ENTREVISTA | Pedro Benítez, Coordinador de la Comisión de Programa de la Mesa
"La Mesa no propone una versión mejorada del chavismo"
"Todos los partidos que están en la Mesa tienen objeciones al
procedimiento constituyente" "Ha aumentado la capacidad de
investigación de la oposición a pesar de todas las trabas"
Pedro Benítez coordina el equipo que elaboró "100 Soluciones para la
Gente" en 2010 y que el 23 de enero presentará los Lineamientos del
Programa de Gobierno OSWER DÍAZ
Pedro Benítez advierte que en la propuesta programática de la Mesa de
la Unidad Democrática (MUD) "no van a encontrar ningún planteamiento
espectacular, son cosas de sentido común que otros países han hecho y
es trabajar, invertir y apelar a sus profesionales".
Coordinador de la Comisión de Programa de la alianza de oposición,
Benítez habla con entusiasmo de la presentación, el 23 de enero, de
los Lineamientos Programáticos del Gobierno de Unidad Nacional que
esperan surja de las elecciones del 7 de octubre. Esto complementa las
"100 Soluciones para la Gente" que fue la oferta para las elecciones
de 2010 y el Acuerdo de Gobernabilidad del 26 de septiembre de 2011.
-¿Cuál es el balance de la Comisión de Programas?
-El 26S dejamos claro cuál es el proyecto político a largo plazo y
este 23 de enero daremos contenido programático a ese acuerdo de
gobernabilidad. La MUD reorganizó su funcionamiento en 2011 y
separamos la parte técnica de la parte política para hacer más eficaz
el trabajo. Se creó la Unidad Técnica, que coordina Marino González,
en la que participan más de 300 profesionales de las más variadas
áreas en 30 comisiones. De allí salen los Lineamientos Programáticos
cuyo borrador casi definitivo tiene 170 cuartillas que será aprobado
por la Comisión de Políticas Públicas (CPP). Durante 2011 hicimos
presentaciones de las propuestas por área a medida que los técnicos
terminaron su trabajo y que incluían un diagnóstico del área, cómo lo
recibió Chávez en 1998, cómo ha evolucionado y cuál es la propuesta
que nosotros hacemos. El espíritu de nuestro documento no es proponer
al país una versión moderada o mejorada de las políticas sociales del
chavismo, no es el chavismo bueno contra el malo. Lo que proponemos al
país es un cambio de 180 grados en la orientación de la gestión de
Gobierno y de la ejecución de las políticas públicas en Venezuela.
-¿Ese giro representaría algo traumático como el Gran Viraje de CAP?
-No, nosotros lo que proponemos es en el marco de la Constitución de
1999. De manera democrática, pacífica, legal y electoral y estamos
conscientes de que no puede ser un cambio drástico. Por ejemplo, en el
área de Economía llegamos a un consenso y es que debemos aprovechar
que estamos en un boom de precios del petróleo para hacer una
transición de un sistema de control de cambio a uno de libre
convertibilidad y relajar todos los controles de manera progresiva.
Eso es posible.
-¿En cuánto tiempo se notaría un cambio positivo?
-Eso depende mucho del área y depende de cómo se consigan las finanzas
públicas en 2013. Pero hay cambios administrativos que tienen cero
costos y que envían mensajes alentadores a la población. Por ejemplo,
una Ley de Amnistía contra los presos y perseguidos políticos, tiene
que ver con los derechos civiles pero también tiene un efecto
económico. Una de las quejas de los socios de Pdvsa en la faja es que
no les permiten contratar personal venezolano porque siempre aparecen
en listas negras y se ven obligados a traer importados que no hablan
el idioma y no conocen el país. Lo mismo ocurre en la industria
eléctrica. Otra medida es una propuesta del profesor Mariano Herrera,
que es el coordinador del equipo de Educación, y es que el mejor
maestro esté en el primer grado de primaria y el mejor profesor en el
primero de bachillerato que es donde se produce la mayor deserción.
Todo eso tiene cero costo administrativo. Nosotros creemos que en tres
o cuatro años ya se podrá ver el nuevo rumbo. A eso ayudará en el
primer año, consolidar en el BCV todos los fondos paralelos en
dólares, eso fortalecería el bolívar y sería una medida
antiinflacionaria muy importante. Pero mucho dependerá de cómo estén
los recursos. La planificación que estamos viendo en términos
económicos y de la industria petrolera es que el mundo está pasando
por un ciclo de precios altos y Venezuela ha sido el país de América
Latina que menos ventaja le ha sacado a eso.
-¿La Mesa no tiene certeza sobre el estado de las finanzas públicas?
-No, no tenemos manera de saber con certeza y hacemos proyecciones
sobre cálculos moderados. Pero hay algo que nos ayuda mucho y es que
tenemos representantes en la Asamblea Nacional. Hay diputados y
asesores que van a las comisiones de Finanzas y de Petróleo y ahora
tenemos más acceso a las fuentes. Ha aumentado la capacidad de
investigación de la oposición a pesar de todas las trabas, eso nos
permitió meternos en ciertas grietas de la administración pública y
por otro lado, por la naturaleza misma del negocio petrolero, podemos
saber cuánto se está exportando, cuánto se está recibiendo. De lo que
no hay una información clara es de cómo gastan esos recursos.
-Siempre ha sido polémico qué hacer con Pdvsa ¿qué proponen ahora?
-Llegamos a un acuerdo base: separar el tema ideológico del aspecto
técnico, separamos el manejo de la industria del manejo de la renta.
Nos concentramos en el manejo de la industria y así los acuerdos son
más fáciles de suscribir. Se acordó garantizar la continuidad
operacional de Pdvsa. Hasta 1998 los trabajadores de Pdvsa eran un
marcador para el resto del sector laboral, trece años después se ponen
en huelga de hambre. Nosotros queremos enviarles el mensaje de que
ellos van a ser fundamentales para la continuidad de la industria.
Proponemos hacer una auditoría antes de ejecutar los planes y
sentarnos con los socios que tiene Pdvsa en las empresas mixtas a
revisar esos contratos, no queremos que esas empresas se vayan.
-Henrique Capriles y Pablo Pérez han hablado de crear un millón de
empleos el primer año ¿es eso posible?
-Venezuela necesita un gran plan de infraestructura y vivienda porque
todo está en el piso. Los técnicos del equipo de esa área estiman que
ese plan podría tener un impacto inicial de por lo menos un millón de
empleos directos en el sector de la construcción el primer año. Ese es
un estimado moderado, podrían ser más. Hay que tomar en cuenta la
situación de la industria del cemento, de la cabilla, los recursos.
Nosotros planteamos una alianza con el sector privado. Lo que nosotros
proponemos es atacar las causas del problema a diferencia de este
Gobierno.
-Hasta ahora en el plan de la Mesa no se contempla una constituyente
¿Cómo encaja esa oferta de algunos precandidatos?
-Los lineamientos programáticos no pretenden ser una camisa de fuerza
para el candidato, son lineamientos lo suficientemente amplios para
que todos los que están en la Mesa y más allá de ella se puedan sentir
incluidos. Un acuerdo político básico de la Mesa desde que se
constituyó en 2009 es actuar en el marco de la Constitución de 1999.
Eso fue lo que se recogió en el Acuerdo de Gobernabilidad, esa es la
base de las 100 Soluciones para la Gente y esa es la base del
documento de los Lineamientos Programáticos que se van a suscribir el
23 de enero que viene. Pensamos que haciendo respetar esta
Constitución se puede gobernar democráticamente. El planteamiento de
la Constituyente no está recogido por la Mesa y todos los partidos que
están en la Mesa tienen serias objeciones al procedimiento
constituyente. Venezuela es, después de Haití, el país que más
procesos constituyentes ha tenido en América Latina. El problema de
Venezuela no es cambiar una Constitución por otra sino hacerla cumplir
y el espíritu del programa que la Mesa está proponiendo es empezar a
ocuparnos de los problemas de la gente. Durante 13 años nos hemos
ocupado de cambiar la Constitución, de cambiarle el nombre al país, la
bandera, el escudo. ¿Entonces, cómo nos va a extrañar que se hayan
agravado los problemas si de lo único que se han ocupado es de crear
esa ficción que es el Socialismo del siglo XXI? La Mesa propone
acuerdos en torno a cosas fundamentales y dedicarnos a trabajar por el
país y no planteamos entregarle todo el poder a un solo individuo como
ocurrió en 1999. La Mesa ha reivindicado dos cosas fundamentales de
una democracia moderna: la participación popular a través del voto y
el acuerdo, la negociación y el entendimiento.
-¿Puede el Consejo Federal de Gobierno ayudar a superar trabas que
pudieran poner otros poderes públicos?
-La Constitución de 1999 le da una gran número de facultades al
Presidente de la República, éste va a tener un gran margen de maniobra
a pesar de que va a tener, en teoría, a otros poderes en contra. Eso
es algo que está por verse. Nosotros tenemos una Comisión Político
Institucional, que coordina Jesús María Casal, que ha planteado la
utilidad del Consejo Federal de Gobierno como una gran herramienta,
muy eficaz, para destrabar cualquier inconveniente constitucional que
se pueda presentar. En esa instancia están presentes los gobernadores
y es un instrumento que este Gobierno no utiliza. Lo que nosotros
proponemos es darle al Consejo Federal de Gobierno la importancia que
tiene como compensación a la falta de una cámara de representación
territorial, como era el Senado. Allí podemos negociar con
gobernadores y alcaldes, devolviéndoles las competencias y recursos
que este Gobierno les ha quitado. Eso nos permitiría empezar a crear
una especie de espíritu de equipo nacional de gobierno,
independientemente de la parcialidad política.
-¿Sería esa una vía para la incorporación del chavismo?
-Así es. Hay que recordar que unas de las víctimas de la
centralización han sido también los gobernadores y alcaldes del
chavismo. Gran parte de los problemas de gestión pública tienen que
ver con eso, que hay una campaña sistemática para quitarle recursos y
competencias y una de las cosas que está reivindicando la Mesa es
volver al Estado federal y descentralizado que plantea la Constitución
de 1999.
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lunes, 2 de enero de 2012
jueves, 28 de julio de 2011
Las tres coartadas de las reservas petroleras
Pedro Benítez
Finalmente la OPEP reconoce que Venezuela posee las mayores reservas de petróleo del planeta. El 25% de la organización y el 20% del total mundial. 296.500 millones de barriles, primer lugar en cuanto a reservas certificadas en el mundo. Supera así a Arabia Saudita, que contabiliza 265.000 millones de barriles.
Ante esta revelación el venezolano de a pie se debe formular una interrogante simple pero fundamental: ¿Y qué?
Si la OPEP es creíble para la primera afirmación, se imagina uno que también lo es la para la segunda. Por lo que un mínimo de coherencia (y de vergüenza) llevaría a los voceros del gobierno a reconocer que hace rato que no se cubre la cuota de producción del cartel petrolero…Y que por tanto son ciertas, sino todas, al menos sí, buena parte de las críticas sobre el manejo de la industria petrolera venezolana de los últimos años.
Dada la cantidad de problemas que agobian la vida diaria de los habitantes de este país, esto último pareciera ser más importante que lo primero.
Claro, esto sin entrarle al espinoso problema de en qué (y cómo) se utilizan los recursos provenientes de las exportaciones de hidrocarburos venezolanos, sea el monto que sea.
Un dato curioso: aunque el precio del crudo se disparó por la crisis en el Medio Oriente, el promedio de las reservas internacionales de marzo de este año se ubicó 5% por debajo del de marzo de 2010. Otro: las estadísticas del BCV indican una caída del PIB petrolero.
Fanfarronear sobre las mayores reservas de petróleo del globo lleva necesariamente a plantearse el siguiente problema: ¿Cómo le explica un gobierno a sus ciudadanos (y no digamos que al mundo) que a pesar de poseer tales volúmenes de reservas de petróleo, la economía que administra tenga el peor desempeño de la región, la inflación más alta, tal monumental déficit de viviendas, infraestructura en estado de severo deterioro, crisis eléctrica, cárceles fuera de control, hospitales públicos en el piso, dos devaluaciones en 12 meses, endeudamiento público masivo para tapar el hueco fiscal, tasas de homicidios fuera de control, caída del salario real de los trabajadores, descenso en la creación de empleo, etc., etc., etc.???
Ese discurso es presentado bajo el manto de la coartada antiimperialista con intención de marear a todos: Venezuela tiene las mayores reservas de crudo, el imperio desesperado necesita cada vez más combustibles fósiles y está decidido a derrocar por cualquier vía al guardián de las mismas, el revolucionario gobierno venezolano. Por lo tanto, cualquier oposición a este gobierno es instrumento obvio del imperio, es ilegitimo. La justificación de la perpetuación.
Coherente, pero mentiroso e irrelevante, pues no resuelve el dilema de un país pobre (porque lo sigue siendo) viviendo sobre una capa gruesa de hidrocarburos. Más de un aventurero murió de hambre atrapado en una mina de oro.
En el gobierno se dirán: Nos podemos seguir endeudando a diestra y siniestra, a cualquier tasa y bajo cualquier tipo de condiciones, así sea con mecanismos como el Fondo Chino, pues total, ahora es que queda petróleo allí abajo.
Uno no puede dejar de preguntarse si todo este empeño no esconde la aviesa intención de poder seguir pidiendo prestado para ir remendando el capote.
Tampoco es solución plantear el asunto en términos de quien reparte mejor. Los que hoy son oposición y mañana gobierno.
Lo cierto es que el petróleo, al igual que el gas, los minerales, el agua, la tierra fértil, etc. no son una riqueza en sí misma. Es un recurso natural. La riqueza está en la capacidad humana de transformarlo en bienestar material.
Lo que no se está diciendo, y es obvio, es que el petróleo venezolano, en particular el de la Faja del Orinoco no es una riqueza fácil de repartir. Es un recurso a desarrollar. Necesita mucha tecnología y capital.
Presumir con las mayores reservas de petróleo debería al menos darnos sonrojo. Hay un indicador que hasta hace poco a los voceros del gobierno les encantaba esgrimir: el Índice de Desarrollo Humano. Pues bien, en nuestro continente Barbados, Chile, Uruguay y Costa Rica tienen un IDH superior al nuestro.
Y sin petróleo.
Ante esta revelación el venezolano de a pie se debe formular una interrogante simple pero fundamental: ¿Y qué?
La coartada de la OPEP
La misma OPEP dice que Venezuela produce casi un millón de barriles de petróleo menos de lo que su gobierno dice que produce y que se ha comprometido a producir.Si la OPEP es creíble para la primera afirmación, se imagina uno que también lo es la para la segunda. Por lo que un mínimo de coherencia (y de vergüenza) llevaría a los voceros del gobierno a reconocer que hace rato que no se cubre la cuota de producción del cartel petrolero…Y que por tanto son ciertas, sino todas, al menos sí, buena parte de las críticas sobre el manejo de la industria petrolera venezolana de los últimos años.
Dada la cantidad de problemas que agobian la vida diaria de los habitantes de este país, esto último pareciera ser más importante que lo primero.
Claro, esto sin entrarle al espinoso problema de en qué (y cómo) se utilizan los recursos provenientes de las exportaciones de hidrocarburos venezolanos, sea el monto que sea.
Un dato curioso: aunque el precio del crudo se disparó por la crisis en el Medio Oriente, el promedio de las reservas internacionales de marzo de este año se ubicó 5% por debajo del de marzo de 2010. Otro: las estadísticas del BCV indican una caída del PIB petrolero.
Fanfarronear sobre las mayores reservas de petróleo del globo lleva necesariamente a plantearse el siguiente problema: ¿Cómo le explica un gobierno a sus ciudadanos (y no digamos que al mundo) que a pesar de poseer tales volúmenes de reservas de petróleo, la economía que administra tenga el peor desempeño de la región, la inflación más alta, tal monumental déficit de viviendas, infraestructura en estado de severo deterioro, crisis eléctrica, cárceles fuera de control, hospitales públicos en el piso, dos devaluaciones en 12 meses, endeudamiento público masivo para tapar el hueco fiscal, tasas de homicidios fuera de control, caída del salario real de los trabajadores, descenso en la creación de empleo, etc., etc., etc.???
La coartada imperialista
El discurso oficial ya casi raya en la esquizofrenia. Los voceros del gobierno plantean la certificación de las reservas de petróleo venezolanos como un logro revolucionario. Como que si Chávez las hubiera puesto allí. Venezuela cuenta con esas reservas gracias a Dios… y al desarrollo de tecnologías de recuperación de crudo por parte de los países capitalistas más industrializados. Países entre los cuales, por cierto, no se encuentra Cuba.Ese discurso es presentado bajo el manto de la coartada antiimperialista con intención de marear a todos: Venezuela tiene las mayores reservas de crudo, el imperio desesperado necesita cada vez más combustibles fósiles y está decidido a derrocar por cualquier vía al guardián de las mismas, el revolucionario gobierno venezolano. Por lo tanto, cualquier oposición a este gobierno es instrumento obvio del imperio, es ilegitimo. La justificación de la perpetuación.
Coherente, pero mentiroso e irrelevante, pues no resuelve el dilema de un país pobre (porque lo sigue siendo) viviendo sobre una capa gruesa de hidrocarburos. Más de un aventurero murió de hambre atrapado en una mina de oro.
La coartada de la deuda
No deja de ser preocupante el efecto que esto puede tener sobre el país como un todo, alentando la irresponsabilidad fiscal e institucional.En el gobierno se dirán: Nos podemos seguir endeudando a diestra y siniestra, a cualquier tasa y bajo cualquier tipo de condiciones, así sea con mecanismos como el Fondo Chino, pues total, ahora es que queda petróleo allí abajo.
Uno no puede dejar de preguntarse si todo este empeño no esconde la aviesa intención de poder seguir pidiendo prestado para ir remendando el capote.
Tampoco es solución plantear el asunto en términos de quien reparte mejor. Los que hoy son oposición y mañana gobierno.
Lo cierto es que el petróleo, al igual que el gas, los minerales, el agua, la tierra fértil, etc. no son una riqueza en sí misma. Es un recurso natural. La riqueza está en la capacidad humana de transformarlo en bienestar material.
Lo que no se está diciendo, y es obvio, es que el petróleo venezolano, en particular el de la Faja del Orinoco no es una riqueza fácil de repartir. Es un recurso a desarrollar. Necesita mucha tecnología y capital.
Presumir con las mayores reservas de petróleo debería al menos darnos sonrojo. Hay un indicador que hasta hace poco a los voceros del gobierno les encantaba esgrimir: el Índice de Desarrollo Humano. Pues bien, en nuestro continente Barbados, Chile, Uruguay y Costa Rica tienen un IDH superior al nuestro.
Y sin petróleo.
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