabilidad que obligará al régimen a convocar elecciones o a reconocer los resultados si los hubiesen escamoteados, o a renunciar.Si hacemos lo correcto, en el 2010, habremos entrado en la recta final de esta pesadilla.

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