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miércoles, 25 de julio de 2012

Recuperación del sector eléctrico tardará más de tres años

Natalie Garcia Correo del Caroní el Lun, 23/07/2012 José Manuel Aller y Miguel Lara, ambos reconocidos expertos en el estudio y funcionamiento del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), reconocen que recuperar el sector implica tiempo y acciones puntuales, pues el deterioro alcanzado en los últimos 14 años no puede ser revertido en el corto plazo. Tanto Aller como Lara junto a una larga lista de profesionales y técnicos de todas las regiones participan en la comisión que lleva la propuesta eléctrica del candidato presidencial Henrique Capriles, la cual está dando a conocer el programa “cero apagones”. En primer lugar, explica Aller que ningún país puede garantizar que no haya apagones, lo que sí puede respaldar es la calidad de servicio y confiabilidad para los usuarios, cosa que pretenden hacer en caso de que candidato de la Mesa de Unidad gane las presidenciales del 7 octubre. Cambio radical Miguel Lara sostiene que la situación del SEN es muy difícil, “eso no tiene salida, se trata de un modelo de gestión para destruir el aparato productivo nacional que incluye la electricidad. Hay que empezar por un cambio de gobierno, se requiere retomar la planificación y los planes están allí, hay que hacerlos”. Comenta Lara que según los anuncios hechos por el gobierno de Hugo Chávez se han invertido 60 mil millones de dólares en el sector, “con menos que eso gobiernos anteriores construyeron casi todo el sistema eléctrico, entonces dónde están los reales, dónde están las obras”. Ambos expertos coinciden en afirmar que “el reemplazo de la planificación por la improvisación, la sustitución del mantenimiento por el abuso al equipamiento, la implantación del centralismo, la desprofesionalización del sector; la politización de Corpoelec y una lista de acumulación de errores” son las causas de la actual situación. “Hay un gran desbalance entre la producción y la demanda, tenemos un sistema de transmisión estancado, hay un gran problema con la red de distribución es que quizás el problema que más nos va a tocar abordar, y todo es parte de las políticas que se han aplicado”, apunta Aller. Como respuesta a la ineficacia el gobierno culpa al “sabotaje” y la acción de animales como causa de los apagones y las fallas, cosa que les parece a los especialistas inaceptable, y por ello reiteran que la única forma de que el sector sea recuperado es cambiando el modelo de gestión y retomando la eficiencia que caracterizaba a empresas como Edelca o la Electricidad de Caracas. “Pasamos de estar en el ámbito de comparación latinoamericano con tener que compararnos con países africanos. Pasamos de tener 50 fallas por año a tener un promedio de 550 fallas graves por año. Pasamos de reparar una falla en una hora y media a tener un promedio de 10 horas para reparar una avería, y eso obedece a la mala gestión y a los factores que ya mencionamos”, puntualizó Aller. Escenario complicado Detalla Lara que pese a las medidas que ellos se proponen poner en práctica -una vez instalado un nuevo gobierno- hay muchas posibilidades de que tengan que tomar acciones drásticas para subsanar los errores, sin que éstas den resultados inmediatos. Considera que un plazo mayor a tres años podría estabilizar el SEN y encaminar la planificación que éste atraía en consonancia con el crecimiento de la población y el aparato productivo. En este sentido Aller puntualiza que si bien hay muchos problemas por corregir y mucho por hacer, en un plazo corto sí se podrán ver algunas acciones que mejoraran el servicio, entre ellas eliminar las multas por el supuesto exceso en el consumo; restituir el alumbrado público en un plazo de tres meses, mejorar la confiabilidad del servicio en algunas áreas y disminuir los racionamientos completamente en 18 meses”, por citar algunas. El programa incluye también usar los conocimientos de los profesionales que aún trabajan en el sector pero han sido desplazados por asesores cubanos o personas con una afiliación política a favor del presidente Hugo Chávez, sin tener en cuenta su preparación y experiencia. “Nosotros tenemos que trabajar con todas esas personas que están en Corpoelec porque ellas conocen el monstruo por dentro, ellas han visto cómo ha caído el sector y han sufrido lo que allí pasa y serán fundamentales para revertir esta situación, pero todo pasa por un cambio político porque repito el modelo de gestión no busca la recuperación del SEN”, dice Lara. EN CIFRAS 60 mil millones de dólares ha invertido el actual gobierno para recuperar el SEN. 550 fallas grandes anuales se registran en el país, antes el promedio anual era de 50 averías de magnitud. 90% de las fallas son de origen desconocido. 20 meses tiene el Centro de Gestión (antes Opsis) sin suministrar reportes de cómo opera el SEN en Venezuela. 3 años estima necesario el gobierno para solventar la crisis en el sector eléctrico. 16% de las quejas por fallas en el SEN se producen en Anzoátegui. 30% de la potencia instalada está en plantas térmicas y un 70% en hidroelectricidad.

lunes, 19 de diciembre de 2011

La resistencia del sector eléctrico nacional

Natalie García ( Correo del Caroni 19-12-11)

La llegada de diciembre supone un incremento en la demanda de consumo de 12 por ciento, que se traduce en 18 mil 550 megavatios. Este aumento previsible no es el único obstáculo que enfrenta la industria energética y los consumidores, sino los tropiezos en la consolidación de la Corporación Eléctrica Nacional, pasivos laborales, la expansión termoeléctrica sin contar con una infraestructura de combustibles necesarios, la falta de mantenimiento oportuno y la corrupción.



El manejo que el gobierno ha hecho de la crisis eléctrica, que cumple dos años, complica el futuro en el sector, según apunta el experto José Aguilar, quien cuantificó las pérdidas a causa del racionamiento en Bolívar y llegó a la conclusión de un sin número de datos reveladores y que despiertan preocupación.

Entre sus balances, usando fórmulas internacionales y datos oficiales de los organismos como el Banco Central de Venezuela, Corpoelec y el Ministerio de Petróleo y Minas encontró que las pérdidas sólo en la región Guayana ascienden a  67 mil millones de dólares.

La misma investigación da a conocer que el 83,1 por ciento de lo racionado a nivel nacional ocurre en Guayana, y el restante 16,9 por ciento fuera de Bolívar pero sin que sea tocada la Gran Caracas. El análisis muestra como casi el 85 por ciento de las interrupciones en el servicio fuera de Guayana fueron causadas para no dejar a la capital del país sin luz, lo que a juicio de Aguilar demuestra una “discriminación eléctrica injusta”.

Traspiés
Pero ahondando en estos detalles, más allá de los números el consultor internacional destaca que a simple vista está el erróneo manejo de la crisis. A su vez señala que los desaciertos en lo técnico, organizacional, político e inclusive mediático dan cuenta de que el sector es conducido hacia un destino incierto, pero lleno de obstáculos y problemas.

En el ámbito técnico resalta que Venezuela tenía los megavatios (la potencia) necesaria para atender una demanda (consumo) de hasta 21 mil 500 megavatios, pero la gran dificultad es que estos pese a estar instalados no están disponibles. Es decir están las máquinas, pero no todas estas funcionan y permiten la generación de la electricidad.

Sin embargo, muchas de las fallas o limitaciones en el sector en cuanto a la indisponibilidad no requieren de grandes inversiones ni tiempo para solventarlas. Es más, Aguilar afirma que de haberse hecho los mantenimientos a tiempo y las reparaciones el país no tendría que estar incorporando megavatios nuevos para atender la demanda, y pudiese resolver de manera más sólida los problemas planificando con más tino el crecimiento del sector.

Comenta que en medio de la crisis se han podido incorporar más de 7 mil megavatios indisponibles, pero instalados, lo que habría significado menos inversión y una solución expedita.

“Esto no se ha hecho en 13 años, ya la gestión y la razón es clara, el mantenimiento no genera suficiente ganancias para la rapacidad de unos pocos. El comprar máquinas nuevas con sobreprecios exagerados, sin repuestos, sí genera billete”, opinó.

Aunado a esto advierte el experto en materia técnica la cumbre de los desaciertos incluye la expansión termoeléctrica “sin disponer de la infraestructura de combustibles requeridos”.

Momento inadecuado
En lo organizacional el haberse aventurado en la consolidación de una Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) en un momento de crisis, aceleró los problemas y vino a complicar la situación.

En este sentido también indica que “hay muchos vicios” como la corrupción que impiden un avance en los proyectos y mantenimientos necesarios. Aderezando el ya enrevesado panorama está la desprofesionalización del sector y la desmoralización del personal que ha visto mermado sus beneficios.

En el campo político y mediático la falta de auditorías, y el “engaño” han generado mentiras para escurrir el bulto, achacando la responsabilidad a los consumidores y no a quienes han administrado el sector estos últimos trece años.

Pese a las revelaciones de José Aguilar, Corpoelec a través de un comunicado ha dado a conocer como “exitoso” su balance en generación durante 2011. Sin embargo, la nota no da cuenta de las cifras de esa generación y apenas si denota mantenimientos y rehabilitaciones en las unidades del bajo Caroní.

Entre los trabajos anunciados está que en Planta Guri habrá un Proyecto de Modernización de las Unidades de la 1 a la 6 de casa de máquinas I, que contempla la sustitución completa de las generadoras, aprovechando sólo la estructura civil instalada, porque dichas máquinas tienen más de 40 años de funcionamiento.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Déficit de generación y fallas en transmisión explican riesgo en el SEN


Natalie García

Correo del Caroní

El reconocimiento de la desinversión en el área de transmisión, por parte del viceministro Javier Alvarado, revive las críticas sobre el real estado del sistema y los problemas que éste afronta tras la época de sequía.

La crisis eléctrica ya fue superada; la amenaza de colapso quedó atrás: en más de 10 años no se invirtió en el sistema transmisión que permite enviar la energía eléctrica desde las centrales hasta las distintas localidades, fueron algunas de las afirmaciones hechas por el viceministro de energía eléctrica y presidente de la Electricidad de Caracas, Javier Alvarado, en su más reciente visita a la construcción de la hidroeléctrica Manuel Piar.

José Aguilar, ingeniero y consultor internacional, sostiene que en las declaraciones del funcionario hay contradicciones. Por un lado Aguilar desestima la versión oficial según la cual con el fin de la sequía los problemas de la represa Simón Bolívar terminaron, aun cuando "las unidades han sido sobreexplotadas y teniendo el embalse en muy por encima de la cota óptima de generación (261 metros sobre el nivel del mar) éstas no pueden dar más por el desgaste que registran y la indisponibilidad de seis unidades de las 20 que tiene la central".

Para el especialista "hay una alta criticidad en el SEN causada por los sostenidos problemas que propician la desincorporación de más megavatios de los que son insertados al SEN y por el deterioro de la mayor central hidroeléctrica del país, Guri".

¿Incapacidades gerenciales?

A juicio del profesor de la Universidad Simón Bolívar, los citados inconvenientes en Guri reflejan que las coordinaciones y gerencias que se han encargado de manejar la actual situación no han contribuido a la solución de los problemas, y por el contrario han ayudado a que éstos se agraven impidiendo que ahora cuando hay agua suficiente las hidroeléctricas no puedan aportar su cuota, y las termoeléctricas tampoco pueden funcionar por las dificultades que ya venían arrastrando.

En cuanto a esto Javier Alvarado también reconoció que en "más de 10 años no se invirtió en termoeléctricas", lo cual quiere decir que no se tomaron las previsiones del caso para la llegada de un período de estiaje, como el del 2010, que no fue tan severo como los ya vividos en años anteriores en la cuenca del Caroní.

Opina Aller que las decisiones gerenciales no han sido las correctas, lo que sigue complicando el panorama en detrimento de la calidad de vida de los venezolanos, en especial en el interior del país en estados donde no hay generación y la dependencia es mayor.

Entre las decisiones "desacertadas" referidas por el profesor figura la instalación de una planta termoeléctrica en Sidor con capacidad de 425 megavatios.

"Están mandando chivos para Coro, montar una planta en Sidor es una insensatez, no tienen combustible con que manejarlo y tienen una de las centrales más grandes del mundo para accionar la empresa, cuando en el centro y en el occidente sí necesitamos esa planta que es donde tenemos el problema real eléctrico por la transmisión, y no en Guayana donde hay el mayor recurso hidroeléctrico".

Agrega el ingeniero José Aguilar, que "es injustificable la instalación de un segundo bloque de 425 megavatios en Sidor -como se tiene previsto- operando en ciclo abierto, lo cual agrava el problema de requerimiento de combustibles mencionados por el profesor Aller. En todo caso, ya que la primera fase de estos proyectos se está instalando, lo que se debería pensar es en instalar equipos adicionales para completar un ciclo combinado, con capacidad instalada de 666 megavatios, que no requeriría de combustible adicional y se ajustaría a la demanda eléctrica de la acería que fue optimizada por el grupo Techint para producir 4,6 millones de toneladas métricas al año de acero líquido".

Impacto negativo

José Aguilar, especialista en sistemas eléctricos, destaca que la recuperación del embalse de la central Simón Bolívar (Guri) ha sido "mal utilizada" perdiendo doce semanas en las cuales Edelca pudo haber incrementado su generación para atender la demanda eléctrica nacional y subsanar parte del déficit acumulados por la ausencia de suficiente energía hidro y térmica.

Explica que el aumento en la cota del embalse propicia, a medida que éste va subiendo, menos utilización del agua para generar la misma cantidad de potencia en las turbinas de Guri. Pese a esto la central apenas ha logrado generar este año un máximo de 6.836 megavatios.

La disminución del turbinado afecta a las represas Francisco de Miranda y Antonio José de Sucre, que conjuntamente con Guri generaron este lunes 10.585 megavatios, cifra que aún no sobrepasa el récord de generación del Bajo Caroní en época de abundante agua.

El resultado de esta situación, y "la mal utilización del embalse Guri" será que en los próximos días éste abra sus compuertas para aliviar miles de millones de metros cúbicos de agua, miles de gigavatios hora y miles de barriles equivalentes de petróleo.

"Todo esto demuestra la impericia de los conductores del sector eléctrico, que ante la insuficiente térmica generada por 5.400 megavatios indisponibles, propiciarán nuevamente la sobreexplotación de el Guri y los recursos hidroeléctricos del bajo Caroní", sentenció.

jueves, 15 de julio de 2010

Apagón en diez estados confirma deterioro en turbinas de Guri

La falla que ocasionó la suspensión en el servicio en varias localidades del país corrobora el diagnóstico que fue presentado ante la junta directiva de Edelca, en el que se advierte sobre el desgaste de las unidades por falta de mantenimientos.

Natalie García
ngarcia@correodelcaroni.com
Foto William Urdaneta

Guri sigue con siete unidades indisponibles tras la incorporación de la 2 y la salida de la 18

La Central Hidroeléctrica Simón Bolívar (Guri) sigue presentando problemas aun con la recuperación del embalse debido al incremento abundante de las lluvias que pasaron de aportes de 300 metros cúbicos por segundo en el Caroní a más de 14 mil metros cúbicos por segundo en cuestión de días.

La principal dolencia de la hidroeléctrica, la tercera central más importante del mundo, es el desgaste de sus turbinas que desde el 2005 dejaron de recibir el mantenimiento necesario, según muestran los informes anuales de la Oficina de Operaciones de Sistemas Interconectados (Opsis) del 2005, 2006, 2007 y 2008, que son los hasta ahora publicados por la compañía.

Un ejemplo de que algo no anda bien es la falla presentada este lunes, donde dos unidades -la 4, de casa de máquinas I y la 18 de la casa de máquinas II- se dispararon dejando a 10 estados sin energía por más de una hora.

Aunque la turbina 4 fue incorporada, hasta la noche de este martes la 18 no había sido puesta en funcionamiento. Esta es una de las turbinas que según el informe de Edelca publicado días atrás en Correo del Caroní tenía más riesgos por vibraciones excesivas en el cojinete de guía y ya anteriormente se había disparado repentinamente.

Predicción de problemas
El ingeniero experto en sistemas eléctricos y consultor internacional, José Aguilar, explica "lo anterior ratifica desde un punto de vista técnico, que nos encontramos en un punto de inflexión, donde cualquier falla puede causar estragos en el Sistema Eléctrico Nacional (SEN)".

Aclara que "la palabra falla es un indicio de que algo no anda muy bien. Si las unidades salen fuera de servicio es para evitar daños mayores, que obedece a un esquema de protección llamado "falla segura" en la industria eléctrica. Donde se desconecta la unidad del sistema para evitar daños superiores y luego de análisis e investigación y correctivos -de ser necesarios- ésta sea retornada al servicio de una forma segura".

Lo ocurrido en Guri este lunes, es según el especialista, "el indicio de que una avería severa podría estar próxima. Por primera vez en nuestra historia eléctrica, el déficit de potencia hidroeléctrica excede al faltante termoeléctrico".

En este sentido recuerda que "existe un déficit real de energía de 10.664 megavatios (MW), equivalente al 40,6 por ciento de la capacidad instalada correspondiendo una brecha de 5.467 MW a la fuente hidroeléctrica y un faltante de 5.197 MW a la producción termoeléctrica".

Gran parte de los megavatios hidroeléctricos faltantes provienen de la indisponibilidad en las unidades de Guri. Esta "grave situación reduce el manejo operativo del sistema y limita severamente el radio de acción para ejecutar las paradas de mantenimiento exigidas, ante una tasa de deterioro que continúa avanzando rápidamente en ambos tipos de generación".

Ante este escenario el Sistema Eléctrico Nacional requiere de grandes bloques de energía para compensar el faltante y hacer las paradas de mantenimientos necesarias para retomar el ritmo operativo de las centrales hidroeléctricas.

Efecto en cadena
El deterioro de Guri no sólo incide en un déficit de generación en esta represa, sino que afecta al resto de sistemas de centrales que están en el bajo Caroní, como lo son Caruachi y Macagua "magnificando la limitación del suministro eléctrico al SEN, ya que estaríamos por debajo del límite mínimo requerido de caudal y se disminuiría el caudal 'turbinable' de aporte para las represas activándose el concepto de Equivalente de Potencia Térmica (EPT) en el cual una falla de 400 MW en el Gurí ocasionaría la necesidad de incorporar 760 MW termoeléctricos".

Esto agrava la situación del país, en un momento donde aún no hay la suficiente holgura energética para atender la demanda nacional, que en vez de crecer gracias al desarrollo de la industria ha decrecido en más 2 mil megavatios, cosa considerada muy negativa por el también experto en sistemas eléctricos y profesor de la Universidad Simón Bolívar, José Manuel Aller.

Cifras sospechosas

Pese a los problemas que atraviesa la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar (Guri) la página de la Oficina de Operaciones de Sistemas Interconectados (Opsis) reseñó que este lunes la represa generó 6.190 megavatios en la hora pico, cosa que a juicio del experto José Aguilar es "cuestionable" por la indisponibilidad de las máquinas 6, 8, 9, 10, 12, 15 y 18, esta última la que presentó la falla y que no pudo ser incorporada.

Explica el ingeniero que el 1 de julio, poco después de que la página de Opsis fuese sacada de la red por supuesta mudanza, en Guri se incrementó la generación en las horas pico llegando a los 6.184 megavatios, poco menos que lo alcanzado este lunes aún con la avería que dejo sin luz a 10 estados.

Ante este panorama Aguilar apunta a que algo pasa en el Sistema Eléctrico Nacional con lo referente a las cifras que están siendo dadas a conocer, y por ello pide seriedad y responsabilidad para reconducir al país en el camino de la solución a la crisis que todavía atraviesa el SEN.

viernes, 18 de junio de 2010

Preocupa baja generación de Guri


Correo del Caroní / Natalie García / jueves, 17 de junio de 2010

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Seis turbinas están indisponibles, señaló Edelca la semana pasada. Foto William Urdaneta

A pesar del sustancial incremento de los aportes del embalse tras la llegada de las lluvias, la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar produce a un ritmo de crisis. ¿Qué ocurre? Este miércoles, la Oficina de Operación de Sistemas Interconectados (Opsis) registró un aporte promedio al embalse de 11.229 metros cúbicos por segundo, sin embargo las unidades turbinaron 4.414 metros cúbicos por segundo.

La entrada del período de lluvias no ha implicado un aumento en la generación de las represas del Bajo Caroní. Aun cuando la sequía fue señalada como la causante de la crisis eléctrica nacional, el fin de ésta no significó la ida de los problemas y el retorno de la calidad de vida de los venezolanos.

Según la Oficina de Operación de Sistemas Interconectados (Opsis) este 15 de junio entró como aporte promedio al embalse 11.229 metros cúbicos por segundo, de esa cifra las unidades turbinaron apenas 4.414 metros cúbicos por segundo, lo que condujo a una recuperación de la cota de 22 centímetros, quedando esta en 253,60 metros sobre el nivel del mar.

César Quintini, ex ministro de Transporte y Comunicaciones y ex presidente de Cadafe, comenta que algo pasa en la central más importante del país, cuando ésta a pesar del sustancial incremento de los aportes sigue generando lo mismo. Apunta también que las empresas eléctricas siguen racionando energía sin anunciarla, lo que da cuenta de la poca salud del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).

Aunque el especialista se negó emitir opinión alguna sobre el informe de Edelca que muestra el desgaste de las unidades del Guri (reseñado por este medio en la edición de este 16 de junio), otros expertos como Nelson Hernández, José Manuel Aller y José Aguilar, coinciden en manifestar que la situación en la presa es muy grave.

Producción en picada

Nelson Hernández, ingeniero de petróleo de la Universidad del Zulia, Master Of Science en Ingeniería de Gas y Energía, Institute Of Gas Technology, de los Estados Unidos, explica que las medidas adoptadas para enfrentar el problema son desacertadas y alejadas de la realidad que vive el país.

“Todo el escenario planteado en el decreto de emergencia sigue vigente, no han resuelto nada de lo que colocaron allí, así que no entiendo cómo suspendieron los racionamientos. El problema que está teniendo la gente con esto es que antes le avisaban cuándo le cortaban la luz, ahora no, ahora el racionamiento en es una rifa”, señala Hernández.

La vida moderna está marcada por el uso de la energía eléctrica, la ausencia de ésta limita el desarrollo y el crecimiento de la economía. A juicio de los expertos el retroceso de la demanda se traduce en un signo de deterioro de la calidad de vida y recesión.

Problema “rojo, rojito”

Esto no es más que una parte de las consecuencias del manejo de la crisis eléctrica. José Aguilar, consultor internacional y especialista eléctrico, agrega a estos planteamientos que en la conducción actual del problema “factor político es predominante y lo poco técnico ha entrado en soluciones aportadas sólo si éstas están adecuadas al guión político, por consiguiente los verdaderos especialistas no tienen cabida, lo que se traduce en más improvisación y menos solución”.

Puntualiza que “al no tratarse el problema desde su causa raíz, se corre el peligro de que se traten los síntomas y no la causa del mal. En este caso la causa es el guión político, insostenible a menos de que la suerte, los engaños, supresión de la demanda y mutantes matrices de opinión los acompañen”.

Discusión legal

La Comisión Permanente de Energía y Minas de la Asamblea Nacional, aprobó el Proyecto de Ley Orgánica del Sistema y Servicio Eléctrico, que vendría a sustituir a la vigente Ley Orgánica del Servicio Eléctrico, promulgada con la previa consulta y participación de todos los sectores relacionados con el tema en el país.

José Manuel Aller, profesor de la Universidad Simón Bolívar e ingeniero eléctrico, comenta que este instrumento jurídico “no es ni bueno ni malo, sólo viene a contribuir con la formación de un monopolio del Estado, y no podemos hacer nada”.

A su juicio la aprobación de este nuevo marco legal en nada ayuda a la actual situación, que requiere de “trabajo, buena gerencia y desarrollo”. Para Aller la actual coyuntura “no se resuelve con leyes, la electricidad se rige por las leyes de la física y esas el presidente Chávez no las puede cambiar”

jueves, 27 de mayo de 2010

Abundante lluvia no basta para resolver fallas de Guri






La ausencia de un importante número de turbinas en la represa Simón Bolívar (Guri) puede llegar a comprometer la generación eléctrica en la central.

Natalie García
Foto William Urdaneta

Correo del Caroni (27-05-10)

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Aunque el embalse se recupera la ausencia de unidades generadoras impedirá que la represa genere más energía para el SEN
La capacidad de la central hidroeléctrica Simón Bolívar está en riesgo por la alta indisponibilidad de sus unidades generadoras. De las veinte máquinas que posee la represa, seis no están en funcionamiento situación que puede extenderse por problemas que impiden su puesta en marcha.

Esto implica que aún lloviendo copiosamente Guri no suministrará al Sistema Eléctrico Nacional la energía necesaria para compensar el déficit.

Para el ingeniero José Aguilar, consultor internacional con más de 77 mil megavatios inspeccionados en 41 países, la actual situación de la tercera represa más grande del mundo forma parte de la “agonía eléctrica” que vive el país producto de la “desinversión y la mala gerencia aplicada al sector en los últimos años”.

Explica el especialista que “Guri comprometió su energía (almacenada en Giga vatios hora). Esta se consumió por el pésimo desempeño del parque termoeléctrico de generación (poca disponibilidad y confiabilidad) de la mano de una pésima gerencia”.

Agrega Aguilar que la energía almacenada equivale a cuánta gasolina me queda en el tanque del carro, para desplazarse, “cuando está bajo el nivel (la cota del embalse) y vemos la gasolinera (lluvias o generación termoeléctrica), uno se pone muy nervioso porque a lo mejor no podremos llegar al destino (satisfacer la demanda eléctrica de los usuarios). Ante este panorama se tomó la decisión de sobreexplotar el Guri”.

Dicha “sobreexplotación” consiste en usar más agua de la debida previa a la época de sequía, cuando los aportes del Caroní, producto de las escasas lluvias, bajan drásticamente.

Sin embargo, la necesidad de mantener la generación sobre determinados límites que permitiesen el máximo suministro eléctrico en el país, derivó en esta situación de “excesivo” turbinaje.

Futuro preocupante
Acota el ingeniero que “el Guri ya venía mal antes de la sequía del 2009 y del 2010, la disponibilidad de sus máquinas parece un yo-yo. Esto se puede tolerar hasta un punto en las termoeléctricas pero en el Guri -hidroeléctrica- todo lleva más tiempo. Lo que lleva días en las térmicas lleva semanas o meses en las represas”.

Frente a este panorama comenta que aún con abundantes lluvias la represa no podrá aprovechar el agua. El profesor de la Universidad Simón Bolívar (USB) especialista en sistemas de potencia, José Manuel Aller, coincide con este planteamiento y recalca que se trata de un escenario preocupante, porque en los últimos días la central apenas ha podido dar al Sistema Eléctrico Nacional el 60 por ciento de su capacidad.

La falta de potencia, asegura Aller, obliga al sostenimiento de los racionamientos porque no hay capacidad ni hidroeléctrica ni termoeléctrica para suplir la demanda nacional.

“Estamos cambiando el problema, ya no hay excusas de que el agua impide la generación, ahora es otra cosa, aún muriéndonos ahogados de la gran cantidad de agua no hay megavatios para sacar al SEN, esto es grave y da cuenta de que hay muchos problemas, que evidentemente no quieren se sepan por la cantidad de datos incompletos que hay y la imposibilidad de conseguir información”, destacó Aller.

Radiografías turbinadas
Según reportes de trabajadores de Edelca, las unidades que presentan irregularidades en Guri son: la 2, 8, 9 y 10 de casa de máquinas I, y 12 de la casa de máquinas II.

Las unidades 9 y 12 estaban en rehabilitación hasta hace escasos días cuando las empresas trasnacionales contratadas para ello paralizaron las actividades por falta de pagos.

La máquina 8 fue rehabilitada en el 2009, entregada en diciembre y permanecía en período de prueba. El pasado 2 de mayo tuvo que ser detenida a raíz de un accidente que provocó una inundación de las áreas adyacentes y la rotura de algunas de sus piezas internas.

En el caso de las generadora 2 esta está desarmada desde el 2007. La unidad 10 se averío en el 2009 y requiere ser desmontada en su totalidad. La 18 se disparó -dejó de funcionar- este martes en la noche y está siendo sometida a revisión.

Empresas básicas en juego

La indisponibilidad de las seis unidades de Guri, debido a la escasa posibilidad de que la mayoría de éstas entren en funcionamiento en los próximos meses, “condena” -a juicio del ingeniero José Aguilar- el sostenimiento de las empresas básicas de Guayana.

Esto quiere decir que la falta de megavatios -potencia- impedirá posiblemente que las industrias de la entidad se recuperen, porque obviamente la prioridad a la hora de suministrar la energía será hacia las poblaciones y no hacia el aparato productivo regional.

Destaca el especialista que en total faltan 1.824 megavatios correspondientes al circuito de 400 kilovoltios que suministra energía a las empresas básicas, y 2.011 megavatios de la casa de máquinas II de Guri, que tienen su impacto en el Sistema Eléctrico Nacional.

viernes, 30 de abril de 2010

Guri sin reposo por déficit térmico


Natalie García* / Correo del Caroní (Venezuela) - 28/04/10



Las dificultades que enfrenta el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) no responden únicamente a la falta de agua, como insistentemente lo ha hecho ver el Gobierno durante la crisis energética. El déficit de generación de las termoeléctricas (que usan gas o derivados del petróleo) imposibilita la recuperación del embalse de la represa Simón Bolívar (Guri), obliga al Ejecutivo a incrementar los racionamientos en el interior del país y es causante de los apagones que han azotado a los habitantes del occidente.

La llegada de las lluvias ha tenido un impacto favorable en torno a la crisis eléctrica nacional, toda vez que el gobierno se encargó en atribuir los problemas a la sequía. Pero la emergencia en el sector continúa con o sin precipitaciones y son las termoeléctricas (que funcionan con gas o derivados del petróleo) las causantes del desbalance, que empuja la presión sobre las represas del bajo Caroní afectadas por la sequía.

El déficit térmico viene dado por la indisponibilidad de varias unidades en los cuatro grandes generadores de este tipo en el país. Estos son: Planta Centro, ubicada en Carabobo; Tacoa, en el estado Vargas, Termozulia y Ramón Laguna, estas últimas situadas en la región occidental.

El déficit se coloca entre los valores 2.291 megavatios (mínimo) y 3.059 megavatios (máximo), los cuales constituyen una cifra de potencia mayor al racionado en el interior del país, es decir si las unidades estuvieran disponibles en las termoeléctricas el gobierno no se vería obligado a quitarle la luz a los venezolanos, porque contaría con energía suficiente para apoyar a las hidroeléctricas cuyo caudal disminuye por el fenómeno de “El Niño”.

José Aguilar, ingeniero graduado en la Ohio Estate University en los Estados Unidos, cursante de altos estudios ejecutivos en administración de compañías eléctricas en la Universidad de Georgia, ha colaborado con Correo del Caroní para comprender la magnitud de la crisis cuyo fin se asocia con las lluvias.


Nefasta realidad

Los resultados de algunos análisis revelan que en el mes de abril, cuando el embalse de la represa Simón Bolívar (Guri) llegó a la cota 248.55 metros sobre el nivel del mar, se han suscitado numerosos inconvenientes en las centrales térmicas citadas, que empeoran el panorama. La falta de energía térmica obliga a Guri a producir más, y en consecuencia que haya un mayor consumo de agua. La utilización del agua en estos momentos es clave, puesto que el embalse podría estar a escasos 8 metros de su cota de colapso situada en la cota 240 metros sobre el nivel del mar.

Estimaciones de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) indican que esto significaría parar la casa de máquinas II de Guri, la cual cuenta con 10 unidades generadoras de gran potencia. Ante esta realidad, el ingeniero José Aguilar apunta que si bien es muy posible que este 2010 no se llegue a la 240, las termoeléctricas deben estar preparadas para asumir la cuota que les corresponde. A su juicio es “injustificable” que en esta época de sequía se estén haciendo mantenimientos a unidades térmicas, a sabiendas que es durante la sequía que dichas unidades deben funcionar correctamente para suplir la generación hídrica que se pierde con el estiaje.

Obviamente el “mantenimiento” es por paradas forzadas y fuera de la más elemental planificación por la confiabilidad subestandar de los programas de mantención que inciden en una pobre disponibilidad en los momentos que más se requiere este parque generador.


Insuficiencias que pesan

Aunque mucho se ha criticado a Planta Centro, con una capacidad instalada de 2 mil megavatios, destaca el ingeniero que las centrales Tacoa, Termozulia y Ramón Laguna tampoco están bien, y prueba de ello es que los datos oficiales muestran cómo cada planta ha venido desincorporando megavatios al SEN, sobre todo a la hora de máxima demanda.

Comenta el experto que Tacoa tiene tres unidades la 7, 8 y 9. La primera viene disminuyendo su capacidad progresivamente para producir 300 MW; la segunda genera 379 MW y la 9 con capacidad para 380 MW está siendo reparada. En total sumando el déficit de la 7 y 8 y la inoperatividad de la 9 dan 485 megavatios de indisponibilidad. Nótese que esta cifra es un poco menor a los 560 megavatios de racionamiento impuesto a Guayana.

Planta Centro tiene 5 unidades y sólo la 4 funciona. Según la Oficina de Operaciones de Sistemas Interconectados (Opsis) para este 26 de abril dicha unidad estaba generando 284 megavatios y se está manteniendo estable en los últimos días pese a las limitaciones operativas de la unidad.

Las térmicas de la “tierra del sol amada” -Termozulia y Ramón Laguna- también presentan fallas. Al menos 239 megavatios están fuera de servicio entre las 5 unidades que componen ambas plantas operadas por Enelven.


Paga los platos rotos

Contabilizando la potencia fuera de servicio sólo en estas cuatro centrales hay 2.384 megavatios. Frente a estas dificultades Aguilar afirma que “por mucho que se trate de cuidar el Guri, la flota termoeléctrica tiene que dar la hora, ayer, hoy y mañana pero más que nunca ahora por Venezuela y su azotado interior en términos de generación eléctrica”.

Añade el especialista que “la ausencia de esta gran cantidad de energía en gigavatios, ha causado no sólo un impacto adverso al Guri sino además mayor razonamiento a los habitantes de los estados occidentales”. Resalta Aguilar, quien ha supervisado 77 mil megavatios en 41 países, que le es extraño que poco se hable en los medios de comunicación de los problemas en las térmicas, mientras la mayoría de los titulares se centra en el descenso de Guri.

Si bien es cierto que la mayor parte de la generación la proveen las represas del bajo Caroní, los racionamientos están relacionados íntimamente con la falla de las térmicas, y son éstas las que deben estar operativas para que durante la sequía la población no sufra lo que actualmente está padeciendo.


Cifras mayores

-Si los 2.291 megavatios (mínimo) y 3.059 megavatios (máximo) de déficit que han presentado las cuatro grandes termoeléctricas en el abril parecen mucho, la cifra total de la indisponibilidad contabilizando el resto de las térmicas en el país oscila entre 3.921 megavatios (mínimo) y 4.689 (máximo).

-El ingeniero José Aguilar acota que esto equivale a tener paralizadas 6 unidades generadoras de la casa de máquinas II de Guri, de 770 megavatios de capacidad.

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